Capítulo 3

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La tarde ya había caído en la casa Shields, y el hijo del duque estaba más que dispuesto en ir por los placeres que la vida del campo da con los brazos abiertos, pero su compañero de vicios le dijo que estaría en unos minutos.

Su amigo de la infancia, Andrew —. Con el cual ya tenía una semana de haberse encontrado— se encontraba solo con su padre—él que había regresado—. Por lo tanto tenía el deber moral de esperar que su padre lo liberará para salir. Claro el también lo hacía y por eso lo comprendía; cuando los padres les pasa el legado a sus hijos mayores esperan grandes resultados para con la familia pero también esperan obediencia y deber moral para con ellos. Lo bueno es que su padre aún no lo hacía.

—Ah Darien ya estoy listo. ¿Y tú?—. Darien levantó la cabeza y vio a su amigo y ahora compañero de andadas libertinas en el campo. Sonrió. Cuando Lita lo averiguara lo mataría y él se partiría de risa.

—Andrew tu adorada Lita te matará...

—No, mi bella esposa sabrá que acompañe a un irreparable libertino para que no dañara la honra de su servidumbre.

Cuando Darien iba a rebatir tal acusación supo que el Conde tenía razón. Las chicas que estaban en su casa eran bellas, de cabellos rizados y caderas anchas con pies pequeños.

—Deja de pensar cosas sucias mi amigo. Y vayámonos.

Darien solo pudo levantar las comisura de sus labios para decir que se alegraba de que su amigo lo conociera tan bien. Y ahora él tenía que buscar a una mujer para poder sosegar su cuerpo. Aunque acompañado de un hombre perdidamente enamorado de su esposa y reconocido de la zona era una tarea algo difícil.

Ambos ya listos para cabalgar salieron rumbo a la taberna más concurrida de la zona ya que esa también era la mejor. El viaje solo duro unos cuantos minutos que llenaron hablando de minorías y una invitación a comer en casa de los Moon, a causa del regreso de la señora Lita y compañía.

Al llegar a la taberna empezaron con algo suave, cerveza y un poco de ron pero mientras avanzaba la noche el whisky también enfilo la mesa.

—Así que tu amada esposa llega...—. Darien empezó la platica con un tema seguro, como era hablar siempre de Lita, una mujer muy guapa y fina de cabellos rebeldes y de color rojo como algunos tomates— era un bello color— . ¿Tomates?, bueno a él le gustaban los tomates acaso eso quería decir que veía atractiva a la dulce Lita... No. Solo que la dama era encantadora y bella. Sacudió la cabeza y sus cabellos se alborotaron más.

—En tres o cuatro días. Parte mañana de la capital eso leí en su última carta que llego. Así que haremos una comida y tú ya estas invitado. Padre estará más que feliz hablando contigo.— Andrew era un hombre muy alegre medito Darien tras recuperar un poco el cerebro por tantas jarras de cerveza y ron.

—Ahora donde encontraré una linda dama—. Ni al cabo de terminar la oración Darien tenía una linda muchacha en sus piernas la cual parecía saber el arte de la seducción profesionalmente.

La vista de Andrew paso de vivaz y parlachin a una sombra y se alejo a fumar su puro afuera del local. Claro que no era necesario salir para consumir tal producto, pero ver a una mujer con poca ropa no era algo que él gozara, por ahora.

Mientas Andrew solo pensaba que su amada estaría otros cuatro días más sin él, sufriría como un niño abandonado.

Cuando la cabeza le dejo de zumbar un poco se dio cuenta que llevaba por lo menos unas dos horas afuera, su piel estaba helada y le temblaban los dientes. Si Unazuki lo viera lo reñiría y si Serena que era la menor por casi seis años, buena ella lo mataría, así que regreso a la taberna para haber si el "Don Juan" de su amigo ya había terminado con la chica.

—Hey amigo ya terminaste por que creo que queda poco para el amanecer, y yo tengo cosas que hacer en la mañana...—. La voz del conde se fue apagando al ver a Darien con dos mujeres una enredada entre sus piernas y la otra en sus brazos, una con sus faldas muy arriba y la otra con su corpiño muy abajo nada saltaba a la imaginación—. Rayos Darien, vayámonos o te dejo.

—No. Yo me quedo, vete, no necesito que hoy me cuides.

Y así el conde se fue a su casa mientras el futuro duque estaba más que feliz con sus damas de la seducción.

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La mañana siguiente fue otra historia el joven y futuro duque despertó en una cama llena de listones y camisones con tres damas, todas de diferentes cabelleras pero pelirrojas. Si el amaba a las pelirrojas. Y sus modales de caballero estaban al otro lado de la puerta, cuando se trataban de ellas. Mientras él pensaba como pasar el día con tan bellas chicas, el conde de Moon preparaba una nota para su padre que solo tenía dos días de llegada de Edimburgo para decirle que su esposa había adelantado el viaje e iba a recogerla. Tarde, pero la culpa era del correo. Estúpido correo.

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Capítulo 3, listo. Corto pero así salio. -_-"