.
.
.
Alice estaba feliz. Renesmee lucía asombrosa, lo cierto es que estaba muy complacida con su trabajo, ahora solo faltaba algunos detalles en las uñas y tal vez un retoque en el maquillaje. Además había trabajado varias horas con Jacob y podía decir que ahora se veía asombroso en vez de solo decente.
—Bueno familia, les presento al guapísimo Jacob Black, el acompañante de nuestra querida Renesmee –Anunciaba ella en la parte superior de las escaleras, esperando que Jake hiciera una buena pasarela para mostrar su impecable trabajo, después de esperar unos segundos Alice se aclaró la garganta exageradamente y…—. Con ustedes el guapísimo ¡Jacob Black!
—Esto es estúpido Alice –se quejó sin mostrarse aún—. No lo haré.
—Claro que sí, trabajé muy duro —dijo molesta mientras iba en busca de su modelo— ¡No arruinarás mi momento! —Terminó de decir mientras tiraba de una patada a Jake por las gradas—. Con ustedes nuestra querida mascota— gritó cabreada.
La familia no pudo hacer más que estallar en risa, Emmett incluso estaba tirado en el piso riendo.
—Muy gracioso —bufó Jake, levantándose con facilidad.
—Luces tan adorable —se burló Bella.
—Sí, que linda —respondió Jake irritado.
Lamentablemente no había podido escapar, el hecho de que Alice pueda leer el futuro nunca le había afectado, pero esta vez le causó serios problemas; cada vez que emprendía un nuevo camino ella estaba ahí para emboscarlo, al final cuando le preguntó cómo lo había hecho ella dijo "Fácil sigues el camino que desaparece"
—Amigo, luces sexy —se burló Jasper.
—Hey, Jake, tienes planes para esta noche —sugirió Emmett con la mejor sonrisa de galán que podía formar.
Jake seguía irritado pero no pudo evitar sonreír mientras le inundaba esa cálida felicidad que lo había cubierto durante todo el día.
—Sí, con la chica más linda del universo —respondió casi en susurró.
—Esto ya no es gracioso —interfirió Edward con el ceño fruncido, provocando la risa de Jasper y Emmett.
A Jake se le iluminó el rostro, es cierto que ahora la relación que compartía con Edward era más amigable, pero en el fondo aún le fascinaba molestarlo.
—Celoso, papi.
—No me llames así Jake —respondió con voz de ultratumba.
Todos estaban muertos de risa, Jake estaba totalmente animado con la situación, ni en sus mejores sueños había previsto esta maravillosa oportunidad para molestar a su buen amigo Edward. Pronto se escuchó los ligeros pasos de dos personas, una por supuesto era Alice y la otra era Ness con tacos.
—Con ustedes, la encantadora Renesmee —escuchó Jake decir a sus espaldas, no había visto a Nessie desde que Alice los había atrapado y encarcelado vilmente. Estaba ansioso por verla. Por supuesto fue el más lento en darse la vuelta para verla y en el proceso pudo observar el rostro deslumbrado de todos. Cuando vio a Ness…
Su corazón dio un salto y su respiración… su respiración… al parecer no estaba respirando. Tragó ruidosamente en busca de recobrar la compostura, pero…
—Jake, luces genial —dijo Ness sutilmente avergonzada, pero no recibió respuesta alguna.
Esperaba una reacción más cálida después de haber soportado tantas torturas de parte de Alice. Su mirada no se apartaba de su rostro, pero estaba sin habla y perfectamente inmóvil e inexpresivo.
— ¿Jake? —dijo una vez más, al no recibir respuesta, voló escaleras abajó y ya en frente de él— ¡Jacob! –llamó estaba vez preocupada.
Jacob no podía hablar… de hecho no podía ni respirar…
¿Cuándo?… se preguntó a sí mismo… ¿Cuándo se había convertido en una mujer tan hermosa?... hace un poco más de un año, se respondió así mismo, pero no había cambiado el modo de verla en ese entonces. ¿Por qué no se había dado cuenta? ¿Por qué nadie le había prevenido? ¿Cuándo había dejado de ser su pequeña Nessie?
—Jacob, ¿estás bien? —insistió preocupada mientras posaba su manos en ambas mejillas que inusualmente estaban más calientes.
