Dolor

Seiya llego a su casa, aun le seguía rondando por la cabeza el asunto de su maestro Camus. Había algo, desde hace mucho antes, que le decía que tuviera cuidado con él. Entro a la casa de dos pisos… el auto de su madre no estaba aún por lo tanto estaría un rato más solo. Su hermana mayor, Seika, se había ido a lo de una amiga a realizar un trabajo de geografía o eso le había dicho. Fue directo a su habitación y prendió el televisor, luego de dejar su mochila sobre la cama. Aun le seguía rondando en la cabeza el frio tacto del maestro y ese gesto… el de acariciarse los labios. No era la primera ni última vez que veía alguien hacer eso… muchas veces lo hacían las personas comunes. Él también lo hacía alguna que otra vez sin darse cuenta. Pero esta vez había sido diferente, siempre era diferente, Shion decía que él tenía un don especial. Él era capaz de localizar a los vampiros en plena noche, aunque estos actuaran como personas comunes, mientras caminaban por alguna calle. Con el maestro Camus era distinto, esto se había debido al frio tacto del maestro… de ahí no sabía por qué, pero sus sentidos comenzaron a mostrarse alertas. Entro a bañarse quería sacarse esa extraña sensación de los fríos dedos de su maestro rozándole el cuello. Había sido un acto involuntario de su maestro, cuando en realidad quería posar su mano sobre el hombro del menor. Seiya se bañó sin tanto drama y la sensación de los fríos dedos abandonó su cuerpo. Luego comenzó a realizar las dichosas monografías. Al rato llego su madre de trabajar.

-¿Seiya? ¿Seika? Llego mamá… ¿Dónde se metieron?-Seiya dejo los resúmenes a medio hacer y fue a la planta baja a recibir a su progenitora.

-Buenas tardes, mamá. Seika se fue a lo de una amiga ah hacer la tarea, dijo que vuelve a la hora de la cena.-Su madre asintió, mientras se dirigía a la cocina cargada de bolsas.- ¿Qué cenaremos?

-Aun no lo eh decidido… ¿Cómo te fue hoy?

-Eh… Bien el maestro de historia nos mandó a preparar una monografía de la revolución francesa y de paso nos tomó un examen sorpresa.-Su madre sonrió mientras guardaba las latas en la despensa.

-Ese maestro me agrada… les tiene siempre ocupados con tareas que exigen la suficiente atención.-Su madre sonrió-Ve hacer la tarea Seiya, cuando este la cena te llamo.-el menor, de 14 años, asintió y volvió a su cuarto. En la tele estaban pasando una película barata de vampiros, los efectos especiales eran muy pobres. El joven realizo una mueca mientras se tumbaba en la cama y comenzaba a leer sobre las causas de la revolución francesa. Aunque su mente comenzó a transcurrir a otro lado de sus pensamientos… a un funesto recuerdo.

6 meses antes.

Seiya caminaba tranquilo por las calles, se había quedado en la casa de Shun. No por nada en especial, solo se habían juntado para hablar un poco y todas esas cosas. La noche ya comenzaba a caer, una bella noche de verano. Disminuyo la velocidad de sus pasos, nada le apuraba esa noche, para algo eran vacaciones. Llegada a una esquina miro el reloj: 8:25 pm. Si no se apuraba un poco llegaría pasadas las 9 y su madre le regañaría. En eso sintió un par de ojos sobre él, cuando volteo a mirar no había nadie. Se encogió de hombros y siguió caminando, con la extraña sensación que le perseguían. No sabía por qué, pero últimamente tenía esa sensación…

Le solía pasar a veces en plena calle, en el cine o en el centro comercial. Pasaba junto a una persona y sentía algo extraño emanar de esta. Por alguna razón, cuando esto sucedía, le urgía alejarse de esa persona. Ahora volvía a tener esa sensación a pesar de estar solo en esa calle, apuro un poco más el paso. El nerviosismo comenzaba a calarle los huesos… cuanto antes quería terminar las 10 cuadras que le separaban de su casa.

-Es solo tu imaginación Seiya… es eso… nada te está siguiendo…-dijo para sí. Paso frente a la entrada de uno de los callejones. Sintió algo extraño en este y se detuvo. Había algo anormal en ese lugar: una parte de sus sentidos le gritaba que corriera y la otra que entrara a investigar. Cuando estaba por seguir el consejo de esa segunda voz. Alguien le poso la mano sobre el hombro. Volteo encontrándose con un joven de cabello rubio corto y ojos verdes. Vestía una gabardina marrón ligera, Seiya le miro un tanto sorprendido… dado que el vestía jeans y una remera, de mangas cortas, debido al calor.

