Hola amigas! Con mucha alegría por el éxito de esta saga y los lindos comentarios recibidos acá he llegado a dejar el capítulo final de Visiones 3. Ya la semana que viene comenzaremos con la parte cuatro de esta saga que se pone cada vez mejor!
Muchas gracias a:
Casammy, que aunque insista en decir "mi" Sammy (cuando debería saber compartir *_*) es siempre bien recibida con sus comentarios, jajajaj. Hablando en serio, me alegró que al menos sanó un poco la herida que nos dejaron esos jdhjafhdjkfdjfh de la CW. Abrazos sister! Tienes razón sobre "nuestro" Sammy, xd!
Winchestergirl93: Con toda la razón en lo que has destacado, xd! Yjfnjdfjdfjdfj a Ruby! (inserte emoticon enojado) Gracias por leer y comentar!
Nora29: Me alegro que estés presente y te entiendo perfectamente, tanto la traductora (Selene) como yo (su beta) somos visioadictas desde que conocimos estos fics! Por supuesto le haremos llegar a JediMagnet09 los comentarios y felicitaciones de todas! Saludos!
Patriwinchester: Me alegro que estés y espero hayas disfrutado tus vacaciones! Me imagino a los ojitos por eso acá está lo que sigue. Disfruta de tu adorado Dean que acá va a sufrir bastante por su hermanito, xd. Besos
Viictoriia: Ups! Lamento que se cortara justo en la parte que más te emocionaste pero no dudes que ahora vas a sentir lo mismo y con mucha más tensión! Saludos y gracias por esperar!
Inugami: Coincido! Realmente eres un as, jajajaj, así que muy pronto te agrego a mi msm para que podamos compartir nuestras parecidas neuronas (y acá me dije as yo misma, jajajjaj) Besos y como siempre GENIALES tus comentarios!
Loolbox: WAU! Esa conclusión es la primera vez que la leo y coincido por completo (SEGURO sacaron su tan cute amor de Mary Y LO CABEZOTAS DE John, jhajajja) Espero que lo que vas a leer te quite las ansias que la espera te dejó. Saludos y nos leemos!
Sam se agachó y entró en la caverna, caminando tranquilamente, tal como su padre y su hermano le habían enseñado. Podía oír a los espíritus del agua discutiendo
-¡Mierda, hay más de uno!- y podía sentir su sangre que corría por sus venas desbocada con las palabras que acababa de oír.
-El joven no está por ninguna parte.
-"¡Están buscándome!"-pensó asustado.
-¡Debemos hallarlo!-agregó otra con enojo-Él es especial y lo quiero. El jovenzuelo es mío. ¡Hállenlo! ¡Hállenlo y tráiganmelo! Su fuerza vital va a mantenerme viva por años, no como los otros humanos comunes-un chillido estremecedor causó que Sam comenzara a sudar y a sentir oleadas de miedo que invadían todo su ser.
"¿Humanos comunes?"
A Sam no le gustaba cómo sonaba esa expresión-¿Qué demonios significa eso?
-¡No es justo que sólo tú te alimentes de él!-gritó otra.
-¡NO! ¡Me he reservado ese privilegio! Pueden alimentarse de los otros cazadores, pero no toquen al chico. Ese es mío-dijo la que había hablado primero.
Moviéndose hacia adelante, Sam usó las últimas reservas de coraje que tenía y puso la mueca clásica de Dean en su cara.
-"Bueno, Dean dijo que actuara como él para atraer mujeres"-pensó recordando a su hermano y lo que lo había llevado hasta ahí
Siguió avanzando, actuando con confianza y cuando llegó, habló.
-Bueno, eso no es justo.
Obtuvo la atención de todos, en el acto. Decidido a no mirar a su familia, Sam se concentró en los espíritus del agua.
-Afortunadamente el hecho de que sean cuatro, no afecta al hechizo-se dijo y continuó hablándoles a las sorprendidas criaturas del agua-Si soy tan especial como tú dices, seguramente ustedes tres no van a dejar que sólo ella se alimente de mí. Lo mejor es que me compartan.
Los espíritus del agua se le acercaron, deteniéndose a poca distancia de él.
-Eres muy estúpido de haber venido aquí, chico.
Sam mantuvo la mueca en su cara, levantando una ceja.
-¿Qué tal si hacemos un trato? Suéltenlos y yo me quedaré con ustedes. No voy a resistirme.
La voz de Dean resonó en la caverna, llena de horror y dolor
-¡NO! ¡SAM! ¡CORRE!
Sam se sobresaltó con el grito, su máscara se alteró por un momento antes de obligarse a controlarse y enfrentar a los espíritus del agua. No pudo tener el mismo nivel de indiferencia que había simulado antes.
Uno de los espíritus del agua avanzó hacia él, su rostro serio, aunque se podía ver una mueca de comprensión en sus ojos.
