ReBaSaNDo_aL_DeSTiNo


Hello... aquí el cuarto cap!! Comentarios los dejo al final. Grax!!!!

(&&&- Cambio de escena)


CAPÍTULO 4

Cerca

Ese domingo el sol brilló especialmente en la pista, se corrieron todas las vueltas sin percances graves y el resultado fue como se esperaba, el Tashou mayor en el primer lugar y el menor en el segundo, el tercero no parecía muy importante. Lin esta vez sí puso mucha atención, sobre todo en los detalles que Sango le dio con anterioridad y hasta pensó que no era tan aburrido una vez que lo entendías. Para cuando los tres ganadores entraron en el salón para la rueda de prensa ella estaba sentada en la fila delantera, aún magullada pero bastante estable para andar sola. Y con una motivación gigantesca para hacer su trabajo esta vez… ahora sí encontraría algo interesante ahí.

Cuando el que dirigía la rueda de prensa dio paso a los reporteros para cuestionar al primer lugar ella se puso de pie sin dudarlo, con un movimiento fluido y seguro, a pesar de que en ese momento la asaltó un poco el pánico escénico de su atrevimiento y la exposición pública… pero tal como lo supuso, Sesshoumaru la notó de entre los demás y se le quedó viendo con toda la fuerza aplastante de sus ojos dorados. Lin respiró profundo tomando valor para hablar.

- Cuando vas al volante, todo parece demasiado fácil, pero seguramente no lo es. Quiero saber lo que hay detrás. –las palabras salieron de sus labios con una seguridad muy bien aparentada.

- Hay precisión. –respondió él con su natural indiferencia y después agregó algo con la certeza de los significados escondidos- Así que eso es. –le confirmó, a su vez cuestionando si de verdad una mirada cercana al trabajo antes de la carrera era lo que tendría que darle a cambio de expiar su conciencia.

- Sí, eso es.

Otra vez la voz de Lin sonó bien y él asintió, luego, la joven sonrió y se sentó en su lugar mientras Sesshoumaru hacía exactamente la acción opuesta, apresurado como siempre para abandonar el calor de los reflectores y el hastío de las entrevistas.

Las demás personas se quedaron sin entender mucho, el atrevimiento de la reportera que nadie conocía, la confianza en sus palabras, el doble sentido obvio y muy confuso al mismo tiempo, la actitud familiar del súper corredor… pero como aún quedaron dos muchachos más para responder preguntas, el detalle no fue más que una anotación al expediente.

Luego de esperar cinco minutos a que la atención se posara de lleno sobre alguien más, Lin abandonó la conferencia para ir a buscarlo a su camerino, cuando llamó a la puerta sintió el corazón golpeando fuerte contra su pecho y se alisó la blusa de manga larga en ademán distraído, luego pasó un mechón suelto de su cabello tras la oreja y se afianzó más, segura de que eso era lo más conveniente y a la larga no lo lamentaría más. Cuando Sesshoumaru abrió, sin embargo, toda su seguridad se fue al suelo.

Lo vio serio, con un par de diminutos cabellos adheridos a su piel por el sudor, llevaba todavía el pantalón especial de tela protectora para el fuego, como siempre durante un evento, pero la parte de arriba ya no estaba e iba apenas con una camiseta interior blanca de manga corta, la cual marcaba cada músculo de su cuerpo. En la mano derecha sostenía una botella de agua a medio vaciar y la miró hacia abajo esperando todos los largos segundos que la joven reportera tardó en regresar al asunto de verdadero interés, su trabajo, no él.

- Tus rutinas fuera del gran día. Toda la preparación a la que te sometes. Eso pido.

- Pretendes publicar toda mi vida. –respondió él llevándose la botella a los labios para dar otro sorbo.

- No, sólo la parte de tu trabajo, ésta temporada. Tu vida personal no me interesa.

- Vas a ser una molestia.

- Sólo una observadora, nada de preguntas.

- Y después veo todas mis estrategias publicadas en el periódico, no lo creo.

