Hola chicas! Estoy viva! Aun no muero.
Dios, me siento como la peor escritora del mundo, pues me perdí durante mucho tiempo de FF. Pero juro que todo esto tiene una justificación: la escuela prácticamente me tiene secuestrada, incluso en vacaciones me tuvo haciendo innumerables tareas y estudiando para exámenes. Ahora me encuentro a final del trimestre y todo se hace mas complicado, pues soy bombardeada cruelmente con los "benditos" exámenes.

Ya tenia este capitulo adelantado, así que hoy en la mañana me dije: NO, ya no puedo esperar mas para publicar.

Por favor, chicas no me maten (se pone de rodillas clamando perdón). Espero que mis queridas lectoras no me hayas abandonado y comprendan el hecho de por que no había actualizado antes.

En vista de que mi querida cárcel, llamada mas comúnmente como escuela, no me deja respirar ni un poco, tendré que actualizar cada mes y si puedo antes, pues antes sera. No prometo nada, pero de que cada mes habrá capi, eso es un hecho.

Bueno, ya voy a dejar de aburrirlas con mi palabrería y por favor disfruten del capítulo.

Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, son del gran mangaka Masashi Kishimoto-sama. Solo la trama y algunos personajes son míos.

Aclaraciones:

-Hablan-
"Piensan"
Recuerdan

Disfruten...


Lo Valioso De Los Recuerdos

Capítulo 3

"Ángel y Demonio"

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Una molesta luz le golpeaba el rostro. ¿En dónde diablos estaba? Él nunca abría las cortinas de su habitación. Desperezo sus ojos y se sintió aun más desubicado: efectivamente ese no era su cuarto.

Se sentó de golpe en la cama y solo hasta ese instante se dio cuenta que estaba desnudo, volteo a su lado y se encontró con la blanca espalda de una mujer. ¿¡Qué diablos había hecho!? Guardo la calma y se puso a recordar lo sucedido la noche anterior…

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Había salido hecho una furia del hotel. ¿Cómo había podido suceder? ¿Qué acaso su vida ya no era lo suficientemente mala? ¿Por qué le pasaba todo lo malo a él? ¡Maldita sea!

¡Sasuke! ―le grito su hermano. Lo ignoro y siguió caminando― ¡Espérame, no te vayas!

¿¡En serio quieres que me quede!?―le pregunto dolido.

Itachi bajo la mirada arrepentido. No debió haber dicho eso, ahora su hermano se había enfadado más.

No, lo que pasa es que…―se corto al ver la mirada triste de su pequeño hermano.

No trates de detenerme, Itachi…por favor―prácticamente le suplico y él no pudo negarse.

Solo…no te dañes, ¿quieres?―y el tema quedo zanjado.

Echo a correr a su auto y deambulo por horas hasta que vio un club conocido. ¿Qué tenía que perder? ¡Nada! Ya nada valía la pena. Todos sus esfuerzos hasta el momento habían servido para una mierda y por más que deseara que el pasado se borrara, no podría suceder.

Sabía que en el pasado no había sido la persona más generosa, pero había cambiado por ella. ¡Diablos! Cuando estuvieron juntos no podía dejar de sonreír como un idiota. ¿Era algo malo que alguien como él, que estuvo durante mucho tiempo en la oscuridad, fuera sacado de ella por un ser de luz como Hinata? Si era así, pues que injusta era la vida. De haber sabido que su vida se complicaría así por estar con ella, jamás se habría relacionado con Hinata y todos estarían felices y contentos.

Pero como siempre la felicidad le daba la espalda y por más que él se quisiera aferrar a ella, no lo podía hacer. No tenía la suficiente fuerza. Sus manos estaban dañadas de tanto esfuerzo. Su corazón estaba sangrante como una herida profunda que no podía cicatrizar.

Se bajo del coche y camino hacia la entrada del club. Muchas mujeres se le quedaron viendo con lujuria y él como siempre, las ignoro. No era que no fueran bonitas ¡ni que estuviera ciego! Sino que para él eran demasiado "fáciles", no tenían la pureza de SU Hinata. Nadie la tenía.

Lo dejaron entrar fácilmente, pues conocía al hijo del dueño y solía frecuentar ese lugar. La música estruendosa le dañaba los oídos: odiaba el escándalo. Llego a la zona VIP y rápidamente el cadenero lo dejo pasar. Subió con parsimonia las escaleras y cuando llego arriba lo primero que sintió fueron unos brazos colgándose de su cuello.

No seas tan efusiva, Zanahoria―dijo el chico con dientes de tiburón. La chica lo vio feo y se separo un poco de Sasuke para después tomarlo del brazo―. Pensé que esta noche te estarías codeando con la gente de sociedad, Sasuke.

Hmph―fue lo único que "dijo".

Sí que estas urgida, Zanahoria ―le dijo sarcástico.

¡Cállate, dientes de tiburón! ―grito encolerizada. El chico solo la ignoro.

¿Qué te trae por aquí, Sasuke? Hace mucho que no sabíamos nada de ti.

El azabache no le contesto y solo se sentó en uno de los sillones de cuero negro que se encontraban en el lugar. La pelirroja se coloco en sus piernas y él no protestó, lo cual sorprendió a todos los presentes. ¿De cuándo acá Sasuke era tan condescendiente?

¿Estás bien, Sasuke?―le cuestiono un chico musculoso llamado Juugo.

Solo pronuncio su típico "Hmph" y los demás lo tomaron como un "si".

