Nota: Espero que ahora puedan ver la imagen del paso de tango del capitulo anterior es está la dirección: (Recuerden quitar los espacios en blanco)

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Disclaimer: No me pertenecen los personajes de Sakura Card Captor. Son de la genialidad de las chicas de CLAMP.

SOLO POR TI

En el capitulo anterior...

- Muy bien, como ya se conocen, tú Tomoyo, serás la encargada de darle las clases de afianzamiento al señor Hiraguizawa. Y no quiero replica porque sabes que eres la única que está capacitada.

- Con gusto Mitz. - dijo Tomoyo con su mejor sonrisa aunque por dentro se estaba reclamando su suerte. - Entonces nos vemos el miércoles a las seis en punto señor Hiraguizawa.

Eriol estaba muy feliz por como habían concluido los eventos de la noche, no podía evitar sonreírse. - Aquí estaré en punto señorita Daidoji.

Capitulo Cuatro: "Nunca digas Nunca"

Había sido un largo día para Tomoyo Daidoji. En la mañana había estado todo revuelto con el inicio de los cursos de verano, la reunión con los profesores de la escuela, organizar horarios, hablar con el banco para una extensión en el pago de la mensualidad de la hipoteca (sí, así es, las cosas no estaban mejorando) y lo que superaba todo sobre todas las cosas, eran las clases de baile de salón y su pequeña... Como podemos ponerlo... Interpretación junto al señor Hiraguizawa.

'No se que me paso' pensó Tomoyo mientras terminaba de acomodar los papeles en su escritorio 'Ningún hombre como Hiraguizawa debería bailar tan... bien.' Tomoyo estaba frustrada. Frustrada porque se había dejado llevar, muy pocas veces le sucedían esas cosas. Ella siempre se ha caracterizado por ser una persona muy centrada y ubicada en su sitio. Pero es que había algo... Un, no se que, que Tomoyo no podía ubicar que hizo que ella solo se concentrara en la música y en la persona con la que estaba bailando. Por unos segundos se vio perdida en el mar de azul noche que tenían los ojos de él... Por suerte había recuperado la compostura rápidamente.

- Ughrrr...- dijo una frustrada Tomoyo mientras volvía a reorganizar la pila de cosas en el escritorio.

- knock knock - dijo una voz desde la puerta - Tomoyo estás bien.

- Sí Souma no te preocupes. - dijo Tomoyo a su compañera y amiga. Souma era una chica alta y delgada un poco trigueña con el cabello negro que le llegaba hasta los hombros.

- Te vez algo alterada.

- No es nada, no te preocupes.

- Te quería preguntar Tomoyo, cuando llamaste al banco te dieron siempre la extensión.

- Logre que me dieran quince días pero luego de eso no se que haré.

Souma se acerco hasta donde estaba Tomoyo parada al lado de su escritorio y le paso un brazo por los hombros mientras le decía - No te preocupes amiga que las cosas se van a arreglar.

- Eso espero... Si esto sigue así voy a tener que cerrar la academia.

Souma apretó el hombro de su amiga a modo de apoyo y le dijo. - Ay! Tomoyo, ya no se ni que decirte... Porque no aceptas la ayuda que te ofreció Shaoran.

- No, sabes que eso no. No me gusta andar pidiendo caridad.

- Pero sabes que Shaoran no lo hace por caridad lo hace porque eres su amiga y él te estima... No veo porque el problema en aceptar la ayuda.

- Este problema es mío y yo tengo que encargarme de él.

Souma dio un suspiro de resignación y dijo. - En vista de que mi insistencia no me llevara a ningún lado el día de hoy lo dejamos allí. Ahora a lo que vine... Ya revise todos los salones y apague todas las luces. Mitz se fue hace un rato solo quedamos para cerrar el local tu y yo.

- Bueno, en ese caso será mejor que me apure ya se está haciendo tarde y Kenji no debe tardar en venir por mi. - dijo Tomoyo mientras comenzaba a meter unos papeles en su bolso. - Por cierto no me has dicho como van las cosas con Matzuro.

- Regulares - dijo Souma mientras caminaba a la puerta de salida del despacho de Tomoyo. - Apenas llevamos unas semanas saliendo.

- Pero...

- Pero que?

- Te gusta o no? - dijo Tomoyo mientras caminaba hacia la salida del despacho.

- Es solo para pasar el rato.

- Ay! Souma tu no cambias.

- Pero que quieres que te diga si todavía no aparece mi príncipe azul. - dijo Souma mientras comenzaba a bajar las escaleras ya que la oficina de Tomoyo estaba ubicada en el tercer piso.

- Príncipe Azul?

- No me mires así que cada quien tiene derecho a soñar lo que quiera.

- Pero príncipe Azul?

- Bueno, mi caballero en armadura brillante.

- Príncipe azul estaba mejor. - dijo Tomoyo mientras se reía de las ocurrencias de su amiga. - Y dime como te gustaría que fuera. Para por si lo veo por allí decirle que tengo una amiga que se muere por él.

- Bueno mi príncipe Azul debe ser alguien como... Como quiero que sea?... Mira que no me había planteado esa pregunta hasta ahora. - dijo Souma pensativa mientras que ambas seguían bajando las escaleras. - Tal vez alguien como Eriol.

- Eriol?

- Sí Eriol, el que bailo contigo, ese es todo un caballero en todo el sentido de la palabra. - dijo Souma mientras recordaba. - después que te fuiste tan apresuradamente Sakura me lo presento... El chico es todo un caballero.

- Si lo se.

- Y un muy buen partido también. En todos los sentidos con dinero, edu...

- Souma! - exclamo Tomoyo sorprendida por el comentario de su amiga.

- Qué? Una tiene que velar por su futuro. - dijo Souma mientras terminaba de bajar los escalones para llegar a la planta baja.

- Como vas a decir eso.

- Pero ni que fuera un esfuerzo... Te fijaste lo cuero que está Eriol.

- No, no me fije, lo cuero que está el señor Hiraguizawa.

- No, no te fijaste. - dijo Souma mientras se comenzaba a formar una sonrisa en sus labios. - Pero apuesto a que lo sentiste, que es mucho mejor.

