Los personajes son de la grandiosa Meyer lo único que yo hago es jugar con ellos. Esta historia tiene mucho drama, por lo cual si no te gusta este género no debes leer, ya saben guerra avisada no mata gente.
Este capítulo beteado por Mimi Afterhours de betas FFAD (www. facebook groups/betasffaddiction/)
Al rojo vivo
Estaba sentada en la mesa desde hace dos horas, esperando que él llegara, pero él no se dignaba a alegrar mi día con su presencia.
Revise de nuevo el celular y no había nada, las lagrimas se desbordaban de mi ojos, afuera llovía a cantaros como si fuera cualquier día sin importancia. Estaba segura de que se había olvidado de la promesa de no faltar o llegar tarde a nuestra cita por nuestros dos años de novios y estaba más que segura que había tenido un "imprevisto", como él había tomado la costumbre de llamar a todas las tipas con las que salía.
Solo habían pasado dos meses del acontecimiento ocurrido con Jessica y fue doloroso verlos y hacer como si nada hubiera ocurrido, fue doloroso ver sus sonrisas cómplices; pero Edward, mi querido Edward, no se conformó con ella. A ella le siguieron: Ángela, Amelia, Eliza y Victoria.
Cansada de esperar, me pare de la mesa y deje un par de billetes que cubriría lo que había consumido.
Cuando salía del local, el sol dio directamente contra mi cara. Entonces decidí, Edward no arruinaría este día, así que subí a mi auto y le di gracias mentales a Alice por haberme obligado a poner un short blanco, un polo plomo y unas zapatillas… lo ideal para ir a la playa.
Sonreí y me puse las gafas de sol, que tenía en el auto mientras cantaba una canción de Katy Perry.
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Estaba paseando por la playa de La Push, cuando de pronto a lo lejos vi a una pareja de novios y un chico rubio agraciado.
Sonreí, el cabello del chico me hacia recordar al mejor amigo de Edward y las veces que él lo había ayudado cuando me hacia alguna cosa.
Me acerque un poco más a ellos y pude ver que había una canasta, la tristeza me invadió por un momento al recodar a Ed, no hacía nada especial por mí.
Mire el mar, recordado los buenos momentos que Edward y yo habíamos tenido y una sonrisa se instalo en mi cara.
Me acerqué más a la pareja y me quedé helada cuando vi que él chico tenía el pelo color bronce igual que Edward, y entonces escuche la voz de la mujer que lo acompañaba, Jane.
"¡JESÚS!" Grite mentalmente.
Jane, era una niña hermosa de cabello rubio con las medidas perfectas. Ella siempre me había mirado con cólera desde que Edward y yo andábamos, pero yo nunca le había dado importancia. Ella solía ser tan mimada que casi nadie le prestaba atención y cada vez que estaba cerca, simplemente me dedicaba a ignorarla. Ella era un año mayor que nosotros y era hermana de Alec.
Me fui acercando, rogando porque no me vieran. No quería llorar delante de ella, sería una humillación terrible y eso era lo último que necesitaba.
Caminé rápido y cuándo estuve casi a su altura, escuche.
—Te amo, hermosa —le dijo él, mi corazón se quedó paralizado por un momento, no, él no podía hacerme esto.
—Yo a ti— le contestó ella con una risa y luego el sonido de un beso.
Un sollozo salió de mi garganta y corrí lo más rápido que pude hasta llegar a mi auto.
Las lagrimas empañaban mi vista, pero no me importó conduje hasta un acantilado desde donde se podía ver la playa
Baje del auto y camine acercándome más al abismo.
Las lágrimas se seguían deslizando por mis mejillas, me las limpie bruscamente.
Seguí dando pasos cortos, coqueteando con la muerte.
Estaba tan cansada de esto, de sus infidelidades, de sus mentiras.
— ¿Por qué no me ama? — grité. — ¿Por qué me hace esto? ¿A mí qué le he dado todo lo que he tenido y lo que no? —Dije entre sollozos.
Recordé la historia de una mujer que se había lanzado por un acantilado al descubrir que su marido le era infiel, las lágrimas seguían cayendo por mis mejillas, las limpie.
Escuche el sonido de un auto, pero supuse era alguno que pasaba.
Quizás este era mi destino, morir ahogada por un mal de amor.
