ATADOS

al hecho

Mycroft sabía que en Scotland Yard había cundido el caos durante una semana entera después de la reaparición de Sherlock. Siendo como era su hermano, no había regresado como cualquier otra persona normal lo hubiera hecho (con la cabeza gacha y pidiendo perdón por haberles causado problemas), no, sino que se había presentado en medio de la planta de homicidios llamándolos a todos incompetentes y trayendo consigo un montón de pruebas que demostraban que Moriarty era real y que él no era ningún criminal. Mycroft consideró que aquello era una pura pataleta después de estar casi un año exiliado.

Su propio hermano le había contado como Gregory le había arreado un buen golpe por el escándalo, para a continuación gritarle que fuera corriendo a ver al doctor Watson o a su hermano. En realidad Mycroft ya sabía todo aquello, ya que el detective inspector le había llamado poco después de hacerlo y verle marchar para despotricar sobre Sherlock.

No habían sido fáciles los meses sin su hermano. Pese a saber que estaba vivo nunca podía estar tranquilo del todo, porqué sabía que se encontraba en una situación peligrosa. Después de que el detective inspector supiera que Sherlock seguía vivo las cosas habían sido un poco más llevaderas y se había visto envuelto a si mismo en más encuentros con el atractivo – Mycroft no era ciego – hombre. Pronto habían pasado de tomar algunos cafés a compartir algunas comidas, pero hoy era la primera vez que cenaban juntos.

Con el regreso de Sherlock Holmes a la vida pública y el escándalo que aquello había provocado Gregory había pasado una "semana de mierda" (así la había llamado el propio policía cuando le llamó), así que Mycroft consideró adecuado invitarle a cenar por primera vez, para distraerle un poco.

Mycroft más de una vez se había planteado qué era aquello que tenía con el policía. Estaba claro que no estaban en una relación romántica – algo como eso implicaría, al menos, compartir momentos más íntimos con el hombre -, pero calificar de simple amistad lo que sentía por él le parecía casi un insulto. Cada vez que pensaba en aquello terminaba algo molesto consigo mismo y rechazando la idea de que el otro pudiera considerarle algo más que un amigo. Así que nadie podía culparlo de quedarse completamente en blanco por un par de minutos cuando Gregory le preguntó si aquello era una cita justo después de que el camarero les dejara otra vez solos después de anotar su pedido para la cena. Una cita.

- ¿Mycroft? ¿Me has oído? – dijo el de Scotland Yard, viendo que no respondía nada.

Mycroft simplemente asintió. Que no cunda el pánico, pensó para si mismo, e intentó controlar el posible sonrojo que había empezado a aparecer en su cara y su cara de espanto. ¿Tal vez Gregory se había dado cuenta de lo que sentía él?

- Yo… - empezó. Pero decidió pensárselo mejor. Carraspeó un par de veces e intentó poner su tono de siempre (no ese chillón que le había salido) y mostrarse serio. Mirarle a los ojos. – Esto es lo que tú quieras que sea, Gregory – dijo con toda la sinceridad que pudo.

Aunque me encantaría que fuera una cita, se calló.

Vio como el de pelo gris le miraba entrecerrando un poco los ojos, como queriendo ver algo en él. Luego Gregory apartó la mirada unos instantes mientras se mordía el lado izquierdo de su labio inferior. A continuación soltó un suspiro y volvió a mirarle. Mycroft no había sido capaz de dejar de observarle expectante, esperando su respuesta.

- Quiero que sea una cita – fue su respuesta.

Parecía nervioso al decirlo e instantes después, pero pronto empezó a sonreír. ¡Y que sonrisa!

Mycroft tardó un poco en darse cuenta que el motivo del cambio de expresión del policía era porqué él mismo había empezado a sonreír – tontamente – antes.

Cogiendo algo de valor para no parecer un total inepto en toda aquella situación, arrastró su mano por la mesa hasta llegar a la mano del otro. Pudo pasar un par de veces los dedos por el dorso de ésta antes de que Gregory girara la mano para entrelazarla con la suya. Mycroft apretó un poco el agarre.

Y recordó la última – y única hasta ese momento – vez que había estado unido de esa forma con el policía, y cómo se había sentido entonces. Estaba perdido y aquella mano, aquel gesto, había sido la madera que lo había mantenido a flote.

Ahora también se sentía algo perdido, pero sabía que todo saldría bien.


Reto: On a date

Lalala ~

Esta vez no he escurrido el bulto. ¿Me queréis un poco por ello?

Este par son unos lentos. Ahí, meses quedando y perdiendo el tiempo. En fin.

(Este capi me ha salido super ñoñoso o.o)

Gracias por todos los reviews. Os abrazaría a todos. ¡Y yo casi nunca abrazo!

Hasta mañana :D

Riku Lupin