No lo había llamado y tampoco fue a Tiffany's. Se sentía desesperado por saber de él. Sin embargo, tendría que enviar otra carta y definitivamente su orgullo y Hunter no se lo permitirían. De eso ya iban algunas semanas.

- No me digas que aún reservas ese primer beso para Hummel-dijo su amigo acostándose junto a él en el departamento que sus padres le habían regalado por su ingreso a la Universidad.

- No lo digas de nuevo-murmuró recordando a los seis chicos que le habían pedido salir durante su primer año y a los que rechazó por creer que Kurt en cualquier momento haría sonar su teléfono.

-Bueno, yo estoy aquí para algo más-murmuró poniéndose de pie y destapando de un tirón al castaño-¿recuerdas a Marley Rose?-dijo con una gran sonrisa.

-La chica de la que hablas incluso cuando estás dormido. Claro, como olvidarla-dijo sarcástico.

-Llevamos casi un año saliendo-dijo con una flamante sonrisa-hoy la vas a conocer en una cena en el centro de Nueva York.

-Quieres que toque el violín mientras ustedes son condenadamente dulces.

-No. Quiero que se conozcan. No es posible que mi chica no conozca a mi chico.

- No me digas que le dijiste lo mismo a ella-dijo tapando su rostro con la almohada.

-Si y acepto conocerte. Así que levántate-dijo tirándolo de la cama al levantar el colchón hacia un lado.

Cuando tocó el suelo algo le dijo que no se moviera de ahí. Incluso que no fuera con Hunter, pero jamás había sido de hacer caso a sus presentimientos.

Pasaron las horas y se encontraba vestido con una camisa roja, pantalón negro de vestir, zapatillas rojas y una chaqueta a juego con el pantalón.

-Si no tuviera a Marley te pediría ser mi cita, estas infartante-susurro Hunter en su oído mientras lo abrazaba por la espalda.

-Siempre he dudado de tu sexualidad.

-Eres mi debilidad-dijo sonriendo y separándose-que tal me veo.

-Si yo no fuera tan estúpido está sería nuestra cena de aniversario-dijo aprobando su atuendo.

-Ambos lo sabemos-dijo con una sonrisa conformista.

Luego de eso, se marcharon al pub donde se encontraron con Marley. Ella lucía un vestido corto rosa, con zapatos bajos y su cabello suelto.

-Hola preciosa-dijo el rubio besando a la castaña-este es Sebastian Smythe y ella es Marley Rose.

-Un gusto conocerte. Hunter no para de hablar de ti-dijo el castaño con una sonrisa malvada.

-Eres adorable-dijo ella besando la mejilla de su pareja.

-Será mejor entrar-dijo el rubio completamente sonrojado.

Pidieron un par de bebidas y algo para comer. El ambiente era tranquilo, eso hasta que anunciaron el karaoke.

-Yo me resto-dijo Sebastián de una vez.

-¿No cantas?-preguntó Marley con sorpresa.

-Canto muy bien. Pero no quiero hacerlo hoy.

- No lo presiones. No ha estado de humor. Bueno, hace como un año que no está de humor. Digamos que lo rechazaron antes de que pudiera declararse incluso.

-Gracias, mejor amigo-murmuró indignado y se puso de pie-lamento tener que irme, pero no aguanto más-respiró con fuerza y hablo-Marley si quieres podemos ir por un café mañana y hablar, sólo los dos. Sin Hunter-dijo sin mirar al rubio-te estaré esperando en Tiffany's a las 11. Si no llegas lo entiendo-dijo marchándose de una vez.

-Le caiste bien. Por eso te invito. Por mi no hay problema que vayas-dijo Hunter sin soltar la mano de la chica.

-Me agradó. Voy a ir-dijo con una sonrisa-¿vamos a cantar?-ofreció poniéndose de pie.

- Lo que tu digas-dijo con una sonrisa y siguiéndola.

Sebastián iba saliendo del local cuando chocó con una pareja.

-Disculpen-dijo haciéndose a un lado y sin mirar.

-Sebastian-dijo uno de ellos y el castaño giró a mirarlos. Todo en medio de la vereda fuera del local.

-Kurt-dijo perdiendo el aire y notando que iba de la mano de Blaine. Se sentía ridículo.

-¿Van al karaoke?-susurro alzando una ceja-Blaine, te aviso para que no entres, que no hay piano para que le cantes a Hummel antes de decirle que le fuiste infiel otra vez.

-No te metas, no es tu asunto.

-Lo es si se trata de Kurt-dijo al momento que el moreno le daba un puñetazo en el rostro y lo mandaba al suelo.

-Espero que a ti no te golpee. Después de todo, esa reacción es muy violenta para tan poco-dijo notando que le había partido el labio-por cierto Anderson-dijo poniéndose de pie-no necesito golpearte para demostrar que soy mejor que tu.

-Tienes miedo eso es lo que pasa Smythe.

-Piensa lo que quieras-susurro mirando por un momento al castaño y caminando lejos de ellos.

-Al menos no tengo sida por haberme acostado con medio Ohio-arremetió Blaine aún molesto.

-Aclaremos-dijo Sebastián volviendo en sus pasos-jamás me he acostado con nadie y mucho menos he dado un beso. Así que es más probable que tu estés contagiado por todas las veces que le has sido infiel a Hummel.

-¿Mojigato Smythe?-respondió con burla.

-No-dijo con una sonrisa amarga-esperaba tener una oportunidad con Kurt y por eso quería que fuera el primero en todo.

-Eso nunca-respondió Blaine y sólo vio como Sebastián daba un par de pasos y luego hacia parar un taxi para marcharse.