"Veía una silueta que le parecía tan familiar, era algo opaca a esa distancia y con algo de suerte podía darse cuenta de que era un hombre. Pero con los ojos llorosos y la cara golpeada, no era mucho lo que podía hacer para reconocer bien a esa persona, solo le quedaba esperar a que se acercara y que con suerte la ayudara.

Sentía como la sangre le inundaba la boca y salía lentamente por entre sus labios, para terminar depositada en su cuello y pechos, la sentía tan espesa y caliente que no podía creer que aquello fuera su sangre, se preguntaba ¿Desde cuándo la sangre parecía tan cálida y reconfortante? Pero esa vez nadie le respondió. Intento inútilmente limpiarse con las manos pero recordó que las tenía fuertemente amarradas a la espalda al igual que sus pies. Inútilmente trago la sangre que tenía en la boca pero esta fue remplazada por nueva y fresca sangre proveniente de sus órganos internos.

- Ayuda –Trato de susurrar inútilmente al hombre que se aproximaba lentamente a ella.

Fue entonces cuando se dio cuenta de que aquella silueta que había visto a lo lejos era ni más ni menos que el hermano mayor de aquel ser humano que le revolucionaba el corazón. Se encontraba parado justo frente a ella, y ahora podía darse cuenta como un enorme agujero atravesaba sin piedad su pecho, como la sangre parecía más sádica en él que en ella, como sus ojos demostraban abandono al verla y como sus enormes manos estaban apretadas fuertemente a cada lado de su cuerpo.

- Creí que jamás lo dejarías, pensé que serias la más fiel a él –Le dijo apretando los dientes y acercando sus manos al rostro de la muchacha.

- ¿A qué te refieres? Yo no he dejado a nadie… -Le contesto la mujer algo asustada por la proximidad de tan grandes manos.

- Entonces ¿Qué haces acá? –Le miro este con una mirada furiosa.

- ¿Acá donde? –Pero ahora la muchacha se preguntaba eso, ¿Dónde se suponía que estaba?

No recordaba nada, ni como había llegado ahí, ni quien la había traído, ni de adonde había venido, ni siquiera recordaba el último día antes de ese. Todo le daba vueltas en la cabeza intentando recordad algo que le diera un indicio de lo que estaba sucediendo. En primer lugar, estaba abandonada en quién sabe dónde, tenía el cuerpo atado y sentía como su cuerpo dolía de una manera horrorosa, sin mencionar que al parecer sus órganos no se encontraban bien ya que estos la obligaban a expulsar grandes cantidades de sangre por la boca.

Fue entonces cuando se dio cuenta de algo, "Moriré desangrada si no hago algo" Intento deshacer su amarre pero fue en vano, solo conseguía que el dolor en su cuerpo se incrementara y que la sangre saliera con mas ímpetu de su boca. Entonces cuando creía que moriría en aquel lugar sin saber que ocurría la persona frente a ella poso sus palmas en su boca reteniendo la sangre.

- Escúchame, esto en realidad no te está pasando… pero si estas muriendo. Si no deseas morir, debes pelear con todas las fuerzas que te quedan, debes hacerlo o dejaras a Luffy devastado por segunda vez en estos últimos dos años –Le miro todo el tiempo a los ojos, le apretaba tan fuerte la boca que sentía que la sangre jamás volvería a salir por ahí.

Se le quedo mirando sin saber que decir, después de todo ¿Qué se suponía que estaba diciéndole? ¿No era que él estaba muerto desde hace ya dos años? Todo aquello le resultaba tan confuso y angustiante que ni siquiera se decidió por luchar contra las cadenas que la mantenían presa en aquella posición. Se dejo caer lentamente hacia adelante hasta que sintió que sus brazos se estiraban detrás de ella haciendo contacto con la fría cadena.

- Estoy tan agotada de todo esto –Dijo justo en el momento en que aquella persona soltaba su boca.

- Entonces en verdad piensas abandonarlo –Dijo una triste voz. Ella levanto rápidamente la mirada y lo vio ahí, se notaba tan afligido ante las palabras que acababa de decir, era como si ni el mismo pudiera creerlo.