Sus delicadas manos lo sostenían con mayor fuerza. Esas manos eran tan pequeñas, tan delicadas y aun así tan fuertes y seguras ¿Cuándo había adquirido esa maravillosa habilidad?... Su rostro brillaba con esa aurora sagrada digna de un verdadero ángel, ¿Cuándo había pensado que ese brillo era ligero? ¿Cuándo?... Jake se forzó a mirarla a los ojos que alguna vez lo habían hechizado y supo que era su perdición ¿Cuándo? Se preguntaba así mismo, una y otra vez ¿Cuándo se había hecho incapaz de apartar la vista de ella? Hace algunos años, pero esto era diferente. Hace diez años todo lo que hacía que se perteneciese a si mismo había desaparecido, porque de pronto nada importaba más que ella, no había ni un solo centímetro que le quedara para él, todo le pertenecía a ese bebe de ojos color chocolate con leche que lo miraba intensamente. En ese momento no era más la gravedad de la tierra la que lo mantenía ahí, era ella. Millones de cables de acero lo aferraban a ella ¿Podían esos cables haberse fortalecido?
—Jake, ¿estás bien? —insistió.
—Sí… —respondió, pero su voz sonaba extraña, él sabía que si ella no lo estuviera agarrando firmemente, probablemente habría caído rendido a sus pies— Claro… que estoy bien, Ness...
—No lo parece –dijo con evidente preocupación en la mirada.
—Deja al perro en paz y ven –dijo Rosalie con el usual tono de bruja, pero está vez Jacob se lo agradeció— tenemos que sacar muchas fotos —sujetó a Ness y la apartó rápidamente de él, el no poder ver sus ojos le molestó, pero sabía que era para mejor, así podía tomarse un respiro.
— Jacob, sígueme – ordenó Edward.
"¡Oh, Genial!" pesaba Jacob mentalmente "Ahora mi lindo papi me sermoneará" Siguió a Edward sin chistar a la sala de estudios y al entrar cerró la puerta detrás de él.
—Jacob.
—Yo… — no podía formar palabras coherentes que explicaran su comportamiento.
—Mira, entiendo que todo esto tenga que pasar algún día, pero no ahora, ella es sólo una niña. Mi niña, mi hija, Jacob.
—Lo sé —intentó decir— Lo sé…
—No me agrada ni un poco, cómo estas empezando a verla –protestó Edward, cosa que no le agradó a Jacob.
—Sabes que no lo controlo —se defendió Jacob ésta vez recuperando por completo su compostura—, viste lo que pasó allá, a penas y me pude mantener en pie delante de ella.
—No quiero oírlo, Jake.
—Entonces no lo hagas. Sabes que yo amo a Nessie, me importa muy poco en qué forma ella me quiera, con tal de estar en su vida, soy feliz.
—Aun así, no me agrada que la lleves al baile. No después de lo que pasó.
— ¡¿Piensas que no iré?! –Preguntó incrédulo—. Ella quiere esto, quiere que vaya al baile con ella y eso haré. Ni tú, ni nadie, me detendrá para darle lo que ella quiera.
—Compórtate Jacob, no estás siendo muy listo—advirtió con severidad— Podrías salir perdiendo aquí.
Jacob meditó durante unos segundos y lo pensó mejor. Se tranquilizó un poco e intentó calmarse. Una de las desventajas de ser hombre lobo es que pierdes los estribos muy fácilmente.
—Sólo me molesta que tú y Bella me estén controlando todo el tiempo. Como si fuera una amenaza para Nessie. Yo más que nadie quiere su bien y también pienso que es muy pronto para sentir estás cosas por ella. Pero eso sólo lo decide ella, porque si ella está lista… — calló en seco sin saber cómo continuar, ¿Qué haría si ella estaba lista?...— Le daré todo lo que soy capaz de darle y mientras ella me quiera, aquí me tendrá, para lo que sea.
—Jacob.
—Mira, sé que ésta situación ha sido muy complicada, pero tienen que calmarse, algún día sucederá, no tengo prisa, tengo la eternidad para estar con ella, pero sucederá.
—Lo sé —dijo Edward de mal humor y pronto mostró algo de melancolía— y aunque no lo creas, estoy feliz de que te tenga. Una eternidad en soledad, no es algo que le desee a nadie, mucho menos a mi hija.
Edward era muy joven físicamente, a veces actuaba infantilmente junto a sus hermanos e incluso con Jacob, cayendo en una de sus jugarretas. Pero Edward no era joven como lo aparentaba, él era viejo y había vivido mucho tiempo en soledad.