- Souma! - Exclamo Tomoyo mientras miraba a su amiga reírse por la cara de sorpresa que había puesto. - Todo... Toque que hubo fue estrictamente profesional.

- Ja! Estrictamente Profesional. - dijo Souma mientras no apartaba esa sonrisa de su cara. - Y yo no llevo diez y seis años en el mundo de la danza... Todo conocedor sabe que allí hubo un clic entre ustedes.

- Nada de eso es verdad.

- No estoy diciendo que lo viste y te gusto... Pero definitivamente hay atracción física entre ustedes. Y no me lo niegues - dijo Souma mientras veía a Tomoyo negar con la cabeza. - Como lo dijo Mitz hace mucho que no se veía tanta pasión en un tango en está academia. La forma en que se movían... Su interpretación fue espectacular para ser la primera vez que bailaban juntos. Como lo dije ustedes hicieron clic.

- Clic o no ya yo tengo mi príncipe azul. - dijo Tomoyo mientras habría la puerta principal para salir del local - Y está justo allí. - continuo diciendo Tomoyo mientras señalaba a la calle donde un carro Honda del año color plateado estaba estacionado frente a la cera de la academia. El dueño del carro en cuestión estaba recostado a este con los brazos cruzados en su pecho. El chico estaba mirando distraídamente a los carros pasando hasta que se percato que Tomoyo lo estaba viendo y le envió una encantadora sonrisa. - Y es todo lo que necesito.

Souma por unos segundos pareció estar luchando una batalla interna sobre si decirle algo a Tomoyo o no. A ella nunca le ha caído bien el tipo ese, pero con todos los que hablaba le repetían que él era lo mejor que le había pasado a Tomoyo, que era el soporte que ella necesitaba, entre otras cosas. Pero a ella seguía sin gustarle, ha estado muy cerca de decirle su opinión a Tomoyo tantas veces, pero cada vez que ve la cara que Tomoyo pone alrededor de él su fuerza se desvanece. Quien era ella para poner en duda la felicidad de su amiga. - Si tu lo dice Tomoyo, quienes somos para negarlo... Bueno ya me voy, se me esta haciendo tarde y quede de verme con Matzuro para cenar.

- Hasta mañana Souma - dijo Tomoyo mientras cerraba la puerta principal con llave.

- Hasta mañana - dijo Souma mientras bajaba las escaleras del local. - Adiós Kenji. - grito Souma desde el otro lado de la acera mientras lo saludaba con la mano cosa que el respondió con el mismo gesto y saludo.

Tomoyo bajo las escaleras y se dirigió a donde estaba su novio. El se separo ligeramente del carro y cuando ella estuvo suficientemente cerca la tomo por la cintura y le planto un beso muy dulce en los labios. - Buenas noches amor como estuvo tu día? - Le pregunto mientras la sostenía entre sus brazos.

Tomoyo paso sus brazos alrededor del cuello de Kenji y le respondió - En lo que cabe estuvo bien.

- Y eso? - pregunto Kenji sin soltarla.

- Ya sabes, es complicado dirigir la academia hay que contratar profesores, ordenar clases y esas cosas. Lo único que me alegra es que este periodo tenemos más alumnos que el pasado.

- Entonces las cosas están mejorando.

- Están mejorando, pero no lo suficientemente rápido. - dijo Tomoyo mientras miraba para otro lado.

Kenji tomo a Tomoyo por el mentón y hizo que está lo mirara a la cara. - Sabes que puedes contarme lo que sea.

En verdad no le gustaba contarle está parte de sus problemas a Kenji, la hacia sentir mal porque era como si lo estuviera obligando a ayudarla y el siempre terminaba ofreciendo su ayuda que era lo peor y cada vez que lo hacia Tomoyo lo rechazaba. Tomoyo soltó un suspiro. - Hoy me volvieron a llamar del banco.

- Tomoyo cuantas veces te he dicho que si me dejaras, te ayudaría con la situación que estás pasando.

- No me parece justo que tengas que...

- Tomoyo nos vamos a casar, además sabes muy bien que para mi ayudarte no es ningún esfuerzo, sabes que te amo y que haría cualquier cosa por ti. - Tomoyo solo le sonrió a Kenji, todavía cada vez que lo escuchaba decir 'te amo' sentía unas cosquillas que le recorrían todo el cuerpo. Y tan lindo como siempre le había ofrecido su ayuda de nuevo. - No me gusta verte tan preocupada sabiendo que puedo ayudarte. Tomoyo me estás oyendo.

- Kenji eso ya lo se, pero como te lo he dicho antes...

- No quieres ser una molestia. Y no lo eres. Porque no aceptas mi ayuda. - dijo Kenji mientras negaba con la cabeza y al ver que Tomoyo iba a volver a replicar le dijo. - Mejor lo dejamos de ese tamaño... Eres demasiado obstinada Tomoyo. - Termino de decir Kenji resignado y algo molesto.

- Pero obstinada y todo me amas. - Kenji solo le sonrió ante el comentario, a lo que Tomoyo se le acerco y le planto un beso. Luego de separarse le dijo - Yo también te amo sabes. Ya no estás molesto, Verdad?

Kenji suspiro y le dijo - Sabes que nunca puede estar mucho tiempo molesto contigo eres demasiado linda para tu propio beneficio.

Tomoyo se sonrojo y se separo de él no sin antes darle su recompensa por el halago. Otro beso. - Bueno será mejor que nos vayamos se está haciendo tarde.

- Tienes razón - y con esto dicho Kenji le dio la vuelta al carro y le abrió la puerta a Tomoyo para que entrara. Luego se cruzo a su lado, entro al carro y comenzó a manejar a la casa de Tomoyo.

De la escuela a la casa de Tomoyo no era mucha la distancia unos quince minutos en carro. La barriada donde vivía Tomoyo era bastante tranquila y estaba muy cerca de la ciudad lo que le era beneficioso por la condición de su madre, luego de doblar por una esquina se podía ver al fondo de la calle la casa de Tomoyo. Era una casa bastante grande de aspecto antiguo, todas las casas tenían ese aspecto. La casa tenia tres pisos, en la parte de adelante tenia un gran patio lleno de flores de todos los tipo; era un jardín muy bien cuidado. Era de color crema y tenia un pórtico bastante amplio.