Durante horas estuvieron tomando sin control y de un momento a otro ya se encontraba en el departamento de Karin besándose con desenfreno y lujuria…

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"Maldita sea" pensó con coraje. ¿Ahora como le iba a hacer para quitarse a Karin de encima?

― Sasuke-kun ―escucho como le llamaba.

Decidió ser directo y contundente, no le importaba si la lastimaba o no; después de todo, lo ocurrido la noche anterior jamás debió de haber pasado.

―Karin―la chica lo vio con ojos esperanzados―lo que paso ayer sabes que no tiene importancia para mi ¿verdad?―los ojos de la pelirroja se empañaron―solo es diversión.

― ¿Por qué, Sasuke-kun? Tu bien sabes que he hecho mucho por ti, incluso si dar mi vida fuera necesario para que estuvieras bien, no me importaría ―sus blancas manos se empuñaron con desesperación―¿O es acaso que aun no puedes olvidarla?

Esa pregunta lo descoloco. ¡Era verdad! ¡Karin sabia de su doloroso pasado! Después de todo ella fue una de las pocas personas que le brindaron su mano amiga. Estuvo a su lado cuando más necesitaba consuelo. Ella había sacrificado mucho por él; incluso había guardado su secreto con mucho recelo. Era una Uzumaki después de todo: las personas más fieles que haya tenido el placer de conocer.

―Lo siento, Karin, pero sabes que no puedo corresponderte ―nunca se disculpaba con nadie, pero ella era un caso especial. Merecía por lo menos una disculpa.

La pelirroja solo bajo la mirada y lagrimas corrieron con desespero por sus mejillas. Sasuke solo se vistió rápidamente y estaba a punto de salir de la habitación cuando la voz de Karin lo detuvo:

―Sasuke ―el "kun" había quedado en el olvido. Volteo a verla― tú…―hizo una pausa para darse valor―siempre encontraras consuelo en mis brazos―alzo su mirada dolida ―no importa cuando, ni como, ni donde ―le sonrió tristemente ―. Siempre estaré para ti.

― ¿Por qué? ―Le pregunto fríamente.

Ella solo bajo la mirada y arrugando las sabanas entre sus manos le dijo:

―Porque sé lo triste que es no tener a la persona que amas a tu lado y que ésta no te corresponda.

Solo se escucho un portazo que era el anuncio de la salida de Sasuke.

"Sasuke-kun" pensó con dolor, mientras una lagrima corría por su mejilla. De un momento a otro su mirada se volvió determinada "Mas te vale despertar, Hinata, o seré yo quien se quede con Sasuke-kun"

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Estaba cabizbaja. ¿Realmente la vida valía la pena? Porque Hinata estaba cuestionándose eso seriamente. Ella se caracterizaba por luchar y seguir hacia delante, pero últimamente ser positiva le estaba costando mucho. Ya no sabía que pensar. Estaba confundida y todo eso era gracias a Sasuke Uchiha, su más grande obsesión últimamente. Y no era porque él fuera guapo, sino que realmente despertaba en ella una autentica curiosidad; quería descubrir muchas cosas de él y a la vez nada, pues sabía que una vez que se inmiscuyera lo suficiente en su vida, sería imposible dejarlo a un lado.

"¿Estás segura de que realmente lo amas?" fue la pregunta que le hizo la noche anterior y que no supo responder. ¿Realmente lo amaba? ¿Estaba dispuesta a dejar todo a un lado? Su cabeza era toda una maraña que sería muy difícil desenredar. Lo que más la tenia triste, era que para su padre ella era una simple mercancía con la que podía hacer lo que quisiera. No importaban sus sentimientos u opiniones, solo importaba ÉL y nadie más que ÉL.

Se tiro a su cama llorando desconsoladamente por su irrefutable futuro. Ya no había nada que pudiera hacer.

Recordó el motivo por el cual Sasuke la había visto la noche anterior con lágrimas en los ojos…

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Regresamos en un momento―dijo Hanabi, mientras arrastraba a Neji lejos de la mesa, pues se le había antojado un trago; dejando en la mesa a Hiashi y Hinata… ¡SOLOS!

Se hizo un silencio tenso que fue cortado por el mayor.

Espero que esta noche no me dejes en ridículo, Hinata. Por fin me vas a servir para algo y no quiero que lo eches a perder. Siempre has sido una vergüenza para la familia, espero y tomes esta oportunidad que te estoy dando como una reivindicación, ¿escuchaste?―todo había sido pronunciado de la manera más cruel que una persona se puede dirigir a otra.

Sí, padre ―susurro. Estaba haciendo todo lo posible por controlar sus lágrimas, pero siempre era muy difícil. Una cosa era estar acostumbrada a la frialdad y crudeza de su padre y otra muy diferente era que dejara de doler. El rechazo de un padre jamás dejaba de ser doloroso.

Agacho la mirada en un inútil intento de esconder sus lágrimas.

Sabes que odio que llores. Eso solo demuestra cuán débil eres, Hinata. No sé cómo puedes ser mi hija. Deberías al menos parecerte un poco a tu hermana: ella es fuerte, inteligente, hermosa, segura de sí misma. Perfecta. Tú simplemente eres todo lo contrario. Ve al baño a limpiarte esas estúpidas lagrimas antes de que la gente se dé cuenta de la vergüenza que eres―se paro rápidamente de su asiento y camino presurosa por los pasillos. Ni siquiera se tomo la molestia de entrar al baño, el dolor en el pecho la asfixiaba de una manera tal, que sentía que en cualquier momento podría caer desmayada al suelo. ¿Por qué su padre era tan cruel con ella? Hinata sabía que no era la hija perfecta, pero tampoco era una mala hija, entonces ¿qué era lo que había hecho mal para qué la vida siempre le diera la espalda? Aun a pesar de que su padre favoreciera a su hermana menor, ella jamás podría tenerle rencor. Amaba a su hermanita y eso jamás iba a cambiar.

