C. A.
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Capitulo 4
"Al final de la jornada"
Sango se alejó con paso firme, pero apenas estuvo suficientemente lejos aligero el paso, se detuvo solo después de entrar en su habitación. Se apoyó contra la puerta mirando el techo, y muy contra su voluntad gruesas lágrimas corrieron por sus mejillas hasta caer sobre su hermoso atuendo. Parecía increíble aquella fiesta a la que había asistido con tanto entusiasmo tuviera un desenlace tan desagradable. Se sentía tan mal que no tenia ánimos de moverse, ni si siquiera de enjugar sus lágrimas. Se consideraba cada vez más tonta… Estaba allí, llorando como una niña ¿Por que tenia que llorar ese estúpido monje? ¿Por que tenia que sentirse tan… tan… Por que tenia que sentir aquello por él? Aquel sentimiento que solo le traía desilusiones ¡Cuándo aprendería! Y aunque le pesaba pensarlo por fin sabía que él nunca la tomaría en serio, había sido tan ingenua. Sin querer se le escapó un sollozo y se inmediato se tapó la boca para contenerlo, deseaba controlarse, pero no podía, tenia que admitir que le dolía profundamente aquella realidad.
Permaneció en aquel lugar durante un rato. Hasta que sin ánimo alguno se dispuso a tender su futón. Se desvistió y dobló con cuidado el kimono poniéndolo a lado de su tendido. Se metió entre las suaves colchas dejándose calentar por la tibia tela.
Allí siguió derramando su tristeza, lloró hasta que sus lágrimas se secaron sobre su piel
♥ ♥ ♥
Escuchó pasos aproximarse; seguramente seria alguien que volvía de la fiesta, temió que fueran Ahome o Shipo y ante el apuro de evitar sus preguntas se cubrió hasta la cabeza con la colcha antes de que llegaran y se volteó del lado opuesto de la puerta, al hacerlo pudo sentir la almohada húmeda, le incomodó pero se mantuvo quieta. Como lo esperaba, se escuchó el deslizar de la puerta al abrirse; pero no se escucharon las sandalias de Ahome ni las pisaditas de Shipo, sino golpes secos, los cuales se detuvieron a su lado. Tenía firmemente cerrados los ojos manteniendo la respiración, hasta que cayó en la cuenta de que era… Debía ser…
De repente un impulso ajeno a su conciencia la hizo destaparse y girar la cabeza para ver al intruso.
Grande fue su desilusión al ver que quien se había introducido furtivamente a su pieza no era más que una mucama, quien no se inmutó al verla
-Discúlpeme por despertarla señorita, solo venia a recoger las prendas que le fueron prestadas -dijo con simpleza, tomo las ropas que Sango había doblado y se levantó dirigiéndose a la salida-, buenas noches señorita
-Buenas noches… -respondió torpemente
Entonces se volvió a recostar muy aturdida… No entendía por que había pensado que era él, no entendía por que por un instante había deseado que fuera él… ¿Por qué? ¿Por que justo en la situación en la que se hallaba había pensado en Inuyasha?
♥ ♥ ♥
Se preparaban para partir. Sango apenas si había logrado dormir un par de horas la noche anterior y estaba algo cansada. Se encontraban ya fuera del castillo y les daban gentiles "adiós" y "gracias por todo" a los señores por la agradable estadía –aunque Sango no lo podía decir sinceramente-; el monje Miroku por otro lado se tardaba especialmente al despedirse de la muchachas, bajo la inquisitiva mirada de Ahome, quien había notado que Sango le daba la espalda disimuladamente a tan cínica escena. Por fin comenzaron a avanzar, a sus espaldas todavía se podían escuchar los gritos de despedida de los aldeanos…
Kirara llevaba en su espalda a Inuyasha como habían acordado mientras los demás caminaban tranquilamente. El monje Miroku se adelantó hasta quedar a lado derecho de Sango, quien iba a la cabeza del grupo y que procuraba desesperadamente no mirarlo y a su vez aceleraba el paso; mas no fusionaba, pues él la seguía y parecía que no se daría por vencido. Sin embargo, unos pasos atrás Inuyasha observaba la escena, pues era evidente que Sango estaba enojada.
-¿Y ahora que le hizo? –preguntó Inuyasha a Ahome, con cierto interés.