Sesshoumaru trató de cerrar la puerta pero Lin fue rápida y lo detuvo, puso so mano sobre la superficie de madera y él no la empujó, sólo la miró como si no entendiera qué estaba haciendo… como si no diera crédito de semejante atrevimiento de esa chiquilla insignificante. Estuvo a punto de exigirle que se marchara antes de que tuviera que ser rudo pero… luego de ver la infinita desesperación en sus ojos castaños y las costras todavía adheridas a su piel en las manos y el costado de la cara… se quedó estático, meditando la posibilidad de acceder.

- Puedes revisar todo antes de que lo mande a la redacción. –le ofreció nerviosa, sintiendo que en cualquier momento perdería la batalla con él y consigo misma por mantenerse firme, ser tenaz y comportarse como una reportera de verdad.

- La primera vuelta de reconocimiento se da el miércoles por la mañana.

Ella iba a contestar, a darle las gracias sinceramente y sonreír pero el piloto no le dio tiempo, en ese momento cerró la puerta sin trabajo, por su fuerza y porque Lin ya no ejercía presión alguna. La mezcla de emociones con las que la dejó fue rara, triunfo con conseguir su logro profesional, asombro porque en cierta forma nunca esperó lograrlo… y algo de… ¿malestar?... algo así, por el trato tan frío que le dispensó. Pero eso era cosa normal.

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Una vez que se bañó y cambió de ropa Inuyasha regresó al sitio donde el equipo festejaba la carrera perfecta, su hermano en primer sitio y él en segundo. La idea de estar siempre a la sombra del mayor no fue muy agradable pero… sólo era cosa de tiempo, a la larga demostraría que era mejor que su medio hermano.

Buscó entre todos a Kikyo y no la vio, pero sí ubicó a Kagome, de pie en un rincón sonriendo con otras tres chicas que nunca antes había visto, probablemente amigas suyas. Sin dudarlo avanzó hasta ellas y las mujeres se quedaron en silencio al verlo, las extrañas fascinadas y Kagome expectante.

- ¿Sabes dónde está Kikyo? –inquirió él y ella no se extrañó de que ni siquiera la saludara.

- Sango notó que se te bloquearon algo los frenos y está revisando el auto… probablemente Kikyo ande por ahí.

- Gracias. –Inuyasha se dio media vuelta dispuesto a marcharse, pero antes de dar un paso la miró otra vez, sólo que en lugar de ser a los ojos, se fijó en el vendaje de su antebrazo izquierdo. - ¿Eso fue lo del lunes? –preguntó serio, señalándole la herida. Sorprendiéndola.

- Sí yo… fue un accidente algo tonto. –se acarició la piel cubierta con cuidado y enrojeció, ella no tenía idea de que Inuyasha estuviese tan bien enterado de todos sus problemas ¿qué tanto habría dicho su hermana?

- Pues… ten más cuidado la próxima vez. –su tono fue de regaño y ella no pudo más que asentir y verlo extrañada por el gesto, pero después de todo él era amable.

Inuyasha abandonó ese saloncito sin darle más importancia al asunto y fue a donde quizás encontrara a Kikyo y ahí la vio de pie con los pantalones entallados y la blusa femenina acompañando a los tacones de aguja, mirando a su jefa de mecánicos mientras ésta valoraba algo del auto.

- Kagome me dijo que estarías aquí. –la saludó sonriendo y ella correspondió de la misma forma, deseaba abrazarlo pero ese no era el mejor lugar.

- Sí, Sango me está explicando unas cosas. Pero mejor vamos a la oficina, hay algunos asuntos pendientes que quiero resolver contigo. –ella habló con doble sentido bien disimulado y él lo entendió.

- Inuyasha ¿cómo sentiste los frenos? –lo cuestionó Sango poniéndose de pie con las manos cubiertas de guantes y el uniforme del equipo con manchas de aceite negro o grasa.

- Se bloquearon dos veces, en la misma curva. Pero bien pudo ser mi error. –se encogió de hombros restándole importancia al asunto.

- Voy a revisarlos a fondo de todas maneras. –la mecánica en ese momento se distrajo de la plática para volver al vehículo.

