Capitulo IV: La peor tragedia.

¿Qué haces Arnold? –Dice deteniendo al chico rubio- Esto no puede pasar así como así, apenas llegue después de tantos años y bienes y ¿me dices esto? ¿Qué te gusto así como si nada? –Dice un poco alterada la chica-

Lo siento Helga… -Dice el rubio alejándose de la chica- Tienes razón no debí… -Lo interrumpe la rubia.-

Sabes me tengo que ir, debo ir a hacer unas cosas adiós. –Dicho esto se levanta y se va caminando pero el rubio la detiene-

Helga espera. –Le grita-

¿Qué pasa? –Le pregunta la rubia-

En ese momento el chico recibe un mensaje a su celular, el lo toma y lo lee, era de Lila.

"Amor, te extraño, estoy en mi casa solita por unas horas, ¿Por qué no vienes? Ya sabes, para que hagamos algo…

¿Y, cabeza de balón? -Le vuelve a preguntar la chica al ver que Arnold no le respondía-

Eh… Nada Helga, me tengo que ir. –Dice el rubio y se marcha, la rubia sin entender sigue con su camino-

Un chico de pelo negro se encontraba haciendo unas compras en una tienda cuando al mirar por los ventanales del recinto ve pasar a la rubia caminando, el chico paga rápidamente y va detrás de ella.

¡Helga! –Grita el chico-

¿Eh? –La chica da media vuelta para ver quien la llamo- ¿Lorenzo y tú qué haces por acá?

Compraba unas cosas, pero tu ¿Qué haces por acá? –Pregunta el chico- La casa de huéspedes queda por el otro lado –Añade-

Voy a donde se supone que esta quedándose Miriam, ¿No te acuerdas que iría después de clase? –Le recuerda la rubia-

Si, recuerdo, pero pensé que irías con Arnold. –Dice el chico sin mostrar sus celos-

No, conversamos un rato y eso fue todo. –Dice cortante la chica-

¿Paso algo? Por esa forma de hablar, algo paso. –Mira a la chica esperando respuesta-

Helga desvía la mirada, pero decide contarle lo que paso-

Arnold me dijo que le gustaba… –Dice la chica y lanza un pesado suspiro- y me intento dar un beso. –Dijo agachando la cabeza, Lorenzo por un rato no dijo nada, estaba intentando asimilar lo que sucedía, y aguantar las ganas de decirle todo lo que sentía a la chica-

¿Lorenzo? –Preguntaba la chica intentando de sacar al pelinegro de su silencio-

Pues… -Decía el chico cabizbajo- Esta bien, te felicito.

¿Ah? –Helga no pensaba que el chico le respondería eso- Sabes, yo no lo deje, encuentro que este mal, ¿Tu qué piensas?

¿Por qué estaría mal? –Dice Lorenzo- Si le gustas y te gusta ¿Cuál es el problema? Porque a ti te gusta Arnold ¿O me equivoco? –Mira a la chica-

Lorenzo yo… -Iba a decir la chica pero fue interrumpida por unos ruidos, y ambos chicos se percatan que afuera de donde se supone que la madre de Helga estaba alojando, se encontraba lleno de policías, también había una ambulancia y mucha gente alrededor observando lo que sucedía.-

¿Qué paso? –Dice Helga poniéndose nerviosa al ver todo eso.- Miriam se supone que esta quedándose ahí.

Tranquila. –Le dice Lorenzo- Quizá alguien se accidento.

No lo sé pero tengo que ver que paso. –Dice la rubia y corre adonde estaban los policías, el pelinegro la sigue-

¿Qué rayos pasa aquí? –Pregunta Helga alterándose a los policías- ¿Dónde está Miriam? –Pregunta mirando para todos lados-

Disculpe señorita pero no podemos dar información a cualquier persona –Le comunica un oficial-

¡Dios! Yo no soy cualquier persona, ¡soy su hija! Díganme que pasa. –Grita mientras Lorenzo intenta tranquilizarla-

Lo sentimos –Dice el policía- Pero encontramos a la señora Miriam muerta en esta casa. –Intenta decir con delicadeza-

¡¿Qué?! –Dice Helga abriendo los ojos como platos, sintiendo como su cuerpo temblaba y sus lágrimas caían inevitablemente por sus mejillas-

¡No puedes ser, esto es una broma! –Dice el pelinegro sintiendo un profundo dolor y pesar-

Lo sentimos –Repite el oficial- Ya tenemos identificado al culpable y estamos trabajando para capturarlo.

¡¿Quién fue?! –Dice Helga lanzándose al policía, muy desesperada.-

¡Helga! –Dice Lorenzo abrazando a la chica para intentar calmarla-

El nombre del culpable es Bob Pataki. –Informa el policía-

¡Hijo de puta! –Grita Helga cayendo al suelo- Esto es mi culpa debí llegar con ella –Las lagrimas caían interminablemente-

Helga… ¡Helga! Mírame. –Le decía el chico- No digas eso no es tu culpa, por favor no digas eso. –El pelinegro la abraza y la rubia responde el abrazo fuertemente, el chico soltó un par de lágrimas sin que Helga lo notara.