-La pobre de Sango esta triste por que ese monje pervertido le pidió a una de las hijas de los aldeanos tener un hijo con él –y exhaló un suspiro de solidaridad con su querida amiga.
-Pero si eso lo hace todo el tiempo con cuanta mujer le pasa por enfrente –dijo confundido
-¡Ay, que tonto eres Inuyasha! –le gritó Shipo desde el muy seguro hombro de Ahome
-¿Qué has dicho sabandija? –gritó
-Es solo que esta vez… -continuó Ahome- … una le contestó que sí
El joven mitad bestia se quedó callado mientras asimilaba la situación y observaba detenidamente a Sango desde donde se hallaba con semblante inescrutable.
-Sango, creo que necesitamos hablar… -dijo Miroku harto de las evasiones de la joven
-No entiendo -Sango se volvió y lo miro a los ojos- ¿De que se supone que usted y yo tenemos que hablar, excelencia?
En aquel momento, viendo la mirada encendida de Sango el valor que había acumulado para encararla se había esfumado dejando solo espacio para la cobardía
-no... no; de nada -y dejó que Sango fuera a la cabeza del grupo sin volvérsele a acercar
-¡Que no te da vergüenza! -comenzó a reprocharle Ahome que comenzó con una reprimenda, mientras Shipo e Inuyasha se alegraban de no estar en los zapatos de Miroku ya que duraría varias horas, el monje parecía resignado.
♥ ♥ ♥
El sol declinaba y ya empezaban a sentirse cansados, por lo que decidieron que era tiempo de acampar aprovechando que había un río cerca. Comenzaron a buscar leños para la fogata. Inuyasha estaba muy molesto por que no lo dejaban hacer nada debido al estado en el que se encontraba, y aunque Ahome hacia lo que podía por tranquilizarlo, no hacia mas que hacer se molestara mas.
-Ya no puedo soportarlo!-gritó Inuyasha muy enojado- ¡No puedo quedarme acostado sin hacer nada! Además estoy bien...
-¡No es cierto! -le contestó Ahome quizás mas molesta- Mira tus heridas, aun estas débil
-¡No es para tanto! -volvió a gritar
-¡Si no te sientas a esperar tendré que sentarte por la fuerza!
Inuyasha comprendió que era mejor obedecer y se quedo quieto de mala gana volteando hacia otro lado.
Mientras tanto Sango, Miroku y Shipo recogían leños un poco alejados de la fogata. Miroku intentaba pensar como arreglar aquel incidente, pero después de lo ocurrido en la tarde temía una reacción similar... Por un momento volteo a ver a Sango mientras esta recogía una rama y lo asaltó la tentación de tocar sus atributos. Al principió se reprendió a si mismo, se suponía que debía comportarse para que la exterminadora lo "perdonara", pero al volver a voltear la tentación fue irresistible, y aunque por un instante se resistió, terminó estirando su mano temblorosa hacía Sango; pero para su mala fortuna ella alcanzó a notarlo y se levantó lívida de furia.
-Ni se le ocurra volver a acercárseme con esas intenciones, monje pervertido -dijo fríamente. Miroku se quedó helado- Ya me escuchó; yo soy una de esas aldeanas tontas -y al decir esto se alejó con los pocos leños que había recogido.
-otra vez la regaste -dijo Shipo a unos cuantos metros de él
-lo sé- respondió con desanimo
Cuando Ahome e Inuyasha vieron llegar a sango pudieron notar que no estaba en absoluto contenta y se mantuvieron en silencio
-necesitas ayuda para preparar la cena?-preguntó sango a su amiga sin poder ocultar el tono áspero en su voz
-no, gracias-respondió Ahome creyendo interpretar la razón de su molestia- yo puedo sola, me imagino que debes querer descansar
-en realidad no tengo por que descansar ¿por que lo dices? -su voz fue mas agria que nunca e hizo que a Ahome se le pusieran los pelos de punta, apenas caía en la cuenta de que había abierto la boca de mas
-eh... por nada, olvídalo, jeje
La mayor parte de la cena no hablaron, exceptuando unas ligeras peleas entre Shipo e Inuyasha que terminaban con la común intervención de Ahome; por lo demás el ambiente era tenso. Sango esta sentada frente a Miroku pero evito verlo en todo momento, manteniendo la mirada fija en el plato, como si aquel rudimentario guisado tuviese algo de hipnotizarte. En cierto momento Inuyasha pidió el salero... No lo hubiera hecho, pues se encontraba muy cerca de Sango, y esta se veía obligada a distraerse de la examinación de su comida, cosa que hubiese preferido no hacer, ya que eso significaba levantar la cara; así que tuvo que reunir toda su fuerza de voluntad para no ver a Miroku quien buscaba su mirada desde hacia rato. Al lanzarle ágilmente el salero sobre la fogata a Inuyasha pudo ver al monje con el rabillo del ojo, pero apenas esa imagen le bastó para que se le oprimieran las entrañas quitándole el apetito por completo.
