La primera vez


Era la primera vez que Kiba ponía un pie dentro del hogar de Tamaki a solas. Sus encuentros anteriores habían tenido lugar en sitios demasiado públicos; beber una taza de café acompañado de una deliciosa rebanada de pastel en un pintoresco local, observar los colores de la tarde sentados en alguna banquita del parque mientras veían corretear a un emocionado Akamaru en la distancia, salir a cenar al restaurante favorito de ambos, entre otras actividades que compartían juntos desde meses atrás que habían comenzado su relación. Jamás en casa de Tamaki, no estaba bien visto que una jovencita que vivía sola recibiera la visita de un hombre en esas circunstancias.

-Anda tócalo- lo miró suplicante, inflando sus ruborizados cachetes.

-¿Estás segura de esto?, es decir es la primera vez y bueno eso ya es bastante. No sé si sea buena idea- Se atropellaban las palabras en la garganta del chico, no deseaba herir la susceptibilidad de Tamaki en su primera visita, mucho menos decir algo que pudiera considerar una falta de respeto hacía su persona.

Entonces decidió ella dar el primer paso, las mujeres atrevidas eran aquellas que conseguían el éxito y con ello los beneficios de todo lo que deseaban. Extendió su brazo nerviosamente y se apoderó de las manos de Kiba entre las suyas –Anda, puedes hacerlo. Prometo que no pasará nada malo- Y él no pudo evitar ponerse rígido como una tabla.

-Tamaki enserio, no sé si podré- dijo un tanto inquieto, removiéndose en su lugar.

La reacción de la chica no se hizo esperar, su semblante entristeció gradualmente y sus cristalinos ojos demostraban la evidente decepción que la embargaba. Se trataba de una acción muy significativa para ella y él no estaba en disposición de hacerlo.

A pesar de su tosquedad él se preocupaba por tratarla con propiedad y delicadeza. No se comportaba como una bestia cuando algo se relacionaba con ella, situación de la que muy pocos de sus conocidos estaban al tanto. No era buena publicidad para alguien como él a quién le era tan imperioso mantener la imagen de tipo duro.

Intentó relajar sus músculos al darse por vencido –está bien lo haré, pero por favor no te acostumbres- inhaló y exhaló profundamente como preparándose psicológicamente para saltar de un acantilado.

Los ojos de Tamaki recuperaron su natural y encantador brillo –Gracias-

Retrasó todo lo que pudo lo inevitable. En cámara lenta Kiba acortó la distancia entre la superficie de la palma de su mano y el fino y esponjoso pelaje del gato. Deslizo algo parecido a una burda caricia sobre su lomo e irónicamente la retiró tan rápido como si le hubiera espinado la piel –Ya está- el animal soltó un chillido y escapó corriendo del regazo de Tamaki.

-Lo ves, no estuvo tan mal para ser la primera vez- dijo Tamaki, sus labios delinearon en su rostro la más hermosa de las sonrisas que Kiba había visto en su vida.

-Hum- asintió.


:D gracias x leer.