Ohayo queridas lectoras y lectores, (que no quiero que me acusen de feminista, aunque en el fondo lo soy Xd)! Aka les traigo un nuevo capitulo del fic!

Quiero agradecer, ante todo, a las magnificas diecinueve personas que me mandaron sus reviews en esta ocasión, gracias a las cuales el desarrollo de este proyecto se hace factible; ellas son sakura-chan-haruno, LucyRedfield, angeldark2805, PolinSeneka, ciansea, deidara77, Ilovi Namikaze, Akai Karura, chihiro shiba, alexia1928, XxXyuleXuchihaXxX, anita-asakura, Itari, itachi kun, gaara sama, isaku-93, Queen pain alone, alichaSxS, Trinity17.

A todas muchísimas gracias! Y también gracias a ti, que estás leyendo esto.


Durante horas la oscuridad me rodea, acompañada de diversas imágenes o flashes que asaltan mi subconsciente en forma de sueños, y yo no soy algo más que una sombra.

- Sakura despierta – oigo una voz que llega de muy lejos, y poco a poco mis ojos se aclaran, aun con los párpados cerrados – Sakura cielo, has de prepararte para tu ingreso en la academia.

Reconozco la voz; es Mikoto, quien me advierte que debo incorporarme ya de la cama para asistir a la academia.

Con esfuerzo trato de obedecerla, aun cuando los párpados me pesan y la cabeza me da vueltas, fruto de las horas en vilo de la noche anterior.

- Sakura – me llama - Sasuke se esta duchando, así que será mejor que tu también te apresures en asearte; puedes usar el baño de Itachi, el esta trabajando desde hace varias horas y no se molestará. – Asiento con la cabeza, agradecida por las intenciones de que me dedica – Tendrás que usar la ropa que traías ayer, pero no te preocupes, hoy mismo iré al centro a comprarte más trajes y tu nuevo cuarto estará terminado para la noche. ¿Alguna preferencia?

Yo no estoy muy segura de que decir, lo cierto es que Mokote esta haciendo mucho por mi; sin embargo si tengo una preferencia.

- Si pudiera ser la ropa en tonos negros… - pregunto dudosa, y ella asiente compresiva – y en la habitación… no es necesario que haya peluches – explico entrecortadamente, pero ella asiente; al parecer ha captado la indirecta.

- No te preocupes, estoy acostumbrada a tratar con mis hijos; todos ellos parecen cinco años más mayores de lo que son realmente, especialmente Itachi… - esto último lo dice con un deje de tristeza, pero inmediatamente se recupera – Debe ser cosas de los genes Uchiha. - Si ella supiera… - En fin, apresúrate en arreglarte, después Sasuke te acompañara a la Academia, a no ser qué prefieras que yo también acuda… - el ofrecimiento era en serio; a ella no le molestaría acompañarme.

- No – no deseo incomodarla, y de todos modos, prefiero ir solo con Sasuke – así este bien. Arigato Dosaimas, Oba-san (tia)– elapodo la hace sonreír.

- Estoy encantada de tenerte en mi casa, Sakura chan – la sinceridad brilla en sus palabras, sin embargo, decide no incomodarme más y se retira.

Presurosa, tras un vistazo al reloj, me dirijo a la habitación que Mikoto me ha señalado, el dormitorio de Itachi.

No se exactamente lo que esperaba encontrar; decididamente me he llevado una gran decepción; el dormitorio es completamente normal, o lo sería si perteneciera a un adulto responsable. Las paredes están pintadas de un impecable blanco, y no hay ni rastro de los adorados pósters X que posee cualquier adolescente que se precie.

La cama se encuentra pegada a la pared derecha de la habitación, y la colcha negra no luce ni una sola arruga. Frente a la cama, en la pared opuesta, hay un armario, y seguido de él, una tabla de madera hace el papel de escritorio. Un gran estante de libros y plumas – impecablemente ordenado – completa el mobiliario.

