Disclaimer:Ouran no me pertenece, no hago esto con fines de lucro, mh, y eso.
Categoría: M, porque me gustan las emes, y quizás por el lemon, la violencia, y las palabras soeces.
Notas
Advertencia: Lemon.
Los capítulos aquí se comienzan a desordenar.
NAVAJA DE OCCAM
«Lo que necesitas, existe»
9
---- Te amo, te amo…
Kyouya me tomó por los talones, aferrándose a ellos como si se le fuese la vida en ello, en el acto brutal de poseerme, de amarme; me separó las piernas lo máximo que pudo, y continuó hundiendo su miembro húmedo, caliente y duro en mí, con brío, con tanta fuerza y pasión que cada uno de mis sentidos podía percibir como a cada embate él llegaba más hondo.
---- A-Ahhhh, ¡Ah! ¡Mnñññ! ¡N-No--- a-ah… tan pro—profundo! ¡Kyouya!
Abrí la boca en un gemido gutural cuando el sacó la mitad de su pene y luego volvió a meterlo, cogiéndome como animal en celo, y repitió la misma acción incontables veces para mi aguado cerebro, restregando la punta de su sexo en la carne dilatada de mi ano, volviendo a entrar, ahora lentamente, sintiéndome, y oh Dios… oh Santo y purísimo Dios, no debería nombrarte mientras estoy haciendo esto, y me avergüenzo, no por ello, si no de carecer de todo pudor ahora mismo y continuar gimiendo.
Entonces soltó mis piernas, dejándolas caer a los costados, y su cuerpo se presionó contra el mío, y mi miembro acarició su vientre, humedeciéndolo, y su boca demandó a la mía, y sus manos acariciaron mis hombros, mi pecho, regodeándose en mis tetillas, jalándolas, retorciéndolas, provocando más gritos, sí, gritos de placer, de necesidad, y observando su expresión de placer apreté el esfínter, ocasionando un gemido ronco desde sus entrañas.
---- Mññn, no hagas eso…
Le sonreí presuntuoso, y volví a repetir la acción. Kyouya lanzó la cabeza hacía atrás, empalándose duro en mis entrañas, y yo gemí para él, gustoso.
---- Dios, ¡Dios, Kyouya! ¡No te detengas! A-Ahh… ¡Así como hace un rato! ¡Dios! ¡Dame!
No necesité suplicar más. Kyouya gruñó como bestia, levantándome una pierna y subiéndola a su hombro, ensanchándome para él, y volvió a cogerme, dejando entrar primero la punta de su sexo, riéndose al yo gimotear de necesidad, por más, y luego el tronco, lentamente, hasta topar sus testículos con mis nalgas. Y así, el vaivén inició una vez más.
---- Hikaru… Hikaru…
Kyouya nunca me llamaba por mi verdadero nombre. Para él, yo no era nadie más que Hikaru. Aquello no causaba ninguna fisura sangrante en mí, ya que cuando sus manos resbalaban por cada poro de mi cuerpo, abriéndose mi alma para ser devorada por su apetito voraz, yo no era nadie; dejaba de ser Kaoru para ser aire, para ser lo que él anhelara encontrar en mí.
Y el siempre buscaba en mí a Hikaru.
Tarde era para mí, cuando en medio de la bruma copiosa que eleva al orgasmo, mi corazón, semejante al tejido de Penélope, se deshacía y rehacía, y en medio de tantos vaivenes, añoraba escuchar un susurro de palabras amorosas con mi propio nombre, y no el de mi hermano.
Pero Penélope estaba obligada a deshacer todo su tejido de noche, y mi corazón estaba obligado a deshacerse cada vez que Kyouya gruñía, con el sentimiento a flor de piel, un potente bufido desprovisto de mi nombre, pero rebosante de amor, y el nombre de Hikaru.