Inuyasha y Kikyo caminaron en silencio por ese autódromo, cada vez era nueva y conocida al mismo tiempo. Todos eran diferentes entre sí pero conservaban las mismas áreas, salón para reunirse, sala de conferencias, pits, oficinas… y era precisamente ahí donde iban.

Ella entró y él la siguió cerrando la puerta tras de sí para tener privacidad, entonces, lejos de la vista inquisidora de cualquiera, la abrazó y la besó sin dudarlo, siendo recibido con el mismo cálido gesto de las veces anteriores… todos los días de esa semana que hasta el momento figuraba entre las mejores de su vida.

- Felicidades. –le dijo ella aún contra su aliento.

- La próxima vez lo haré mejor. Sólo fue el segundo puesto.

- Felicidades de todas formas.

Se besaron de nuevo por varios minutos, sin la necesidad de hablar o dejarse ir ¿para qué? Si de alguna forma así se entendían muy bien. Todo era nuevo y conocido, como si eso que llevaban haciendo una semana fuera para lo que la vida los hubiera predestinado. Amor… y nada más.

- Cuando termine la temporada… -le murmuró él muy bajito- Voy a renunciar.

- ¿Y por qué harías eso? –Kikyo se separó y se sentó en el borde del escritorio, extrañada por semejante afirmación.

- Para no tener que estarnos escondiendo.

- Sí, a cualquier otro equipo le va a encantar que andes por ahí mientras tienes una relación conmigo.

- Entonces cambio de categoría.

- No, ya estás hasta arriba… no puedes descender.

- Hay que hacerlo público como está ahora. –él frunció el seño, sabiendo de antemano que ella diría que no.

- Eso tampoco es una opción.

Kikyo lo pensó, no era la primera vez en esa semana que trataba de resolver la encrucijada, pero tampoco lo habían discutido abiertamente antes. Lo vio a los ojos dorados intentando que la idea saltara perfecta en su mente, pero no sucedió, al final se encogió de hombros y le extendió los brazos para que él acudiera y cuando lo hizo se rodearon mutuamente para besarse otra vez.

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A primera hora de la mañana Lin despertó, aturdida por lo temprano y apurada porque se le hacía tarde. Las cosas iban bien, después de todo el domingo consiguió no sólo un reportaje decente que enviar, sino también la promesa de Sesshoumaru para dejarla observar. Ese era el primer día de reconocimiento en un circuito nuevo y las pruebas iniciaban a media mañana, lástima que fuera un viaje de tres horas. Para fines prácticos se quedaría en aquella ciudad el resto de la semana, su jefe se lo indicó así cuando le dio la exorbitante noticia de la forma en que obtendría la información, aunque, otra vez, no le dijo qué tuvo que suceder para llegar a ese punto.

Con apenas una maleta tan ligera como pudo dejarla abordó el autobús, le esperaban unas buenas horas in hacer nada y podría dormir, o quizás abrir su computadora y teclear algo, de manera extraña se sentía atraída a continuar en un archivo sin nombre todavía, ese que empezó a figurársele una especie de diario. Ella nunca antes hizo tal cosa… porque su vida fue todo el tiempo tranquila y la mayor parte de las emociones se daban en su imaginación. Pero por una vez, empezó a narrarse a sí misma lo que le pasaba.

Las vueltas de reconocimiento eran distintas, el ambiente sentía en el aire muy diferente a cada domingo con las carreras, porque en esos momentos no se jugaban nada y hasta los pilotos iban más despacio… todos menos Sesshoumaru. Según le explicó Sango él siempre parecía estar compitiendo, no sólo en las carreras y las calificaciones, sino en las simples vueltas de calentamiento, veloz y preciso, nada con él era para relajarse.

Ese día todos los equipos correrían un auto, así el hermano mayor dio 40 vueltas una tras otra y dejó el lugar para el menor, quien sólo alcanzaba a dar 20 puesto que por reglamento cada escudería disponía de 60 y Sesshoumaru era la estrella.