-De acuerdo.
-"Si, seguro. Como si fueras a cumplir tu parte del trato. Aparentemente, crees que soy muy estúpido"-pensó Sam y se las arregló para mantener su cara de póker.
-Los chicos siempre son más sabrosos. Sus almas no están corrompidas por los años, por la vida, siguen siendo inocentes y puros-dijo uno de los espíritus señalándolo con su dedo.
Sam se estremeció con el pensamiento pero lo rechazó rápidamente, avanzó más, acercándose a las criaturas.
Otro grito de Dean, suplicándole que corriera, hizo que Sam temblara otra vez, pero no tuvo tiempo de mirar a su hermano. Los espíritus del agua se estaban moviendo.
Con una velocidad sobrenatural, se pusieron a su lado, rodeándolo.
Un segundo después, la agonía pareció instalarse en su pecho, desparramándose por todo su cuerpo hasta que no le quedó una pulgada sin dolerle, sin quemar, sin chillar. Algo húmedo comenzó a brotar de su nariz, de su boca, de sus oídos y una parte distante de su ser reconoció que estaba sangrando, probablemente mucho. Todo su cuerpo se estremecía, emanando una luz blanca mientras ellas se alimentaban y por un segundo, su mente quedó en blanco por la agonía. Un grito profundo llegó a sus oídos, retumbando dentro de la cueva, multiplicando el sonido hasta dejarlo casi sordo.
Supo que el momento en que actuaba la poción había llegado.
A pesar del dolor que aumentaba a cada instante, su mente se aclaró lo suficiente como para recordar lo que estaba haciendo, recordó el hechizo que había memorizado en tiempo récord. Se dio cuenta que el grito distante que había oído era de Dean, con su voz aterrorizada y sintió el dolor en su corazón al saber que su hermano sufría por él. Los otros cazadores gritaban con enojo. Dean lo hacía con desesperación. Comenzó a murmurar el hechizo, interrumpiéndose en ocasiones a causa de los quejidos que no podía dejar de emitir.
Los espíritus del agua disminuyeron su ataque mientras él seguía con el hechizo y su voz se hizo más segura a medida que avanzaba, hasta que se transformó en un grito desesperado y decidido. Finalmente, los espíritus del agua se alejaron de él, agonizando y comenzaron a desintegrarse lentamente, el agua saliendo de ellos a torrentes, sus cuerpos desapareciendo, hasta que sólo quedaron charcos en el suelo.
Sam yacía en el suelo de la caverna, con el pecho comprimido, el rostro pálido, la sangre continuaba saliendo de su nariz, oídos y boca. Nunca en toda su vida se había sentido tan débil, tan agonizante.
Sólo el sonido de su familia llamándolo, la desesperación oyéndose en sus voces, le dieron la fuerza y el poder para levantarse. Trató de ponerse de pie, pero cayó nuevamente al piso, aunque alcanzó a poner las manos delante. No se movió por un segundo, los ojos cerrados, la respiración trabajosa. Finalmente, lo intentó nuevamente. Esta vez, lo hizo lentamente.
Lenta, dolorosamente, se dirigió a la jaula donde lo esperaba su familia.
Sam lo iba a caratular luego como una de las cosas más difíciles que había hecho en su corta vida. Nunca había querido darse por vencido tanto como hoy. Pero las suaves palabras de coraje y ánimo que le llegaban de su hermano, le permitieron llegar hasta las rejas de la jaula. Cayó al suelo otra vez, sin aliento, el costado le dolía terriblemente.
Un toque suave en su mejilla lo devolvió a la realidad. Sus ojos se abrieron, pero su visión era borrosa y distorsionada. Sólo cuando su hermano habló, se dio cuenta que era él quien lo había tocado.
-Está bien, Sammy. Está bien. Tienes que liberarnos hermanito, luego podrás descansar. Los has hecho bien, chico, sólo que has sido demasiado arriesgado.
Sam se obligó a sí mismo a concentrarse y miró la jaula, contando las figuras borrosas, asegurándose que todos estuvieran allí.
-¿Dean?-su voz era débil, baja, casi parecía un susurro.
-Si, Sammy-su voz era amable y paciente.
Sam se agarró de las barras de la jaula y con un gran esfuerzo se obligó a ponerse de pie y dirigirse a la puerta de la jaula. Trató de abrir el candado con una pequeña cortaplumas que tenía, pero su visión borrosa y su debilidad no se lo permitían. Sus manos temblorosas lo hacían aún más dificultoso. Pero, concentrándose, estaba seguro de llevar a cabo el rescate que había venido a hacer.
-"Te tengo, Dean. Debo mostrarle a Dean...que estoy aquí por él"-pensó en medio de su dolor buscando hallar las fuerzas que se le escapaban.