- Supongo que si… lo abandonare –Esta vez una amarga sonrisa cruzo por su boca.

- Si así lo deseas no me queda otra alternativa más que llevarte conmigo –Estaba algo lúgubre y aquello le sorprendió a Nami, ya que ella lo recordaba de una manera muy alegre, y verlo de esa forma hizo que su piel se erizara de una manera descontrolada.

Estaba anonadada al ver que él se acercaba vorazmente hacia su boca, era como si tratara de besarla. Pero algo era diferente en aquella acción que él estaba ejecutando, estaba tan tenso que parecía como si en verdad estuviera muerto, como si aquello en verdad le estuviera ocurriendo y por primera vez en todo aquel tiempo se dio cuenta de que, tal vez, y solo tal vez aquello podría ser realidad. Intento inútilmente de resistirse a la venida del hombre, pero las cadenas la afirmaban fuertemente.

Entonces sintió el contacto de los secos labios sobre los de ella, fue simplemente un roce del cual el rápidamente se aparto para luego verla.

- Duerme bien Nami… -Esta vez le sonrió, pero fue todo tan frio.

- Ace… -Alcanzo a decir ella antes de que todo se volviera oscuro."


Su cuerpo se flexiono fuertemente sobre la cama y sus ojos se abrieron abrumados ante aquel sueño.

- Pero que… -Susurro ella al sentir su cuerpo sudado y su corazón arrítmico.

Había sido todo un sueño y aquello era lo peor, porque lo había sentido tan real que le llegaba a doler la cabeza al pensar que había simplemente soñado con todo aquello.

Se sentó rápidamente en la cama y miro a su lado para ver si había despertado a Robin, pero la mujer seguía durmiendo plácidamente en su lecho. Se froto las manos contra la cara para despabilarse y sentirse un poco mejor, luego de ello poso sus manos en sus muslos intentando inútilmente de controlar su respiración para que su corazón volviera a latir normalmente.

Todo aquello la había sacado de sus casillas, aquellos sueños extraños relacionados con cierta persona se estaban haciendo más continuos, y no eran sueños que le gustaran realmente, si no que eran más que nada pesadillas donde se veía rendida a la muerte, y eso la asustaba más que nada.

Se levanto y sintió como la fría madera arrullaba a sus pies cálidos, haciendo que su cuerpo se sintiera mas reconfortado ante tanto revuelo. Lentamente se aproximo a la puerta de su cuarto sin antes mirar atrás y ver como la morena se movía inquieta sobre el colchón, sonrió débilmente envidiando aquel placido descansar que estaba teniendo su amiga. Salió por la puerta y la briza del mar le impacto contra todo el cuerpo haciendo que un escalofrió le recorriera el cuerpo.

Miro como la Luna iluminaba la cubierta del barco y se quedo contemplando las estrellas con la espalda recostada sobre la puerta de su cuarto. Estaba todo tan tranquilo que aquello no parecía un barco pirata, si no mas algún tipo de crucero de los cuales ella estaba algo acostumbrada a robar cuando era más joven, "Cuando aun no conocía a Luffy" pensó simplemente, y lo recordó nuevamente.

Hacía casi una semana que había ocurrido aquel incidente en el barco y nadie había tocado el tema, nadie había querido meterse en problemas luego de enterarse de lo que Luffy había tratado hacerle a la navegante y sobre todo mucho menos al enterarse de lo que este padecía. Chopper había afirmado de que se demoraría un tiempo en encontrar alguna cura y que hasta ese momento todos debían estar pendientes de Luffy y sus acciones, por lo que su capitán se veía muy limitado a la hora de poner un pie frente al otro, principalmente porque tras suyo siempre se encontraba Usopp viéndolo aunque el creyera que nadie lo veía.