Tras dejar su equipo de seguridad por ahí el hombre de los ojos dorados fue a donde se reuní el equipo para dar los detalles del auto y la pista a los encargados de programar las paradas en pits y a Sango para que arreglaran cualquier detalle.

- ¿Cómo sentiste el auto? –inquirió la jefa de mecánicos, esa era siempre la primer pregunta que hacía.

- Bien. –y esa solía ser la respuesta de Sesshoumaru, inexpresivo hasta casi volverla loca.

- ¿Los frenos? Es que los ajusté un poco.

- Funcionan adecuadamente. Sólo los neumáticos no.

- Ah, claro, es que usamos los de lluvia, ha estado nublado y predicen lluvia para la carrera.

- Cámbialos, no va a llover.

Lin lo estaba observando desde cerca y no le gustó el tono autoritario que usó para dirigirse a su amiga, pero nade ahí pareció siquiera interesado, seguramente eso era habitual en él. No hablaba mucho pero cuando lo hacía… no decía nada agradable.

- Para mañana está bien, usarás los de terreno seco, pero para las calificaciones y especialmente para la carrera, depende de lo que el meteorológico diga. –Sango fue amable pero concisa, ella tenía que seguir las reglas.

- No voy a correr con neumáticos para lluvia.

Sesshoumaru fue muy contundente y después sólo salió de ahí, sin ver a nadie, sin interesarse por otra cosa, sin dejar que su jefa de mecánicos replicara absolutamente nada. Lin se quedó viéndolo y después fue tras él, no tenía mucha idea de cómo funcionaría su nueva dinámica de investigación, pero seguirlo se le antojó razonable. Lo alcanzó pronto, a unos pasos de su vestidor.

- ¿Por qué la insistencia con las llantas? –le preguntó estando cerca.

- Dijiste que sólo ibas a observar. –él replicó y entró así nada más.

La joven reportera se quedó pasmada, qué forma tan descortés de ser… aunque bien, él estaba en lo cierto… pero… ¿tanto trabajo le costaba explicarse? Lin suspiró entre cansada y angustiada, una vez más estaba totalmente fuera de su medio, ella no tenía idea de qué hacer… y sólo se le ocurrió esperar. Quizás el saldría para ir otra vez con Sango… o algo así.

Pasó más o menos media hora hasta que escuchara la puerta abrirse y lo viera caminar despreocupado y sin siquiera mirarla. Sesshoumaru fue por el pasillo con la indecisa muchacha varios metros atrás, aunque no se dirigió para con el resto del equipo, sino más bien a la salida, bien, tal vez esa fue su actividad del día y nada más.

Lin, sólo por si acaso fue hasta el estacionamiento, donde esperaba el mismo deportivo negro que llevó al hospital, estaba estacionado a muy pocos metros de la puerta de salida, donde ella se quedó parada, tampoco iría corriendo para que la atropellara otra vez. Sin poder evitarlo suspiró de nuevo mientras lo observó meter sus cosas en la cajuela y después, sin dar crédito de qué estaba haciendo… no caminó a la puerta del conductor, sino a la del pasajero… para abrirla y después enfocar los ojos ámbares en ella a la distancia.

Así se quedó esperando, en un gesto de clara invitación y Lin no dio crédito de ello, le tomó varios segundos eternos debajo del cielo grisáceo el decidirse a avanzar… no lo conocía mucho pero tal vez más que invitarla estaría burlándose de ella. Pero bajo esas circunstancias no podía hacer mucho más que aceptar, arriesgarse a ver qué sucedía. Avanzó con pasos rápidos y tan coordinados como pudo, concentrada en no tropezar y rasparse los raspones a medio curar. Cuando lo alcanzó se detuvo viéndolo a los ojos como para pedir permiso y cuando Sesshoumaru no modificó su expresión lo interpretó como algo positivo, así subió al asiento del copiloto y él cerró la puerta con delicadeza antes de ir y ponerse al volante.

- ¿A dónde vamos? –lo cuestionó indecisa ¿esa sería una de las preguntas que prometió no hacer?

- Hoy sobra mucho tiempo para desperdiciarlo. Vamos a otra pista.