-No entres.-ordeno con una sutil voz- Vete de este lugar ahora…-el hombre miro hacia el callejón-Es peligroso, vete ahora…-Al oír eso Seiya comenzó a correr hacia su casa. Cuando miro sobre su hombro había otro sujeto, de cabellera verde oscuro corta, parado junto al rubio. Al doblar una esquina sintió unos fuertes, y helados brazos, abrazarle. Cuando quiso forcejear y gritar le pusieron un pañuelo, con algo que desprendía un curioso olor, tapándole boca y nariz. No recordaba que paso luego de eso. Lo que si era capaz de recordar fue lo que paso una vez que despertó.

Lo primero que vio fue el firmamento. Estaba acostado, boca arriba, sobre el frio piso aún se sentía algo aturdido y mareado... Trato de mover sus manos para poder ayudarse a reincorporarse, ahí fue cuando cayó en la cuenta que estaba atado y amordazado. La desesperación invadió su cuerpo cuando eso pasó… Escucho un par de pasos, cuando miro un sujeto de cabellos rubios hasta los hombros y rostro andrógino le miraba sonriente. Este le ayudo a sentarse… para mirarle atentamente a los ojos luego.

-Si prometes no gritar… te quitare la mordaza para que puedas respirar con más facilidad… ¿entendido?-Seiya asintió apresurado, ese sujeto emanaba esa cosa que le ponía nervioso. Otra vez sus instintos le gritaban a viva voz que estaba en serio peligro. Con fríos dedos le quito la mordaza de la boca.- Tengo tu palabra de que no gritaras… Pero te aviso que de nada te sirve hacerlo, esta construcción está abandonada…-Seiya respiraba agitado. ¿Era él quien le estaba siguiendo? Trato de saber dónde estaba mirando los alrededores, no muy lejos de ahí había otro sujeto que miraba a todos lados atento.

-Jamian no ha vuelto aun… es posible que esos dos lo hayan descubierto.-Informo mientras se acercaba. Seiya puro mirarlo con atención: tenía la piel morena, el cabello de un color verde oscuro y opaco y ojos del mismo color.

-Bueno, tenemos al mestizo eso es lo único que importa… Asterion-dijo el rubio que aun sujetaba a Seiya por los hombros. El muchacho les miro no entendiendo ¿Mestizo? Si él era hijo de personas de la misma nacionalidad… su padre también era japonés o eso aseguraba su madre, dado que él jamás conoció a su progenitor.- ¿Cuánto tardaran en venir por el crio…? Me muero de hambre.-Se quejó el rubio, Seiya se mantenía callado el miedo y la sensación de peligro que emanaban esos dos le habían formado un nudo en la garganta.

-Pues de no ser que él quiere al chico.-El llamada Asterion sonrió, mientras miraba fijo, al adolescente- Este niño sería un gran candidato para la cena. Córtale las ataduras de los tobillos, es claro que no ira a ningún lado-El rubio le desato los tobillos con un simple tirón de la cuerda, para luego volver a su anterior posición, sentado en el suelo, pasando uno de sus brazos por los hombros de Seiya.

-Míralo. ¿No es tierna esa expresión de pánico Asterion?-pregunto el rubio mientras soltaba una pequeña risa burlona junto a su camarada.

-¿Por qué me tienen aquí?-A cada momento que pasaba Seiya se sentía más aterrado, la pregunta la formulo con un hilo de voz, casi no se podía oír lo que decia.

-Porque alguien poderoso te quiere chiquito…-Le respondió el rubio burlón, mientras le tomaba del mentón para hacerle mirar- Porque si no, ya estarías muerto en algún callejón…-el sujeto de pronto tenía unos puntiagudos colmillos saliéndole ligeramente de debajo de los labios…- ¿Entiendes?-Seiya intento soltarse del agarre del brazo del ese hombre, ahora si se había asustado.

-¿Qué fue eso Misty?-Pregunto el otro sorpresivamente mientras miraba hacia un sector de completa oscuridad. El rubio, llamado Misty, se reincorporo y miro atento hacia esa dirección, luego se puso de rodillas y pasó una soga en forma de lazo por el cuello de Seiya.

-Llamémosle un seguro…-dijo mientras ajustaba el nudo en el cuello del menor, que comenzaba a llorar.-Si no eres de él, no serás de nadie.

-Por favor…-logro articular el temeroso joven, con lágrimas en los ojos.

