Nico Robin vs Roronoa Zoro 2Y

Podía ser todo lo silencioso posible pero Robin sabía de su presencia a su espalda por algo que iba más allá de los sentidos. Era capaz de ver aquella intensa mirada y su rostro serio e imperturbable sin necesidad de volverse para ello.

Usando su mano derecha, pulgar e índice, empezó, ¿o sería mejor decir continuar debido a lo baja que ya llevaba la cremallera mostrando un generoso escote?, a bajarse la cremallera para ser detenida por una mano que se posó sobre la suya cubriéndosela. De la misma manera en que parecía hacer con el resto del cuerpo al acercársele tanto que sus cuerpos parecían entrar en contacto.

En silencio le volvió a subir la cremallera para dejarla como se encontraba en un primer lugar. Ofreciendo una buena vista pero sin darles completa libertad. Ambas manos se dirigieron a simétricos objetivos pero aquella mano derecha, en su camino, delineó su seno provocándole un agradable escalofrío por todo su cuerpo. Aviso de lo que vendría a continuación.

El objetivo de aquellas manos era el cuello levantado del chaleco de cuero que llevaba puesto y que, gracias al escote que llevaba, le permitió abrírselo de manera que dejó al descubierto los hombros de Robin y, al mismo tiempo, impidiéndole mover los brazos al quedar el chaleco demasiado apretado. Tendría que bajarse la cremallera para liberarse pero no parecía entrar dentro de sus intenciones.

Logró sacarle un suspiro cuando sintió sus labios besándole el hombro y recorrer todo el camino que le llevaba hasta el cuello que besó luego de apartar su melena azabache. Repitió el mismo gesto en su otro hombro y dichas acciones fueron recompensadas con algo más que un suspiro. Un gemido de placer.

Podía ser todo lo silenciosa posible pero Zoro sabía de su presencia a su espalda por algo que iba más allá de los sentidos. Era capaz de ver aquella intensa mirada y su rostro con su maliciosa sonrisa en sus labios sin necesidad de volverse para ello.

Además de que se le acercó tanto que pudo sentir como entraba en contacto con su espalda al apretarse contra él sin ningún tipo de duda en sus acciones. La tersura de sus pechos al apretarse contra su espalda le provocó un intenso escalofrío que recorrió todo su cuerpo.

El objetivo de aquellas manos era el cuello de su abrigo y que, gracias a tenerlo desabrochado hasta la cintura, le permitió abrírselo de manera que dejó al descubierto los hombros de Zoro y, ¿por qué detenerse ahí?, prácticamente toda su espalda. La que le permitía el abrigo al caer hasta que los brazos de Zoro lo detenían.

Disfrutó al sentir como se le tensó el cuerpo cuando sus labios le besaron el hombro y rodaron todo el camino que le llevaba hasta el cuello que besó luego de lamer la zona en cuestión. Repitió el mismo gesto en su otro hombro y dichas acciones fueron recompensadas con algo más que la tensión de su cuerpo. Un gruñido de placer.

—Mmmm— susurró Robin al oído de su nakama—, sándwich de Zoro.

Robin se dio la vuelta para encarar a Zoro mientras sus propias palabras seguían resonando en sus oídos de manera que sus pechos también se presionaban contra el torso de su nakama. Su mirada cayó de aquellos penetrantes ojos a los labios del kengou. Fue subiendo sus manos recorriendo el cuerpo de Zoro empezando por los abdominales que sobresalían de su haramaki para pasar a sus pectorales. Sus labios se entreabrieron ligeramente ardientes de deseo y se los humedeció con la punta de la lengua antes de atrapar su labio inferior entre sus dientes y disfrutando de aquella sensación ligeramente picante mientras su labio se deslizaba entre los dientes.

—I love Zoro.

— — — — — — — — — —
Continuará
— — — — — — — — — —