† Capítulo IV †
Pasado el domingo encerrada en casa haciendo amago de estudiar, llegó de nuevo el lunes, una estresante semana más. Y, como habitualmente, se me había hecho tarde, tendría que estar en el instituto dentro de diez minutos, y aún acababa de cerrar la puerta de casa. A paso acelerado, intenté evocar en mi mente cualquier canción que consiguiera tranquilizarme al menos un poco. Entré en clase casi sin aliento, cinco minutos tarde. Para mi sorpresa, estaba la clase sin profesor; si lo llego a saber, me quedo en casa durmiendo. Nadie se percató de mi presencia, estaban todos alborotados hablando de algo que supongo que no me concernía. Me senté al lado de Hinata y la saludé. Lo primero que me dijo fue que qué tal el sábado, y yo le conté todo.
Entonces noté su presencia y miré al frente, lo tenía justo delante de mi mesa.
-¿Vosotras vais a venir?
-¿Ir a dónde? - yo no me enteraba absolutamente de nada.
-La fiesta de cumpleaños de Sakura - me explicó Hinata - Es dentro de dos semanas, toooodo el instituto está revolucionado por esa tontería.
-Pues la verdad es que no sé si ir... ¿tú qué dices, Hina?
-Yo voy a ir, sólo por lucir el vestido gothic lolita que me compré este finde, muajajaja.
-Yo también iré - dijo Nagato, con malicia - Está invitado todo Bachiller, y sería divertido joderle su estúpida fiesta pija.
-Jajaja, entonces me apunto. Hina, ya me dirás dónde te compraste el vestido, ¡quiero uno!
Pronto tocó el timbre, y ahora teníamos clase de Gimnasia con el psicópata de Gai sensei, mi peor pesadilla. Cogí mi mochila con el chándal para cambiarme, y nos dirigimos al gimnasio. Tras habernos cambiado, salimos de los vestuarios.
-Me dijo Tayuya que en su clase les está mandando hacer el pino - me dijo mi amiga en voz baja.
-¿¡Qué dices! ¡Yo no sé hacer eso, nunca lo hice y no lo haré!
-Quiere matarnos... - comentó Nagato también en voz baja, ¿cuánto tiempo llevaba a mi lado?
Y, efectivamente, así era. Nos colocamos toda la clase en una fila para ir uno a uno haciendo el pino... Y llegó mi turno.
-Yo no lo voy a hacer.
-¡Aah, pero cómo no lo vas a hacer! - el profesor ya se alteró.
-Porque no lo sé hacer y paso de partirme la cabeza - dije inexpresiva.
-¡Pues le pides a un compañero que te ayude, pero lo haces! - solté un suspiro, qué profesor más desesperante.
-Venga, te ayudo yo - dijo Nagato, poniéndome la mano en el hombro.
-Gracias - le susurré con una sonrisa.
Me agarró y me levantó las piernas, desde aquella posición tenía una perfecta perspectiva de su cuerpo, ese chándal ajustado... ¡Ay omá qué rico!
-¡Konan, estás sangrando por la nariz! - oí gritar a mi amiga.
Nagato me bajó, y me pasé la mano por la nariz justo al incorporarme. Me asusté un poco al ver mi mano ensangrentada.
-La acompaño yo a enfermería - dijo Nagato al profesor, cogiéndome de la mano que no estaba manchada de sangre.
Tomó su sudadera del perchero y salimos a paso ligero de clase, mientras yo me tapaba la nariz con la mano que tenía libre.
-Espera un momento - paró en seco y empezó a sacarse la camiseta, dejando al descubierto su torso perfecto, lo que me hizo sentir más y más calor... y, probablemente, sangrar más.
-¿¡Qué... qué haces!
-Toma - dijo entregándome su camiseta, y se puso la sudadera que llevaba en la otra mano - Como sigas así vas a dejar un caminito de sangre por el suelo, límpiate con mi camiseta.
-¡No, no quiero mancharla!
-Que lo hagas, tengo otra en el vestuario del gimnasio - se puso serio, entonces le obedecí e intenté parar la hemorragia utilizando su camiseta que, por suerte, era roja... y olía justo como él.
Me acompañó hasta dentro de la enfermería, y me ayudó a ponerme bocarriba en la camilla.
-Voy al gimnasio a por nuestras cosas y ya vuelvo, ¿vale? Te espero afuera hasta que termines - asentí con la cabeza.
-No te preocupes - dijo la enfermera - Simplemente fue la rotura de una vena, cuando cese la hemorragia ya podrás volver a clase.
