- Ok, este es el cuarto. No está muy lejos del mío así que cualquier cosa que necesites no dudes en despertarme, de acuerdo? - habló la princesa.
- Seguro, muchas gracias! - agradeció la Reina.
- Que duermas bien, Gute nacht! - se despidió la princesa mientras abandonaba el cuarto.
Mientras Marceline se acomodaba en la cama pensaba que no podía tener más suerte. Todo pasaba de una manera tan rápida que ni siquiera alcanzaba a asimilarlo bien. Estaba en el mismo edificio que su amada, su habitación estaba tan solo a metros de la suya y podía ir a verla con la menor excusa. Era demasiada suerte para una sola persona y estaba casi que baila de felicidad.
- Espléndido! - dijo Marceline sonriendo, que no se había sentido tan feliz desde que sembró el pánico en una pequeña población de casitas meses atrás. El sufrimiento de los demás era motivo de regocijo para la cruel Reina y se divirtió como nunca esa vez. Pensando en esto, la vampiresa cayó vencida por el sueño.
A las 4am despertó de golpe. Soñó que estaba sobrevolando Ooo con su madre, pero por alguna razón todo estaba en llamas y a lo lejos veía a su padre, que miraba a ambas y empezaba a perseguirlas como un loco. Marceline lloraba y su madre intentaba seguirle el paso mientras volaban, pero al darse vuelta, Marceline notó que su madre había desaparecido y todo se tornó oscuro.
- Que pesadilla más estúpida. - dijo la vampira con la mano en la frente y todavía impactada por lo vívida de la situación. Salió de la habitación y se volvió invisible para poder visitar a PB.
Al entrar al cuarto de la joven, se quedó de pie contemplándola. Se veía tan tierna durmiendo y era inevitable que no acariciarla. Marceline se armó de valor y le acarició el cabello, que era muy suave, tal como se lo imaginó. Pero quería verla más de cerca así que se inclinó y le dio un tímido beso en la mejilla, tan despacio que Bubblegum ni se movió.
- Con esto ya puedo irme a dormir en paz - pensó feliz la joven vampira.
A la mañana siguiente Marceline fue despertada por una dulce voz:
- Guten morgen, Marceline! Creo que dormiste muy bien porque ya es mediodía - sostuvo PB riendo.
- Oh, lo siento. Es que tuve una pesadilla anoche y me costó quedarme dormida la verdad. - declaró bostezando la vampiresa.
- Debiste haberme despertado. - confesó la princesa.
- No, no quería molestarte por tal idiotez.
- Emmm, quieres desayunar o pasaremos luego a almorzar? - preguntó PB.
- P-pasaremos? - dudó la vampiresa.
- Claro que sí, almorzaremos en una hora. - le respondió la Dulce Princesa.
- Esperaré el almuerzo, por ahora no tengo hambre. - declaró la vampira.
- Perfecto! Te vendré a buscar en una hora - dijo satisfecha la princesa.
- Ufff - suspiró de alivio la vampiresa una vez que se fue la chica.
- Marceline - oyó la vampiresa y vio que PB se asomó por la puerta.
- Si? - preguntó Marcie que estaba sobre la cama. Y una vez dicho esto, Bubblegum cerró la puerta tras ella y corrió a abrazarla. Marceline quedó sin habla, no entendía lo que pasaba, pero le gustaba muchísimo así que la abrazó con fuerza. Al soltarse sus rostros se encontraron muy cerca y ambas se miraron. Bubblegum bajó la vista y le miró los labios, lentamente se acercó a la vampiresa y finalmente se besaron.
Marceline , sin dejar de besarla, se subió encima de la chica para poder tener más control sobre ella, pero PB la tomó de ambas manos para evitar que la tocara. La vampira rio y comenzó a besarle el cuello descontroladamente, incluso lo rozó con sus afilados dientes. - Tan solo una mordida - le dijo Marceline en voz baja. - Una y serás mía por toda la eternidad.
- Sabes que no puedo - contestó riendo con picardía la princesa.
- Princesa? Está allí? La comida está servida- se escuchó a Mentita desde el pasillo. Inmediatamente Bubblegum se separó de Marceline y comenzó a acomodarse el cabello.
- Iremos en unos minutos. - respondió casi gritando la chica rosa saliendo de la habitación.

Durante el almuerzo hubo un silencio incomodo porque ninguna de las dos quería hablar del incidente, pero Marceline tenía serias dudas al respecto:
- Qué es lo que pasa contigo? Qué fue todo eso? - preguntó en voz baja para que no pudiesen oírla. Bonnibel no le respondió y solo la miraba seria mientras masticaba su comida.