Kenji estaciono el carro en la acera, así evitaban tener que abrir la puerta del garaje. El chico en cuestión se bajo del carro y le abrió la puerta a Tomoyo. - Servida está señorita - le dijo mientras la ayudaba a salir del carro.

- Muchas Gracias mi estimado caballero. - le dijo Tomoyo mientras le daba un ligero beso en los labios. Y luego agrego - Bueno será mejor que entremos aquí hace mucho frío. Tomoyo abrió la puerta de la cerca que bordeaba el terreno de la casa, camino por la vereda que llevaba al pórtico de la casa seguida por Kenji y ya en la puerta principal la abrió con su llave. - Ya llegue - dijo Tomoyo apenas entro a la casa.

- Señorita Daidoji - dijo una señora con aspecto de enfermera que acababa de salir de una puerta del lado contrario a la puerta por la que había entrado Tomoyo del otro lado de la sala. - Señor Samuro, Buenas Noches.

- Buenas Noches señora Tamao. - dijo Tomoyo mientras dejaba sus pertenencias en el sillón y se acercaba a la señora. - Como está mamá? - Pregunto Tomoyo.

- Muy bien, acabo de darle sus pastillas. - dijo Tamao mientras miraba a Tomoyo. La señora Tamao era una de las tres enfermeras que cuidaba a la mamá de Tomoyo. Cada una trabajaba un turno de ocho horas para así mantener vigilada a Sonomi las veinticuatro horas.

- Y como la ve... Dígame su opinión sincera. - dijo Tomoyo preocupada.

Su madre había sido afectada por la leucemia de manera imprevista, por suerte la primera vez que se la detectaron pudieron tratarla con un tratamiento agresivo, era una combinación entre medicamentos y quimioterapia que la madre de Tomoyo había sobrellevado de manera impresionante, no dejándose vencer por la enfermedad. Pero ahora las cosas eran diferentes había tenido una recaída y está vez la leucemia había regresado de manera más agresiva. Los doctores le sugirieron que tomara nuevamente el tratamiento anterior pero no le daban muchas esperanzas. Pero seguían luchando y ninguna de las dos se iba a dar por vencida.

- Está algo mejorada pero sigue débil, muy débil para mi gusto.

- Entiendo. Cree que pueda verla.

- Si probablemente las pastillas todavía no hayan hecho efecto.

- Muy bien gracias. - dijo Tomoyo mientras giraba la manilla de la puerta para ingresar a la biblioteca, que ahora era el cuarto de su madre. Esto se debía a que luego de su recaída y el tratamiento de quimioterapia la mamá de Tomoyo había quedado muy débil y no podía subir escaleras ni hacer mucho esfuerzo por lo que Tomoyo transformo la biblioteca en una habitación.

- Mamá - dijo la voz queda de Tomoyo mientras cerraba la puerta detrás de ella. Y allí estaba ella, Sonomi, recostada en su cama se veía muy pálida y tenía grandes ojeras bajo los ojos como si no hubiera descansado en días y la única luz que la acompañaba era la de la mesita de noche. Estaba arropada hasta los hombros con las sabanas su cabeza estaba cubierta por una pañoleta. Con la Quimioterapia Sonomi había perdido todo el cabello y no le gustaba que la vieran sin sombrero o pañoleta desde entonces. Tomoyo se acerco lentamente a la cama de su madre y le hablo bajito. - Mamá me escuchas.

Sonomi abrió los ojos con esfuerzo y los enfoco en su hija. - Tomoyo, mi amor, llegaste.

- Sí ya estoy aquí.

- Y hace mucho llegaste. - dijo Sonomi bajito mientras sacaba su mano de debajo de las sabanas para estirarla hacia Tomoyo.

Tomoyo tomo la mano de su madre y le dijo. - No mamá acabo de llegar... Kenji me trajo.

- Kenji... Cierto tú novio y como están las cosas con él.

- Bien, Bien. - dijo Tomoyo a su madre mientras le apretaba la mano.

- Pero dile que pase, para saludarlo.

- Mamá estás cansada no creo que sea...

- Por favor. - Fue lo único que dijo la madre de Tomoyo. Y está obedeció salio de la habitación y llamo a Kenji para que entrara.

- Kenji hijo. - dijo Sonomi cuando lo vio entrar.

- Sonomi como estás. - dijo Kenji mientras se acercaba a la cama y tomaba la mano de Sonomi.

- Bien, Gracias y tú. - dijo Sonomi manteniéndose a duras penas despierta. Las pastillas ya estaban haciendo efecto.

- Muy bien.

- Tomoyo me comento que le propusiste matrimonio y que ella acepto.

- Así es. - dijo Kenji mientras apretaba la mano de Sonomi.

- Quiero decirte que mejor no hubiera podido elegir, eres un buen hombre Kenji y se que mi hija estará en buenas manos cuando llegue mi momento. - dijo Sonomi con esfuerzo el sueño la estaba venciendo.

- Mamá no digas eso. - dijo Tomoyo acercándose a la cama. Se había mantenido un poco alejada luego de que Kenji entrara a saludar a Sonomi. - Sabes que no me gusta oírte hablar así tu vas a estar alrededor mucho tiempo. Hay Sonomi para rato. - dijo Tomoyo para tratar de alegrar el ambiente y olvidar el nudo que se la había formado en la garganta al oír hablar a su madre de su muerte.

- Tomoyo... - dijo Sonomi bajito.

- Por favor no lo digas mamá. - dijo Tomoyo mientras sentía como los ojos le comenzaban a arder. Pero no iba a llorar, ella tenia que ser fuerte por su madre. - Te vas a poner bien, no se hable más del asunto. - Tomoyo se acerco a su madre y le dio un beso en la mejilla. - Será mejor que nos vayamos para que descanses. Hasta mañana mamá.

- Hasta mañana. - dijo Kenji mientras comenzaba a retirarse.

- Hasta mañana entonces. - fue lo último que dijo Sonomi antes de cerrar los ojos.

