Hola!

Bueno, antes que nada... FELIZ NAVIDAD! Y FELIZ CELEBRACIÓN DEL CUMPLEAÑOS DE LEVI (RIVAILLE) !

Quiero agradecer como siempre a todas las personas que siguen la historia, y que amablemente me dejan un follow, favorite, o review. En serio gracias :) !

Y bueno, tengo que ser honesta, tal vez no sea el mejor capítulo que haya escrito, pero sí es el más largo! Como regalo de Navidad, este trae 1000 palabras más...! Al mismo tiempo, quiero disculparme por los errores que tal vez encuentren aquí, siempre reviso mis capítulos antes de subirlo, para evitar que horrores ortográficos se filtren, pero han sido días agotadores para mí y la verdad es que mi cabeza está apunto de colapsar xD!

Un par de cosas! PONGAN ATENCIÓN A LAS FECHAS!

Y bueno, que esto es solo fanatismo, SnK no me pertenece y esto solo se hace en calidad de fan :)

Enjoy it!


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Capítulo IV

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Viernes 23 de Mayo del 2014, 2:35 p.m. – Alemania

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La estación de policía solía ser un lugar muy tranquilo. No se armaba alboroto ni siquiera cuando algunas disputa menor se resolvía en la primera planta del edificio; sin embargo, esa tarde los reclamos furibundos e indignados de una joven asiática daban otra historia que contar. La joven mujer de diecinueve primaveras se hallaba amenazando al primer policía que tuvo la mala dicha de cruzarse en su camino, todo eso mientras un rubio menudo y bajo trataba de tranquilizarla.

- ¡Basta, Mikasa! ¡Nos vas a meter en problemas! – Rogaba Armin.

- ¡¿Problemas?! ¡Problemas van a tener este conjunto de incompetentes como no liberen a Eren de una vez por todas! – Declaró furibunda.

- ¡Solo es parte del procedimiento policial! ¡No lo pueden detener si no hay pruebas en su contra! – Argumentaba el rubio tratando de que la asiática entrara en razón.

Ajeno a todo el escándalo de la primera planta, una situación que de por más silenciosa se desarrollaba en la sala de interrogatorios del segundo piso. Dentro del pequeño salón estaban Erwin, Rivaille y Eren. Los dos primeros observando fijamente a este último, quien intimidado por la mirada penetrante del más pequeño de los tres no sabía qué hacer más que acomodar y reacomodar su bufanda escarlata.

Hace un par de horas, un grupo de policías discretos fueron a intervenir al muchacho en la puerta del estudio que él utilizaba como vivienda. Constataron que aquel cuarto pertenecía a la madre del joven en sus años mozos, pero tras su muerte el pequeño lugar junto a otras cosas pasaron a ser posesión de su único hijo. Cuando el castaño respondió a los insistentes toques en su puerta, no pudo sino mostrarse sorprendido en que tres oficiales –los tres correctamente uniformados- estuvieran solicitando su presencia para una investigación de rutina. Él, desconcertado como estaba, los acompañó sin mayor queja ni resistencia; lo que los policías interpretaron como admisión de culpa, en realidad era que Eren dudaba seriamente que aquellos sujetos atolondrados supieran lenguaje de señas. Ahora se encontraba sentado, con un vaso de agua, una libreta y una pluma frente a él; sin enterarse de qué iba todo este circo.

El francés observaba minuciosamente al mocoso que con esos ojos grandes y bonitos no parecía más que un cachorrito perdido. El joven alemán era alto –algo a lo que Ackerman estaba acostumbrado-, tenía tez bronceada, un cuerpo delgado, cabellos castaños y unos ojos que conforme le daban la luz oscilaban entre verde y azul. Con sus años de experiencia había aprendido a leer las intenciones de aquellos a quienes confrontaba y a percibir las mentiras a metros de distancia, pero había algo en aquel mocoso que no cuadraba bien.

- Bien, Eren, no queremos asustarte. – Comenzó Smith, percibiendo que el joven se hallaba realmente intimidado por la mirada inquisidora de su colega. – Cuéntanos, ¿qué relación tenías con Dereck Kahler?

- Él fue mi novio. – Escribió finalmente tras dudar unos segundos.

- ¿Cuándo fue la última vez que viste a Dereck, Eren? – Preguntó el rubio observando fijamente al menor delante de ellos.