Lin quiso preguntar por qué e intentó recordar algo que le hubiera dicho Sango para prevenirla, pero no pudo. Y así prefirió permanecer en silencio mientras él condujo de la misma forma sólo con el sonido suave del motor acompañándolos mientras el viento golpeaba su piel con más fuerza mientras la velocidad aumentaba. En algún momento ella notó que tomaron una desviación para salir de la ciudad.

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Kagome estaba sola y aburrida en su casa, no tenía deberes escolares, sus amigas de clase descansaban cada una con sus respectivos hogares, Kikyo andaba en otra ciudad lejana seguramente cenando con Inuyasha o algo así… ¿y ella? Como siempre, sin nada qué hacer, nadie a quien le interesara pasarla a su lado. Suspiró y consideró por milésima vez la idea de tomar el auto y salir, era media semana y tenía clases al día siguiente pero… resultaba mucho más tentador andar por ahí en algún lugar paseando que quedarse despierta otras interminables horas con el tic tac del reloj como música de fondo, al fin y al cabo gente para divertirse siempre encontraba.

Y justo en el momento en que casi se decidía por abandonar su letargo y soledad, alguien timbró, extraño porque ya no eran horas de recibir visitas. Fue indecisa y desconcertada hasta la puerta y al ver por la mirilla encontró a u muchacho de ojos azules que hacía mucho no veía, alguien a quien pensó probablemente jamás volvería a encontrar. Abrió y él la abrazó sonriendo.

- ¡Kagome! Qué gusto encontrarte. –él exclamó cerca de su oído ella correspondió el abrazo contenta.

- ¡Kouga! ¿Qué haces aquí?

Cuando el chico la soltó ella estaba sonriendo casi con lágrimas en los ojos por volver a ver a ese amigo que siempre significó tanto para ella. Antes de darle oportunidad de responder lo tomó de la mano para invitarlo a pasar.

- Pues… resulta que regresé y como al parecer cambiaste tu número de celular… intenté probar suerte y aparecerme por aquí. Espero que tu hermana no se moleste. –él agregó esa última frase muy consciente de que no era la persona favorita de Kikyo y de que sus padres jamás estaban en casa.

- No, ella se está quedando en otra ciudad el resto de la semana. –llegaron a la mesa del comedor y sin necesidad de preguntar la joven sacó champagne del refrigerador, era una ocasión para brindar sin duda.

- Perfecto, entonces tenemos tiempo. Dime… ¿cómo te va?

Ella mientras sacaba y servía las copas le explicó todo, fueron pocas palabras porque él conocía ya muchas cosas, aunque hiciera más de un año que no tuvieran contacto. Kouga fue su compañero en la universidad, dos años arriba en la misma carrera, también le informó de unos pocos de los amigos comunes que todavía frecuentaba en las fiestas, le dijo que no tenía planes para cuando se graduara ese semestre y evitó como siempre tocar los temas incómodos de su situación personal.

- ¿Por habernos encontrado de nuevo? –preguntó ella proponiendo el brindis.

- Por la fortuna de haberte encontrado de nuevo. –él acordó y chocaron las copas dando así inicio a una noche larga de conversaciones y compañía, ella agradeció al cielo el haberlo mandado para sacarla de su soledad, otra vez.

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Lin entró en su habitación de hotel bastante cansada, aunque no era tan tarde. En su mente revoloteaban una y otra vez los recuerdos ese día, todo lo que aprendió y las incómodas circunstancias a las que se enfrentó tan valiente como pudo. La verdad era que el haber pasado tantas horas con Sesshoumaru Tashou fue algo que nunca esperó, vaya que entender su trabajo no era cosa fácil y además su forma de mostrárselo era muy poco natural.

FLASH BACK

Después de una hora de conducir por carretera Lin vio que se adentraban en otra ciudad, para ese punto su desconcierto era mucho, pero el miedo de preguntarle a dónde iban exactamente no la dejó hablar y él parecía muy cómodo sumido en un silencio casi absoluto, apenas con el motor y el viento soplando en sus oídos.

