Disclamer: Los personajes de Sekaiichi Hatsukoi le pertenecen a Shungiku Nakamura. Sólo hago esto por diversión y sin fines de lucro.

Un par de shorts

El día había sido excepcionalmente caluroso. Las clases le habían quitado gran parte de su energía y para cuando llegó a su trabajo parecían quedar sólo las sobras del apuesto joven que realmente era. Aunque, claro, él haría su mejor esfuerzo para vender todos esos mangas que tanto le gustaban. Al terminar su horario el cansancio se le había acumulado, sentía el cuerpo adolorido y pesado, lo único que quería era tomar una ducha para relajarse y dormir. Respiraba pesadamente mientras caminaba desde la estación al apartamento.

-¡Ah… necesito algo refrescante!- se quejó mientras caminaba más rápido.

Las manos se le humedecían, se volvían pegajosas y le desesperaban. El cabello le molestaba y se pegaba a su nuca de manera irritante. El camino le parecía más largo de lo habitual. Notó que sus jeans comenzaban a tener algunas manchas oscuras a los lados, ansió cambiarse la ropa que llevaba por algo más ligero en ese mismo instante.

Se detuvo un momento a la sombra para buscar en su mochila algo para beber. Buscó entre algunas hojas sueltas y sus blocks de dibujo pero no había nada. Cerró su mochila y se la colocó apesadumbrado. Miro de soslayo los alrededores, tampoco había tiendas cerca. Continuó con un poco de enfado. Realmente detestaba el sudor, se sentía incómodo.

-Ah… Kisa-san-

A pesar de querer verlo, no quería presentarse en ese estado. Se revolvió un poco el cabello. El sabía que era vanidad, pero realmente le gustaba verse arreglado y elegante para el mayor. Le gustaba la expresión evasiva que ponía, el sonrojo en sus mejillas, la forma en que le costaba pronunciar frases enteras y como se le acercaba "disimuladamente" para oler su perfume. No era fácil ¿Saben?. Él ya sabía qué días el editor se presentaba, así que todos esos días calculaba la hora a la que Kisa-san pasaría a verle, iba al baño, se lavaba el rostro, se cambiaba la camiseta, sacudía su delantal, se peinaba y se aplicaba perfume antes de volver para recibirlo. Los días en que quedaban para salir le tomaba más de una hora estar preparado y el revoltijo en su estómago no paraba hasta que vislumbraba la primera reacción favorable de su pareja. Suspiró largamente.

Ya estaba fuera de las rejas del departamento pero no se animaba a entrar, el calor le estaba matando, sí, pero realmente no quería que le viera así. Caminó en círculos por unos segundos tratando de buscar una solución que, obviamente, no llegaría. Finalmente se decidió a subir. Tocó el timbre repetidas veces sin ninguna respuesta comenzando a sentirse aún más inseguro y preocupado. El sol le golpeaba en la espalda insistentemente. Secó el sudor de su frente con el antebrazo de manera brusca. ¿Cuánto más debía esperar para afrontar la desagradable situación? Llamó desde su celular pero tampoco recibió respuesta.

-Kisa-san ya debería estar en casa. – Volvió a tocar insistentemente. – ¡Kisa-san!- gritó con la poca energía que le quedaba. ¿Y si estaba con alguien más?

Su cabeza comenzó a formular todo tipo de ideas incoherentes. Su enfado se incrementaba a medida que pasaban los segundos. No había razón para que el pelinegro saliera con otra persona, él había estado más atento a sus necesidades desde la vez que se habían peleado. Era cierto que no salían tan a menudo, pero… todos los días se hablaban por teléfono o por e-mail. Al cabo de unos minutos la puerta se abrió por fin. Su enfado se transformó en una sensación muy similar a la vergüenza. Kisa-san estaba frente a él con el ceño fruncido. Sólo llevaba un par de shorts y una toalla sobre su cabeza. Realmente lucía adorable, pero todo indicaba que le había molestado.

-No grites de esa manera, molestarás a los vecinos. – Le habló firme para luego dejarle pasar.

El pelinegro esperó a que el castaño le abrazara o le besara como era habitual pero este sólo entró y se quedó ensimismado, evitando que sus miradas se encontraran.

-Yukina… ¿estás bien?- ¿Era eso un sonrojo?

-Yo… ¿puedo usar tu ducha?- murmuró quitándose la mochila y dejándola en el piso.

-¿Um? Claro, aunque recién la utilicé. –

-Está bien-

El castaño se apresuró en entrar al cuarto de baño y cerrar con pestillo dejando al pelinegro aún más confundido. Ya esperaría a que saliera para ver si le decía qué era lo que estaba pasando. Era muy raro verlo así de perturbado… y sonrojado.

-"Sólo un par de shorts"- Pensó Yukina una vez dentro de la ducha.

El agua fría no estaba funcionando. Recordaba una y otra vez la reciente imagen, el cabello negro goteando, el pecho descubierto, la mirada desafiante. Refregó su rostro con parsimonia. Al parecer, el día de hoy, su temperatura no haría más que aumentar.

Nota de Asu: Hola que tal, ¡he vuelto! Perdón si me demoré un poco, un montón de cosas han pasado. En cierta forma había perdido la inspiración y tuve que reorganizar muchas ideas. Aprovecharé los últimos días libres que tengo para terminar estos Drabbles. La versión en inglés también me quitó bastante tiempo pero mejoré el primer cap. Sigue siendo muy difícil hacer estas historias cortas, siento que no tienen ni pies, ni cabeza. No sé si se entendió pero este es un Drabble de parte de Yukina. De alguna forma me lo imaginé todo metrosexual (¡por dios!). Espero que no me peguen. Ténganle un poquito de amor a esta parte imaginaria de él. Jajaja. ¡Lo siento!... Me es súper difícil pensar que es tan lindo así de la nada. Además es joven así que… puede tener esos arrebatos ¿no?... ok no… me centraré más en la realidad la próxima vez! Trataré!. Muchas gracias por leer y saludos a todos. Mucha suerte a quienes comenzaron ya sus clases.