Kenji fue el primero en salir de la habitación seguido por Tomoyo que cerro la puerta muy suavemente. Por unos segundos Tomoyo se quedo con la mano en la perilla de la puerta sin darse la vuelta solo mirando al piso dándole la espalda a Kenji. Estaba tomando respiraciones profundas para controlarse, las lagrimas estaban muy próximas a salir pero no podía permitirse llorar, las Daidoji son mujeres fuertes. Luego de unos segundos Tomoyo se dio la vuelta y le dio una media sonrisa a Kenji que se había quedado todo el tiempo mirándola son decir nada.

- Sabes Tomoyo no deberías guardarte todo para ti. - dijo Kenji mientras le ponía su mano derecha sobre el hombro. - te puede hacer daño debes expresar lo que sientes porque sino llegara un momento en el que ya no vas a poder más y vas a explotar.

- No debes preocuparte Kenji.

- Pero me preocupo Tomoyo. Ya no se ni que decirte.

- Señorita Daidoji. - dijo la voz de Tamao mientras salía del comedor. - Como vio a su madre.

- Bien, gracias por preguntar Tamao. - dijo Tomoyo mientras le sonreía tristemente a la enfermera de su madre. - Sabes Tamao ya puedes retirarte yo me encargo del resto.

- Segura señorita Daidoji. - apenas son las diez y mi turno no acaba en dos horas.

- Si no te preocupes. Además la señora Maron está de vacaciones este mes y yo voy a vigilar a mi madre en las noches.

- Tomoyo no me habías dicho. - dijo un preocupado Kenji. - Cuando vas a tener tiempo para descansar. Con la escuela, las clases, atender a tu madre...

- No te preocupes Kenji. Todo estará bien. - dijo Tomoyo mientras veía a Kenji a los ojos.

- Bueno en ese caso me retiro. Hasta mañana señor Samuro, señorita Daidoji. - Y con esto dicho la señora Tamao camino hasta la puerta, tomo sus pertenecías y se retiro.

- Tomoyo lo que estás haciendo no es bueno para tu salud. - dijo Kenji mientras comenzaba a caminar por toda la extensión de la sala de un lado al otro.

- Te dije que no te preocuparas.

- Lo estás haciendo para ahorrar dinero. - pregunto Kenji mientras se detenía bruscamente y miraba a Tomoyo a la cara.

Tomoyo le desvío la mirada. Había acertado, todavía no descubría como Kenji hacia para mirar a través de ella como si fuera un vidrio. Esa era una de las cosas que le gustaba de él, la leía como si fuera un libro abierto. Aunque en ocasiones como está era la cosa más inconveniente del mundo. - No es eso.

Kenji camino rápidamente hasta donde estaba Tomoyo y la tomo por los hombros suavemente. Tomoyo lentamente volteo su rostro para mirarlo a los ojos. - Está bien... si no quieres decirme lo acepto. - dijo Kenji pero en su rostro se veía que Tomoyo solo había confirmado lo que había pensado sin decir nada. Lo había hecho para ahorrar dinero. - Tomoyo sabes que cuentas conmigo para lo que sea.

- Lo sé - dijo Tomoyo. Mientras para sus adentros agradecía que Kenji hubiera dejado el tema hasta allí.

- Bueno será mejor que me vaya. - dijo Kenji mientras se separaba de Tomoyo.

- Te acompaño a la puerta. - dijo Tomoyo mientras seguía a Kenji hasta la puerta.

Ya en la puerta Kenji se voltio y le dijo a Tomoyo. - Bueno hasta mañana, paso por ti a las ocho y media como siempre.

- Sí gracias Kenji. Hasta mañana. - dijo Tomoyo mientras le daba un beso en la mejilla a Kenji.

- Hasta Mañana - y con esto dicho Kenji se dio la vuelta y bajo las escaleras del pórtico. Tomoyo se quedo observando a Kenji hasta que se monto al carro y se fue. Ella quería mucho a Kenji pero su vida estaba tan complicada que no disfrutaba de su relación con él. Toda la vida de Tomoyo giraba muy rápido para su gusto.


Eriol estaba sentado en su BMW del año color negro manejando hacia la escuela de Danza Daidoji para recibir su primera lección privada en el nivel profesional. La verdad en lo que iba de la semana le había ido muy bien, había cerrado un trato con unos inversionistas italianos y lo mejor había conseguido que Tomoyo Daidoji le diera clases privadas. Para ser miércoles todo iba muy bien.

Al llegar Eriol estaciono el auto cerca de la entrada de la escuela y se dispuso a entrar. Había llegado temprano aunque las clases empezaban a las seis. Había decidido salir temprano de la oficina solo para ver el ambiente en el lugar y por esto había llegado media hora antes de lo previsto. Cuando entro al recibidor lo recibió la joven de la otra vez sentada en el mismo escritorio.

- Buenas en que le ayudo.

- Mi nombre es Eriol Hiraguizawa y vengo a mis clases aunque debo confesar que llegue un poco temprano.

La chica reviso el horario que tenia en el escritorio y le dijo. - Sí, Hiraguizawa clases con la señorita Daidoji a las seis. Si la verdad llego temprano la señorita Daidoji está ahora con un grupo del curso de ballet.

- Ya veo. No sabrá si podré pasar a echar un vistazo... Creo que no he tenido el gusto de escuchar tu nombre. - dijo Eriol con su mejor sonrisa encantadora. (N/A: es que el chico tiene lo suyo y sabe como aprovecharlo, y quienes somos para resistirnos.)

- Keiko.

- Keiko que bonito nombre... Crees que pueda pasar a echar un vistazo Keiko. - dijo Eriol todavía con su mejor sonrisa encantadora en su lugar.

- No lo se, a la señorita Daidoji no le gusta que la molesten en clase.

- Pero ni va a notar que estoy allí. - Insistió Eriol, la sonrisa encantadora sin alterarse en ningún momento.

- Bueno está bien pero si lo atrapan ni se le ocurra decir que lo deje pasar.

- Ni por un segundo me paso esa idea por la mente Keiko mis labios están sellados. - dijo Eriol reafirmando lo último con un gesto como si estuviera cerrando sus labios con un zipper.

Keiko se hecho a reír como colegiala ante la ocurrencia y le dijo. - Está en el segundo piso primera puerta a la derecha.

