Disclaimer: Nada relativo a Glee incluyendo a los personajes usados en esta historia me pertenece
Capítulo 4-5
"¿Quién te dijo que Rimbaud era pasivo?"
Blaine ni siquiera pudo procesar lo que esa frase significaba, porque la mano derecha de Kurt le masturbaba despacio, haciéndole gemir como nunca antes. Sintió las uñas del estudiante rasguñar apenas su pecho, su vientre, siguiendo su camino por su cadera antes de clavarse casi en su trasero. Estaba expuesto, vulnerable, en una posición que jamás antes había experimentado… y no podía decir que no.
Era una sensación que no podía definir, quizás lo que más se le semejaba era sentirse libre, gimiendo como desesperado ante el roce de la mano sobre su miembro, o como se retorcía ante las caricias apenas recibidas en su entrada. Se sentía libre, simplemente dejándose hacer, respondiendo como su cuerpo exigía, sin pensar, sin analizar, sin ponerse a hacer listas de pros y contras…simplemente dejaba que las oleadas de placer que los dedos de Kurt desencadenaban en cada poro de su piel pegaran en cada nervio, gimiendo y gruñendo, ni siquiera se dio cuenta de en qué momento movía la cadera hacia atrás, queriendo mas contacto.
Kurt respondía con lentitud a los movimientos desesperados del profesor, tomándose el tiempo para volverle loco y hacerle perder el control. Se veía vulnerable y más atractivo de lo que jamás podría haberlo imaginado. Desnudo y a su control, un cuerpo masculino y atlético frente a él, rogando con sus movimientos que siguiera jugando con él. Era mil veces mejor de lo que jamás había maginado.
Blaine no se dio cuenta de en qué momento Kurt había conseguido lubricante o de donde lo había sacado, o por que tenia uno en la cocina, simplemente se dejo llevar por la sensación de sus dedos rozando la glándula que le estaba llevando a querer correrse ahí mismo. Era demasiado, demasiado para contenerse y Kurt aprecia querer jugar con él.
Sintió el delgado cuerpo cubrir sus espalda, al estirarse para alcanzar su oído
"Mucho mejor de lo que había imaginado" susurró Kurt en su oído, mientras se acomodaba en su entrada. "Mucho mejor"
Blaine fue incapaz de responder o de siquiera hilar pensamientos por que el inexorable avance dentro de su cuerpo lo dejó sin poder procesar dos apalabras juntas, dolía ligeramente, pero a la vez era como si encontrara algo perdido hace tiempo
"¿Que se siente dejar lo que "debe" ser de lado?" preguntó Kurt mientras de un empeñon final Blaine lo recibía por completo. El gemido que este soltó fue en parte de dolor, en parte de placer, sintiéndose poseído, anhelante y vulnerable, todo a la vez
"Sigue Kurt…." pidió, aferrándose al mueble, separando un poco mas sus piernas, recargó la cabeza sobre la superficie de madera, moviendo la cadera al encuentro del firme miembro que lo estimulaba, sobre todo cuando al moverse, rozo ese punto que lo podía disparar al clímax
No hubo mas palabras coherentes de ninguno de los dos el pequeño departamento se llenó de los sonidos que exhalaban ambos, entre gemidos guturales y gruñidos, que fueron creciendo al igual que la intensidad de sus movimientos. Si Kurt hubiera podido ver la cara de su profesor al momento de correrse intensamente en su mano, hubiera querido grabarle para no perderse jamás ese rostro completamente en éxtasis, libre, lleno de placer
Si Blaine hubiera visto el rostro de Kurt, con una expresión de gozo, sin la sonrisa sarcástica, ligeramente preocupado por el hombre debajo de su cuerpo.
No duró demasiado, el roce era enloquecedor y el vaivén de sus caderas era intoxicante, terminó corriéndose después de Blaine, soltando gemidos y besos en los hombros del moreno.
El momento en que los dos cuerpos simplemente estaban casi desplomados sobre la barra de la cocina no duro mucho, Kurt se retiro, sin decir nada, caminó hacia adentro del departamento, aun con nada más que el largo suéter medio cubriéndole.
Blaine se quedó quieto, aun procesando lo que había pasado, sin saber cómo reaccionar. Por un lado, su lado racional decía, no, más bien gritaba ordenando, que tomara su ropa y se largara de ese lugar antes de que pasaran más cosas de las que se podría arrepentir. Pero… no era momento como para ser racional, así q con una calma extraña para él, se puso los bóxers solamente, dirigiéndose al baño a limpiarse un poco, tan tranquilo como si fuera su propia casa.