-Jamian…-llamo Asterion hacia la zona donde la oscuridad de la noche se intensificaba, no recibió respuesta… Misty hizo a Seiya pararse junto a él. Luego aun sujetando al menor por el brazo, pero ahora con más fuerza, le hizo acompañarle hasta una columna cercana al borde del edificio en construcción. Donde ato el otro extremo de la cuerda con firmeza, ante los atentos ojos llorosos de Seiya.

-Dense a conocer INUTILES CAZADORES O MATARE AL CHICO.-Dijo mientras colocaba a Seiya al borde del precipicio, sujetándole firmemente por el brazo solamente. Seiya miro la caída libre que tenía enfrente. Debería ser un edificio de alrededor de 10 pisos o más. La simple vista le causaba vértigo.

-De donde salieron estos idiotas…-dijo Asterion mientras se acercaba al precipicio sin apartar la vista de la oscuridad.- Si vez un leve movimiento: tira al chico.-El otro asintió.-es una gran altura de seguro se rompe el cuello.-Seiya gimoteaba ante esas palabras, no quería morir… alguien tenía que cuidar a Seika y a su madre. Escucharon un ruido, al poco tiempo un collar cayo solo a unos metros de ellos tres. Asterion se acercó y lo tomo, mientras su rostro era albergado por una notoria ira.

-El collar de Jamian…-dijo el otro, mientras apretaba con mayor intensidad el brazo del menor, que no pudo reprimir un alarido de dolor. Sentía su hueso crujir ante la presión ejercida, no sabía quiénes eran las otras dos personas ni tampoco como era que sabía que eran dos. Solo sabía, que esas dos personas solo querían ayudarle, a pesar de que ahora por su presencia se hallará al borde de una caída de 10 pisos.

-Suelten a ese chico.-ordeno una voz que reconoció al instante-Aléjalo de ese borde Misty, a tu amo no le gustara que mates a ese muchacho.

-No es mi amo, él que quiere al muchacho…-informo el rubio sonriente- Si quiero puedo dejarle caer…-aflojo el agarre un poco y realizo un amagué de soltarlo.- Por mi amo, este mestizo puede morir…-El otro le miro un tanto sorprendido, no esperaba esa revelación- Y pensándolo mejor, como dijo él… es preferible muerto que en manos de cazadores…-A estas palabras una flecha surco el aire clavándose en el pecho de Asterion, quien se desintegro en segundos convertido en cenizas, al mismo tiempo que el rubio y el de cabellera verde salían de las sombras… Misty salto hacia el vacío arrastrando a Seiya con él. El chico sintió como el aire comenzaba a faltarle al mismo tiempo que tiraban de él hacia arriba, por unos breves segundos.

-Shura apresúrate…-escucho que ordenaba el rubio cuando dejaba de tirar de la soga al ver que empeoraba las cosas. Los ojos de Seiya parecían estallar en sus orbitas al mismo tiempo que el aire ardía en sus pulmones. Sintió como alguien le tomaba y como la tensión en su cuello se aflojaba cuando la soga era cortada. Le quitaron la soga del cuello, el aire ardía cuando circulaba por su garganta.

-Respira despacio y hondo-le ordeno el hombre, de acento español, mientras le masajeaba el cuello.-Esta vivo… por suerte no se rompió el cuello.

-Por suerte solo fue un piso…-dijo el rubio mientras desataba las muñecas de Seiya- ¿De quién hablaría? No se refería a su amo.

-Habla con Radamanthys o con Shion… que manden una ambulancia…-escucho antes de caer en la inconciencia.

Presente.

Seiya abrió los ojos, inconscientemente, se había estado refregando el cuello. El recuerdo de la soga cortándole la respiración aun le atormentaba. De no ser por Shura y Aioros, no sabría que hubiera sido de él. Jamás pudieron saber a quién esperaban las escorias chupas sangre, para quien había sido raptado. Luego de ese día, cuando estaba en la clínica, le visito Aioros este le explico la situación. Ahí Seiya le conto lo que le pasaba de esa sensaciones extrañas que poseía cuando iba por la calle. Aioros le miro atento y le dijo que esas sensaciones eran un don… Él también las tenía, era muy raro que sucediera… Normalmente se presentaban en mestizos de como mucho de cuarta o quinta generación… más no. Desde entonces había comenzado a entrenar, Aioros era su mentor él le enseñaba, cuando podía. Cerró su cuaderno y el libro de historia, no podía concentrarse en ese momento. Se dio vuelta y apoyo la cabeza en la almohada le haría bien dormir un rato.

Mansión Dairas.

Camus entro con paso calmo, escucho un par de voces en la sala de estar. Cuando entro para saber quiénes eran los invitados se encontró con tres, o mejor dicho cuatro, visitas inesperadas.