La habitación de un asesino, pienso, pero realmente no lo parece. De echo lo único extraño que hay en ella es la falta de adornos y el perfecto orden que la cubre.

Quitando esa idea de mi mente, trato de memorizar la posición de los muebles así como la anchura y altura del cuarto. Tal vez los datos me sean útiles a la hora de cumplir mi cometido. Una vez estoy segura de haberlo grabado todo en mi memoria – lo cual no me ocupa más de un par de segundos - , me dirijo veloz hacia la otra puerta de posee habitación, suponiendo que esta da al baño.

La puerta se abre chirriando y por un instante temo lo que vaya a encontrar dentro, pero nuevamente mis suposiciones son infundadas. El bathromm es completamente normal: una taza, una ducha, un espejo y… apenas lo puedo creer, en una de las esquinas del espejo se halla una foto de Sasuke, luciendo su nuevo uniforme ninja con orgullo y en compañía de su madre.

¿Por qué Itachi tiene una foto de Sasukito y su madre en el espejo de su baño?

No se como responder a mi Inner… Aunque en realidad no es tan extraño, yo misma tenía una foto de mis padres, y otra de Naruto en el espejo de mi habitación. ¿Por qué? Porque me gustaba verles al despertar, cuando me miraba al espejo; de ese modo sentía que ellos amanecían conmigo.

Pero ¿podría ser ese el motivo de Itachi? Y siendo así ¿cómo será capaz, luego, de asesinar a su propia madre y condenar a su mismo hermano?

No le hallo explicación, por más que pienso.

- Sakura, date prisa o llegaréis tarde – la voz de Mikoto llega desde lejos, pero se que tiene razón, así que me apresuro a seguir su consejo.

Me despojo del pijama prestado – que por cierto pertence a Sasuke – y, negándome a ver mi cuerpo de niña en el espejo, me introduzco en la ducha.

Durante algunos minutos permito al agua deslizarse por mi piel, despejando mi mente y preparándome para mi próximo encuentro con mis antiguos/futuros amigos. Finalmente me veo obligada a cerrar el grifo; me seco rápido con una toalla, me visto con mi antigua ropa -que por suerte también se encogió junto con mi cuerpo – y que consiste en unos legins negros, unas convers también negras, y una camisola a rayas negras, blancas y plateadas con una calavera brillante cerca del corazón, que, sinceramente, quedaba mejor sobre el relieve de mi pecho.

Lo cierto es que echo de menos colores alegres – rosa y rojo principalmente – pero, desde que sucedió la masacre, me jure a mi misma no volver a vestirlos hasta haber resuelto el problema. Por desgracia ahora me veo obligada a llevar también el pelo negro, lo cual casi me hace ver gótica, pero aun así estoy decidida a mantener mi palabra.

Además, a Sasuke se le escapó ayer que le gustaba como vestíamos…

¡Pero que dices! Tan solo me dijo que debería tener cuidado para no rompérmela entrenando. Algo completamente normal e insignificante, propio de un buen hermanito pequeño – aunque él se considere mi primo mayor.

¡Hmp! Lo que tu digas, pero yo se que le gustamos a Sasukito.

Pongo los ojos en blanco. ¡Lo que faltaba! Además de una Inner loca, pedófila…

En fin, una vez termino de vestirme me dirijo a la cocina, pero tan solo me da tiempo de tomarme el vaso de leche y cogerme una tostada para el camino, porque Sasuke me esta esperando en la entrada.

El camino a la academia lo hacemos bastante en silencio, pero aunque no lo reconozca, yo...

Estas feliz… ¡Vamos a ver a Naruto!

¡Odio que me interrumpas! Pero si, estoy deseando verle y…

Abrazarle, besarle, proclamarle nuestro amor…

Vale, vale; tampoco te pases, recuerda que él es nuestro hermanito, pero todavía no lo sabe.