Cuando salió del baño, buscó en la otra habitación al dueño del apartamento, para hallarlo sentado en su cama, el celular a un lado de él, el rostro entre las manos, como si estuviera sollozando
"¿Kurt?" le llamó acordándose, sin obtener ninguna respuesta. Dedujo que lo que sea que hubiera llegado a la Blackberry era la causa de ese estado, pero antes de que pudiera tomar el aparato para averiguarlo, Kurt lo agarró aventándolo contra la pared, haciendo q se rompiera.
Blaine aun miraba la pared y el aparato destrozado en el piso cuando sintió los delgados brazos rodearle el cuello, no supo qué hacer, sobre todo porque el llanto siguió, sintiendo las lagrimas del chico sobre sus hombros desnudos. Era bizarro, pasar de estar haciéndolo primitivamente sobre la barra de la cocina, a tenerlo llorando en sus brazos.
Con cuidado, lo fue guiando para que se acomodara en la cama, aunque Kurt no dejaba de llorar, Blaine no entendía que podía haberle reducido a ese estado. Tenía que ser algo demasiado poderoso.
Se recostó a su lado, intentando calmarle al acaricia su hombro, su brazo, despacio, diciendo cosas que no tenían mucho sentido, pero en un tono calmado. Kurt levanto la vista, besándole de manera sorpresiva, un beso completamente diferente a los que habían intercambiado, apenas un roce en sí, antes de volver a esconder la cara entre el hueco de su cuello, Blaine alcanzó a oír un leve murmullo que sonó a un "lo extraño tanto" antes de que el sonido de los sollozos continuara.
Pasaron minutos así, Blaine intentando consolarle de algo que no entendía que era, y Kurt simplemente abrazándose a él, hasta que se quedó dormido, aflojando el agarre, de tal manera que el profesor pudo dejarle sobre la cama, aun a medio vestir, lo cubrió con la sabana, saliendo de la habitación.
En silencio se vistió en completo silencio, mientras su cabeza hervía de actividad, procesando todo. Su mente gritaba que lo que "debía" hacer era irse de ese lugar lo antes posible, olvidar a Kurt y lo que había pasado, y pedir su cambio de su salón, al cabo era lógico debido al desempeño del castaño. Irse en ese momento y olvidar todo.
Pero parecía que estaba decidido a hacer lo contrario a lo que su raciocinio le exigía. Terminó recogiendo los vasos y botellas de la sala, llevándolos a la diminuta cocineta. Al ver la cafetera, puso a funcionar el aparato, mirando como las gotas de líquido ambarino llenaban la jarra de vidrio como si fuera lo más importante de este mundo.
"Todavía estas aquí?" oyó una voz detrás de el. Se giró para ver a Kurt vestido con unos jeans limpios y una sudadera con el logo de la universidad. Se veía tan vulnerable y joven, que no pudo menos que contemplarle unos instantes antes de responder.
"Creí que seria descortés irme sin despedirme."
"no serias el primero" murmuró Kurt, sentándose en un banco, manteniéndose alejado del profesor.
Blaine no contestó el acido comentario, solo tomó un par de tazas y sirvió café a ambos, mientras la mirada ente sorprendida y suspicaz de Kurt no le dejaba.
"¿Por qué? ¿No te sería más fácil todo si te hubieras ido? No creo que estés esperando una revancha" dijo sarcástico, moviendo la taza, derramando algo del contenido... "Solo venias queriendo eso no? Querías que te lo hiciera, ahora te puedes ir, y dejarme en paz, porque esa mirada de cachorro malherido no funcionará conmigo, realmente Blaine, pensé que pondrías algo más de voluntad, pero… te doblegas demasiado pronto, ¿siempre haces lo que dicen los demás?
Blaine nada más se le quedó viendo, sonriendo apenas levantando las comisuras de los labios, dejando que Kurt soltará todo el veneno que tenía pendiente.
"Eres peor que un niño scout, peor que un cachorro sin dueño. ¿Por qué eres así? ¿No tienes voluntad? ¿Simplemente te vas dejando que los demás hagan contigo lo que quieren? Sí te hubiera denunciado a Rectoría, de seguro hubieras tomado la culpa. Eres tan pusilánime! Eres...Eres!..de que te ríes!" dijo molesto al ver la expresión del rostro. "¿Qué te causa tanta gracia?" Kurt explotó en contra del maestro, tirando la taza al piso, sin entender que el otro simplemente no reaccionara, no le reclamara.
