HOLA! al final mi viaje se aplazará al martes, así que he decidio seguir publicando hasta entonces.

Espero que os guste este capítulo aunque sea cortito.


-CAPÍTULO 4:

A la mañana siguiente me desperté con un gran dolor de cabeza debido a las tantas lágrimas de anoche.

Hice la cama, ordené la habitación y me fui al baño a vestirme. Cambié las mallas del pijama por unos vaqueros ceñidos que apenas me podía ya abrochar, y la camisa de rayas andrajosa por una blusa marrón claro. Me puse mis botines marrones y bajé a desayunar.

-Hola papá, ¿qué tal has dormido? -le pregunté dándole un sonoro beso en la mejilla.

- Pues muy bien, cariño. ¿ Y tú cómo has dormido?

- Pues bien también. -decidí mentirle para que no se preocupara por el mensaje de Edward.. lo que me recordaba…

- Papá voy a aprovechar esta mañana para ir a médico a ver qué me dicen sobre el embarazo y tal, ¿vale? -le pregunté.

- Está bien, pero ten mucho cuidado con el coche, recuerda que dentro de poco me vas a hacer abuelo. -me dijo sonriéndome cálidamente.

Me sorprendió mucho cuando ayer le conté lo del embarazo y él no me soltó un sermón o se enfadó o algo.. Pero sinceramente, prefería las cosas de esta forma.

Cuando ya se hubo marchado a la comisaría, decidí terminar de limpiar la casa ya que aún eran las nueve de la mañana.

A eso de las once y media, decidí partir rumbo al hospital con mi coche. No me llevó más tiempo de veinte minutos.

Estaba sentada en una de las sillas de la sala de espera, volviendo a leer el mensaje de Edward. Estaba preocupada por eso que decía "No me importa lo que me cueste o lo que tenga que hacer, pero conseguiré encontrarte; recuerda que el bebé que llevas dentro TAMBIÉN ES MI HIJO" ¿Qué sería capaz de hacer él por tener a su hijo?

Creía todo este tiempo que Edward era una persona amable, cariñosa y bondadosa que siempre daba lo mejor de sí, pero me equivoqué. Tantos años conociéndole y en realidad todo era una farsa, una máscara; y lo peor de todo es que ahora decía que quería recuperar a su hijo. No se lo permitiré.

Él no estuvo conmigo apoyándome cuando le dije los resultados del test, lo único que hizo fue coger su chaqueta y decirme " Si no estuvieras embarazada todo habría sido más fácil. Pero esto lo complica todo".

Sus palabras se me habían clavado muy profundo en mi corazón, era como si alguien hubiera cogido esa frase y la estuviera clavando fuertemente con el martillo, para que nunca lo olvidara.

- ¿Señora Isabella Swan? -me llamó la enfermera.

- Sí, soy yo.. Pero es "señorita". -le contesté levantándome y yendo hacia el consultorio.

Una vez ya sentadas las dos, empezaron las mismas preguntas que salían en las películas y luego del interrogatorio un tanto molesto llegó la hora de la ecografía. Por fin vería a mi bebé. Estaba muy feliz, pero a la vez y tanto nerviosa. Cuando terminé de cambiarme detrás de un biombo que había allí, me tumbé en la camilla como me dijo mi doctora, Victoria.

- A ver Bella, puedes estar ya tranquila, de verdad. No te haré más preguntas incómodas. -me dijo sonriéndome y enchufando la pantalla del monitor.

- Este gel va a estar un poco frío, pero no pasa nada. -me advirtió.

- Vale.

Empezó a mover el aparatito por la parte baja de mi barriga y de repente la imagen de la pantalla se congeló y se empezaban a escuchar unos rápidos golpeteos.

- Mira Bella, aquí está tu bebé, y lo que se escucha son sus latidos del corazón. Por lo que puedo ver aquí estás embarazada de dos meses justos.

Mi corazón estaba a desbordar de alegría y mis ojos ya desbordaban lágrimas. Lo podía ver, a mi pequeñín. Este momento sería aún más perfecto si Edward estuviera aquí a mi lado, sonriéndome y mirándome con amor y besándome en todo momento.

Pero eso no iba a pasar. Tenía que aceptarlo; él no me quería realmente, solo quería tener a su hijo para asegurarse de que le daba una vida toda llena de lujos, aunque eso significara apartarlo de mí y de todas formas, no quererle.

- ¿Quieres que te imprima alguna foto? -me preguntó sacándome de mis pensamientos.

- Claro, por favor que sean cuatro fotos. -una de ellas era para mí, otra para mi padre, y las otras dos para las tías, Alice y Rose.

Una vez ya cambiada y guardando las fotos en mi bolso, volví a sentarme en la silla ya que Victoria quería recomendarme la dieta que debería seguir.

- Mira, puedes seguir comiendo todo lo que has comido hasta ahora, pero no te pases mucho con los dulces, y también te voy a recetar unas pastillas para las bajadas de tensión, te las tienes que tomar cada mañana antes del desayuno. Ah, y también te recomiendo que comas galletitas saladas para calmar las náuseas. Puedes dar paseos, hacer relajación corporal, hacer yoga y tal, pero no puedes correr, ¿vale?

- Está bien doctora, muchas gracias de verdad.

- De nada Bella. Ya nos veremos el día quince del mes que viene a esta misma hora, ¿vale?

- Claro, adiós. -terminé de despedirme y cerré la puerta suavemente.

Hoy había sido la primera vez que asistía al ginecólogo y estaba a rebosar de felicidad. No podía esperar otro mes para poder ver otra vez a mi hijo o hija.

Llegué a casa y cuando cerré la puerta principal y me di la vuelta..

- Hola Bella.


¿Quién será esa persona que está en el salón de la casa de Bella? ¿Os ha gustado la primera cita con la ginecóloga?

Perdonarme si algunos de los datos de cuando bella va al medico a su primera revisión no son correctos, la verdad esque yo no tengo ni idea de como es el tema ese del embarazo.. =)

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By: Andrea 14 de Cullen.