-De acuerdo - me dio unos algodones para que dejara de ensuciar la camiseta de Nagato. Cuando al fin dejé de sangrar, salí de la enfermería y allí estaba él, apoyado contra la pared y con los auriculares puestos.
-¿Ya estás bien? - me preguntó abriendo mucho los ojos.
-Sí, sí, no fue nada. Esto... tu camiseta, si eso, bueno, la lavo en mi casa y... y te la traigo mañana...
-Mira que eres tonta a veces - me dijo con dulzura, y tomó la camiseta de mis manos para guardarla en su mochila - Ah, por cierto, toma - me dio mi bolso y, acto seguido, me encontré entre sus brazos en un cálido abrazo que me dejó casi sin respiración.
Se separó un poco de mí y dijo:
-¿Cuánto falta para que termine la clase?
-Pueees... - saqué el móvil del bolso y miré la hora - media hora.
-¿Tú tienes ganas de volver a clase con el explotador ese? Porque yo no. Y, no sé, con la excusa de que estamos en la enfermería, podríamos ir a dar una vuelta y tal...
-¡Claro! ¡Yo a clase no vuelvo! - me sonrió y fuimos juntos al patio de atrás.
[ANKO]
Genial, estábamos en clase de Historia, mi asignatura favorita. Al mismo tiempo que oía a Sakura sentada a mi lado cacarear como una gallina sobre lo "espléndida y fabulosa que sería su fiesta de cumpleaños", intentaba ignorarla y atender a las explicaciones de Kakashi. Dios, me encantaba ese profesor. Aparte de ser joven, simpático, y explicar de maravilla, me dejaba pasmada ese aura de misterio, llevaba siempre una bufanda que le tapaba la boca y la nariz, lo que lo hacía parecer aún más interesante.
-Bien, en cuanto a las notas del examen de la semana pasada, las daré mañana. Pero, Anko Mitarashi, en el recreo me gustaría hablar contigo acerca de tu nota - asentí con la cabeza, confusa, ¿qué tendría que decirme acerca de mi examen? Como hubiera suspendido, es que me moría.
Esperé impaciente la hora del recreo, esta incertidumbre me estaba poniendo cada vez más nerviosa. Cuando al fin sonó el timbre y ambos estábamos ya solos en clase, cerró la puerta y se colocó enfrente de mí, y estaba casi segura de que sonrió.
-¿No habré suspendido el examen...?
-Al contrario, eres la única que aprobó, y con la nota máxima, eso que considero bastante difíciles mis exámenes... ¿Realmente te sabías todo eso? - oh, genial, ahora me estaba llamando copiona insinuadamente.
-Sí - dije algo molesta - Siempre se me ha dado bien Historia, y es una asignatura que me encanta.
-Sinceramente, al principio pensé qué habrías hecho chuletas o algo - abrí la boca dispuesta a protestar indignada - Pero... luego volví a repasar tu examen e incluso vi algunos datos que ni siquiera aparecían en el libro. Me dejaste estupefacto - yo ya no sabía qué decir - ¿Sabes? Creo que tú y yo podríamos llevarnos bien, siempre es agradable conocer a una chica que entienda de qué le hablas. Además, todavía llegué aquí hace dos o tres meses y no conozco apenas a nadie, así que si te parece bien, quizás podríamos quedar algún día.
-Claro, estaría bien - contesté sonriente.
Ni yo me lo podía creer, me iba a meter en un lío si esto llegaba más lejos, ¡él era mi profesor! Aunque, en el fondo, tampoco importaba demasiado, ya que realmente no había nada entre nosotros. Puede que Kakashi me gustara, sí, ¿pero qué podía pasar? Nadie tenía por qué saberlo.
[KONAN]
-¿Y ya sabes cómo piensas arruinarle la fiesta a Sakurabasura? - dije al poco tiempo de habernos sentado en un banco.
-Bueno, estuve pensando en unos cuantos planes algo absurdos, pero efectivos. Sólo que necesito la ayuda de alguien.
-Yo podría ayudarte si quieres.
-Vale, pues mira, el plan es hacerle la gran putada cuando aquello esté petado de gente, entonces escapo corriendo y, en teoría, tú me esperarías en mi coche afuera, delante de la puerta de su casa, entonces subo al coche y nos vamos un poco lejos, y Naruto lo graba todo con el móvil y lo cuelga en Youtube.
-Jajaja, es perfecto.
-Ya ves, a las cucarachas las odio aún más que a los humanos.
Me encantaba su forma de ser, y me encantaba cómo era conmigo. Eran tan perfecto...