Siguió gritándole por un rato, aventando lo que estaba encima de la barra de la cocina, Blaine simplemente en su sitio, sin moverse, su rostro mostrando ¿compasión?
"¡¿Por qué no te vas también?" grito al final Kurt, agitado, deteniéndose con ambas manos en la barra, la cabeza agachada, su pecho subiendo y bajando, cansado y derrotado.
"Yo no soy así" dijo suavemente Blaine, como si se disculpara. "Pero tu tampoco eres así" agregó, mirándole cálidamente, como si en medio de todo ese berrinche hubiera descubierto algo importante. "No te preocupes, creo que entiendo lo que pasa," levantó las manos en señal de paz. "supongo que te ha de haber afectado mucho haber roto con tu novio, y bueno, no es que yo me haya negado mucho para ser tu rebote" se sonrojo un poco cuando dijo eso, "esto… bueno, no puedo decir que me arrepienta de haber venido hoy… pero quizás, hubiera hecho las cosas diferente de haber sabido que terminarían así," dijo con una sonrisa dulce. "Solo… no quería irme sin saber que estabas bien, así que si quieres, me retiro" dejo la taza en el fregadero, mirando al chico frente a él, que le miraba a su vez con cara de no comprender nada de lo que decía.
"Y si sirve de algo, no creo que ese Burt valga la pena para que llores por él, de seguro tendrás a alguien mas muy pronto" dijo mirando el piso.
"¿De que estás hablando?" fue lo único que Kurt dijo, masajeándose las sienes. Apretó los labios mirando las cajas, y en eso entendió lo que Blaine decía. Tuvo que sonreír sarcásticamente al entender a su profesor preocupado por un corazón roto… si simplemente supiera.
"Burt no es mi ex novio ni nada de eso… es...Burt Hummel, mi padre," le aclaró, sin poder er la mirada de sorpresa de Blaine. "Ayer…. Fue un año de que falleció." Dijo en un susurro, la garganta cerrada súbitamente, mirando el piso.
Blaine se quedó mirándole apenas un instante, dando un par de pasos. Kurt creyó que oiría la puerta y por eso volteó el rostro, pero eso solo hizo que se sorprendiera al sentir los brazos cálidos de Blaine rodearle.
"Lo siento… debes de estar devastado" dijo en un susurro, aun abrazándolo. Kurt estaba rígido entre sus brazos, sin entender i¿Qué estaba mal con ese hombre? Por que seguía ahí? No debería alejarse después de todo lo que le había gritado? Porque no se iba?
Finalmente Kurt se relajó, dejándose abrazar, aunque no regreso el gesto, nada mas recargo un poco el rostro en el hombro del más bajito, antes de separarse suavemente.
"La... historia, tu libro… hablas de el verdad?" susurró Blaine mirándole a los ojos, con expresión preocupada.
Kurt asintió, mordiéndose un labio, odiando la mirada cálida del profesor cuando solo exclamó "oh, entiendo."
"No necesito tu compasión" dijo desafiante, recuperando su postura de siempre, la barbilla erguida, la mano sobre la cadera. "no necesito a nadie"
"Kurt… sabes mejor que yo que eso no es verdad… tienes razón, no es compasión lo que necesitas…pero, te equivocas, yo... te admiro…" admitió sonrojándose. "Eres más valiente de lo que jamás podría haber sido yo"
La postura orgullosa de Kurt se rompió, completamente derrotadas sus defensas contra la personalidad del profesor, ¿Sería que había personas amables aun?
"Realmente Blaine, eres el peor Verlaine de la historia" dijo sonriendo a su pesar. Al ver el gesto del estudiante, Blaine sonrió aun mas, sintiendo que el otro empezaba a relajarse.
"No podría ser Verlaine ni por toda la absinthia del mundo" bromeo a su vez, se agacho a recoger los pedazos de la taza que Kurt había roto en su arrebato. "Pero tienes algo de razón en lo que me has dicho, no me gusta decir que no a los demás, y quizás… he perdido un par de oportunidades por eso" dijo dejando la taza rota en el mostrador.
Cediendo a sus impulsos, se acercó a Kurt, tomándole de la mano para sorpresa de este. "Déjame conocerte Kurt… ni tu ni yo somos poetas malditos sumidos en alcohol. Entiendo… o quiero entender tu…manera de ser… déjame conocerte…lejos de todo."