¿Qué era eso de lo que le había hablado su padre? ¿Para qué le iba a servir? Supuestamente ella era una inútil inservible. Ya nada tenía sentido a esas alturas de su vida. Todo había sido pensamientos y sentimientos confusos desde hace ya varios años.

Escucho pasos acercándose y una voz que la llamaba.

¿Qué tienes, Hyuuga? ―le pregunto fríamente el ojinegro.

¿Era su imaginación o siempre que se sentí triste o sola se encontraba con el azabache? No lo sabía y tampoco quería una respuesta. Lo único de lo que estaba segura, era que el Uchiha se había convertido en su Ángel guardián que siempre estaba en el momento y lugar indicado para consolarla, aunque no de una manera directa, claro.

Él era SU Ángel. Su querido guardián.

Su más grande consuelo…

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No sabía cómo ni cuándo, pero Sasuke se había colado en su corazón de manera inconsciente, ¿será que por eso le había dolido tanto lo que le había dicho la noche anterior? ¡Se estaba volviendo loca de tantos pensamientos confusos! Ya no sabía ni que pensar.

"Uchiha-san… ¿Qué me hiciste?" pensaba confundida.

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"…ciento cincuenta y tres… ciento cincuenta y cuatro… ciento cincuenta y cinco…ciento cincuenta y se…!maldición!" se quejaba de dolor Sasuke mientras se agarraba su brazo derecho. "Jamás volverá a ser igual, cada vez me cuesta más hacer lagartijas". Se levanto del piso y camino hacia el baño.

Se despojo rápidamente de sus ropas y se metió debajo del chorro de agua fría. Sentía como el agua recorría su cuerpo, uno que se encontraba vacío y desesperado. El dolor era insoportable y sentía que en cualquier momento su pecho explotaría. El tono elegíaco de su corazón hacia todo más insoportable.

La noche anterior fue todo menos relajante.

Todo fue dolor y pena dentro de su corazón y no había cura alguna que lo pudiera sanar…

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Miraba todo con frialdad e indiferencia, aunque en realidad su corazón estaba sangrando de tristeza. ¿Por qué el mundo siempre estaba en su contra? Escucho unos pasos a su espalda y estuvo a punto de marcharse, sino hubiera sido por la delicada voz que le hablo.

¿Uchiha-san? ―le dijo sorprendida. Volteo a verla.

Hyuuga ―dijo indiferente ―Así que te casas ¿eh? ―ella bajo la mirada y asintió― Debes estar muy feliz―todo lo que decía, salía con frialdad. Aunque eso solo era una fachada para aparentar cuan deshecho estaba y no lanzarse sobre ella suplicándole que no se casara.

Que él la amaba.

Supongo―no comprendía porque Sasuke quería entabla una conversación con ella. Eso la sorprendía.

¿¡Supones!? ―le pregunto sarcástico―Lo más lógico es que estuvieras saltando de felicidad y gritaras a los cuatro vientos cuanto amas a tu futuro esposo. Eres rara, Hyuuga.

Emm…quizás tenga razón―ella no estaba muy feliz con la decisión que había tomado su padre, pero como siempre no tuvo el valor para refutar sus decisiones. Era una cobarde.

Dime, Hyuuga ¿Estás segura de que realmente lo amas? ¿Estás completamente dispuesta a casarte con él? ¿A arruinar tu vida de esa manera? ―la vio dolido, lo cual sorprendió a Hinata ―Yo creo que no―su mirada cambio a una frívola y maliciosa―, lo que pasa en que no tienes el valor suficiente para enfrentar a tu padre ―esas palabras la sorprendieron aun mas. ¡Él no la conocía!

Sasuke se sobaba sorprendido su mejilla izquierda, pues hace unos momentos Hinata hizo algo que jamás pensó: le dio una cachetada y bien dada.

Usted no puede criticarme sin siquiera conocerme ―le dijo con coraje―yo simplemente…simplemente quiero…―Sasuke la corto.

Complacer a tu padre ¿no?―bajo la mirada mientras sonreía tristemente―. Voy a darte un consejo, Hinata ―la sorprendió sobremanera que la llamara por su nombre y no por su apellido como siempre hacia―: no desperdicies tu vida intentando complacer a tu padre. A los padres nunca terminas por complacerlos. Créeme, sé lo que te digo. Así que mejor vive tu vida como mejor te parezca, o cuando quieras hacerlo, te darás cuenta de que es muy tarde y tu oportunidad se habrá ido.

¿Por qué piensa que hago todo esto por complacer a mi padre? Yo lo hago por voluntad propia ―le dijo con convicción― Usted no me conoce, no sabe lo que dice…es un… ¡Ah!―se quejo de dolor al sentir como Sasuke la tomaba de las muñecas y la aprisionaba contra la pared.