- Muchas Gracias Keiko- dijo Eriol mientras le quiñaba un ojo y comenzaba a subir las escaleras. Al llegar al segundo piso Eriol se detuvo a escuchar fuera de la puerta cerrada que le había indicado Keiko. Dentro del salón se escuchaba una música muy bonita y al prestar más atención pudo escuchar la voz de Tomoyo dando indicaciones, a lo que Eriol suponía eran sus alumnos.

Eriol abrió muy lentamente la puerta corrediza del salón lo suficiente para poder mirar hacia adentro y lo que vio le encanto. Tomoyo estaba vestida con un vestido para practicar ballet negro (N/A: Esos que son manga larga y de pantalón largo) y una faldita (N/A: no es un tutu, es que no se como se llama pero no es un tutu) de un rosa pálido del mismo color que las zapatillas de ballet, ella llevaba el cabello recogido en una cola que le llegaba más abajo de la cintura. Los estudiantes de Tomoyo eran todas niñas que no pasaban de los seis años. Lo más lindo era que todas estaban vestidas de igual forma que Tomoyo nada más que todo o era rosado o blanco.

Tomoyo estaba de espalda a la puerta y las niñas, que eran como diez según la cuenta de Eriol, estaban sostenidas de una baranda empotrada en la pared contraria a la de la puerta de entrada, la cual era adornada por espejos del piso al techo. Eriol aprovecho que Tomoyo no había notado su presencia y abrió más la puerta para recostarse en el marco de la puerta mientras veía a Tomoyo dar la clase. Eriol apoyo su hombro izquierdo contra el marco de la puerta y cruzo sus brazos sobre su pecho.

Las niñas que estaban en la clase habían notado a Eriol y lo estaban mirando inquisitivamente pero este acerco su dedo índice a sus labios, como diciéndoles que no dijeran nada, y luego les quiño un ojo. Las niñas pensando que ni les iba ni les venia ese señor continuaron escuchando la clase. Tomoyo les estaba dando instrucciones y ellas las seguían al pie de la letra. Y así pasaron unos minutos de vez en cuando Tomoyo corrigiendo alguna posición mal lograda por una de sus alumnas y Eriol sin quitarle la mirada de encima. Se notaba que Tomoyo estaba en su elemento y que le gustaba lo que hacia. Porque para el tiempo que el llevaba parado en la puerta sin que ella lo notara debía estar muy concentrada en lo que hacia o definitivamente lo estaba ignorando.

- Bueno niñas eso es todo por hoy. Recuerden practicar sus pasos en casa. - dijo Tomoyo con una sonrisa a sus alumnas, pero luego su tono cambio y dijo más seriamente - Señor Hiraguizawa espero que haya sido provechosa la clase para usted también - dijo mientras lo miraba a los ojos sin voltearse. Estaba mirando a los ojos de Eriol en el espejo.

'Definitivamente lo segundo' pensó Eriol para luego responderle mirándola a los ojos a través del espejo también.- Fue de mucha ayuda. Gracias por preguntar. - termino de decir Eriol con su mejor sonrisa sin moverse de donde estaba.

- Me alegro. - respondió Tomoyo sin voltearse y ahora dirigiéndose a las niñas que ya habían acabado de recoger sus pertenencias les dijo con una gran sonrisa. - Listas chicas.

- Listas maestra - respondieron al unísono las niñas con una gran sonrisa. En verdad eran unos angelitos y Tomoyo adoraba a su grupo de cinco a seis años eran tan frescas y llenas de energía que la sorprendían a veces por la vitalidad que poseían. A ella le encantaba darle clases a los niños.

- Bueno en ese caso será mejor que bajemos, sus padres deben estar por llegar. - dijo Tomoyo sonriendo mientras se volteaba y veía como Eriol se retiraba de la puerta para dejar pasar a las primeras niñas que iban saliendo de la clase. Tomoyo fue la última en salir, se detuvo unos segundos frente a Eriol y le dijo muy calmadamente - Si quiere puede entrar a esperar o si lo desea puede pasar a nuestra cafetería en la planta baja. Nuestra clase empieza en diez minutos. - Y con esto dicho Tomoyo se fue con sus alumnas.

Luego de pensarlo unos segundos Eriol decidió ir a la cafetería, al menos vería otra cosa que paredes y espejos. Y a cierta maestra también... pero no viene al caso. Al llegar a la planta baja ya habían varios papás retirando a sus hijas pudo observar Eriol. Tomoyo estaba despidiendo a sus alumnas con abrazos y besos que las niñas le correspondían con gusto 'Se ve que la quieren mucho' pensó Eriol mientras veía el intercambio.

Para las finales solo quedaban dos alumnas esperando a sus papás, así que Tomoyo se despidió de ellas y se las encargo a Keiko para que las vigilara hasta que llegaran sus papas, porque ella tenia que irse a cambiar para prepararse para su siguiente clase. - Señor Hiraguizawa si me sigue lo llevo a la cafetería... Es que lo veo un poco perdido y como no se ha movido desde que bajo...

- Eso seria de gran ayuda señorita Daidoji - respondió Eriol con su sonrisa de siempre.

Tomoyo no le dijo nada y entro por la puerta que estaba a la derecha en el recibidor de la escuela. Eriol la siguió de cerca y se encontró con un pequeño salón. Con una pequeña cocina al fondo con lo básico refrigeradora, cafetera y microondas. A la derecha había una pequeña salita con un gran ventanal que miraba a la calle y al centro un juego de comedor de cuatro puestos. - Hay café en la cafetera si desea. En seguida regreso señor Hiraguizawa. - y con esto dicho Tomoyo desapareció por una puerta a la izquierda que Eriol no había notado.

Eriol decidió que mejor que tomar un café era echarle una ojeada a las paredes que estaban llenas de fotos y recortes de periodos enmarcados. Algunas fotos y reportajes eran muy viejos y otro más recientes pero de personas que Eriol no reconocía hasta que encontró lo que buscaba toda una sección dedicada a los logros de Tomoyo, fotos desde pequeñita hasta ahora. De todas las fotos y reportajes de personas que había en la pared, que más parecía un muro del recuerdo, Tomoyo era la que más logros tenia por la cantidad de reportajes y folletos de obras en las que aparecía.