- ...- Eren dudó unos segundos en contestar aquella pregunta, no estaba seguro si contarles exactamente lo que pasó aquel día en que su relación terminó. Cuando finalmente se decidió por escribir una mano blanca se posó sobre la libreta captando su atención de un susto.

- ¿Cómo fue que te volviste mudo? – La voz grave del capitán lo estremeció de miedo. Smith simplemente se limitó a observar a su colega, sabía que muchas veces el francés actuaba por instinto, como también sabía que este casi nunca le fallaba.- En tu registro de nacimiento no indica que naciste así. – Se explicó el mayor. Los ojos de Eren se perdieron por dos segundos en ese par plateado, después desvió la mirada para perderse en sus recuerdos.

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La familia Jeager vivía en una pequeña casa blanca con cercas rojas en una zona tranquila de Berlín. El matrimonio Jeager, junto a su pequeño hijo Eren habían formado sus vidas tras aquellas paredes; Carla Jeager y Grisha Jeager se habían preocupado de formar bien a su hijo, sin suprimirle esa alma aventurera y juguetona que caracterizaba a su pequeño. Se podría decir que el pequeño Eren tuvo una infancia feliz; solía pasar horas jugando en su patio trasero junto a Armin Arlet – el pequeño hijo de los vecinos de al lado-, de vez en cuando asistía a los campeonatos de fútbol que se armaban para los más pequeños del vecindario, y por lo general era un alumno decente en la escuela. Su madre -quien era en general la que se encargaba de su crianza- solía reprenderle cuando, junto con Armin, realizaban pequeñas travesuras al vecino del frente, o cuando se quedaba despierto hasta altas horas en las noches en que el rubio iba a dormir, o cuando no quería comer las verduras argumentando que él no necesitaba crecer aún, o cuando dejaba los juguetes tirados o la verja trasera abierta; curioso fue que de todas estas reprimendas, la que le costó más caro fue esta última.

Una noche particularmente silenciosa, como anticipando el desastre que se avecinaba, un desconocido ingresó por la verja trasera que el pequeño Jeager había dejado olvidada tras jugar con Armin a los policías y ladrones. La casa se hallaba en penumbras y en quietud, pero fue un pequeño descuido lo que terminó por alertar al jefe del hogar. Grisha Jeager despertó abruptamente cuando el ruido de un vaso rompiéndose hizo eco en sus oídos, su esposa a su lado lo miró preocupada. Indicándole que guarde silencio le ordenó a que fuera al cuarto de su menor hijo; Carla, asustada, asintió mientras sigilosamente ambos salían de la habitación principal: él con un bate de béisbol que usaba en sus años universitarios y ella con el alma colgándole de un hilo. La mujer ingresó al cuarto de su hijo despertándole en el proceso, con suavidad le ordenó que se escondiera bajo la cama hasta que papá regresara; el pequeño desconcertado y somnoliento solo acató la petición de su madre pensando en que era muy tarde para que sus padres se pusieran a jugar a las escondidas. Lo que pasó a continuación sucedió tan rápido que Eren no está seguro de recordarlo con claridad: el sonido de algo conciso estrellarse con el suelo hizo que Carla se dirigiera a la puerta esperando encontrarse con su esposo sonriendo apenado por tropezarse y causarle tremendo susto, pero lo que vio fue el cuerpo de su amado emanando sangre peligrosamente por la cabeza; la mujer aterrada quiso hacerse para atrás, tratando de alcanzar algo con lo cual defender su vida y la de su hijo, pero el invasor fue más rápido que ella, quien sin un rastro de pena le reventó el cráneo de un solo golpe con el bate que el padre antes había intentado usar como defensa. Eren vio con horror como el cuerpo de quien no supo reconocer como su madre cayó abruptamente frente a sus narices, sin saber qué hacer el pequeño de tan solo siete años salió como alma que busca el diablo de su pequeño escondite, esquivando con suerte la manaza de aquel que le había arrebatado a sus padres. El niño castaño corrió escaleras abajo, y en un intento desesperado por coger el teléfono y marcar el número que su profesora le había enseñado siempre tener a la mano, fue interceptado brutalmente por alguien de mayor peso.

