Después de abandonar la academia que se perdía bajo el agua la familia de Mako, de la cual me había vuelto parte, debía encontrar un nuevo sitio para llamar hogar. Al principio tan solo seguimos el camino, esperando encontrar el lugar correcto al verlo.

— ¡Si! Estoy segura de que lo sabremos cuando lo veamos —dijo Mako cuando decidíamos como buscar el lugar.

—Estoy de acuerdo, además puede ser divertido ¿tú qué opinas Ryūko? —dijo su madre.

—Claro, será divertido —le dije sonriente, mientras sentía el fresco viento contra mi rostro y veía como dejábamos atrás Tokio.

— ¡Esta decidido entonces! —dijo su padre acelerando, en ese momento me preocupé por que la pequeña casa montada en la camioneta pudiera soltarse.

—Sí, pero no hay prisa, disfrutemos de la vista en el camino, no queremos pasar de largo el lugar correcto —le dije para que fuera un poco más lento; Guts y Matarō tan solo iban disfrutando del viento sacando la cabeza por la ventana.

—Cierto Ryūko, tienes toda la razón —dijo desacelerando, para mi alivio, la forma en que la luz de la tarde se reflejaba sobre el mar era preciosa y la sensación que llenaba mi cuerpo era algo que no olvidaré, una agridulce mezcla de felicidad porque todo aquello había terminado y podíamos seguir con nuestras vidas, tanto tiempo que dediqué a buscar al asesino de mi padre, todo ese esfuerzo; finalmente esa etapa había terminado, pero no sin un costo, una parte de mi sabía que seguiría extrañando a Senketsu por mucho, mucho tiempo.

Nos tomó un poco menos de una semana encontrar el lugar al que decidimos darle una oportunidad, fuimos un poco en todas las direcciones, incluso regresando por el mismo camino, en ocasiones a base de un simple capricho de Mako o sus padres, yo me limité a disfrutar de la experiencia. Durante el camino hablé con Satsuki y me contó de un lugar en Yamanashi, con una excelente vista del lago Yamanaka y un poco más a la distancia del monte Fuji. A la familia le encantó el lugar cuando llegamos, Mako me jaloneaba de un lugar a otro viendo los arboles mientras sus padres se acercaban impresionados al lago y Guts correteaba por el lugar junto a Matarō. En medio del alboroto mi teléfono comenzó a sonar.

—Debe ser Satsuki —dije para que Mako me permitiera contestar.

— ¡Hola Satsuki! ¡El lugar es hermoso, hay mucho espacio, hay árboles, y pequeñas casas y el lago y la montaña se ve tan cool y…! —comenzó a decir Mako cuando contesté.

—Hola Satsuki, perdón, Mako está emocionada —dije riendo.

—No hay problema, supongo que le gusto el sitio a ella y su familia —dijo Satsuki en un tono ligeramente animado.

—Sí, parece que el decir que les gustó seria poco.

— ¿Y a ti?

Ante la pregunta dediqué un poco a ver el sitio, concentrarme y decir verdaderamente como me sentía; el viento, ligero y suave que subía desde el lago era refrescante, los árboles se veían muy bien, dando toda una sensación de naturaleza y libertad, me sentía cómoda e incluso puedo decir, feliz al estar ahí.

—Sí, la verdad es que me gusta, tienes un excelente gusto Satsuki ¿Cómo sabes de este lugar?

De hecho tengo posesión de una cantidad de tierra considerable por ahí, me alegra escuchar que les guste, estaba planeando compartir —dijo Satsuki en voz un poco más animada—, te estoy enviando unos documentos con la ubicación del lugar, extensión y el área que planeaba otorgarles, no se preocupen, habrá una gran cantidad de terreno entre ambas propiedades por lo que habrá completa privacidad si eligen el punto que recomiendo para establecer una casa, es un sitio céntrico y quedara terreno libre hacia todas las direcciones además de ser el mejor sitio para tener una vista completa de la propiedad.

— ¿Es… es en serio? —dije algo incrédula, sintiendo como la emoción de la noticia subía por mi espalda.

— ¿¡Qué ocurre!? ¿¡Qué ocurre!? ¿¡Qué ocurre!? —preguntaba Mako mientras me jaloneaba, posiblemente al haber leído mi expresión de sorpresa.

—Un momento Mako —le dije calmándola.

—Escucho que Mako está emocionada, que bueno que lo esté, y desde ahora da el lugar como tuyo, lo haré oficial en unos minutos.

—Gracias Sis… le dije conmovida por lo que estaba haciendo.

—No hay de que —me respondió y luego me colgó; ella aún no estaba acostumbrada a mostrar mucho de sus sentimientos pero yo sabía que nos deseaba bien.

Justo al colgar le conté a la familia la noticia, el padre de Mako nos apresuró a volver a subirnos a la casa y al estar todos listos nos pusimos en marcha, el sitio que Satsuki me había mandado en el mapa no estaba muy lejos de ahí y tan solo nos tomó una media hora llegar.

—No sé si podremos entrar hoy, parece tener mucha seguridad —dijo la madre de Mako al ver la gran cerca que parecía rodear todo el sitio y que nos impedía continuar por el camino empedrado que se adentraba en la propiedad.

—No te preocupes Sukuyo, si lady Satsuki envió a Ryūko aquí debe haber tenido un plan —dijo Barazō bajándose de la camioneta, luciendo bastante seguro de sus palabras, después se acercó a la puerta y comenzó a mover y revisar algunas de las piedras que estaban al lado—, debe haber una llave oculta por aquí, en algún lado.