—Esos años sin Bella, ¿fueron tan difíciles?
—No, porque no sabía lo que era estar con ella. Mi vida era algo triste, eso sí lo tengo que admitir.
Jacob recordó cómo era su vida antes de Nessie. Triste no era la palabra. Caótica era una mejor.
—Sí –estuvo de acuerdo Edward– No tiene que ver contigo Jacob, eres bueno para ella, dudo mucho que haya alguien mejor. Es sólo que es mi hija y ella aún es muy joven.
Jacob reflexionó una vez más y lo entendía. Parte de su vida él había jugado el papel de padre de Nessie también, él se preocupaba por ella. Entendía a lo que se refería Edward. ¡Era demasiado pronto! Jacob lo sabía.
—Lo sé, me comportaré, lo juro.
Edward lo observó durante unos segundos, cómo evaluando la respuesta de Jacob, indagando en sus pensamientos. Después de un tiempo suspiró y sonrió ligeramente.
—Bien –aceptó— mira, si van a ir al baile, llévala en un buen auto –dijo sonriendo.
Edward hizo volar unas las llaves en el aire, las cuales Jacob atrapó casi sin aire, se trataba de las llaves de uno de los más lujosos autos de los Cullen. Jacob lo sabía. Los ojos de Jacob brillaron de inmediato y casi llorando dijo…
—Te quiero tanto…
—No digas papi, Jake, te juro que no es el momento para esa broma.
—Ok —Acordó y pronto aulló de emoción dirigiéndose al inmenso garaje de los Cullen.
Jacob se metió en el auto y esperó allí a Nessie. Cuando entró al auto Jacob hizo rugir el motor y condujo hasta el colegio. El auto era casi un avión, parecía estar planeando sobre la pista.
—No me vas a decir que me veo bien –preguntó después de un tiempo y con el ceño fruncido.
Jacob no quería mirarla, pero podía imaginarse su rostro enojado y con ese pequeño puchero. Él simplemente sonrió.
—No, de hecho te ves absolutamente hermosa, dudo mucho que alguna vez haya visto algo más hermoso que tú.
Jacob sonrió, jamás había alagado tan fervientemente a Ness. Pero como si su conciencia le gritara, recordó la plática con Edward y se recordó a sí mismo la promesa que le había hecho y cumpliría. Debía controlarse.
Ness se sonrojó como nunca antes se había sonrojado y su corazón comenzó a latir más fuerte, ella respiró sutilmente e intentó controlar a su corazón, porque los sentidos lobunos del muchacho definitivamente podían detectar esos cambios de humor de su corazón.
— Gracias – susurró aún más sonrojada, en verdad debía tranquilizarse.
Es solo Jacob, se repetía una y otra vez, mi Jacob de siempre, se volvía a repetir "¡Mi!" se reprendió a sí misma, ¿De dónde había sacado ese sentido de posesión?, bueno… lo cierto es que siempre lo tuvo y tal vez siempre lo tendría.
Pronto llegaron al instituto y la escena le pareció de la más normal, los mismos autos estacionándose, con las mimas personas, solo que las personas estaban vestidos de gala y el gimnasio estaba decorado. Jacob paró en la entrada del gimnasio y rápidamente salió del auto para ir a abrir la puerta de Ness. La caballerosidad se le había pegado en los últimos años y además Ness estaba sumamente acostumbrada a ella. Abrió su puerta y tendió su mano para ayudarla a salir, obviamente evitando mirarla porque Ness en verdad estaba deslumbrante.
—Espérame aquí, iré a parquear esta preciosura en un lugar seguro.
— ¿Temes que lo roben?—preguntó divertida.
—A pesar de mis buenos valores, yo tal vez lo haría –respondió con la misma alegría– no quiero tener que movilizar a la manada para recuperarlo, ni recibir otro sermón de tu padre– sonrió un poco para ella, rápidamente se devolvió al auto y desapareció delante la vista de la chica.
Ella se quedó incómoda esperando en la puerta. Todos la observaban como si fuera la primera vez que la estaban viendo, suspiró con agonía cuando vio venir al trio de chicos más guapos de la preparatoria. Las chicas envidiosas estaban cerca, viendo el encuentro que tendría. Dos de los chicos se acercaron hasta ella, mientras el tercero los esperaba a unos metros de distancia. Renesmee estaba incomoda pero se obligó a ser cortes.