Luego de un rato de seguir observando las fotos Tomoyo salio del cuartito al que había entrado toda cambiada. Llevaba una falda con mucho vuelo por debajo de la rodilla de color celeste clarito, una camisa con mangas tres cuarto blanca con diseños del mismo color que la falda y por último llevaba unos zapatos de tacón negro especiales para bailar. El cabello como siempre recogido en una cola. Eriol estaba comenzando a desear ver a Tomoyo con el cabello suelto porque por lo que se imaginaba, pensaba que verlo debía ser espectacular... Y ni se diga tocarlo. - Listo señor Hiraguizawa.

- Cuando guste señorita Daidoji. - dijo Eriol muy seguro mientras se acercaba a Tomoyo. - Por cierto muy impresionante sus logros.

- Gracias.

- Me gusta esa idea de llenar la pared recortes y fotos de sus logros.

- Fue una tradición que empezó mi abuela cuando abrió la academia, todo alumno que estuviera aquí y tuviera un gran logro seria colocado en la pared para que lo recordáramos.

- Que interesante. - dijo Eriol mientras miraba a Tomoyo a los ojos. - y pude apreciar que hasta ahora ha sido la alumna más destacada... Muy impresionante.

- Gracias por el halago, pero no considero que una persona deba ser medida por sus logros. Más importante es lo que se lleva por dentro... Sus sentimientos.

- Muy cierto... Pero no me va a negar que destacar como bailarina le ha abierto muchas puertas señorita Daidoji y le ha conseguido muchos admiradores.

- Eso es cierto. - dijo Tomoyo con calma. - Pero todos ellos solo se fijan en lo de fuera... Nunca se toman el tiempo de conocer a la verdadera Tomoyo - dijo Tomoyo tristemente.

- Si me lo permitieras yo haría eso con mucho gusto... Tomoyo. - dijo Eriol muy cerca de Tomoyo. Cosa de la cual ella no se había percatado.

'Y otra vez solita caí... Tomoyo que te está pasando' pensó Tomoyo mientras armaba sus ideas, él estaban muy cerca, demasiado para la opinión de Tomoyo, estaba invadiendo su espacio personal. - Creo que lo mejor es que iniciemos nuestras clases inmediatamente señor Hiraguizawa - dijo Tomoyo muy calmadamente mientras veía a Eriol a los ojos. - Y le recuerdo señor Hiraguizawa que todavía no tenemos ese grado de confianza para llamarnos por nuestros nombres de pila, así que le agradecería...

- Por favor no tiene que decir más señorita Daidoji la comprendo perfectamente y me disculpo por mi atrevimiento. - dijo Eriol con su sonrisa de siempre. Eriol tomo la perilla de la puerta y la abrió para que ella pasara primero. Todo un caballero como siempre.

Al salir Tomoyo se encontró con una preocupada Keiko. Está tomo a Tomoyo por la muñeca y se la llevo a una esquina para decirle algo. Como Eriol no tenia nada que hacer paseo su mirada por el recibidor y se encontró a lado de él con una pequeña niña, que reconoció como una de las alumnas de Tomoyo, sentada aburrida en una silla con sus pies meciéndose en el aire. Esto a Eriol le pareció una imagen muy tierna.

Luego de unos segundos Tomoyo regreso, después de escuchar lo que Keiko le tenia que decir. Paso de largo al lado de Eriol sin decirle nada y se acerco a la niña arrodillándose en el suelo frente a está. - Lucy corazón. - dijo Tomoyo muy despacito a la niña. - Tú papá llamo para decir que tu mamá no puede venir a buscarte. Así que tu abuela viene por ti en un rato. - dijo Tomoyo con voz dulce a la niña.

La niña miro a Tomoyo con sus ojos grises y le dijo en tono triste - Está bien Maestra.

(N/A: Tal vez hallen raro que Lucy este triste, pero si había algo que me ponía triste de chiquita, cuando estaba en el Kinder, era que me dejaran esperando solita en algún lugar. A algunos les puede parecer sin sentido, pero es muy triste que todos los otros niños se hayan ido y tu estés allí solita mirando al techo.)

Si había algo que Tomoyo odiaba era ver que alguien estuviera triste y más si era una pequeñita, así que le dijo. - Pero no estés triste Lucy, que te parece si te hago mi invitada de honor en mi siguiente clase. Apuesto a que nunca me haz visto dando otras clases que no sea ballet que te parece.

- En serio maestra. - dijo Lucy emocionada.

- En serio - dijo Tomoyo mientras le sonreía a Lucy. - Y apuesto a que al señor Hiraguizawa no le molestara en lo más mínimo que nos acompañes. Verdad señor Hiraguizawa? - Tomoyo pregunto esto último mirando a Eriol a los ojos.

Eriol se sintió unos momentos fuera de lugar, la pregunta lo agarro de improviso, miro a Tomoyo a los ojos y luego a la niña que lo miraba con esos ojazos grises que tenia casi suplicándole que dijera que sí. - Claro que no me molestaría. - dijo Eriol mientras se agachaba para quedar a la altura de la niña. - Lucy seria un honor que fueras nuestra invitada en la clase.

Tomoyo por unos segundos miro a Eriol sorprendida por lo que le había dicho, pero luego regreso a la realidad cuando Lucy hablo. - Muchas Gracias señor. - dijo Lucy con una sonrisa enorme a Eriol.

- Vez te dije que al señor Hiraguizawa no le iba a molestar. - dijo Tomoyo con una sonrisa mientras miraba a Lucy. - Pero primero será mejor que te cambies la ropa, esa está toda sudada y te puede hacer daño, cariño. - con esto dicho Tomoyo se levanto y llamo a Keiko. - Por favor Keiko acompaña a Lucy al vestidor para que se cambie.

- Claro - dijo Keiko mientras se acercaba y extendía su mano derecha a la niña. - Vamos Lucy. - La niña tomo la mano de Keiko y con la que tenia libre cargo su maleta hasta los vestidores.