-¿Tenma? ¿Degel? ¿Kardia? Que gusto verles…-dijo mientras se les acercaba miro a la joven que dormía, protegida por el brazo de Tenma. El susodicho se dio cuenta y la atrajo hacia él como muestra de que esa persona era de su propiedad.

-Que gusto verte Camus-Dijo el japonés, que no aparentaba más de 23 años, mientras sonreía- Por tu mirada deduzco que la conoces…

-Sí, es una de mis alumnas… Se llama…

-Seika Pegassus.-el japonés sonrió sin pena.- o si lo prefieres… Seika Ryusei Ken.-al oír esto Camus abrió de forma desmesurada los ojos.-Es uno de mis dos deslices... me deje llevar por la "tentación" en este siglo...-Miro atento a Afrodita.- Tus chicos no atraparon al varón... y ahora ayuda a los enemigos... No sabes lo decepcionado que estoy por ello...

-Lo siento Tenma-Afrodita realizo una inclinación de la cabeza...-Tenma junto con Dohko, Kardia y Degel eran de los más antiguos... Cuando Afrodita recién bebía sangre por primera vez, estos llevaban siglos de festines en pueblos.- ¿Qué harás con él ahora?

-Morderle ahora que solo tiene 14 años… No le veo la gracia-Dijo mientras mecía la copa-No quiero un eterno adolescente… Además el castigo para los mestizos que se rebelan contra nosotros es…

-La muerte…-Mascara soltó una risa burlona.- ¿Mataras a tu propio vástago?

-No, solo jugare con él-Tenma se llevó la copa a los labios- No tengo intención de matar a alguien de mi propio linaje, no soy Kardia que planea matar a su propio nieto.-El mencionado embozo una ligera sonrisa.

-Mataría a la madre… si no fuera que la muy estúpida se murió en el parto…-comento este sin penas.- Los mestizos no son más que comida o dolores de cabeza si se vuelven cazadores… Y antes que se me vuelva cazador lo prefiero matar.

-Por lo que averigüe… solo el vástago de Tenma es cazador, tu nieto es un chico normal-Dijo Degel antes de beber de su copa y mirar a Tenma- ¿Qué harás con la cría?

-Pues… como ya les dije, no pienso morderla hasta que tenga 21… me salió más humana que vampiro… Supongo que la devolveré a su casa-Mostro los colmillos-Y le hare una visita a la madre de pazo, por huir con ellos de Japón.-Los demás asintieron como entendiendo las razones del vampiro milenario.

Cuartel de cazadores.

-¿Seiya?-el hombre le miro atento- ¿Tuvo una sensación en el colegio? Estas en lo correcto

-Sí, señor Cristal… la tuvo en plena clase de Historia.-El chico rubio miro atento a su maestro- Pero para mí es por la falta de sueño.

-No creo que uno de esos vampiros, se rebaje a enseñar a chicos de secundario-Dijo Cristal-A parte los impuros no resisten al sol.-Informo sin mucho rodeo- Eso es algo que tú y Seiya saben muy bien, se les hace ronchas en la piel si salen a plena luz del día.

-Lo mismo le dije a Seiya ¿Qué hacemos?

-Investigaremos… Le comentare la situación a Aioros, es el quien está a cargo del entrenamiento de Seiya.-Cristal le acaricio con cuidado los risos rubios a Hyoga.- Si la corazonada de Seiya es correcta… habrá un vampiro menos. Aunque lo dudo.

-¿Me recuerda los tipos de vampiro?-el mayor suspiro.

-Puro, mestizo e impuro. ¿Sabes las diferencias?

-Puro es resultado de la cruza de vampiros primarios, son raros de ver y muy difíciles de matar-Comenzó Hyoga- Mestizos son hijos de vampiros y mortales que fueron mordidos. Impuros: son mortales que fueron mordidos y al igual que los mestizos son comunes y no resisten al sol.

-Lo de los mestizos aún no se ha comprobado… pero eso se cree.

-¿Cómo lo sabes?

-No vamos a preguntarle al vampiro si es impuro o es mestizo…-Cristal le miro-A demás solo nos los encontramos en la noche… Por eso se deduce que no resisten la luz solar.

-mmm… Está bien le avisare a Seiya que debemos de estar atentos.-Hyoga realizo una inclinación con la cabeza y dejo solo a su mentor.

Casa de Seiya.

La mujer subió al primer piso, su hijo dormía profundamente. Tomo una manta de los pies de la cama y lo cubrió con cuidado. Escucho un ruido en su habitación, una de las ventanas estaba golpeándose violentamente contra el marco. Con cuidado la cerró y miro hacia el patio. El perro no dejaba de ladrar, últimamente el bicho no dejaba de ladrar por las noches. Se dio la vuelta encontrándose que alguien estaba recargado con los brazos cruzados en el marco de la puerta. Por un momento no le reconoció luego sonrió al darse cuenta quien era.