Pronto su pequeño cuerpo se encontró estampado contra el suelo, siendo casi estrangulado por el mayor. Con la vista borrosa por el golpe y la falta de aire, trató de escapar dando pequeños manotazos en el suelo; la voz y el aliento asqueroso del hombre chocaron contra su carita de infante. De repente, tras algo que el invasor dijo y que él no entendió, se encontró siendo desvestido brutalmente. Asustado como estaba e indefenso como se encontraba comenzó a gritar, esperando que alguien, algún alma caritativa, lo salvara del infierno que estaba a punto de vivir. Pero nadie se apareció esa noche. El hombre, alertado por los gritos del niño, hizo lo que luego le cambió la vida al menor para siempre: con un corte breve pero letal para las cuerdas bucales le dañó la garganta para silenciarlo para siempre.

La casa en penumbras, con la puerta trasera abierta, fue testigo de lo que el pequeño Eren vivió aquella noche en la que perdió prematuramente todo sus sueños en tan solo cuestión de minutos. Su cuerpo maltrecho y ultrajado sobrevivió de milagro cuando la ambulancia llegó en lo que a él le pareció una eternidad. Nunca supo quién fue quien la llamó, tampoco supo qué había sucedido con sus padres, ni dónde se encontraba aquel desgraciado que en una noche destruyó todo en su vida; solo sabía que no podía respirar bien, que le dolía todo el cuerpo, y que algo dentro suyo ardía peor –mil veces peor- que cuando su mamá le ponía alcohol medicinal en las heridas que con frecuencia se hacía al jugar.

De todo aquel infierno que vivió, solo quedó en su memoria un par de cosas. . El resto quedó perdido en una nebulosa que su mente, traicionera como era, a veces se encargaba de colar en sus noches de pesadillas.

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- ...- Jeager se acarició la garganta por encima de la bufanda por acto reflejo. Debajo de ella todavía seguían los vestigios de aquella noche fatídica. Con la mano temblando levemente escribió. – La perdí tras un accidente.

La breve respuesta no pareció complacer al francés, quien en un arrebato impulsivo levantó el cuerpo del menor de la bufanda escarlata. Fueron segundo antes de que el comandante lo alejara del joven, pero Rivaille pudo ver las leves –pero aún visibles- cicatrices que Jeager tenía en la garganta.

- Disculpa, Eren. – Dijo Smith apartando a su colega. – Es un día difícil para nosotros. – Excusó el mayor a su colega.

- ¿No es irónico? – Preguntó Rivaille sardónico. – Buscamos a un asesino llamado El Mudo, y tenemos aquí, antes nuestras narices, a un perfecto mudo que no habla porque no puede, sino porque no quiere.

- ¿Ustedes creen que yo soy El Mudo? – Escribió rápidamente Eren ante las palabras del intimidante hombre.

- Dereck Kahler está muerto y tú estás aquí... ¿unes los cabos? – Preguntó sarcástico Rivaille.

Eren abrió sus ojos tanto como sus párpados le permitieron. Dereck... estaba muerto. Había sido asesinado probablemente por ese sujeto que se hacía llamar El Mudo. Él... estaba muerto. Comenzó a respirar audiblemente, de repente aquel cuarto gris le pareció más estrecho de lo que recordaba. Las voces de los oficiales le sonaron lejanas... ¿Cuándo fue que su cuerpo chocó contra el suelo?... Todo parecía moverse a su alrededor y hacerse oscuro. Lo último que vio fue como un par de ojos grises y fríos lo miraban con un brillo que no supo reconocer. Luego todo se volvió silencio.

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Sábado 24 de Mayo del 2014, 10:19 a.m. – Alemania

El capitán Ackerman se encontraba revisando papeles en el escritorio que le habían provisionado mientras estaba en Alemania. El pequeño cuarto que utilizaba como oficina no tenía mayor cosa que un computador, un escritorio y un par de sillas; pero aun así el francés podía afirmar que aquel era la oficina más limpia de todo el edificio. Con fastidio, soltó los documentos que había encontrado. Finalmente habían soltado a Jeager el día anterior tras confirmar que la tarde en la que ocurrió el asesinato de Kahler, este se hallaba realizando un examen en su universidad. El mocoso que despertó desorientado en la enfermería fue abordado abruptamente por la otra mocosa-roba-apellidos que no había parado de amenazarle en dejarle sin hijos si volvía a acercarse al castaño. Él simplemente se dignó a fulminarla con la mirada.

- ¿Qué pasa, Raviolli? ¿Sigues acosando al pequeño Eren? – Preguntó Hanji juguetona ingresando abruptamente a la pequeña oficina.

- ¿Qué mierda quieres, cuatro ojos? ¿No deberías estar teniendo una orgía con tus estúpidos cadáveres? – Preguntó fastidiado el más pequeño.