Para cuando llegaron a lo que obviamente era otro autódromo, uno bastante pequeño en realidad, la hora de la comida ya había pasado pero a él parecía no incomodarle. Bajaron del auto y ella, que ya empezaba a sentirse como una sombra, lo siguió varios pasos atrás al cruzar el estacionamiento, pasar por la seguridad de la entrada y llegar a la zona administrativa, donde se quedó esperándolo afuera de la oficina.

Mientras estaba ahí sola de pie consideró seriamente la posibilidad de llamar a Sango, quizás ella pudiera decirle qué estaban haciendo ahí, ya que esa pista ni figuraba en la categoría de Sesshoumaru, hasta los pocos autos que pudo ver al pasar eran distintos ante sus inexpertos ojos. Lo meditó y decidió no hacerlo, mejor sería esperar a ver qué pasaba. Al cabo de pocos minutos Sesshoumaru salió de ahí y sin dirigirle siquiera la mirada se adentró en los pasillos hasta una zona que Li ya pudo reconocer, donde se abordaban los autos para ir a la pista.

- ¿Vas… a correr aquí? –le preguntó tímida al verlo sacar de su maleta el traje especial protector contra el fuego.

- Sí. –él se puso encima de su ropa la otra y luego prosiguió con el resto del equipo de seguridad.

Esa fue la primera vez que Lin lo vio vestirse y le pareció algo incómodo, los guantes gruesos, la máscara como pasamontañas sobre el rostro, el artefacto sobre sus hombros y cuello para protegerlo de los choques, el pesado casco… la joven se sintió sofocada nada más de verlo.

Sesshoumaru subió al auto y se marchó para hacer circuitos una y otra y otra vez, Lin miró a los relajados técnicos que monitoreaban las pantallas y se comunicaban por él a veces y ella misma siguió las trayectorias en las pantallas. Al principio fue nada más como calentamiento, pero mientras el tiempo pasó, el piloto hizo movimientos cada vez más cerca del límite, aceleraba en exceso en las rectas, frenaba en el último segundo antes de entrar una curva, tomaba los peraltes en el límite… pero nunca se equivocó, parecía como si volara sobre la pista a gran velocidad.

Se imaginó la sensación, parecida y diferente a la de ir por la ciudad, porque él no levaba el viento sobre el rostro como en la carretera, pero sí andaba mucho más rápido, como deslizándose. Ella con su gran imaginación trató de sentir lo mismo y cuando se dio cuenta ya no lo veía cómodamente sentada, sino que estaba de pie muy cerca de la pantalla, alerta y con adrenalina en las venas, emocionada por la euforia y preocupada porque no le sucediera nada malo.

Para cuando Sesshoumaru regresó a donde ella estaba, ya ni tenía idea de la hora, aunque todavía quedaba mucho tiempo de luz solar. Se apresuró para ir a su encuentro y lo miró bajarse con agilidad. Lo primero que hizo el hombre fue quitarse el aparato del cuello y el casco junto con el pasamontañas, después los guantes y lo dejó todo por ahí sobre una mesa. En ese momento Lin se dio cuenta de que debajo de su mirada glacial estaba cansado. Hilillos de sudor resbalaban por su cuello y bajo la gruesa ropa anti fuego se notaba su respiración algo acelerada, seguramente ir bajo tantas cosas era como cocerse sentado.

- Eso fue… espectacular. –le dijo sin pensarlo, anonadada por lo visto en la pista y por su presencia.

Él, como de costumbre, no contestó. Tomó sus cosas y emprendió camino, ella ya habituada a ese comportamiento lo siguió hasta toparse con la puerta de un camerino, ahí esperó otra vez afuera resignada a que siempre la trataría así.

FIN DEL FLASHBACK

Con esos recuerdos y otros posteriores ella tomó un baño, seleccionando qué usaría para el reportaje y qué podría en su nuevo diario, aunque a éste último probablemente le agregaría todos y cada uno de los detalles… los malos… y los buenos.