Di un paso y sentí que la adrenalina invadía mi cuerpo.
Quise dar otro paso más, pero una mano me retuvo.
Intente soltarme, pero la persona que me sujetaba afirmo su agarre.
—Bella, por favor, no hagas una locura, estas muy cerca del filo y puedes caer con cualquier mal movimiento. Por favor, retrocede conmigo. —Escuche en su voz un deje de temor y sentí miedo.
Miedo de hacer un mal movimiento y terminar con mi vida por algo estúpido, él no lo valía. Hoy me lo había demostrado, me había dejado plantada el día de nuestro aniversario.
Yo no valía la pena, él no me tomaba en cuenta ni me tomaría. Esa era la verdad. Quería odiarlo, pero el cariño que antes había sido amor aún seguía en mi corazón y siempre seguiría ahí porque el primer amor nunca se olvida.
Luego de unos segundos, que supieron a eternidad, retrocedí junto con él.
Él beso mi frente.
— ¿En que estaba pensando esa cabeza loca que tienes? — Grito él y me abrazo a su pecho, como si no pudiera vivir sin mí.
—Yo no estaba pensando, Alec. Yo solo me deje llevar es que… —suspiré intentando que los sollozos no salieran—. Él no me ama, no me ama. Él ama a tu hermana. Hoy era nuestro aniversario y él está aquí con ella en vez que conmigo. ¿Te imaginas como me siento? —dije y enterré mi cabeza en su pecho.
—Él nunca te ha merecido, no voy justificarlo, no quiero hacerlo, Bella. Tú debes dejarlo, no puedes seguir así, yo no quiero perderte. —Dijo él y acaricio mi cabello. — Te quiero tanto —susurró, pero no fue un te quiero normal, fue uno de esos te quiero con sabor a te amo.
— ¿Cómo que él no me merece, Alec? — Pregunté extrañada.
—Si yo fuera tu novio, nunca te haría esto. Solo Dios y yo sabemos lo mucho que he intentado guardar estos sentimientos que tengo hacia a ti. No lo voy a negar, lo he sabido siempre y es por eso que siempre he estado esperando un error para entrar en acción. No me malentiendas, si hubiera podido detener esto lo hubiera hecho… pero esta no era mi decisión, sino la suya — Dijo Alec y yo me despegué de su pecho para poder observar su ojos.
— ¿Tú me amas? —Susurré confundida, mire sus ojos fijamente.
—Sí, Bella. Siempre lo hecho, eres tan hermosa, inteligente y tantas cosas más. No sabes cómo me sentí al verte ahí, te sentías tan desolada, tan triste. Estoy seguro de que si tú saltabas yo hubiera saltado contigo, Bella. No podía dejarte ir, no sin siquiera haber intentado conquistarte —dijo y dejó un beso tierno cerca de la comisura de mis labios y yo me sonrojé.
—Vamos, te llevare a casa —dijo tomando mi mano.
—Pero ellos se darán cuenta —dije temerosa.
—No lo harán, primero conduciremos hasta la playa y les dejare luego iremos tu y yo a comer un helado para que dejes de pensar en ese patán que tengo por amigo —musitó frunciendo el ceño.
—No, Alec. Yo no quiero, yo puedo ir sola a casa. Tú no tienes por qué preocuparte, por favor —le dije mientras lo miraba fijamente.
—No, Bella. Yo no me separaré de ti, ¿te imaginas que se siente ver a la persona que amas a punto de cometer una locura? —Él puso una sonrisa triste en su cara— ¿Te imaginas si Edward estuviera en tu lugar y si tu estuvieras en el mío? ¿Acaso no sentirías que la vida se te iba en ese momento? ¿No sentirías que solo quieres ver que él esté bien y sobre todo convencido de que esa idea no era la correcta? —Inquirió él.
Yo lo pensé por unos segundos y me di cuenta que él tenía razón, yo haría lo mismo que estaba haciendo él por mí, porque así era el amor, ciego y necio.
—Por favor, Bella. Déjame ir contigo —dijo él y mire fijamente sus ojos y pude ver el amor que él me tenia.
— ¿Por qué no puedo estar enamorada de ti, Alec? —Dije en un sollozo.
—Lo estarás, Belly. En cuanto menos lo esperes, estarás tan enamorada de mí, como yo lo estoy de ti —dijo él y me metió en el coche y yo lo seguí.