Nami estaba intentando no toparse con su capitán, pero le era extremadamente imposible gracias a la función que cumplía sobre el barco, por lo cual debía hablar por lo menos una vez al día con Luffy para informar sobre las condiciones del clima, en cuanto llegarían a una isla y por sobre todo cual le traería nuevas aventuras. Pero era el nuevo mundo y ella no sabía que esperar al respecto, solo divagaba las veces que hablaba con él, he intentaba no parecer tan nerviosa pero eso era casi imposible. Obviamente sabia que él lo notaba, y este obviamente trataba a de hacer lo posible por hacerla sentir mas cómoda, aun que en ocasiones parecía que se le olvidaba todo el problema y volvía a tratarla de la misma forma que lo hacía siempre.

- "Tan jodidamente despreocupado" –Se decía mentalmente Nami cuando lo veía tontear cerca de ella. Era inevitable que el fuera de esa forma, después de todo cuando ella lo conoció estaba haciendo el tonto, no se puede pedir mucho si se trata de su capitán.

Muchas veces en lo que venía de esa semana se había pillado infraganti mirándolo desde lejos, se había sonrojado cuando se dio cuenta que estaba mirando su amplia espalda que hace años atrás le parecía tan infantil, pero ahora, después de tantas cosas ocurridas y tantos días transcurridos parecía especialmente más sensual, incluso más sensual que ella misma cuando trata de engatusar a Sanji para que este le prepare algún postre. Otro dia se había embobado viendo como el chico se sacaba la camisa por el calor y se tiraba al pasto para refrescarse un poco, pero eso no había sido lo peor para ella, si no que, luego de pasados unos minutos el chico se quedo dormido y ella podía ver perfectamente como su pecho subía y bajaba, podía apreciar como gotas de sudor surcaban su pecho, bajaban por su estomago y escondiéndose bajo sus pantalones, si… aquello la había superado.

- "Me odio" –Pensaba cuando se pillaba en esas situaciones, lo pensaba particularmente por que seguía haciéndolo, seguía mirándolo aunque aquello no fuera lo más apropiado. Entendía todo el conflicto que estaba teniendo con el chico, pero eso no le impedía que siguiera sintiendo cosas por él, porque inevitablemente siempre lo amaría y se había dado cuenta de ello cuando fueron separados dos años atrás. Para ella había sido tan doloroso en un comienzo que no entendía porque lloraba cada noche recordándolo, era cierto que se trataba de su capitán, de quien había salvado su aldea y por todo eso le agradecía enormemente, pero tenía en claro que eran solo amigos y camaradas, por lo que al darse cuenta de sus sentimientos todo se vino abajo, principalmente porque sabía que nunca seria correspondida.

Si hablábamos de Luffy en términos cerios, el no era más que un niño encerrado en el cuerpo de un adolecente en crecimiento, su vida se basaba exclusivamente en perseguir sus sueños y los de sus amigos, comer, dormir y por sobre todo pelear. Por eso Nami había desistido de confesar alguna vez sus sentimientos, porque sabía que el chico no los entendería y si los entendía seguramente la rechazaría, por que el implicarse con una amiga no podía estar dentro de su aventura, mucho menos si se trataba de su navegante. Todos aquellos pensamientos la habían llevado a la tristeza misma, se contemplaba sola delante un espejo y se preguntaba por qué debía ser él a quien ella amara, porque no podía ser Sanji o cualquier otro tipo que la amara incondicionalmente.

El recordar todo aquello había hecho que se enojara durante días enteros aquella semana, por ende todos trataban de dejarla sola, ignorarla, por decirlo de alguna manera. Pero no todos captaban lo que debían hacer, y mucho menos si se hablaba de su capitán. Muchas veces la había llamado para preguntarle las mismas cosas sin importar a que esta se enojara, todo con tal de sacarla de su cuarto, todo con tal de verla sonreír como debía hacer el, pero eso solo estaba empeorando las cosas, porque él no sabía lo que causaba en ella y eso era lo más angustiante.

Sus piernas se habían empezado a entumecer después de tanto tiempo en aquella posición, refregó sus manos fuerte mente por ellas para que entraran en calor y no se le durmieran completamente, se fijo entonces en que pequeñas gotas comenzaban a caer por sus brazos y a defender por estos para llegar a sus largas piernas. Miro rápidamente al cielo y se encontró con un grupo de nubes que la saludaban dándole la bienvenida con una fuerte, pero agradable lluvia. Se levanto y se quedo contemplando como las gotas de lluvia mojaban todo a su paso, era tan ligera y agradable que apenas parecía lluvia.