Cuando Keiko y Lucy entraron por la puerta de la cafetería. Tomoyo miro mientras Eriol se levantaba lentamente de su posición en el piso. - señor Hiraguizawa quiero disculparme con usted por este inconveniente y le debo una explicación. - dijo Tomoyo mientras miraba a Eriol a los ojos. Eriol solo asintió - El padre de Lucy llamo para decir que su madre había tenido un accidente automovilístico cuando venia para acá a buscarla por suerte no fue nada grave, pero tienen que hacer parte policivo y todo lo demás y el no podía venir porque iba a acompañar a su esposa. Así que dentro de poco la abuela vendrá a buscarla. En verdad espero que no lo moleste que Lucy nos acompañe.

- Para nada señorita Daidoji. - dijo Eriol mientras negaba con la cabeza. - Y con más razón luego de lo que me acaba de contar.

- Gracias por comprender. - dijo Tomoyo.

Esperaron unos minutos en un silencio algo incomodo, pero luego de unos segundos regreso Keiko con Lucy cambiada de ropa. Ahora llevaba un vestido color lila que le llegaba debajo de la rodilla acompañado con unas zapatillas del mismo color, su cabello negro azabache lo llevaba recogido en una colita y la mochila en la espalda. - Veo que ya estás lista. - fue el recibimiento de Tomoyo mientras la veía entrar. - Me encanta tu vestido está muy bonito Lucy.

- Gracias maestra. - dijo Lucy mientras le sonreía a Tomoyo. - Mi mamá me lo hizo.

- En serio. - dijo Tomoyo mientras tomaba la mano de Lucy y comenzaba a subir la escalera. - Pues dale a tu mamá mis felicitaciones.

- Se lo diré. - dijo Lucy mientras subía las escaleras brincando agarrada de la mano de Tomoyo.

- Veo que estás emocionada. - dijo la voz de Eriol detrás de ellas. Cosa que Lucy asintió mientras volteaba la cabeza para verlo pero sin dejar de subir las escaleras.

- Nunca he visto a la maestra Tomoyo dando otra clase. - dijo Lucy mientras volteaba a ver a Eriol, ya que habían terminado de subir la escalera.

- Bueno ahora me vas a ver. - dijo Tomoyo mientras llevaba a Lucy a la primera puerta a la izquierda. Que era la puerta contraria a donde había estado Tomoyo con las niñas antes.

Ese salón era del mismo tamaño que el otro con la diferencia que tenia un gran ventanal hacia la calle por donde se comenzaba a observar como el sol comenzaba a ocultarse. Dentro del salón Tomoyo guió a Lucy hasta una de las sillas a lado de la radio. - Bueno Lucy te tengo una misión - dijo Tomoyo mientras veía como a Lucy se le agrandaban los ojos como platos. - Tú vas a ser la encargada de la música.

- En serio?

- En serio - dijo Tomoyo mientras sonreía ante lo simple que era complacer a los niños. - Cuando te diga vas a presionar este botón de aquí que es para que empiece a sonar la música y cuando te diga 'ya' la detienes con este otro botón. Entendiste.

- sí maestra con este lo enciendo y con este botón lo apago - dijo Lucy señalaba los botones correctos.

- Excelente. Estoy segura que serás una excelente ayudante. - dijo Tomoyo. - Bueno ahora voy a donde el señor Hiraguizawa para prepararnos y cuando te diga...

- Presiono este botón. - dijo Lucy

- Muy bien. - dijo Tomoyo mientras acariciaba la cabeza de Lucy.

Eriol había visto todo el intercambio entre Tomoyo y Lucy como un mero espectador de lo que sucedía. Se veía que Tomoyo era muy buena con los niños por su manera de comportarse con Lucy.

Tomoyo camino hasta donde estaba Eriol de pie cerca de la entrada del salón. - Listo señor Hiraguizawa.

- Siempre - le respondió Eriol tan seguro como siempre.

- Muy bien, si me sigue podremos empezar. - dijo Tomoyo mientras guiaba a Eriol al centro del salón de clases. - Ahora, hoy empezaremos por el Vals.

- Muy bien. - Fue la respuesta de Eriol mientras tomaba a Tomoyo como era establecido para este grácil baile. Como siempre Eriol coloco su mano derecha a media espalda de Tomoyo y luego con su mano libre tomo la mano derecha de Tomoyo. Ella coloco su brazo izquierdo sobre el de él.

Tomoyo se volteo a ver a Lucy y le hizo una seña para que pusiera la música. La niña hizo lo que le pidieron y ellos comenzaron a bailar. Como siempre Eriol guiando a Tomoyo de manera muy ligera y suave por toda la pista de baile. Luego de un par de vueltas Tomoyo le dijo. - En verdad no creo que necesite afianzamiento en este baile señor Hiraguizawa ya que lo hace muy bien.

- Gracias. - Fue todo lo que le respondió Eriol mientras la seguía guiando por la pista. Luego de unos instantes Eriol decidió que era momento de romper el Hielo. - Veo que es muy buena con los niños - dijo Eriol de la nada señalando con la cabeza a donde estaba Lucy sentada mirando con los ojos abiertos como platos a su maestra y al otro señor bailando. Por todo el rostro de Lucy se leía que estaba maravillada.

Tomoyo volteo a ver a Lucy y se encontró con una imagen que hizo que se le derritiera el corazón, Lucy se veía tan llena de alegría. Tomoyo no pudo evitar que una sonrisa se esparciera en su cara. Cosa que Eriol noto inmediatamente. - Me encantan los niños. - respondió Tomoyo sin mirar a Eriol.

- Te gustaría tener muchos en el futuro.

Sin ver a Eriol todavía por estar entretenida con Lucy le respondió. - Me encantaría.

- Y ya sabes quien quieres que sea el padre de tus hijos? - pregunto Eriol de la nada y por unos segundos pensó que le gustaría que le dijera que fuera él. Hoy había visto un lado diferente de Tomoyo y le encantaba, no podía ignorarlo más. Al principio todo lo había hecho porque Tomoyo representaba un reto por haber sido tan fría con él, pero ahora había descubierto un lado de Tomoyo que le gustaba, ella era dulce, cariñosa, se preocupaba por los demás, es transparente como el agua, linda... 'Estoy perdido' razono Eriol luego de ver la línea de pensamiento que había seguido antes. No podía ser que estuviera... No... Definitivamente No.

