Respire profundamente, mientras uno de los peores gritos que había escuchado en la vida salía de mi garganta, no podía suceder, no podía ser real, las gotas de sudor resbalaban por mi frente hasta desembocar en mi cuello. Me levante de la cama aun temblando de miedo, sus ojos me perseguían, me atormentaban, esos malditos ojos que me habían señalado desde la fiesta seguían ansiando despedazarme. Una noche más desde mí llegada al horrible hospital "Rumani" mis sueños se habían visto asaltados por James…. Siempre la misma pesadilla; El mirándome con fiereza, estudiando mis movimientos, decidiendo de antemano en que momento atacarme, sus manos sobre mi cuello impidiéndome huir, para finalizar con el bebiendo hasta la ultima gota de mi sangre, sonriendo con aquella arrogancia que aun sin conocerlo sabia que tenia. Inhale nuevamente antes de recostarme en la cama, un mes llevaba apenas en el hospital y parecía que el infierno no tenia final. Cerré mis ojos esperando conciliar el sueño, rezando porque James fuera solo un despliegue de mi imaginación, rezando por estar loca de verdad y no comprender que mi vida estaba marcada.
No se si pasaron unos minutos, tal vez fueron horas pero estaba sumergida en otra de mis habituales pesadillas, aunque esta vez fue diferente; Yo estaba en una habitación semi-destruida, mi ropa estaba hecha pedazos, sentía fuego en las venas y como mi mundo se iba sumiendo en la mas profunda y terrible de las oscuridades, de pronto la pesadilla cambio y ahí estaba el; un ángel, su sonrisa cautivaba mi mirada, mientras sus ojos me mostraban esa luz hipnotizante y con destellos cegadores, esa voz armoniosa que evocaba una bella melodía y esos brazos envolviendo mi cuerpo, haciéndome sentir completa y amada, estaba a punto de decirme su nombre, cuando sentí un torrente de agua fría caer por mi cuerpo, mi reacción inmediata fue un grito, aun no lograba acostumbrarme a que me dieran los buenos días de esa manera. Fulmine con la mirada al causante de mi amargo y abrupto despertar mientras el ponía la misma sonrisa de superioridad en su cara.
-Lo siento, desperté a la princesa? –su tono sarcástico era exasperante, aun no lograba entender del todo porque me trataban de aquella manera, todos era fríos, insolentes incluso crueles en la forma de "cuidar" a los pacientes. No respondí a su pregunta, solo me limite a recordar mi sueño, desde la noche en que había llegado a Rumani no había vuelto a soñar con el y ahora de la nada había acudido a mis sueños para salvarme de las pesadillas.
-Ve a bañarte, hoy viene el doctor Turner y ya sabes que no le gusta verte como la loca que eres. –pase por alto su comentario porque la emoción era mas fuerte, el Doctor Christian Turner se había convertido ya en alguien de mi familia, venia a visitarme 2 veces por semana y siempre me traía regalos, podría decirse que algunos de los días mas felices de mi vida se los debía a el. El problema venia después, cuando el se iba y mi mundo se reducía de nuevo a cenizas, la oscuridad se instalaba de nuevo para no dejarme salir, succionando la poca alegría que contenía en mi cuerpo. Obedecí las órdenes del celador de turno y cuando regrese a la habitación encontré una caja grande con un listón azul y una tarjeta con mi nombre, un poco nerviosa por no estar acostumbrada a recibir obsequios de nadie, abrí la caja y encontré un precioso vestido azul, sabia que era mío por lo cual me vestí inmediatamente, unos minutos después el Doctor entro en la habitación con una sonrisa y lo único que pude hacer fue correr a abrazarlo.
-Te gusto el regalo Alice? –su sonrisa se veía tan real para una persona que estaba sumergida en el infierno.
-Me encanto, pero no debió molestarse Doctor –me sonroje un poco, ante su mirada que buscaba registrar cada una de mis expresiones.
-Sabes que quiero que seas feliz y te eh pedido que me llames Christian –su rostro mostraba suavidad, cariño y paz… el me hacia sentir exactamente como mi abuelo, segura.
Pasamos la tarde entera en el jardín del hospital, el contaba las historias mas fantásticas e imaginativas que había escuchado, a veces me contaba historias de vampiros, el sabia el pavor que les tenia y por ello me hablaba de los Voulturis… De vez en cuando dejaba a mi mente imaginar que esos vampiros atraparían a James y lo alejarían de una vez por todas de mi vida.
Ya estaba anocheciendo cuando Christian se tenso notablemente y su rostro demostraba confusión, furia y miedo.
-Alice, creo que ya es hora de entrar –negué con la cabeza, aun no quería volver a mi encierro, anhelaba tanto la libertad que necesitaba un poco mas de aire fresco.
-Aun no, un poco mas –lo mire con tristeza intentando que cambiara de opinión y entonces me di cuenta de algo, una sombra se movió entre los árboles haciéndome comprender que James estaba cerca, acechando de nuevo. En menos tiempo del que fui conciente ya me encontraba en mi habitación.
-Alice, esta noche tendré que pedirle a los enfermeros que cierren con llave, es para tu propia seguridad –escuche un poco de lo que decía mientras mi mente estaba en shock por el pánico, tal vez no sobreviviría la noche. Espere a que Christian me dejara sola para derrumbarme, llore por horas hasta que el sueño por fin me venció.
Otra noche mas de sueños llego a mi, ese ángel lleno de luz iluminaba de nuevo mi subconsciente, sus brazos rodearon mi cintura y mi aliento se congelo en mi garganta, no podía contener las sensaciones que el producía en mi.
-Abrázame –suplique al eco angelical, el sonrió condescendientemente y me estrecho aun mas fuerte, sus labios susurraron palabras a mi oído anunciándome su partida -no te vayas –mi mundo podía detenerse en ese momento y nada importaría, el se tenso en mis brazos y supe que el sueño estaba a punto de terminar.
-Cual es tu nombre? –mi voz sonaba extrañamente rota, me dolía perderlo aunque nunca lo había visto en realidad. Sus labios se abrieron despacio dibujando una sonrisa en su rostro antes de que su melodiosa voz interrumpiera el silencio.
-Jasper – su nombre era hermoso y sonaba tan dulce, tan especial, tan único… de la nada mi cuerpo fue embargado por la ya conocida sensación del agua fría traspasando las ligeras mantas, me levante sin decir una palabra aun con una sonrisa sincera en mis labios, casi en silencio y escapando en un suspiro no pude resistirme a pronunciarlo –Jasper –mi sonrisa se ensancho aun mas, el universo podía caerse a pedazos, pero ahora sabia que mi ángel tenia nombre.
NA: Se que no es el mejor capitulo que eh escrito, pero mi excusa es q no me esta resultando facil escribir drama ¬¬... Veo corazones por todos lados y eso dificulta todo ¬¬... En fin dejen sus comentarios, tomatazos, valdes de agua, Voulturis etc..