—Hola Renesmee –saludó cortésmente uno de ellos. Era bastante alto, sus ojos eran claros y su cabello rubio.
—Buenas noches —respondió ella.
—Luces encantadora —alagó el otro, casi de la misma estructura pero con el cabello castaño.
—Muchas gracias.
—Veo que has venido al baile y estás sola, me preguntó si quisieras que te invite a bailar —ofreció el rubio.
—Creí que venías con Jennifer –respondió astutamente Ness.
—Bueno si, pero te aseguro que a ella no le molestará.
—No seas patán –le reprendió el castaño— yo si podría invitarte, mi pareja no vino.
Por unos segundos Ness no sabía que decirles, pero al ver a Jacob venir hacia ella se pudo tranquilizar automáticamente.
—Hey, Ness —saludó con esa sonrisa tan típica de él.
Ella sonrió ampliamente al verlo, los tres chicos se asombraron inmediatamente. A pesar de que eran sin duda los tres chicos más guapos de la preparatoria, lucían ridículos al lado de Jacob, él era obviamente mucho más alto que lo tres chicos, su piel era perfectamente bronceada y contrastaba con la deslumbrante blancura de su perfecta sonrisa.
Jacob abrió los brazos para ella. Ness dudó un poco, pero al ver la sonrisa de Jacob no pudo evitar correr a sus brazos, tocó su mejilla y le mostró la escena previa con los tres muchachos y pudo sentir el temblor ligero del cuerpo de su amigo lobuno. Ella se intentó liberar del agarré de Jake, pero no pudo, así que se dio vuelta con una simple sonrisa de disculpas ya que Jacob se negaba a dejar caer sus manos de la cintura de su protegida.
—Lo siento muchachos… — intentó decir pero se vio rápidamente interrumpida.
—Renesmee está conmigo esta noche —dijo Jacob— y si aprecian un poco sus patéticas vidas, lárguense –amenazó.
—Quien te crees tú, para hablarme así –respondió rápidamente el castaño.
Jake solo sonrió animado, a él le fascinaban las peleas y hace rato que no iniciaba una. Pero… Ness tocó su mano y le mostró lo irritada que estaba con la situación, le mostró todas las veces que lo había hecho sufrir en su forma humana y le dijo que no la obligara a mostrar su fuerza sobrenatural sobre él. Jacob era inteligente y sabía qué hacer molestar a la castaña no era una de las mejores ideas.
—Tranquilo –dijo rápidamente y de mal humor– no es para tanto, ella está conmigo, solo me alteré un poco, lo siento. Disfruten del baile.
—Lo siento chicos –se disculpó Ness con una sonrisa y aun luchando con el agarre de su lobo.
Obviamente podría soltarse de Jacob, porque ella era ligeramente más fuerte que él cuando estaba en su forma humana, pero no podía exponerse ante todos.
—No hay problema, diviértanse muchachos –respondió el rubio, parecía un poco agitado pero obviamente no quería meterse en problemas con la bestia de hombre que tenía en frente.
—Si, diviértanse –añadió el moreno.
—Gracias –respondió alegre Ness, con una de esas sonrisas deslumbrantes que dejaron a ambos chicos si respiración. Ness sintió los cada vez más fuertes temblores de Jake así que decidió guiarlo a otro lugar. Caminó unos pasos y se escondió a la vuelta de la esquina alrededor de algunos árboles.
— ¡Eres un idiota! –Se quejó cabreada mientras se daba la vuelta para verlo frente a frente— ¡No puedes empezar una pelea con simples chicos del instituto!
—Sí, pues yo habría estado encantado –respondió sonriente.
—Podrías soltarme ahora —ordenó.
—De hecho Ness, te agarró así para no entrar en fase lobuna, tu sabes, por ahora eres el mejor relajante muscular que puedo encontrar –explicó ya serio– si hubieras visto sus miradas libidinosas con las que te miraban, no estarías tan enojada conmigo.
Ness lo pensó por unos segundos y luego se relajó.
—Estás celoso —dijo tranquila.
—Claro que sí, eres lo más hermoso que este pueblo ha visto en años —se excusó con la mirada de perro arrepentido, Ness no podía seguir enojada con él, nunca podía enojarse con él más de medio segundo, sin importar cuán patán se comportase. Su mirada era penetrante, y llena de sentimiento además le acababa de decir hermosa por segunda vez, esto le hizo sonrojarse.