Estas muy equivocada, Hi-na-ta ―pronuncio muy suavemente su nombre con esa hermosa voz profunda que tanto lo caracterizaba―, yo te conozco muy bien. Más de lo que tú crees―le susurraba en el oído, haciendo que los bellos de la nuca de la fémina se erizaran, pues la cercanía de Sasuke la ponía nerviosa de una manera poco común. Sentía su pecho inflase de emoción con tan solo sentirlo cerca; sentía que su desbocado corazón se le saldría por la boca de un momento a otro. Estaba confundida, pues con Neji jamás se sentía así―. Todo lo que te he dicho, lo digo porque tengo fundamentos. En primera, no estás segura de este matrimonio, porque no me contestaste si realmente amabas a Neji; segundo yo sé lo que es querer complacer a un padre y tercero, te conozco mejor que nadie.―Hinata se separo bruscamente de él.

¿Cómo puede decir que me conoce, si apenas hemos entablado conversaciones una que otra vez? ¡Usted no sabe nada! fue lo último que le dijo, antes de marcharse con los ojos anegados en lágrimas. Más que nada de rabia y un poco de dolor, que no sabía por qué.

Sasuke bajo la mirada sintiéndose estúpido por haberla hecho llorar y además porque había sido patético usando su última carta para que Hinata reaccionara y cancelara ese estúpido matrimonio.

"Dios, mátame, te lo suplico" pensó mientras se recargaba con pesadez en la baranda del placo en donde se encontraba...

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Golpeo el azulejo del baño con toda la fuerza que pudo y se dejo caer al suelo, sintiendo como el agua se mezclaba con sus lagrimas. Sus intentos habían sido en vano. Ya no le importaba verse débil y desesperado, pues por la única persona por la que mantenía la entereza, se estaba esfumando de su vida. ¿De que servía hacerse el fuerte? ¿Por quién sería fuerte ahora?

De un tiempo para acá, se había dado cuenta que era más débil de lo que le gustaría admitir; era incluso más débil y temeroso que un ratón asustado que no sabe qué hacer cuando se encuentra acorralado por el temible gato, que está a punto de devorarlo hasta los huesos.

Sentía una gran impotencia recorrer sus venas. Quizás hubiese sido bueno morir hace tres años, cuando eso pasó. Tal vez, así ya no sufriría tanto como lo estaba haciendo en esos momentos.

Era un muerto en vida.

¿Qué era lo que tenía que hacer ahora que estaba a punto de perder a la mujer que amaba? No podía ser arriesgado o impulsivo, pues sabía que según sus acciones, estas eran las que dictaban el bienestar de Hinata. Un paso en falso y las consecuencias serian fatales. Odiaba el hecho de que sus familias fueran rivales tan fuertes, quizás si todo fuera diferente, ahora podrían estar juntos disfrutando de su amor "mutuo".

Quiso reírse como un desquiciado y así lo hizo. Se rió a carcajadas lunáticas, que después se convirtieron en dolorosos lamentos. Se desahogo bajo el chorro de agua fría, que le penetraba cada triste y adolorido poro de piel.

Que hilarante podía llegar a ser la vida: un día te sonríe y al siguiente ya te está dando la espalda, alejándose con una sonrisa maliciosa. Solo pensar en eso le daba unas ganas tremendas de volver a reír.

Si al menos tuviera la valentía de hace unos años, quizás ya hubiera secuestrado a Hinata y se la hubiera llevado muy lejos. Le habría dicho toda la verdad y quizás por fin ella lo aceptaría de "nuevo". Pero como siempre, fue retenido por la lógica, que le dictaba que no fuera tan impulsivo como lo fue hace años, pues ese arranque de valentía le había salido muy caro, tanto a él como a Hinata.

De una manera dolorosa, toda esa situación tenía su lado positivo: podría recuperar su tan anhelada libertad.

Quizás que se casara con su primo sería lo mejor. Si eso sucedía, ya no habría nada que lo atara a la familia Uchiha y podría irse a vagar por el mundo, desahogando sus penas. Ella sería feliz y tendría una buena vida. Viviría en paz.

Pero, por más que pensara que todo eso era lo mejor para Hinata, su corazón se resistía a aceptar la dolorosa realidad: no quería dejarla ir, quería retenerla. Ser egoísta; otra vez.

Le causaba una gran ira el hecho de que Fugaku se aprovechara de la situación. Seguramente se encontraba saltando de felicidad ahora que sabía que la princesita Hyuuga saldría de su camino. Mas ahora que su campaña política estaba en auge.

Era triste saber que los recuerdos solo se quedarían es eso: simples recuerdos.

Salió de la ducha y se dirigió a cambiarse, pues esa noche tenía planeado divertirse. Prendió el televisor y se arrepintió en el mismo instante que lo hizo: para su mala suerte la TV estaba programada en un canal de nota rosa- léase de chismes-.

Realmente nos sorprendió el enterarnos que la heredera Hyuuga se casa. Nunca pensamos que algo así podría suceder, pues jamás se le vio en enredos amorosos con nadie― "Eso creen ustedes, arpías" pensaba el azabache con suficiencia.―Creo que el hecho de casarla con su primo es una gran estrategia de Hiashi-san para mantener la casta Hyuuga. ¿Te imaginas el revuelo que se armaría si un Hyuuga se casara con un Uchiha?―le pregunto a su compañera que ahora tomaba la palabra.

No quiero ni imaginármelo. Esas familias han tenido diferencias desde siempre; no solo a nivel competitivo en cuanto a los negocios, sino que también de manera personal. Aunque tenemos que admitir que los hombres Uchiha son muy guapos, especialmente los hermosos herederos: Itachi y Sasuke. Lástima que el primero ya este casado―dijo de manera coqueta.