- Es como si alguien llorara –Dijo para sí misma, recordó entonces que cuando era pequeña cada vez que veía la lluvia pensaba que alguien lloraba desde arriba, que tal vez alguien se había golpeado o que tal vez le habían matado a su madre, como a ella.

Sonrió por lo bajo, al recordar semejantes pensamientos que tenia de pequeña. Se sorprendió de que la lluvia no molestara su piel, ya que casi siempre intentaba escapar de esta y cubrirse para que no pudiera tocarla, pero esta vez fue diferente. Levanto los brazos para estirarse y sentir como las gotas se escurrían entre sus dedos para descender por todo su cuerpo, se sentía como si alguien bailara sobre ella, como si millones de pies bailaran sobre ella, pero era solo agua.

Entonces sintió un ruido fuerte a su lado y se apresuro a dirigir su mirada hasta donde provenía, no pudo ver nada por unos segundos, pero luego vio una mirada intensa sobre ella.

- Luffy –Dijo fuerte para que este la escuchara, quería cerciorarse de que este estuviera consiente y no la fuera atacar. Se rio internamente al darse cuenta de que estaba preparada para escapar si algo ocurría "Asique ahora soy yo quien escapa de ti" pensó.

- Nami –Le dijo este para que esta quedara más tranquila. Paso su mirada por su cuerpo y luego solo le sonrió para acercarse lentamente a ella. Vio como el cuerpo de la mujer se tenso y él se detuvo en seco –No te voy a hacer daño, tranquila –Le dijo para que esta le permitiera acercarse.

- Está bien –Susurro débilmente la mujer.

Se le aproximo lentamente hasta quedar justo a su lado, podía ver como el agua caí intensamente sobre los dos, pero era como si a ninguno le importara, incluso, era como si ninguno se diera cuenta de que seguía lloviendo. El la miro unos segundos y luego sonrió.

- ¿Qué ocurre? –Le pregunto ella algo molesta por su presencia.

- Tienes unas ojeras horribles y tu pelo está muy desordenado –Era tan asquerosamente sincero.

- Acaso viniste a fijarte en mis imperfecciones, en verdad no estoy de humor para escucharte –Le dijo para luego darse vuelta y abrir la puerta de su habitación.

- No viene a hablar de eso contigo –Le dijo serio el hombre, que la tomo por el brazo impidiéndole que pudiera abrir la puerta de la habitación

- ¿Qué quieres Luffy? –Forcejeo la mujer para que la soltara y dejara tranquila –Tengo que entrar, estoy empapada y si no me cambio puedo resfriarme y todos sabemos que sería lo menos apropiado en estos momentos –Fue dura, pero necesitaba serlo, si se ponía a charlar tranquilamente con él, lo más probable es que todo terminara como siempre terminaba últimamente, con ella tirada en el piso y el sobre ella. Tenía que alejarse de aquel hombre, lo antes posible.

- No puedo estar cerca de ti, lo sabes –Lo miro a los ojos para que este entendiera como se estaba sintiendo.

- Lo sé…

Ambos se quedaron en silencio durante unos minutos, simplemente se contemplaron y respiraron lentamente para saber que palabras dirían después, estaban indecisos, por su parte Nami no sabía si simplemente irse y dejarlo con las palabras en la boca, o simplemente escucharlo y arriesgarse a ser atacada. Luffy simplemente veía una posibilidad, hablar con ella y decirle lo que le estaba preocupando, pero parecía que la mujer no quería dejárselo muy fácil, entonces, sin más que hacer, ocupo su autoridad sobre ese barco.

- Necesito hablar contigo, como capitán a navegante y necesito que sea en este preciso momento –Fue firme en cada palabra y no dejo de mirarla a los ojos por ningún segundo.