¡Qué más da! Tenemos una nueva oportunidad y no pienso consentir que la desaproveches.

En silencio, estoy de acuerdo con ella. Una nueva oportunidad. Con Sasuke, con Naruto, con Ino… ¡con todos!

- ¡Sasuke kun! – la lejana voz me resulta conocida, como si viniera de entre mis propios recuerdos… y un segundo después la veo.

Cabello rosado, ojos verdes, frente ancha, carita dulce e inocente: Sakura. Y tras ellas mis padres ¡no! Sus padres – ya que ellos ni siquiera reparan en mi, en las lagrimas que sobresalen de mis ojos - con gestos de disculpa hacia Sasuke por el comportamiento de su hija, quien prácticamente parece dispuesta a arrojarse en sus brazos, si no es porque en ese preciso instante una rubia de ojos azules aparece y se lo impide con el típico insulto de siempre: Ino.

Y por fin lo comprendo todo: no soy yo quien tiene una nueva oportunidad, sino ella. Yo no vine aquí para mejorar mi futuro, sino el suyo, el de todos ellos, y si no quiero fracasar en mi empeño me esta prohibido intervenir, pues el más mínimo cambio podría arruinarlo todo.

Silenciosa y alicaída me introduzco en el aula sin siquiera esperar a mi acompañante, que se encuentra asediado por chicas en estos instantes.

Tampoco me inquieto cuando percibo que él se sienta a mi lado minutos después, y ante las miradas furibundas de mis compañeras me limito a susurrar un "es mi primo" demasiado débil para ser escuchado.

Pero la peor parte la sufro en el momento en que cierto rubio se introduce escandalosamente en clase, provocando miradas de odio y desprecio por parte del resto de sus compañeros, incluida yo misma – mi yo pasado.

¿Cómo podía ser tan insensible en esa epoca? ¿Abominable incluso?

¿Cómo soportar ahora las ganas de correr a su lado y defenderle, y enseñarle que hay personas que si se preocupan por él y lo aprecian, y lo aman? ¿Cómo contener las lágrimas de emoción por ver de nuevo a mi amigo muerto? ¿Cómo contener las lágrimas de tristeza por no poder acercarme a él cuando es todo lo que deseo?

Pero se que no puedo hacerlo.

Porque si lo hago podría ser que nunca se cree el equipo 7, que el nunca forje esa estrecha relación con Sasuke que, al mismo tiempo, lo ayudará a fortalecerse – haciéndose, de ese modo, imposible de matar por los Akatukis – o peor aun, podría ocurrir que él nunca llegué a convertirse en mi hermanito. En el hermanito de Sakura Haruno.

Pero duele. ¡Si! ¡Cómo duele!

Casi tanto como contemplar su cadáver a sabiendas de que ya nunca podré volver a verlo y sin siquiera poder hacer nada por ayudarlo.

Pero ahora si puedo hacer algo, y ahí radica la diferencia.

El dolor me ha recordado que es lo que yo vine a hacer aquí, y estoy decidida a hacerlo; ya nadie me lo impedirá.

Las clases siguen su curso y yo apenas presto atención, en el recreo Sasuke me dice que vaya a entrenar con él, pero me disculpó, eso solo lo haría más difícil.

De regreso a casa vuelve a interrogarme y parece preocupado.

- Sakura chan – el apodo que me ha puesto solo me hace estremecer de dolor; ¿seguirá pensando lo mismo de mi hoy en la noche, cuando halle a mis manos ensartadas en la sangre de su hermano? - ¿te encuentras bien?

- Si, no te preocupes – le digo, trasmitiendo a mi voz un tono de falsa alegría – lo cierto es que anoche no dormí bien, pero debe ser culpa del viaje. Mañana estaré bien y si tú quieres podremos entrenar juntos en la tarde ¿de acuerdo?

- ¡Hai! – parece que mi idea le ha gustado y comprende que en estos momentos necesito estar a solas, porque no dice nada.