Eso fue lo único que se digno a escuchar, pues odiaba y le molestaba sobremanera que hablaran de él en esos programas tan estúpidos, que las personas veían por simple morbo. Siempre se pregunto ¿qué era lo que les interesaba de las vidas privadas de los famosos? Para él era una simple pérdida de tiempo. "En algo tienen razón: seria un completo desastre la unión de las dos familias" pensó.

Cabizbajo se termino de vestir y mientras se peinaba su rebelde cabello frente al espejo, se acomodo mejor la hermosa cadena de plata que colgaba de su cuello. Nunca se la quitaba.

Tomo entre sus dedos la delicada cruz de oro blanco que tenia un pequeño zafiro incrustado en medio y leyó la inscripción en latín que tenía en la parte de atrás: "Deus vobiscum est".

Le dieron ganas de reír por tercera vez en el día "¿Qué Dios está conmigo? ¡Ja! Creo que soy la persona más abandonada por ÉL".

―Tío Sasuke, ¿vas a volver a salir?―le pregunto su inocente sobrino; no se había dado cuenta que se encontraba en su habitación. Volteo a verlo.

―Sí, tengo que hacer algo importante.

― ¿A las nueve de la noche?―sus pequeños y perspicaces ojos lo miraron acusadoramente, tratando de develar sus verdaderas intenciones. Sonrió mostrando sus pequeños y blancos dientes― Ah, ya entendí, vas a ver a tu novia ¿verdad?

Se quedo en blanco, sin saber que responderle a su pequeño y curioso sobrino.

―No, Hiro, solo saldré a divertirme un rato―le dijo tratando de aplacar su curiosidad.

―No deberías de apenarte, tío. Supongo que cuando sea grande sabré comprender todo esto―puso una cara de pensamiento profundo, que Sasuke dudo en sacarlo de esa pequeña ensoñación―. Solo recuerda cerrar bien tu puerta cuando regreses.

Sasuke lo vio confundido. ¿Qué trataba de decirle?

― ¿Por qué dices eso, Hiro?―le interrogo algo curioso.

―Bueno, es que una vez, cuando vivíamos en Norte América ―aclaro rápidamente el pequeño―una noche de tormenta, fui a visitar a mis papas para dormir con ellos, porque los rayos me daban mucho miedo. Entonces cuando llegue al pasillo que me llevaba a su habitación…―Sasuke se distrajo un poco, pues se estaba preguntando como un pequeño niño podía ser tan buen narrador. Quizás era de herencia, pues su madre era escritora―me encontré con su puerta abierta. La empuje para entrar a su habitación y entonces vi como mi papá estaba arriba de mi mami y ella hacia ruidos muy extraños, como…―hizo una pausa pensativo, como queriendo encontrar la palabras adecuadas para expresar sus pensamientos. Mientras tanto Sasuke se juraba golpear a Itachi por descuidado―como si se estuviera quejando. Me asuste y me avente sobre mi papá para golpearlo por lastimar a mi mami. Después de un rato de jaloneos, mis papas me dijeron que solo estaban jugando.―dijo el inocente niño con suficiencia―Por eso me dijeron que cuando tuvieran la puerta cerrada, tocara para saber si podía pasar y así no interrumpir sus juegos.―Sasuke se había quedado en blanco. Su pobre e inocente sobrino había sido engañado vil y cruelmente. ¡Ja! él sabía qué clase de "juego" era el que mantenían su hermano y cuñada.

―No te preocupes, Hiro, a mi no me gusta "jugar" con mis amigas en la casa ―trato de consolarlo.

― ¡Qué bien!―fue lo último que dijo le pequeño antes de salir corriendo como una bala de su habitación.

El azabache se había sentido muy confundido últimamente, pues el pequeño morocho despertaba en él su instinto protector, que solo había sentido con Hinata. Quería protegerlos de todo y de todos.

Hace años, cuando era un maldito egoísta insensible, ninguna persona le importaba más que Itachi y sus padres. Pero conforme iba creciendo se daba cuenta que solo podía confiar en sí mismo, pues su hermano mayor lo había abandonado- eso pensaba en aquel entonces como todo adolecente confundido, pero cuando maduro, se dio cuenta de que no era así-, su madre traicionado y su padre manipulado.

Incluso la persona que tanto había amado estaba a punto de dejarlo para siempre. ¿Qué es lo que debía hacer? Quería tenerla a su lado para siempre. Sabía que eso era muy egoísta, pues estar juntos implicaba sufrimiento y peligro. Pero él estaba dispuesto a soportar todo con tal de estar a su lado.

Nunca se había caracterizado por ser un pan dulce, sino todo lo contrario. Aun así Hinata lo había elegido y le había enseñado todo lo hermoso que la vida te podía brindar.

Si, era un maldito egoísta por quererla a su lado, aun sabiendo lo que podía pasar. La última vez todo había salido mal y ella casi…bueno, no le hacía ningún bien recordarlo. Tenía más que suficiente con la estúpida cicatriz de su frente y el dolor que le aquejaba todos los días en su brazo derecho.

Vio por última vez su reflejo en el espejo y se dispuso a irse.

Iba de camino a las escaleras que lo conducirían a la planta baja, cuando una voz lo detuvo.