- No puedes pedirme hacer eso, sabes perfectamente que no puedo estar cerca de ti, estás enfermo y hasta que te cures no puedo permanecer más de 10 minutos cerca de ti… porque me podrías atacar –No podía creerse que él estuviera usando su autoridad en aquella situación, aquello la molesto más de la cuenta, realmente estaba que lo golpeaba, pero sabía que aquello solo empeoraría las cosas entre ellos.

- Esta vez no lo haré, lo prometo –Le suplico el hombre para luego posar una de sus manos en el hombro de la mujer.

- No puedo Luffy, mañana hablaremos, cuando estén todos presentes –Le miro con algo de tristeza, pero sabía que no podía estar con él, por su bien y por el bien del hombre

- Por favor… -Y esas fueron las últimas palabras que saldrían de su boca para poder persuadir a la mujer.

- Sabes que podría pasar cualquier cosa si nos quedamos a hablar, Chopper me dijo que no podía estar cerca de ti, es demasiado peligroso… entiéndelo –Le dolió mucho el tener que decirle eso a él, era como si estuviera cortando lazos que habían creado en solo segundos, como si el compañerismo se estuviera perdiendo y solo por estar enfermo, era todo demasiado patético como para entenderlo.

- Lo sé… pero tengo que arriesgarme, tienes que hacerlo conmigo, si no… no seré capaz de estar cerca de ti jamás –El hombre se alejo lentamente para darle espacio a la mujer. Era cierto no podía estar cerca de ella, todo dentro de él hervía súbitamente y le molestaba que solo pasara junto a ella, pero debía hablar, porque si no lo hacia se arrepentiría por el resto de su vida. –Solo necesito saber si esto va a continuar así… por siempre –Le interrogo mirándola esta vez a los ojos, pero desvió rápidamente la mirada para no descontrolarse.

- No lo sé… todo depende de cómo siga todo tu proceso de curarte y yo no soy la experta en eso… así que no me vengas a preguntar a mi –Le respondió duramente la mujer que se había empezado a dar cuenta de que el hombre se estaba conteniendo, y eso, era una mala señal.

- No me refiero a eso… quiero saber si seguiremos siendo amigos –Trato de sonar calmado pero su voz lo estaba delatando, no podía seguir más tiempo cerca de esa mujer.

- Claro que seguiremos siendo amigo –Y esas palabras terminaron por romper finalmente el corazón de la mujer.

Como era posible que le preguntara aquello, era obvio que seguirían siendo amigos, siempre lo habían sido y el mas que ella no podía dudar de eso, después de todo el siempre la salvaba en los peores momentos, incluso cuando ella se llevo el barco y los dejo tirados, incluso cuando le pidió que se fuera y la dejara tranquila, incluso en esos momentos él se quedo con ella, como era que ahora estaba dudando de aquello… a no ser que el pensara que ella se alejaría de el por todo lo ocurrido.

- No sé cómo puedes pensar de esa manera, después de todo este tiempo –Levanto la mirada y se fijo que la mirada de él la inspeccionaba de arriba abajo, como buscando algo, se detuvo abruptamente en sus pechos y sus manos se le aproximaron peligrosamente. La mujer se hecho para atrás y choco con la puerto de su habitación, decidida a entrar a su cuarto se vio interrumpida por dos grandes manos que se posicionaron en sus brazos atrapándola.

- Detente, Luffy… dijiste que esto no pasaría –Le susurro cuando el hombro aproximo su rostro a su cuello y se quedo ahí, inmóvil… como si estuviera esperando algo.

- Que es lo que me estás haciendo mujer –Una voz gutural salió fuerte por entre sus labios y choco con la oreja de la mujer. –Que es lo que te propones a hacerme –Aquello estaba asustando a la mujer, más que nada porque aquella voz no parecía la de Luffy, no era la voz de niño que solía tener siempre que hablaban… si no que parecía la voz de un hombre, no, la de un animal en celo, y aquello solo podía significar una cosa, esta asquerosamente perdida entre las manos del hombre a quien amaba.


Nuevo Capitulo. Gracias por leer :) nos vemos la próxima semana