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Sesshoumaru terminó el día con su usual rutina de ejercicios para mantenerse en forma, luego tomó una ducha y cenó algo ligero, ahora ya muy entrada la noche iba a dormirse en esa cama desconocida de habitación de hotel. El estar de un lugar para otro era de esas cosas que no le gustaban de su profesión, parte del precio a pagar.

Pero ese día en especial tenía otras cosas en la cabeza, todas resumidas en la reportera. La creyó una molestia, porque a él le gustaba estar solo siempre, pero las cosas extrañas que pasaron en su compañía lo turbaron más que hacerlo enfadar.

FLASHBACK

Después de correr en la segunda pista, esa en la que el administrador era conocido suyo y por eso le permitían practicar ahí horas extras, fue para tomar un baño mientras planeaba el resto de la tarde, a esas altura seguiría regresar a la ciudad donde se hospedaban y bajar a la chica de su auto para después ir a resolver sus propios asuntos, el ejercicio en el gimnasio y para relajar los músculos, quizás para un rato en el sauna.

Abrió la puerta de los vestidores y esperó toparse a la joven mujer de la mirada expectante e insegura como cada vez, pero en lugar de eso la encontró en el suelo, acuclillada con la cabeza entre las rodillas y el cabello negro cayéndole sobre los hombros, así su rostro estaba totalmente oculto. Primero pensó que tal vez se sentía mal, pero la respiración quieta que apenas escuchó al aproximarse lo hizo cambiar de idea, entonces… tal vez estaba cansada de esperarlo y con suerte ese sería el último día a pasar juntos.

Sin saber por qué, obedeció sus impulsos, se acercó y se agachó muy cerca y en silencio, Lin no pudo escucharlo, luego llevó sus dedos hasta las finas hebras de cabello y lo sintió suave y terso, tan lindo como su color y su forma. En ese momento pensó mil cosas, en llamara por su nombre, tomarle una mano para que supiera que él estaba ahí, preguntarle qué le sucedía… pero no tuvo tiempo para discutirlo consigo mismo, en ese instante la reportera alzó la mirada y lo observó con los muy abiertos, seguro que por la sorpresa.

Se quedaron así viéndose a los ojos nada más por varios segundos, como si esperaran a que la conducta del otro les diera la pauta de qué hacer, pudo resultar una situación incómoda, pero alguna extraña manera no lo fue, más bien se les formó alrededor una atmósfera llena de paz.

- Perdón… yo no quería molestarte. –murmuró ella mientras sus mejillas enrojecían.

- Es tarde, debes tener hambre. Vamos a comer.

Por un segundo él se notó sonreír, o lo más aproximado que podría hacer… y de inmediato modificó su expresión para quedarse viéndola con indiferencia. Se puso de pie y la tomó de la mano sin su consentimiento para llevarla consigo, ella murmuró algo muy bajo que le sonó a "Gracias", pero no respondió, al no verla indefensa y no estar tan cerca ya no notaba restos de esa extraña necesidad por mantenerla a su lado.

FIN DEL FLASHBACK

Para Sesshoumaru todo eso fue extraño, algo que a decir verdad nunca antes le pasó… pero no deseaba pensar en ello, tal vez sólo era su instinto tomando control queriendo estar cerca de una mujer hermosa y al mismo tiempo protegerla. Pero esas cosas no iban con él, no eran él. Así descartó la idea de retomar los recuerdos del resto de horas que pasaron juntos y con música instrumental de fondo, se abandonó al sueño.

CoNTiNuaRá...


Hello d nuevo!! Emm... espero q les haya gustado!!! Ese pequeño acercamiento del final es como un poquito de lo que se viene encima. Y 3 cositas. 1ro Mil grax!!! Por leer y por todos sus comentarios que me animan muchísimo!!! 2do... una claración, en el sumary dice I&K y eso es algo ambiguo (Kikyo... Kagome) Y sinceramente lo hice así porque aún no estoy decidida, o más bien hubiera sido correcto algo asi como K&I&K? 3ro... si tienen un segundito les pido un comentario, ya saben, dudas, aclaraciones, mentadas jeje mil grax!!!!