Pasaron los días y se llevo a cabo el funeral y entierro de la madre de la rubia, Olga al enterarse de lo que paso cayó en una fuerte depresión que gracias a su esposo ella comenzó a superar, Helga alquilo un departamento, de dinero la chica no tenia que preocuparse ya que su madre increíblemente tenía un seguro de vida a nombre de la rubia, como si hubiera sabido lo que pasaría, intentaba hacerse la fuerte, al menos delante de sus compañeros, pero no era la de antes, Lorenzo como siempre estuvo con ella, intentaba hacer que comiera porque la chica no quería nada, estaba entrando en una depresión, el chico se pasaba días y noches completas acompañando a la rubia y así de apoco comenzó a mejorar de su estado de ánimo, pero había algo que Helga no podía evitar, su miedo a encontrarse con el asesino de su madre.

Adiós chicos –Se despedía una rubia de sus compañeros en la escuela tomando sus cosas-

¿Te vas ya? –Le dice Arnold- Nosotros nos quedaremos un rato a conversar, ¿Por qué no te quedas con nosotros? –Le pregunta el rubio-

Debo hacer unas compras, además estoy cansada. –Le responde la rubia-

¿Y Lorenzo no te lleva como siempre? –Pregunta lanzando una risa-

No, tiene que ver un trabajo. –Dice la rubia sin hablar más y comienza a caminar, pasa a algunas tiendas, se le podía ver más feliz, pero la chica no se daba cuenta que alguien la seguía, hasta que llego a una calle donde rara vez se veía harta gente, en ese momento no había nadie, y de repente siente que alguien la toma del brazo con fuerza.-

Hola. –Le dice, la rubia al ver quien era comienza temblar y se suelta de quien la tenia del brazo-

Maldito… -Dice Helga congelada mirando a nada menos que Bon enfrente de ella-

Miriam se lo merecía –Decía el tipo- Por dejarme solo por allá, se vinieron de Inglaterra sin decirme nada, ¿Qué esperas que este feliz? –Decía mientras se acercaba a la rubia y esta retrocedía, Bob estaba determinado a lastimar a la rubia y cuando decidió lanzarse sobre la chica alguien llega y lo golpea, haciendo que el tipo cayera al suelo inconsciente-

¡Rayos! –Gritaba Rhonda- ¡Lo mate! ¡Dios mío lo mate! –Decía exasperada la chica-

¡Rhonda! ¿De dónde saliste? –Dice Helga mirando a Bob en el suelo-

Te vi caminar en la otra cuadra, te hable y no me escuchaste así que te seguí para alcanzarte y… ¡me encuentro con esto Dios mío no aguante así que tome un fierro que vi en el piso y solo le pegue a ese desgraciado! ¡Pero Helga, lo mate! –Decía la chica llorando desesperada-

-La rubia se acerco un poco a ver a Bob- Llamare a la policía. –Dice decidida-

¡No! Helga no por favor, me llevaran a la cárcel –Decía desesperada-

¡Rhonda cálmate! –Grita la rubia- No lo mataste, tenemos que aprovechar que esta inconsciente para que a él se lo lleven a la cárcel –Dice apuntando asía el tipo en el piso y llamando con sus manos temblorosas a la policía-

Pasado unos minutos, Lorenzo llego a ver como estaba Helga ya que la rubia por teléfono le conto lo sucedido y un momento después la policía llego llevándose a Bob en una camilla, Rhonda desesperada pedía que no se la llevaran a la cárcel, pero el policía la felicito por defender a Helga así la chica se calmo. Días después Bob fue condenado a prisión por matar a Miriam y agredir a Helga, dando el gran alivio que necesitaba la rubia.

Ya era otro día, y la chica debía ir a clases como siempre, su infaltable amigo estaba afuera del lugar donde alquilaba el departamento la rubia, esperándola.

¿Helga te encuentras bien? –Le preguntaba un pelinegro a la rubia mientras iban camino a la escuela-

Si, gracias me siento mucho mejor al saber que estará tras las rejas ese imbécil. –Recalca con furia la última palabra- Por favor te pido que no comentes nada con los chicos del salón. –Le dice la rubia-

Tranquila –Dice el chico levantando su mano para acariciar el pelo de la rubia- No diré nada cuenta con eso, solo tú puedes hablar de esas cosas. –El chico tiene una idea y se la propone a Helga- ¿Te parece si hacemos algo después de clases?

A lo que la Rubia responde con una gran sonrisa, gracias por todo Lorenzo. -Dice la chica mientras toma la mano del pelinegro, lo que hizo que este se sonrojara-

No me des las gracias, es obvio que siempre te cuidare y ni siquiera se te ocurra preguntarme el por qué, esta de sobra eso, sabes que te quiero mucho. -Le dice el pelinegro dando una sonrisa y volviendo su vista al camino, la rubia solo lo quedo observando silenciosamente...


El capitulo es un poco corto XD , pero necesitaba separarlo de lo que sigue ya que esta parte de la historia es triste, pero en fin sigo escribiendo lo que viene emocionada porque lo que sigue es lo que mas me gusta de la historia jojojojojojojo