―Sasuke, hijo, espera por favor ―vio como Mikoto caminaba apresuradamente hacia él―yo…yo necesito hablar contigo―se notaba la desesperación en su melodiosa voz―. Ya no puedo más con esta situación: tu distanciamiento para conmigo me duele en el alma. Sé que no merezco tu perdón y tampoco voy a suplicarte por él, pero por favor no me odies.―lastimeras lagrimas corrían por sus mejillas y Sasuke al verla así tuvo el impulso de abrazarla, consolarla y decirle que todo estaba bien; pero eso solo sería una vil mentira ―. También sé que te traicione de la peor manera, pero créeme, todo fue por tu bien.―se acerco un poco más a su hijo menor y lo vio con total adoración. Por él sería capaz de dar su vida ―Solo no olvides esto: te amo, hijo mío y por ti soy capaz de hacer las más grandes aberraciones con tal de protegerte…siempre estaré para ti―Acaricio el rostro de su amado hijo y sintió como una corriente de satisfacción recorría su cuerpo hasta llegar a su corazón: hacia tanto tiempo que no estaba tan cerca de él.

Sasuke se encontraba desconcertado, pues su madre era la tercera persona en decir esa corta frase que cargaban un enorme significado: Siempre estaré para ti. Un nudo se formo en su garganta y un sentimiento de Deja Vu lo recorrió entero por segunda vez en el día.

La primera persona en decirle esa corta pero hermosa frase, fue Hinata hacia ya años. La segunda fue Karin y ahora su madre.

Retiro la mano de Mikoto de su rostro con delicadeza, pues tampoco quería ser grosero. Tantos sentimientos en un día, estaban a punto de volverlo loco.

―Tengo que irme ―fue lo último que dijo antes de abandonar la estancia. Mikoto lo vio dolida, pero no trato de retenerlo; ya había dicho lo que tenía que decir, solo esperaba de todo corazón que un día su hijo la perdonara y llegara a comprenderla. "Volvería a hacer lo mismo si eso sirve para protegerte" pensó determinada.

Antes de alejarse mucho de su madre le murmuro algo que la desconcertó y a la vez la lleno de dicha.

―Jamás podría odiarte ―la pelinegra cayó de rodillas y lloro de alivio. Su hijo no la odiaba.

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Hacia una hora había llegado al club, del cual era dueño el padre de Suigetsu. Todo estaba muy animado y eso lograba enfurruñarlo aun más. Quizás un funeral se identificaría más con su estado de ánimo. Se reprocho mentalmente ¿no se suponía que estaba ahí para poder distraerse un rato y olvidar lo malos tragos de la vida?

Una hermosa chica se acerco a él y lo invito a bailar. Estuvo a punto de declinar su petición, pero… ¡qué diablos! Estaba ahí para divertirse, que mejor que hacerlo con chicas bellas. Bailaron una canción de hip-hop muy sensual y cada vez la chica se repegaba mas a él rozando su zona intima con su trasero. Era como si tratara de incitarlo a hacer algo más. ¿Y así querían que los hombres respetaran a las mujeres? Su Hinata no era así, ella hu…corto su pensamientos y se dijo que tenía que olvidarse de Hinata. Al diablo con el mundo, ese día se olvidaría de sus pesares y se divertiría como no lo hacía en mucho tiempo.

Tomo a la chica de la cintura y la repego mas a él, moviéndose en sintonía con ella. Debía admitirlo la chica era muy bella: tenía un cuerpo de infarto, no tenía ni mucho de acá ni mucho de allá. Estaba bien proporcionada. Era poseedora de unos hermosos ojos azules, tenía el cabello castaño claro y le llegaba a la mitad de la espalda. Su piel bronceada le daba un toque seductor. Era la perfecta candidata para divertirse esa noche. Lo único malo era que no sabía su nombre, pero bueno, eso no importaba en esos instantes, al fin y al cabo, a él en el pasado eso jamás le importo.

Siguieron con el juego de la seducción por un rato más, hasta que ella lo tomo de la mano y lo arrastro a una de las habitaciones que se encontraban hasta el fondo del club.

En cuanto entraron al cuarto la chica arremetió contra sus labios y él la recibió gustoso. Sus manos recorrían la suave y definida figura de la joven.

Quería sentirse vivo al menos por un momento.

Sus lenguas mantenían una danza sensual que ninguno de los dos quería cortar, pero obviamente siendo humanos tenían que respirar, así que con pesar se separaron. Sasuke no quería perder el contacto con la piel de la chica y como un lobo feroz se lanzo sobre su cuello, dejando un rastro de besos húmedos desde el cuello hasta la clavícula de la castaña.

Ella soltaba pequeños gemidos de satisfacción, pues nunca creyó que llagaría a estar en esa situación con ese chico tan sexy. Sus manos traviesas empezaron a desabrochar la camisa del azabache. Cuando logro retirarla por completo se deleito con el esculpido cuerpo del morocho; prueba fehaciente del arduo ejercicio que hacia todos los días. Tocaba todo lo que podía de ese perfecto cuerpo, no quería perder ningún detalle. Con picardía dirigió su mano derecha hacia el creciente bulto que se estaba formando en el pantalón del moreno. Éste soltó un gemido de sorpresa al sentir la traviesa mano sobre esa zona tan delicada.

Ya cansados de estar parados, se dirigieron con desespero a la amplia cama que se encontraba en medio de la habitación. La chica se arrastro sensualmente por la cama hasta estar en el centro, su corto vestido azul dejaba ver mas allá de lo que estaba permitido por la imaginación.

Sasuke se lanzo sobre ella como el hambriento lobo en el que se había convertido; deseoso de seguir con aquel ardiente juego al que había sido arrastrado por tan candente chica. Devoro sus labios como si fueran el más exquisito elixir, queriendo saciarse lo suficiente. Con algo de desesperación le quito el corto vestido a la chica dejándola a su merced: solo quedo en una pequeña braga de encaje blanco. Podía hacer de ella lo que quisiera.