La tarde que pase junto con Alec fue divertida, me hizo sentir querida y comprendida como hace mucho no me sentía.
Me hizo sentir feliz, era tan bueno estar junto a él.
Me sentí más segura y más optimista.
Alec y yo estábamos entretenidos conversando sobre un libro que le había comprado por su cumpleaños cuando mi teléfono sonó.
—Mi amor —dijo Edward con un tono meloso y tuve ganas de cortar la llamada, pero quería saber que tan hipócrita era.
— ¿Quién es? —Gesticuló Alec con los labios.
—Ed —susurré en respuesta a Alec y al llamado de Edward.
—Lo siento, mi amor. El tiempo se me paso, yo estaba con Alec — ¿Con Alec? Eso era completamente imposible porque Alec estaba a mi lado y estaba segura que él no se podía partir en dos. Una carcajada casi se escapa de mis labios, pero la pude contener a tiempo.
— ¿Si? Estuviste con Alec, oh está bien. Mándale saludos —Dije cortante.
— ¿Te he dicho lo mucho que te amo? —Dijo con una voz acaramelada y mis ojos se llenaron de lágrimas, era tan hipócrita y yo todo este tiempo había sido tan tonta.
—Ammm…. Creo que no, mi amor —dije con el mismo tonto que el uso, me daba tanta rabia que fuera tan hipócrita. —Bueno, ¿Para qué me llamabas?, estoy algo ocupada con una amiga —dije la última palabra como si dudara.
— ¿Con una amiga? —Dijo él extrañado — ¿Con quién?
—Am, no lo conoces. ¿Para qué llamabas? —Inquirí nuevamente
—Esa amiga me resulta muy extraña, Bella. ¿Con quién estas? —Ahora parecía molesto, ¿quien se creía? me venía a engañar y luego hacer escenitas de celos, RIDÍCULO.
—Solo dime para que llamaste —dije con voz cortante.
—Lo siento, mi amor. No quiero que te molestes, solo llamaba para recordarte que hoy es la fiesta de Jasper y que Rose y Ali van para tu casa —gemí, sería Barbie Bella, otra vez.
—Está bien —dije y di por finalizada la llamada.
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—Eh! Bella tienes que escucharme, no es lo que parece. Lo juro, mi amor. ¿Acaso piensas que yo te haría algo así? Yo jamás te dañaría, yo te amo —gritó a lo lejos, pero yo continúe corriendo con más fuerza, no podía ni quería escuchar más esas mentiras que tanto daño me hacían. La verdad había estado frente a mis ojos la primera vez que lo había visto que me fue infiel, pero como la tonta que era, me había negado a la verdad.
En un descuido baje la velocidad, pensando que estaba lo suficientemente lejos como para que me pudiera alcanzar, pero me equivoque el cogió mi brazo y me giró hacia él.
—Escucha, nosotros…— Intento hablar, pero lo interrumpí.
—Lo sé todo, Edward. Te vi con Jessica hace algunos meses, pero no podía dejarte, hice como si no hubiera visto nada... me hice la tonta esperando que cambiaras, pero no lo hiciste. Jessica fue la primera, pero no la última, la siguieron Ángela, Amelia, Eliza, Victoria, Jane y Tanya, debo admitir que con Tanya fue el tiro de gracia. ¿Hacerlo delante de nuestros amigos? ¿En la fiesta de una de mis mejores amigas? ¿Donde todos te podían ver? Ni siquiera pudiste tener un poco de consideración conmigo y hacerlo donde no te pudieran ver —Le inquirí y lágrimas salieron de mis ojos, pero no por el dolor que producía ver cómo me engañaba, sino por el dolor que sentía al aceptar por fin, que nuestra relación no era nada más que una pantalla para él.
Quería gritar, Leah siempre había tenido razón esto no hacía más que destruirme, pero así como yo me estaba quemando en este maldito infierno por amarlo, él se quemaría conmigo en algún momento.
Yo, Isabella Swan, le haría padecer todo lo que él me había hecho a mí en carne propia, porque él, era mi infierno personal.
Nenas! Siento mucho las demoras, bueno este capitulo se ha demorado bastante en llegar por favor no me manden a los Vulturies ajaja.
Gracias por leer, tengan un lindo día.
Con amor Jossie.