—Ok.
De pronto sintió ganas de hacer algo por primera vez, colocó una de sus manos en su rostro y poniéndose de puntas le dio un pequeño beso en la mejilla, sus labios le quemaron por el roce con la piel de Jacob pero se sintió bien. Inmediatamente Jacob dejó caer sus manos de la cintura de la muchacha y sin ninguna palabra fue a comprar los boletos.
Jacob no dijo ninguna palabra más, solo la guio al lugar del baile. Ella se asombró con la simplicidad del gimnasio, Forks era un pueblo pequeño y no debería haber esperado algo más asombroso. Pero lo cierto era que aunque la decoración era simple no dejaba de ser encantadora, había globos amarrados entre sí, luces sutiles, muchas flores y unas estrellitas colgando del techo. Era simple pero tenía un toque romántico que le agradaba.
El baile era divertido, a Nessie le fascinaba, especialmente con su amigo, ambos hacían los pasos más ridículos del mundo y luego reían hasta llorar. Se estaban divirtiendo de verdad. Pero luego de varios minutos de baile, el ambiente cambió. Una canción suave y romántica tocó, Jacob se tensó hoy había sido un día especialmente tenso con Ness, no quería empeorar las cosas, lo mejor era mantener su distancia.
—Quieres tomar algo –preguntó parando de bailar.
—No –dijo segura de lo que quería con ternura en la voz dijo– quiero bailar contigo.
"Quiero" ¿Qué podía hacer Jacob frente a eso?
Renesmee colocó sus manos por encima del cuello de su amigo. El corazón de Jacob dejo de latir por un milisegundo pero rápidamente recuperó la compostura. Rodeó a Ness por la cintura y luego con una sonrisa, la levantó por lo alto con una pequeña vuelta. Nessie comenzó a reír igual que él y cuando tocó el piso, ella apoyó su rostro en el pecho de su gran hombre lobo y se quedó escuchando su corazón. Pues para Renesmee Jacob era especial, y ahora se comenzaba a preguntar ¿Cuán especial realmente era? Era porque era su amigo que lo quería tanto o era algo más. Definitivamente era algo más que la amistad, concluyó rápidamente.
Jacob estaba en una encrucijada. Por alguna razón los sentimientos que sentía por la razón de su existencia habían cambiado, se habían hecho más fuertes y podía sentir que tenían un toque romántico. Sus últimos pensamientos los asombraron ¡¿Estaba buscando un romance?! La negativa era una respuesta obvia hace algunos años, pero ahora había una posibilidad, ¿la había?, no es que él estuviera desesperado por una relación con la castaña, él solo verla sonreír y ser feliz, a él definitivamente le bastaba, pero su manera de ver la relación cambiaba mientras los sentimientos y las necesidades de la chica también lo hacían. Es que ella ya estaba preparada para ese tipo de relación, humanamente aún era muy joven, pero su cuerpo y mente ya se habían desarrollado por completo, gran parte de ella a pesar de su diez años ya era toda una adulta, pero habían cosas que solo la experiencia te las podía enseñar… ¿Qué tanto había crecido? ¿En qué edad realmente se encontraba? Esa era una pregunta un poco complicada de responder, lo cierto era que esa había sido una incógnita desde un principio, claramente el transcurso del tiempo para la chica era diferente, para ella el tiempo pasaba muy rápido y al mismo tiempo le esperaba la eternidad ¿Cuánto realmente había crecido? ¿Cuál era su edad? Y la más importantes de todas las preguntas ¿Realmente importaba preguntarse todo eso o simplemente bastaba lo que la chica sintiese?
Jake sonrió ligeramente, respondiéndose a sí mismo la última pregunta, simplemente interesaba su felicidad, absolutamente nada más. Con eso, la abrazó más fuerte, hundiéndola aún más en su pecho y respiró la deliciosa fragancia de Renesmee.
.
.
.
¿Hay alguien ahí?... —Se esconde por los palos, piedras y tomates podridos—. Lo siento mucho, me tardé una eternidad, literal. Este año fue toda una odisea y no tuve mucho tiempo para nada, pero me gusta tanto esta pareja que no voy a dejar esta historia colgada. Así que, aquí tienen el siguiente capítulo, espero les haya gustado y que alguien siga leyendo por aquí. Los quiero mucho, espero leernos pronto. Bye, bye.