- No, ya los dejé descansar. – Respondió divertida mientras se sentaba sin ser invitada frente al francés. – Si quieres te los presto, a ver si te alegran esas noches tan amargadas que te cargas.

- Vete a la mierda. – Respondió tirándole el primer libro gordo que tuvo al alcance.

La relación de esos dos siempre había sido igual. Desde esa vez en que Smith los presentó en una oportunidad en que Rivaille fue a Alemania en busca de unos nuevos aparatos novedosos alemanes que según decía Internet podía desinfectar, limpiar y lustrar los armarios mientras aromatiza todo a su alrededor; fue entonces en que su extraña amistad empezó. Hanji Zoe ya llevaba cuatro años trabajando junto a Smith como médico forense en aquellos casos en los que algún muerto se veía involucrado en algo sospechoso y oscuro; ella siempre decía que la víctima tenía mucho más que contar una vez estando muerta. Ella podía encontrar hasta en los detalles más escabroso secretos que nadie más podía ver, por eso que cada vez que ella se acercaba a Rivaille en busca de charla, él no podía hacer más que mirarla feo y ponerle atención.

- No creo que Eren sea el asesino. – Dijo en un tono serio la mujer. El de cabellos oscuros la observó curioso. – Pero todavía no podemos quitarle el ojo de encima.

- Eso ya lo sé. – Respondió el capitán, perdiéndose por unos breves segundos en la foto de un joven con ojos de cachorros que le devolvía la mirada sin pretenderlo.

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Jueves 29 de Mayo del 2014, 4:22 p.m. – Alemania.

El Rincón del Café era un pequeño puesto que le pertenecía a la señora Maya Jones, una solterona que disfrutaba del dulce como solo una alcohólica disfrutaría del alcohol. El pequeño establecimiento era pequeño y se encontraba opacado por un par de edificios altos; se financiaba más que nada gracias a la herencia casi millonaria que le dejó su padre tras morir hace un par de años atrás, y a los pocos clientes fieles que iban más que nada por lo tranquilo del lugar. Entre sus clientes más habituales se encontraba Eren Jeager, el joven solía frecuentar la cafetería cuando necesitaba un poco de paz para inspirarse en uno de sus proyectos artísticos; la mesa junto al ventanal era su asiento preferido, ahí podía pasar horas de horas mientras se alimentaba a base de chocolate caliente y algún postre recomendado por la señora Jones. Y ese era su plan de esa tarde, sentarse a invocar la inspiración, sino fuera porque lo intimidaba la mirada penetrante de un hombre cuya altura breve se compensaba con la fuerte presencia de su espíritu.

El joven castaño no sabía qué hacer para quitarse a ese pequeño hombre de encima. Durante el pasar de los días, después de que Mikasa lo acompañó a su casa tras esa tarde en la comisaría, se pudo percatar que en ciertas ocasiones del día a día se sentía observado. Cuando puso mayor atención a lo que le rodeaba, se dio cuenta que el capitán violento de aquella vez no paraba de seguirlo en cuanto ponía un pie fuera de su estudio. Alzó la vista esperando vanamente en no encontrarse con esa mirada fiera, pero grave fue su error cuando el hombre, no solo satisfecho con verlo, se paró y se dirigió hacia donde él estaba. Eren juró que en ese momento quería desaparecer. Nunca le habían agradado los hombres muy dominantes ni violentos, les tenía un especial terror que el atribuía como simple incompatibilidad, cuando en realidad se trataba de los vestigios de heridas que aún no terminaban de cerrar.

- Mocoso – Fue la palabra que el mayor utilizó como saludo cuando tomó asiento frente a él sin ser invitado.

- ... – Eren lo observó nervioso. Cogió una servilleta y con su pluma escribió. - ¿Se le ofrece algo?

- ¿Has notado algo extraño últimamente? – Preguntó el policial sin más. El joven frente a él lo miró por breves segundos, tratando de adivinar a qué exactamente se refería el francés.

- ¿Aparte de usted siguiéndome por todas partes? – Escribió finalmente el menor. Rivaille hizo una mueca que Eren interpretó como una sonrisa.

- Mocoso de mierda... – Maldijo. Enseguida Jeager se encogió en su asiento en espera de un golpe. Para su sorpresa, este nunca llegó. – Necesito que prestes atención a tu alrededor. Estoy seguro que algo está por comenzar.