La figura que Sam identificó como su padre, se movió hacia él. Sam se sorprendió de oír preocupación en su voz cuando éste habló.
-¿Cómo pudiste hacer esto? Sam, deberías saber que ellas no iban a hacer el trato-lo reprendió John suavemente, sintiendo aún el dolor de ver a su hijo menor gritando.
-Somos afortunados de que te pudieras aprender el hechizo de memoria, Sam-comentó Bobby.
Sam respondió con un casi inaudible:
-Sabía que no iban a cumplir cuando estuvieron de acuerdo en hacer el trato.
Se quedaron todos sorprendidos, mirando a Sam hasta que Bobby habló.
-Tomaste la poción. Intentaste la otra opción.
Dean explotó.
-¿Tú planeaste esto? ¿Estás LOCO?-le dijo, furioso.
Sam se detuvo, mirando aún al candado, luego continuó murmurando tranquilamente.
-No creí que doliera tanto-otra pausa, luego-Funcionó, ¿O no?
Trató otra vez de abrir el candado, la frustración crecía en su ánimo pero, a causa de su vista nublada y de sus manos temblorosas, no lo logró. Finalmente, se detuvo, apoyando su dolorida cabeza contra los barrotes de la jaula.
La visión del sufrimiento de su hermanito había empujado hacia adelante a Dean. Acercándose a él.
-Dean… ¿Puedes?…..No puedo…¿Me ayudas, por favor?-pidió finalmente Sam suavemente, cerca de estallar en llanto.
La cara de Dean se suavizó, la ira se escurrió como agua. Él nunca había podido estar enojado mucho tiempo con su pequeño hermano, especialmente si Sam estaba tan débil y necesitado como en ese momento. Sacó las manos entre los barrotes, tomó las manos de Sam y le ayudó a abrir el candado.
Tan pronto como la puerta estuvo abierta Dean la abrió con cuidado, maniobrando en el pequeño espacio disponible. Se dispuso a ayudar a su hermanito, que a estas alturas parecía medio muerto: el cansancio y los efectos secundarios de la poción se veían en su rostro. Ayudó a Sam a apoyarse en él, salió rápidamente del camino para permitir a los otros cazadores salir de la jaula.
-Cuídalo, Dean La poción que ha tomado tiene feos efectos secundarios.
John miró a su pálido muchacho antes de tomar una rápida decisión.
-Saquémoslo de aquí.
Dean impidió que alguien más tocara a su hermano. Personalmente llevó a Sam hasta el automóvil y eligió sentarse atrás con él de manera de poder controlarlo más de cerca. Esta cacería había sido muy peligrosa, casi le había costado la vida a su pequeño hermano, al que él había criado, a su mejor amigo. No iba a apartar a Sam de su vista por un largo tiempo.
Sam había comenzado a sentirse realmente mal. No estaba seguro si era la poción que había ingerido o que estaba deseando que esta cacería acabara de una vez. Se sentía terrible. Su estómago lo hacía sentir incómodo, le dolía mucho y cada músculo de su cuerpo gritaba de dolor. Sabía que tenía fiebre y en silencio maldijo, dándose cuenta que lo peor aún no había llegado.
A Dean no le gustaba cómo estaban yendo las cosas para su hermano. Sam se veía muy mal, su rostro pálido y cubierto de sangre seca, ya que había dejado de sangrar hacía apenas unos minutos. El dolor se reflejaba en su rostro y Dean tragó con angustia, dándose cuenta que Sam iba a empeorar. Se dio cuenta que podía vomitar en cualquier momento. Él había criado a Sam desde la tierna edad de seis meses (Dean mismo tenía sólo cuatro) y conocía cuando Sam tenía fiebre.
Decidió que Sam tenía que animarse un poco así que Dean se puso melodramático, atrayendo al instante la atención de Sam.
-¿Qué?-preguntó Sam con curiosidad.
-Sabes, Sammy, cuando te dije que actuaras como yo para conseguir chicas, no era eso exactamente lo que quería decir. Yo quería decir chicas sexys. Humanas, por empezar. Preferiblemente, a quienes no les gusten las almas.
Los labios de Sam formaron una sonrisa.
-No sé, Dean, las chicas que tú te consigues no actúan como humanas y si no están tras tu alma, no sé qué más les puedes ofrecer.
Dean levantó una ceja.
-Sammy, criticar la habilidad de un hombre para conseguir chicas, es bajo. Sabes, vas a sufrir por eso, ¿Lo sabes, no?-su expresión seria se suponía que debía hacer reír a Sam, pero Dean percibió un gesto de preocupación en la cara de su hermano. Un gesto extraño que se transformó en el gesto que ponía Sam cuando quería hablar de sentimientos "Aquí viene. Así es"-pensó
Finalmente, Dean decidió que necesitaban el momento sentimental, lo indujera Sam o no. Necesitaban hablar.