Con sus manos tocaba la suave piel de las pierdas de la oji-azul, provocando que esta soltara quedos gemidos. Después de saciarse lo suficiente de sus labios, hizo un camino de besos que comenzaban desde el nacimiento de sus senos hasta su ombligo.

El calor dentro de la habitación podía tocarse. Parecía que en poco tiempo ese pequeño recinto se quedaría sin oxigeno. El fuego dentro de Sasuke se fue acrecentando a niveles catastróficos.

Estaba a punto de quitarle las pequeñas bragas a la chica, cuando un ruido lo distrajo.

Abrió los ojos enormemente, debido a la sorpresa. De un momento a otro, todo el libido acumulado, se esfumo.

Ahí parada en la puerta se encontraba la causante de sus desvelos: Hinata Hyuuga estaba paralizada en la entrada de esa habitación, que pensó seria el baño.

Pobre ingenua.

La chica sobre la cama lo único que hiso fue cubrirse un poco con su vestido. Era realmente bochornoso que fueran descubiertos en pleno proceso y aun más que la chica que los había interrumpido mirara todo con profundo dolor. Ósea ¿qué diablos le pasaba? ¿Por qué no se iba de la habitación y dejaba que ella y el morocho siguieran con lo que estaban haciendo? Pero algo en la mirada de la chica que se encontraba en la puerta, le decía que conocía al ardiente chico con el que se divertía. Sintió un poco de lastima por la chica, ¿Qué tal y era la novia del chico, del cual por cierto, no sabía ni el nombre?

―Y-yo lo si-siento mucho―dijo totalmente avergonzada la pelinegra, mientras hacia una profunda reverencia y salía corriendo de ahí con una enorme opresión en el pecho.

El azabache le levanto apresuradamente de la cama y con un rápido movimiento se puso una vez más su camisa, estaba por marcharse cuando la voz de la chica lo detuvo.

― ¿Te vas? Oh, vamos, hay que seguir divirtiéndonos―le propuso sensualmente.

Él solo se dio la media vuelta y se marcho dejando a una inconforme chica sobre la cama. "Por eso siempre he dicho que los hombres no sirven para nada" pensó mientras se aventaba en la cama toda insatisfecha.

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Mientras tanto Sasuke corría por los atestados pasillos tratando de encontrar a Hinata. La vio caminando apresuradamente a la lejanía y corrió aun más para poder alcanzarla. De una manera enfermiza, quería darle una estúpida explicación de lo que acababa de presenciar hacia tan solo unos momentos en esa habitación.

Logró alcanzarla y tomándola de la muñeca la atrajo hacia él.

―Hinata ―le hablo familiarmente.

―Suélteme, por favor―le dijo con voz queda, que aun así el pelinegro logro escuchar a pesar de la estruendosa música.

―Lo que acabas de ver, no es lo q…―fue cortado fríamente por la de ojos claros, que se soltó bruscamente de su agarre.

―No tiene por qué darme explicaciones, Uchiha-san. Después de todo es su vida y puede hacer con ella lo que más le plazca ―todo eso fue pronunciado con una voz sumamente fría, muy alejada de la tímida y hermosa voz de la pelinegra. Esas palabras golpearon fuertemente el corazón de Sasuke.

―Hmph, veo que no eres tan débil como te ves―trato de que su voz no sonara tan afectada por las crueles palabras que acababa de soltara la pequeña chica.

―Las apariencias suelen engañar, Uchiha-san―en su voz se denotaba la indirecta. De haber sabido que se encontraría con esa "escena" en la búsqueda de un baño, habría preferido mejor aguantarse las ganas, es más, en ese preciso momento le idea de ir al baño ya ni siquiera le rondaba por la cabeza.

―Sí, tienes razón, tú no te ves como esa clase de persona que viene a uno de estos clubes. Pero mírate, aquí estas―su voz sonaba más fría e indiferente que otros días.

No se habían dado cuenta, pero sus cuerpos se encontraban más cerca de lo que creían, por eso podían escucharse tan claramente; un paso más y prácticamente se estarían besando.

Se veían con fiereza y a Sasuke le encanto ver esa mirada en los ojos de su amada. Él siempre amo esos ataques de valentía que de repente le daban.

Inconscientemente se fueron acercando cada vez más al rostro del otro; era como si una fuerza magnética quisiera que se unieran. Que se dieran ese tan ansiado beso para los dos. Sasuke alargo su brazo y la tomo por la cintura: deseaba sentirla mas cerca. Se relamió los labios ansioso por probar una vez más esos dulces labios, que lo volvían loco.

Hinata tenía entrecerrados los ojos esperando ese beso que se suponía no debería ansiar, pues ella tenía un novio, que desgraciadamente también era su prometido. Pero había algo en el Uchiha que la incitaba a besarle; era como si su cuerpo quisiera revivir un viejo recuerdo.

Estaban a tan solo unos milímetros de tocar por fin sus labios, cuando una fuerza los separo bruscamente. Sasuke trastabilló un poco por la sorpresa del empuje. ¿¡Quién diablos se había atrevido a cortar ese momento de ensueño!? Alzo la vista y no le gusto lo que vio: ahí, frente a él se encontraba su más grande rival, tomando posesivamente de la cintura a Hinata.

¡Era un maldito! Algún día se las pagaría muy caro.

―Fíjate bien donde pones tus manos, Uchiha ―le dijo despectivamente.

Sasuke solo sonrió socarronamente.