— ¡Cierto! —dijo Mataró y después él y Guts comenzaron también a revisar las piedras… bueno, Guts se limitaba a jugar de un lado a otro con las pequeñas; poco después Mako y su madre comenzaron a buscar también.

Sonriendo me acerqué a la puerta, me di cuenta de que en un pequeño cubo de color metálico había una hendidura con base de cristal que parecía corresponder a un lector de huellas digitales, así que puse el dedo ahí, una luz verde parpadeó 2 veces y después se escuchó como un pequeño candado o seguro de la caja se soltaba, me di cuenta de que el pequeño cubo tenia bisagras de un lado así que lo jalé un poco desde el otro y se abrió, adentro había un pequeño panel con teclas, al parecer para escribir una contraseña.

« ¿Cuál podrá ser la clave?», pensaba, cuando recordé que Satsuki me había compartido una contraseña para acceder a los archivos y material de la compañía que solo ella o yo debíamos manejar.

— ¡Bingo! —exclamé al introducir la clave, ver de nuevo el parpadeo verde y escuchar como el gran mecanismo de la puerta se abría.

— ¿Qué pasa? —preguntó Mako acercándose—, ¡Lo lograste Ryūko! ¡Yo sabía que podías! ¡Lo sabía! —dijo Mako sacudiéndome emocionada. Pronto la familia se dió cuenta de lo sucedido y se unió a la celebración mientras Guts daba vueltas alrededor de nosotros.

—Bueno familia, de vuelta al camino —le dije subiendo de nuevo a la casa y sujetándome lo mejor que pude ya que sabía que el empedrado haría difícil el camino.

La familia pronto me siguió y el padre de Ryūko nos pidió que nos sujetáramos bien… media casa no estaba reposando sobre nada así que temí que fuera a caerse, pero para nuestra suerte tuvo la coherencia de conducir lento.

— ¡Miren eso! —gritó Mako apuntando hacia enfrente cuando nos acercamos al centro del terreno y al levantar mi vista pude ver que ahí se encontraba una pequeña casa, no muy grande pero claramente resistente y con cierto toque de elegancia.

— ¿Satsuki te comentó algo sobre esto Ryūko? —preguntó la madre de Mako.

—No… debe haber sido una sorpresa, me engaño al hacerme creer que la idea de darnos este sitio había sido algo espontaneo.

—Me parece algo lindo de su parte que haya hecho todo eso —dijo Mako.

—Sí, tienes razón —le dije, y cuando la camioneta se detuvo fui rápidamente hacia la casa; al estar a unos metros un dron (que debe haber estado esperando detectar movimiento para activarse) se elevó desde el techo de la casa y se detuvo pocos metros frente a la entrada, llevando consigo un sobre el cual tomé para sacar lo que llevaba dentro.

— ¿Qué es? ¿Qué es? —preguntó Matarō, quien me alcanzó rápidamente.

—Leelo Ryuko, léelo —dijo Mako y una vez que todos estábamos parados frente a la casa así lo hice.

—"Querida familia Mankanshoku, espero puedan considerar este sitio un hogar, la casa es modesta, pensamos que así seria de mayor agrado, de desear algo más grande pueden sentirse en confianza de solicitar una remodelación" —decía la carta; palabras un poco frías para la gran obra de generosidad que ella acababa de tener para con nosotros, pero así era Satsuki.

— ¡Es perfecta! Lo suficientemente grande para tener un lugar propio pero no tanto como para que no estemos juntos como familia —dijo la madre de Mako tomándonos a todos en un abrazo.

—Tienes razón querida —dijo el padre de Ryūko.

Mako solo asintió rápidamente y Matarō abrazaba felizmente a Guts; Satsuki tenía razón, era un hogar adecuado, varias veces más grandes que la casa actual pero no demasiada.

—A pesar de que esta casa es tan cool no quiero dejar la otra casa, hemos vivido muchas cosas ahí, es importante, tiene recuerdos, historia, aquí conocimos a Ryūko y luego comenzó la lucha, pero luego Satsuki resultó estar de nuestro lado, y se volvieron aliadas y luego descubrimos que eran hermanas y luego ¡bam! Las fibras iban a comerse a todo el mundo pero las vencimos y luego Satsuki nos dio este lugar y… —decía Mako frenéticamente, en uno de sus acostumbrados episodios de paso acelerado.

—No te preocupes Mako, tampoco quisiera solo dejarla, podemos dejar esta casa al lado del camino, así servirá como clínica para ti y tu padre además de poder dormir y pasar un buen rato cerca del lago en ella, después de todo podemos llevarla a donde sea.

— ¡Excelente idea Ryūko! —dijo la madre de Mako mientras Guts ladraba con aprobación.

—Sí, me parece sensacional —dijo su padre. Después vi como los ojos de Mako se iluminaban.

— ¡Es una excelentísima idea! —dijo Mako saltando sobre mí, abrazándome y sujetándose de mi cintura con las piernas.

—No fue nada Mako… por favor, bájate… ¿No quieres ir a explorar la casa nueva? —dije forcejeando contra su agarre.

— ¡Si! —dijo soltándome de golpe y corriendo hacia las pequeñas escaleras que subían por la terraza y llevaban a la puerta y tras ella fue el resto de la familia.

—(suspiro) Aquí vamos —dije sonriente y después fui hacia la casa también.