-Hijo, que susto me diste.-dijo llevándose una mano al pecho.

-Seiya sigue durmiendo en su cuarto, Hikari.-dijo una áspera voz, a la mujer se le fueron todos los colores del rostro.- ¿Cómo te atreviste a abandonar Japón y llevarte a mis hijos?-El hombre se acercó a ella dejando su rostro visible. Era como ella le recordaba, nada había cambiado seguía teniendo ese mismo rostro la misma apariencia de cuando le conoció... Por instinto retrocedió un par de pasos.-Seika también duerme, por lo tanto te pediré que no grites como una histérica…-La mujer retrocedió un poco más a cada paso que daba el hombre. Con un movimiento veloz saco una especie de daga de debajo de la cama, aunque fue en vano por que el vampiro le tomo con fuerza, pero sin lastimarle la mano.

-Tenma… por favor…-logro articular, la presión en su muñeca le hizo soltar la daga.

-14 años buscándote… 14 años preguntándome si mis hijos estaban vivos o habían sido devorados por algún vampiro estúpido…-le dijo el hombre mientras le tomaba del mentón delicadamente, sus manos eran cálidas. No sabía por qué, pero ese tacto cálido de esa mano le hizo sentirse algo más segura, quería decir que Tenma ya había cenado.

-Tenía miedo…-admitió la mujer

-¿Miedo de que?-le pregunto el hombre mientras dejaba libre la mano de la mujer.- Si tú eres y fuiste una cazadora… que ahora trates de pasar por una honrada doctora… No anula lo que fuiste en un pasado… Eres una de las mejores cazadoras que eh conocido.-El hombre beso tiernamente los labios de la mujer.- ¿porque tendrías miedo ahora…?-le susurró al oído mientras le abrazaba.- ¿Acaso te eh dado motivos para temer? ¿Te eh hecho algún daño antes… cuando solo eras una cazadora y luego te volviste mi esposa? ¿Eh bebido alguna vez de tu sangre?

-No…-respondió la mujer, de casi 40 años, mientras se dejaba mimar por el vampiro. Que comenzó a acariciar su cabello con suavidad al igual que su espalda.-Nunca me hiciste daño…

-Incluso evite que te mataran…-le recordó el hombre en un susurro-No sabes cómo me enfurecí cuando me apartaste de mis hijos…

-Perdona… tenía miedo… que les hicieras daño…

-Yo jamás hubiera bebido de la sangre de mis hijos.-Le informo el vampiro sutilmente mientras le besaba el cuello- Pero si hubiera bebido de la tuya…-La mujer quiso reaccionar, pero ya era demasiado tarde, los colmillos de Tenma ya habían perforado su carótida izquierda.

Cuarto de Seiya.

El chico abrió los ojos de golpe, había sentido algo. Se levantó de la cama con cuidado y tomo una daga de dentro de una cajita que tenía en su repisa. La caja de cosas personales que su madre no revisaba. Salió de su cuarto, la sensación de peligro le helaba la piel… Había algo en la casa, de eso estaba seguro. Miro en el cuarto de Seika, esta estaba durmiendo en su propia cama, aun vestida con la ropa con la que había ido al colegio.

-¿Mama?-llamo algo nervioso.-Mama… estas ahí…-no sabía por qué, pero un sudor frio le cubría el cuerpo. Entro al cuarto de su madre, no había rastro de esta…-Mama…-lo que sea que estuviera causando esas sensaciones provenía de ese cuarto. Sintió un movimiento detrás suyo, cuando miro no había nada, más que la ventana abierta. El muchacho fue al otro lado de la cama, su cara fue invadida por el pánico total. Su madre estaba acostada en el suelo, aun eran visibles las marcas de los colmillos. Cayó de rodillas junto al cuerpo de su madre comenzando a llorar.-MAMÁ… MAMÁ… MAMÁ DESPIERTA…. POR FAVOR… NO…-El chico abrazo el cuerpo inerte de su madre mientras lágrimas saladas abandonaban sus ojos.


Sentado comodamente en el techo estaba Tenma limpiandose con un pañuelo de seda los labios. Escuchaba los desgarradores gritos de dolor del más chico de sus hijos.

-Perdoname Seiya, pero tu madre se lo busco...-Bajo del tejado pasando junto al molesto perro, encadenado, que sus hijos tenian como mascota- Ya me encargare de ti luego...

Continuara.