Kurt estaba a punto de reír y llorar al mismo tiempo. ¡Ese hombre debía de ser increíble! Le acababa de gritar de cosas, lo había casi obligado a tener relaciones con él, y ahí estaba, pidiéndole una cita! "Y que pasa con el asunto de ser maestro y alumno?" preguntó irónicamente.
Blaine retiró sus manos de las de Kurt. "¿Iras a decir lo que pasó?" preguntó preocupado.
Kurt apretó los labios antes de responder. "No… puedes estar tranquilo, pero… no te preocupa eso? Si mañana nos vemos, no quiero que sea a escondidas en un bar perdido. ¿Puedes lidiar con eso?"
Blaine se quedó callado un segundo, pensando… "Toda mi vida he hecho lo que es correcto para los demás, no me molesta ser educado, ser…un buen scout" dijo casi con sorna. "Pero… no quiero dejar pasar otra oportunidad."
Kurt lo miró, como si quisiera saber si era verdad lo que decía, desconfiado de esa aparente "revelación".
Blaine seguía sonrojado, sonriendo, como si nada de lo que había pasado en ese día pudiera cambiar su expresión. "Por favor?" preguntó, tomando su mano de nuevo. "Iremos a la cafetería que queda cerca de Ciencias Sociales, dicen que tienen un mocachinno para derretirse" dijo arqueando la ceja.
Kurt se permitió sonreír, y se mordió un labio antes de responder. "Mañana a las 3, ni un minuto tarde Anderson, que no ha nacido el hombre que me haga esperar," dijo caminando a la puerta. "Pero ahora mejor vete… tengo... mucho que pensar"
Blaine tomó su saco, caminando a la salida. "3 en punto" sonrió antes de salir, sintiéndose diferente, demasiado diferente.
Una sensación rara (a falta de mejor definición) se había instalado en su estomago, desde que había salido de su departamento, mas bien, desde que se había vuelto loco decidiendo que usar, pero… no eran nervios, no era ansiedad, era una sensación…rara.
Sensación que se fue incrementando cada minuto que pasaba, sobre todo al llegar con 15 minutos de antelación al café, sintiendo como le sudaban las palmas de las manos cada vez que la campana sobre la puerta sonaba y no era Kurt.
Al paso del tiempo, pudo irle dando nombre a esa sensación, era como una…certeza, como si de antemano hubiera sabido que iba a pasar. Quizás por eso no fue tanta la sorpresa cuando dieron las 5 de la tarde y él seguía solo en la cafetería. O cuando el lunes Kurt Hummel faltó a clase. O cuando llegó el viernes y entre los documentos que llegaron era el aviso de la baja de la matricula 00987-23 perteneciente a Kurt E. Hummel. O cuando no respondió sus mensajes, o sus correos.
Simplemente parecía haberlo sabido desde antes.
Los rumores se lanzaron por todos lados cuando se dieron cuenta de que el controvertido estudiante se había salido de la escuela, todos especulaban con lo que había hecho, si lo habían detenido, si estaba en prisión, o se había fugado con algún empresario, quizás había muerto por sobredosis. Solo Blaine se mantuvo alejado de todo, sin comentar nada, simplemente lo sabía, sabía que iba a desaparecer.
Y con eso, fue pensando en sí mismo. En esa sensación de libertad que tuvo en ese breve encuentro. En lo que había significado para el. Quizás había sido para Kurt una manera de descargar la tristeza que lo embargaba, pero para Blaine había significado arriesgarse por primera vez. Y había sido…sorprendente. Poder hacer algo por que él lo quisiera, no porque fuera correcto, no porque le dijeran que estaba bien, no por que esperaran eso de él.
En las noches aun soñaba con él, de vez en cuando, quizás más a final de semestre, cuando presento su renuncia a la Facultad, empacando todas sus pertenencias y cerrando el mini departamento, simplemente dejándose llevar por el sueño que había olvidado hace años.
Aun meses después lo recordaba, sobre todo cuando oía a su espalda el ruido de unos tacones similares, a veces eran incluso el mismo modelo de las Doc Marten, pero jamás alguien las usaría como él. Lo recordaba al leer de nuevo aquel libro, o cuando leía algún comentario sarcástico y su pensamiento era inmediatamente "Kurt diría eso". Lo recordaba, pero la sensación en su estomago le indicaba que era mejor no esperarlo, que necesitaba concentrarse en él mismo, en lo que estaba logrando.