- Oye tú empezaste así que quiero respuestas - dijo alterada la vampira.
- No lo sé, cómo quieres que te explique si no sé lo que pasó - aseguró PB.
- Cómo que no sabes? Tú eres la cerebrito aquí, debes tener alguna respuesta o esas cosas extrañas que dices a veces. - dijo Marceline empezando a perder la paciencia.
- Amor….ahí va tu explicación. - dijo Bubblegum nerviosa mientras comía.
- QUÉ?! Es decir que tú…tú….- la Reina quedó con la boca abierta.
- Eso parece, pero por favor no le digas a nadie, no quiero que se sepa y lamento todo esto. Sé que me odias, pero realmente quiero dejar todo esto atrás porque yo..yo... - dijo Bubblegum casi poniendo a llorar.
Marceline se levantó rápidamente de la mesa y fue directamente a abrazarla:
- No te odio, Bonnibel. Jamás lo haría, tenemos nuestras peleas pero…- confesó la vampiresa.
- Pero pensé que me odiabas y por eso siempre peleábamos. - dijo PB con lágrimas en los ojos.
- Yo pensé que tú me odiabas - dijo Marcie mientras le daba un beso en la frente.
- Glob, esto es tan confuso - dijo Bubblegum con las manos en la cabeza al mismo tiempo que se apartaba de la vampiresa.
- Pero qué ocurre? - preguntó extrañada la vampiresa.
- Esto no está bien, así no tienen que ser las cosas - dijo Bonnibel cuando se levantó de la silla y se fue.
Marceline quedó sola en medio de la habitación, no entendía muy bien lo que acaba de pasar. Se le había declarado Bubblegum? O quizás solo estaba expresando su arrepentimiento respecto al reciente beso?
La humilló, eso fue todo. PB se había burlado de ella en su misma cara y esto no era más que una jugarreta de mal gusto pensaba la cruel Reina, así que tomó sus cosas y se marchó del Palacio. Nadie puede jugar con sus sentimientos!
Ni mascarada ni nada, no iría a ninguna parte ni le dirigiría la palabra a la Dulce Princesa si se llegase a topar con ella.

Bubblegum comenzó a llorar sobre su cama, no sabía que hacer. Siempre quiso a Marceline de manera especial, pero nunca se había dado cuenta que la quería de ese modo.
- Alteza, lamento molestarla, pero le vengo a informar que la Reina Vampiro se ha ido - contó el mayordomo.
- Que se ha ido? Pero…? Oh, Glob. Soy tan estúpida. - comenzó a llorar amargamente la princesa.
- Princesa, quiere que le traiga un vaso con agua? - preguntó el mayordomo sin saber que hacer.
- Llama a la Princesa del Anillo de Compromiso, es urgente - gritó PB.
- Enseguida - corrió la menta.
Al llegar la Princesa del Anillo de Compromiso, Bubblegum le contó todo lo sucedido a su amiga:
- Pero le dijiste lo que sentías? - preguntó la chica del Anillo.
- Creo que…no-no lo sé - explicó la princesa tomando aire.
- Deberías ir a visitarla y hablar con más calma de todo esto - sugirió su amiga.
- No puedo, al parecer se enfadó bastante conmigo. - agregó la Dulce Princesa muy afectada.
- Y tiene sus razones….pero Bonnie, tienes que intentarlo por lo menos. - dijo la Princesa del Anillo.
- Debería darle tiempo, no crees? Por qué puedo resolver una ecuación matemática con tanta facilidad y no puedo con esto? - se preguntaba tortuosamente la joven de chicle.
- Tengo una idea, puedes adelantar la mascarada y así tendrías una excusa para verla sin tener que ir a su casa - ideó la amiga de la princesa.
- No irá, muy pocas veces asiste y ahora no lo hará por culpa mía - rompió en llanto Bonnibel.
La Princesa del Anillo de Compromiso estaba preocupada, pero no sabía como consolar a su amiga y solo pudo agregar:
- Que tal si hablas con su padre para que te pueda ayudar?
- Estas loca? Quieres que baje a la Nocheósfera y que hable con el terrible Hunson Abadeer? Ni pensarlo, no confío en él - dijo PB limpiando sus lágrimas. - No creo que escuche a su padre, jamás lo hace...es tan terca a veces!
- Era solo una idea, no te enojes - comentó su amiga abrazándola. - Tranquila, ya pensaremos en algo, Peebles.