Sin decir una palabra más el hombre se paró de su asiento. Situándose al lado del muchacho y posando una mano sobre su hombro derecho se acercó a su oído para susurrarle algo. Finalmente se retiró sin fijarse en el sorprendido rostro de Jeager.

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Sábado 31 de Mayo del 2014, 02:45 a.m. – Alemania

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El sonido del teclado era lo único que sonaba en la pequeña habitación. Hanji Zoe se encontraba en penumbras con la portátil encendida, en búsqueda de algo que le sirviese de utilidad o entretenimiento; la mujer solía sufrir de insomnio en noches bajo presión. De pronto recordó que había hallado algo inusual en el cadáver de Dereck Kahler, era casi imperceptible pero aun así seguía ahí. Tras haber retirado las costuras pudo percatarse que en los incisivos superiores habían unas especies de marcas; en un principio lo atribuyó a un descuido odontológico de la víctima, pero tras darle varias vueltas finalmente decidió estudiar los dientes a fondo. El resultado fue que encontró un par de números apenas entendibles: 48. Imaginó que El Mudo habría dejado su firma, y que posiblemente los otros cuerpos también tenían un par de números en alguna parte de su cuerpo; pero por más que pensó no encontró alguna referencia sobre aquellos dígitos. Podía ser cualquier cosa, una dirección, parte de un número telefónico, un código postal, definitivamente cualquier cosa. Desanimada porque aún se hallaba sin sueño, tecleó con pereza "48" en Google. Decidió que nada perdía buscando en Internet.

Tal y como lo pensó encontró infinidades de cosas absurdas. Ya iba a cerrar el ordenador cuando un recuerdo fugaz se posó en su cabeza: Todo asesino, en el fondo, quiere ser descubierto. Con esa idea en la cabeza volvió al buscador y tecleó: "48 + asesinar + mudo". El número de resultados disminuyó, y con ello comenzó a ver título por título hasta que uno finalmente llamó su atención.

- Rincón 48: historias basadas en la vida real – Hanji lo releyó un par de veces, y con esa sensación que siempre sentía cuando estaba por descubrir algo grande, finalmente entró a uno de esos sitios creepy.

Su búsqueda duró algunos minutos. Infinidades de historias siniestras –posiblemente la mayoría inventadas- estaban registradas baja diferentes autores; pero fue finalmente una que le llamó la atención. Una pequeña historia de seis capítulos llamada El juego de los mudos. Un escalofrío la invadió por completo.

- No... puede ser – Fue lo único que dijo cuándo comenzó con la lectura más tenebrosa que haya leído.

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Eren Jeager dice:

Hoy me volví a encontrar con ese poli acosador... Simplemente no aguanto verlo :S

Namir Latré dice:

Deberías poner una orden de restricción.

Eren Jeager dice:

No lo creo... además tengo el presentimiento que pronto dejará de seguirme.

Namir Latré dice:

¿Por qué lo dices?

Eren Jeager dice:

Cosas mías... no me hagas caso ;)

Namir Latré dice:

Si tú lo dices... ¿Cómo te sientes con respecto a la muerte de Dereck?

Eren Jeager dice:

Aún no puedo creerlo. Sé que es un bastardo, pero no merecía morir. De todas formas, estoy cansado de los hombres así.

Namir Latré dice:

Eren

Eren Jeager dice:

...?

Namir Latré dice:

Tengo una propuesta que hacerte.

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Y eso fue todo por hoy! Tengo que decirles que no estoy muy segura de que pueda actualizar con la frecuencia sorprendente (y sorprendente porque se trata de mi) con la que he estado haciéndolo estos días. Generalmente escribo en mis tiempos libres, voy avanzando poco a poco el capítulo y finalmente en las noches y madrugadas lo termino de pulir para subirlo; trataré de avanzar lo que sigue esta tarde y noche, y con mucha suerte e inspiración tal vez esté para mañana xD... pero sino, me disculpo de antemano :) porque en realidad soy una persona muy pero muy tardona xD ...

Antes de dejarlos quiero agradecer a Genevieve Phantomhive, layza, nyon moran, lordofmars, Tsuki Uchiha, Heiwajima Ann, S-S-C-F-F-S y Hyuuga Mokame por comentar :)

Ya saben que cualquier comentario, consulta o duda pueden dejármela en un review, yo gustosa responderé !

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Sin más, les deseo unas bonitas fiestas y mucha felicidad :)! Gracias! Nos leemos pronto ;)!