―No tienes que preocuparte en donde pongo mis manos, si estás seguro de que lo que es "tuyo" te pertenece totalmente ―con esas simples palabras Sasuke había herido gravemente el orgullo de Neji Hyuuga.

― ¡Ahora veras de lo que soy capaz con tal de proteger lo que me pertenece!―pocas veces se le había visto al impávido Hyuuga perder los estribos. Estaba a punto de arremeter contra el Uchiha, pero una delicada mano lo detuvo.

―Por favor, Neji-kun, vámonos de aquí―el castaño no pudo resistirse a la mirada suplicante de su amada prometida.

―Hmph―fue lo que soltó el azabache denotando su inconformidad al no poder moler a golpes al frió chico.

―Ya será en otra ocasión. Por el día de hoy de has salvado, Uchiha ―afianzo mas su brazo derecho en la cintura de Hinata y comenzó a caminar. El anterior movimiento lo había hecho a propósito, pues sabía que Sasuke se enfurecería al verlo tan pegado a ella. Y no se equivoco, pues vio con satisfacción como un brillo asesino nacía en los oscuros ojos del pelinegro.

Quizás el azabache tenía razón; tal vez Hinata no le pertenecía del todo, pero él haría que así fuera, después de todo frente a la sociedad ellos dos eran la feliz pareja de prometidos. Él podía darse el lujo de presumirse y pasearse al lado de Hinata como se le antojara. Él tenía esa libertad. Una libertad por la cual el Uchiha asesinaría. Al menos eso era algo de lo que podía regodearse y presumirle a Sasuke.

Tal vez el corazón de Hinata no le pertenecía, pero su cuerpo era todo suyo y sacaría provecho de todo eso. Después de todo él era su prometido.

Paso junto al Uchiha sonriendo con suficiencia, pero esa sonrisa le duro poco, pues lo que le dijo Sasuke lo enfureció.

―Claro que sé de lo que eres capaz por conseguir lo que quieres; eso me quedo claro hace muchos años. Pero no te preocupes que yo también soy muy obstinado y voy a recuperar lo que por derecho me pertenece ―Sasuke se dio media vuelta y se perdió entre la multitud.

"Maldito Uchiha" pensó con rabia.

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Mientras tanto Hinata trataba de desenmarañar todos los pensamientos confusos que pasaban por su mente. ¿¡Cómo era posible que estuviera a punto de besarse con Sasuke Uchiha!? ¡Por Dios, Sasuke Uchiha! Con eso no quería decir que el chico le desagradara o fuera feo, sino que se suponía que ella no podía sentirse atraída por otra persona que no fuera su prometido. Ella no podía traicionarlo, además que no podía hacer pasar a su padre por tremenda vergüenza. Prácticamente ya podía leer los encabezados de las revistas de nota rosa: "La deshonrosa heredera Hyuuga ha roto su compromiso para estar con Sasuke Uchiha, heredero de la empresa rival de los Hyuuga ¿Una batalla a muerte se avecina?" No, no y mas no. Odiaba el hecho de sentirse tan débil cuando se encontraba cerca del azabache. Él lograba confundirla a niveles imposibles.

¿Por qué? ¿Por que le pasaban estas cosas a ella?

De alguna manera, así como el azabache se había convertido en su Ángel guardián; también se había convertido en el Demonio que la hacía querer cometer los peores pecados.

Era su cura y a la vez su enfermedad.

Lo que la confundía aun mas, es que deseaba con todo el corazón ser arrastrada por ese Demonio y probar lo placeres del pecado a su lado.

"Sera mejor mantenerme alejada de él lo mas que pueda" con esos pensamientos en mente, se sintió un poco más relajada. Tal vez, si se alejaba lo suficiente de él dejaría de tener todos esos pensamientos y sentimientos confusos.

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Lo que ella no sabía era que Sasuke Uchiha ya había tomado la determinación de luchar por ella. Arriesgaría su última carta.

Por que como bien se dice: "El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional"

Sasuke ya no quería seguir sufriendo, así que en vez flagelarse por las terribles desgracias, se arriesgaría por última vez.

Ahora sería el todo o nada.

Y él estaba muy dispuesto a salir triunfante de esta contienda. No solo tendría que lidiar con los Uchiha sino que también con los Hyuuga.

Nada importaba, porque mientras tuviera el apoyo de su hermano sería capaz de cruzar el mar nadando.

Esta vez no se escondería como un ratoncito asustado. Si un gato lo perseguía, él se convertiría en su peor pesadilla: un perro.

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Ok! aquí termina este tercer capitulo, que espero le haya gustado. n.n
Si no es mucha molestia dejen reviews, que es lo que me impulsa a seguir escribiendo.
Quiero agradecer a todas las lindas personitas que comentaron el capítulo pasado, y también a aquellas que aunque no comentan, leen esta locura mía. De veras muchas gracias.

Floresita

Dark Amy-chan

Guest

Miko

loka loka

sasuhinafan por siempre

lilipili

EyesGray-sama

sasuita-chan

Annnni

sasuke-sexy-sama

Dattabane-ttebayo

Anonimatus

Nanita

No saben cuan feliz me hacen sus reviews.

He de decir que me encanta escribir las escenas donde sale Hiro jajaja no sé pero me recuerda tanto a un pequeño primito.
Aun no sé si ponerle un poco de Lemmon a esta historia, así que me gustaría que me lo hicieran saber.

Espero que con este capi se dispersen las dudas de quien era el novio de Hinata y que fue lo que paso en la fiesta.

Se despide de ustedes, sasuhina.18, deseándoles una bonita semana.

Bye.