-¿Estás bien, Sammy?
Al principio Sam no respondió. Cuando Dean estaba pensando que iba a tener que hacerlo de la manera difícil, Sam lo miró lentamente, encontrándose con su mirada por un instante.
-Estaba pensando…
Dean levantó una ceja cuando Sam se detuvo.
-¿Acerca de…?-lo urgió, con un poco de impaciencia.
Sam dudó, luego continuó suavemente.
-Tenía miedo, Dean. No sabía si iba a poder ayudarte o si mi plan iba a funcionar… Tenía tanto miedo-admitió-Yo sólo… sólo desearía…. ser más como tú… "Dios. No puedo creer que esté diciendo esto en voz alta. Juro que es la fiebre"-pensó algo turbado-"No tenía que tener miedo".
Dean no pudo menos que ser sorprendido por las palabras de Sam. El chico era la persona más lista que conocía y, definitivamente, una de las más corajudas. Había visto tanto, tanto mal en el mundo. Y todavía seguía siendo tan inocente. Se las arreglaba para permanecer tan… puro cuando veía tantas cosas. Todo eso asombraba a Dean.
-"Tengo que admitirlo, me alegro que el chico aún no haya crecido y se haya dado cuenta que es un héroe. El trabajo que hará es el de un superhéroe"-Dean sólo lo miró, evitó sonreír ya que el chico iba a pensar que se estaba riendo de él. Nada más lejos de la verdad.
-Sam, está bien tener miedo. Hiciste un gran trabajo y lo que hiciste requirió un gran coraje. Tenías miedo, pero lo hiciste igual. Eso es lo que cuenta, Sam. Sabes, chico…yo también hubiera tenido mucho miedo. Es natural, Sammy. Coraje no es no tener miedo nunca. Coraje es estar aterrado pero continuar igual.
Sam le dedicó a Dean una sonrisa débil.
-¿John Wayne, Dean? ¿En serio?
Dean parpadeó
-Ha sido un largo día, Sam. Dame un descanso-dijo suavemente a la defensiva-Estoy tratando de darte buenos consejos.
Sam sonrió suavemente.
-Lo sé, Dean. Gracias.
-De nada, chico.
Dean asintió y Sam cerró los ojos con cansancio. Su cuerpo comenzó a relajarse. Dean sujetó a su hermanito, preocupado de que se golpeara.
-Sam se desmayó, papá-anunció con angustia en la voz.
John miró al asiento trasero con preocupación.
-Está bien, Dean. Vamos a llevarlo al motel y lo controlaremos.
Por los siguientes dos días, Dean ayudó a su hermano a lidiar con los efectos secundarios de la pócima que había tomado. Lo peor llegó cuando finalmente el cuerpo de Sam eliminó de su sistema el veneno. Vomitó violentamente durante horas, hasta que no tuvo nada más que devolver. Dean se sentaba junto a él cada vez, masajeándole la espalda, hablándole suavemente, ayudándolo lo mejor que podía.
Luego de eso comenzó a mejorar. Durmió durante mucho tiempo, comenzó a beber y a comer lentamente.
Cuando mejoró más, se alejaron de ese pueblo.
Sam veía pasar el paisaje tranquilamente, pensativo pero en paz, al menos por una vez. Se dirigían hacia otro pueblo y a otra cacería, luego de varias semanas de convalecencia. Descansado, Sam estaba listo para la acción. Él sabía que Dean y su padre también lo estaban aunque no habían dicho nada hasta que él estuvo perfectamente bien.
Sam miró a su familia, que estaba sentada en el asiento delantero del Impala, sus pensamientos se movían a la velocidad de la luz. Dean había estado muy preocupado durante toda su convalecencia y durante su enfermedad y Sam se había sentido contenido con su hermano haciendo de enfermero de un modo muy tierno.
A pesar de lo que decía, Dean era muy cuidadoso y cariñoso con él. Y Sam sabía que el mensaje que tan desesperadamente había tratado de enviar, había llegado.
-"Vas a cuidarme, Dean. Y yo voy a cuidarte. Somos un equipo. La protección es una flecha de dos puntas"-pensó observándolo.
Dean miró a su hermano, sintiendo los ojos de Sam sobre él.
-¿Estás bien, Sammy?
Sam sonrió, conmovido aún y asintió.
-Si, Dean. Estoy bien.
-Finalmente hemos llegado a otro momento súper tierno de estos hermosos hermanos.
Por mi parte me retiro a descansar con un dulce sentimiento en el corazón y una esperanza intensa de que de ahora en más, al recuperar a Sam (hablo de la sexta temporada, xd) todas podamos disfrutar de un renacimiento en esa relación que nunca debió interrumpirse.
Saludos a todas y gracias por leer! Muy pronto Visiones 4, no se la pierdan!