Cuando llego a casa, Mikoto me recibe sonriente y me pregunta que tal me ha ido. Repito que bien, pero que estoy algo cansada.

- Es normal que estés cansada, cielo – me anima – creo que han sido demasiados acontecimientos en los últimos días – de seguro ella se refiere a la muerte de mis "padres" y todo eso, pero sus palabras no dejan de ser ciertas – Será mejor que comas un poco y después te retires a descansar un rato en el cuarto de Sasuke. Luego te enseñaré la ropa que te he comprado y podrás ver tu cuarto, que esta casi acabado.

- Arigato oba-san –le agradezco, realmente una mujer como ella no se merece un hijo como Itachi, y se lo mucho que me va a doler cuando mañana descubra lo ocurrido y sus ojos me taladren con odio.

Poco después nos reunimos en el comedor para comer, pero nuevamente falta Itachi, y como no estoy de humor para escuchar los halagos de Fukaku hacia este y sus desprecios para Sasuke, utilizo mi cansancio como excusa para retirarme, y finjo dormir hasta más o menos media tarde.

Ahora me encuentro en mi nueva habitación, acomodando todas las ropas que Mokoto me ha comprando; realmente debo darle las gracias, porque son muchas más de las que merezco, y mayormente a seguido mi consejo, todas las prendas son de colores apagados, algún que otro azul por ahí, pero la mayoría negro.

Así mismo, la habitación es, además de grande, bastante adulta. Muy diferente a la que yo poseía en mi tiempo, cuyas paredes rosadas se hallaban decoradas por decenas de poster llenos de vida.

Los muebles son del típico tono marrón claro, de melanina; la cama es bastante espaciosa teniendo en cuenta mi actual tamaño. Posee también un gran armario de puertas correderas, un pequeño sofá, una tabla con varios utensilios de escritura, y un pequeño mueble ocupado por varios libros pero con espacio suficiente para introducir unos cuantos más.

Las paredes están en un tono azul claro y el techo es del mismo color pero con algunos tonos más aguados.

Lo cierto es que me parece perfecta; lastima que no vaya utilizarla más de una noche.

Aun así, reprimo esa idea y agradezco encarecidamente a Mikoto por su esfuerzo, la cual se ve muy satisfecha y feliz de que me haya gustado. Sasuke también se ve sorprendido por mi efusividad, pero apenas lo demuestra, porque no tarda en retirarse a entrenar.

Tratando de corresponder en algo, ayudo a Mikoto a preparar la cena, y aunque esta se sorprende de mis habilidades culinarias – las de cualquier persona normal en edad adulta – no comenta nada.

Durante la cena me cuesta mantener el silencio, pues no hace sino recordarme mi futura tarea, así que me esfuerzo en mantener una conversación con Sasuke sobre los diferentes tipos de armamento ninja. Él se ve sorprendido por mi conocimiento, y creo que Mikoto y Fukako piensan lo mismo, pero este último no lo demuestra, al contrario, se limita a decir que Itachi a mi edad ya dominaba todas las armas existentes con más precisión que un jounin. El comentario entristece a Sasuke y el resto de la velada la pasamos en silencio.

Cuando nos retiramos tengo el impulso de ir al cuarto de Sasuke para animarlo, pero me resisto. Si lo hiciera, tan solo lograría lastimarle más. Mi única preocupación deben ser los sucesos que acontecerán dentro de unas horas.

Ya es más de media noche, y gracias a mi dominio del charkra me es posible distinguir la figura de Itachi, reposando inmóvil en su cama. Ha tardado más que ayer en llegar a casa, y nuevamente ha repetido su visita al cuarto de su hermano. ¿Me pregunto si es algo que hace todas las noches?

No. Ideas como esa tan solo sirven para minar mi decisión, y no puedo permitirlo.