Aquella noche todos se acostaron temprano y bastó con poco tiempo para que uno a uno cayeran dócilmente ante el sueño. Cuando solo Ahome y Sango permanecían despiertas la joven sacerdotisa hizo un intento de entablar una conversación con Sango; pero ella ya se lo esperaba y la evadió susurrando "buenas noches", al tiempo que cerraba los ojos y le daba la espalda, no tenia ganas de escuchar las opiniones incomodas aunque bienintencionadas de su amiga respecto a Miroku... Resignada, Ahome decidió que no podía obligar a Sango a hablar de algo tan difícil, y luego de unos minutos ella también yacía tranquilamente dormida. Sin embargo la exterminadora permaneció despierta inmóvil frente a la fogata y con los ojos entreabiertos miraba como la fogata se consumía... Cuando la llama se hubo extinguido y de los maderos solo quedaron cenizas sango decidió que era un hecho que no podría dormir (por segundo día consecutivo), pues entre sus pensamientos se filtraban un millón de sentimientos diferentes, la mayoría no eran agradables, y el ver la silueta oscura del causante de sus penas no era algo que le ayudara en nada, así que pensó que un pequeño paseo podría despejar su mente saturada de desdicha y confusión. Como estaba apoyada en un árbol al intentar levantarse sus cabellos se enredaron con el tronco, lo que le costó algunos jalones, en eso se encontraba cuando escuchó como alguien se movía, y no le quedó mas remedio que quitar el listón para desprenderse sin tanto lío; al final terminó algo despeinada lo cual la fastidió mucho por lo que no pudo evitar pensar lo bien que se dormía sobre Kirara. Caminó hacia el bosque esperando dejar sus preocupaciones en el campamento buscando un descanso a su mente exhausta de lidiar con sus emociones, que últimamente estaban fuera de control. La tensión de su cuerpo y mente se aligeraban con cada paso, deseó que no amaneciera ya que con el sol retornarían sus penas...
Encontró el río sin mucha dificultad y se sentó en la orilla, abrazó sus piernas y se permitió descansar para escuchar el relajante sonido del agua. Durante algunos minutos se sintió tranquila como si lo único que importara en el mundo fuese el reflejo que proyectaba la luna en el río y como si el canto del viento fuera su única compañía. Lastima el saber que aquello no duraría para siempre y que a la mañana siguiente tendría que enfrentar los mismos problemas de los que ahora huía.
De repente escuchó como unas hojas se movían a sus espaldas. En aquél segundo le pareció escuchar como su tranquilidad se quebraba en pequeñas piezas. Alerta, se levantó de inmediato. Podría ser cualquier cosa, pero es el destino del los humanos el estar a merced de la vida, y quien se encontraba tras de ella era...
-¿Inuyasha…?
Continuara…
N/A: Luego de mucho pero mucho tiempo les traigo el siguiente capitulo de esta historia. Sé que esta cortito, pero no podía agregar más. De aquí en adelante las cosas empezaran a cambiar y la pobre cabecita de Sango se verá envuelta en mas dilemas, espero que no termine bajo un colapso nervioso, ya verán! Por otro lado agradezco profundamente el apoyo que me han brindado Aguila Fanel, karl ferdinand, Darkzero, Leonardo, judi-chan y muy especialmente a Angel Nemesis que siempre se preocupa por mandarme un review que me pone a pensar .
Por favor mándenme sus opiniones, críticas y comentarios; me encantaría saber que les pareció. Nos vemos en el próximo capitulo. Besos!