- Sí - respondió Tomoyo sin mirarlo todavía entretenida con Lucy.

Esa respuesta de Tomoyo fue como si su propia conciencia le estuviera confirmado lo que temía, bueno ya no podía hacer nada. Solo le quedaba darle con todo y esperar lo mejor. - Y... no te gustaría darme una oportunidad a mi. - dijo Eriol bajito al oído de Tomoyo.

Tomoyo por unos segundos no registro completamente lo que le había dicho Eriol. Hasta que... - Como? - dijo Tomoyo rudamente mientras se detenía en su lugar. - Que fue lo que dijo señor Hiraguizawa. - pregunto una asombrada Tomoyo.

- Será mejor que sigamos bailando tenemos espectadores. - dijo Eriol mientras volvía a tomar a Tomoyo para seguir bailando. Pero Tomoyo estaba renuente a seguir. - No queremos causar un espectáculo frente a Lucy verdad? - Termino de decir Eriol con lo que Tomoyo comenzó a bailar de nuevo. Luego de unos instantes recuperaron el paso y siguieron bailando en silencio hasta que Eriol dijo. - Todavía no me has respondido mi pregunta.

Tomoyo sabía lo que le estaba preguntando y le dijo de lo más calmada y con una gran sonrisa. - Nunca.

- Sabes por allí hay un dicho que dice 'nunca digas nunca'

- Pero da la casualidad que en este caso no se aplica señor Hiraguizawa porque yo ya estoy comprometida por si no estaba enterado.

- Lo sé, pero el mundo da muchas vueltas. Y quien sabe que pueda pasar de aquí al día de tu boda.

- Acaso piensa, señor Hiraguizawa, que un día voy a caer rendida de amor a sus pies. - dijo Tomoyo con el mayor sarcasmo del mundo. A lo que Eriol solo sonrió. - Pues déjeme decirle señor Hiraguizawa que está muy equivocado si piensa que eso va a suceder. - dijo algo molesta por el atrevimiento de Eriol. Luego de unos segundos agrego - ... Ustedes como que es bien confiado en si mismo.

- Si yo no confió en mi, quien lo hará. - dijo Eriol mientras comenzaba a acelerar el paso de baile porque se aproximaba el final de la canción.

- Es un razonamiento valido. - dijo Tomoyo mientras se dejaba guiar por Eriol en la pista. - Pero como le dije de nada le servirá conmigo señor Hiraguizawa.

- Señorita Daidoji pero veo que usted es bastante confiada también. - dijo Eriol de lo más divertido.

- Si yo no confió en mi, quien lo hará. - dijo Tomoyo copiando la respuesta de Eriol solo por molestar.

- Es un razonamiento valido. - dijo Eriol divertido mientras le seguía el juego a Tomoyo. En eso comenzaron a sonar los últimos compases de la canción y Eriol soltó a Tomoyo, quedando sosteniendo únicamente la mano de derecha de Tomoyo que alzo en el aire he hizo que esta diera una, dos, tres vueltas. Al final de la tercera vuelta la tomo nuevamente por la cintura pero está vez la acerco a él eliminando el espacio reglamentario para bailar vals y luego comenzó a inclinarla muy despacio hacia atrás. Tomoyo por reacción levanto su pierna derecha muy despacio al mismo paso al que Eriol la inclinaba. Los dos estaban mirándose a los ojos, sus cuerpos estaban cerca muy cerca y Tomoyo sentía la respiración acelerada de Eriol y su mirada penetrante, por unos minutos ella creyó perderse en ese mar de azul oscuro que son los ojos de Eriol. Pero rápidamente regreso a la realidad cuando este le dijo despacito en el oído con su voz penetrante - Recuerde señorita Daidoji Nunca diga Nunca.

XOXOXOXOXOXOXOX

Nota de la autora: (Cof Cof) HOLA! Como están espero que muy bien. Yo aquí estoy de maravilla.

Ahora me hicieron algunas preguntas que me gustaría responder. La verdad no se bailar Nanita-Chan (de acaso salsa y merengue a duras penas) y también como tú descubrí los otros bailes a través de películas y de otros lados. Lo que te puedo decir es que para hacer este Fic he investigado un poco, para prepararlo correctamente.

Ahora, Basi! Basi! Basi!. Hola chica! Tu historia está quedando de lujo, una cosa sabes me di cuenta que mis reviews en tu historia no tienen nombre, está computadora está loca. Para lo próxima firmo el review. Ahora con respecto a lo que me preguntaste, te envié un reply pero creo que no llego así que aquí está mi respuesta. Estoy en la universidad, acabo de terminar mi tercer año de la carrera de Finanzas. Sí, soy financista, ya casi, unos meses más y ya me graduó YUPI!. Y no vayan a pensar que soy súper mayor, bueno la cosa es que tengo 20, la diferencia es que yo me gradué más temprano de la escuela secundaria, cosas que pasan.

Bueno por otro lado a quien no le gustaría estar en el lugar de Tomoyo. Este capitulo me salio bien largo, espero que les haya gustado y que no se hayan enredado, hay unas partes complicadas.

Con respecto a la referencia de la enfermedad de la mamá de Tomoyo. También investigue sobre la Leucemia para ponerlo en la historia. Personalmente y gracias a Dios nadie de mi familia a tenido este tipo de cáncer en particular, pero mi abuelo murió hace unos años de Cáncer de Pulmón y se como son esas experiencias. Por eso las estoy utilizando, se lo que se siente y no es muy bonito.

FUMAR MATA! QUIERANSE UN POQUITO Y NO FUMEN...

Bueno ya saque eso de mi sistema, tenia que decirlo, mi abuelo fumo por muchos años y cuando lo dejo ya era demasiado tarde.

En fin como siempre Gracias en especial a Nanita-Chan, Basileia Daudojiu, Ladyhyoga, Lu-sky, Marta, Luna310, Yuzu, Lebel 27, 2Miru, Mstica, Ayin y Sakura-Tinuviel. Por haberse tomado el tiempo de dejarme un Review. Muchas gracias por el apoyo chicas.

Mucha suerte a todas (os) y que la pasen bien. Por cierto, también gracias a los que se toman el tiempo de leer el fic.

Se despide,

Kerube-Chan