Decidida, me incorporo de la cama y tomo un kunay en mi mano. Contando con que Itachi esta dormido no me será muy difícil terminarlo; aun así añadiré una ración extra de chakra al kunay, solo por si acaso.

Utilizando todo mi entrenamiento ninja para desplazarme en el mayor silencio posible, llego ante la puerta de Itachi y la abro. Esta no chirría, y me permite introducirme en el cuarto sin ruido alguno.

Todo esta oscuro, tan oscuro que me es imposible ver nada, pero recurriendo a la información obtenida esta mima mañana, me desplazo hasta la cabecera de la cama. Ahora, el sonido de la respiración de Itachi es lo único que mis oídos oyen, junto con los latidos de mi corazón, cada vez más acelerados.

Alzo el kunay en lo alto, y le trasmito mi chakra para que el golpe sea totalmente mortífero.

Primera respiración, primer latido; la imagen de Itachi besando la frente de su hermano cruza mi mente.

Segunda respiración, tercer latido; la fotografía de Sasuke y Mikoto, que él guarda en su baño, se introduce en mis pensamientos.

Tercera respiración, quinto latido; sus palabras hacen eco en mis oídos "cuídate mucho, hermanito."

Cuarta respiración, séptimo latido; Itachi besando a su hermano, la fotografía del baño, la figura pacíficamente dormida inconsciente del peligro que lo acecha. "Cuídate mucho hermanito"

Quinta respiración, octavo latido; la fuerza con la que sostengo el kunay hiere mi mano, pero soy incapaz de acometer mi objetivo. No puedo asesinarlo; no ha sangre fría.

Su imagen, sus palabras… torturan mi mente.

Mi brazo desciende, y el chakra del kunay desaparece.

Me maldigo, me odio; pero no soy capaz de hacerlo.

No de ese modo.

Soy débil.

Pienso que merece la oportunidad de defenderse.

Me equivoco.

Lo se.

Pero no soy capaz de hacerlo, y tratando de resistir las lágrimas que me acosan por mi debilidad, abandono su cuarto y mi esperanza de un futuro mejor…, al menos en lo que queda de noche.


Bueno, espero que os haya gustado el capitulo, como ven ya hemos avanzado el algo, Sakura esta comprendiendo que Itachi no es tan malo y, pese a todo, no ha sido capaz de matarlo.

Yo se que algunas de vosotras quizá esperabais más participación por parte de la Sakura chibi, pero es que en este tiempo me parece tremendamente irritante para indagar en ella. Sirvio para lo que sirvio, para recordarle a Sakura cual era su deber en este mundo, aunque al final no ha servido de mucho...

Y bien, para las impacientes como yo xD, aclaro que el próximo capitulo empieza el Itasaku al 100x100 y creo que de una forma muy linda. La parte negativa es que con los deberes del tuto (debo comenzar a hacerlos, estoy en BACHILLERATO), la cita en la pelu del martes y la del dentista el miércoles, no se bien en que momento de la semana lograré subir el nuevo capitulo, claro que todo dependerá de cuan generosas seáis con vuestros reviews xD.

Ahora os dejo un pequeño avance de lo que ocurrirá en el próximo capitulo, bastante más largo y emocionante que este, en mi opinión!

Por mi parte me quede helada ¿sería que Itachi pretendía lo que yo pensaba que pretendía? ¿Por su hermano?

- Arigatou, Sakura – esa voz fría… esos ojos helados. No puedo creer que él este aquí… Es… es… un sueño, una alucinación, un…

- I… Itachi.

El instante en que mi cuerpo, actuando por cuenta propia, se arroja a los brazos del hombre que esta frente a mí, no sabría recocerlo.

La sensación de unos brazos, que me son ajenos, devolviendo mi abrazo tras unos segundos de sobresalto y frigidez… es indescriptible.

Bueno, pues eso es todo; lo he dejado picante ¿o no? Ahora me despido, ¿me dejan sus reviews?