¡Sin excusas, no realmente! Pero finalmente aquí estamos y como compensación para cualquier persona que (de milagro) haya estado esperando esto, este domingo subiré un one-shot más.
Esta historia es una de mis favoritas, así que espero que la disfruten. ¡Un agradecimiento especial a mi hermano mayor por señalarme las fallas mas graves en esta historia e insistir, e insistir por editarlo y subirlo de una %# vez!
Advertencias: Errónea representación sobre la administración de un restaurante y la fama, más que probable.
Descargo de responsabilidad: No soy dueña de nada, solo la historia la cual fue hecha con el fin de entretener y sin ánimo de lucro.
4° vez.
Un actor y un fan
Él era el actor del momento, su cara aparecía en cada revista, sus películas en los mejores cines y sus entrevistas una y otra vez en televisión. Todas sabían quién era él a nivel internacional, por lo que era siempre atosigado por cientos de camarógrafos y sus fans. Tenia de todo tipo de admiradores, y es a ellos a quienes les debía su grandiosa popularidad, pero a veces le hacían querer ir al fondo del océano donde pensaba que podría comer mariscos en paz.
El restaurante era el mejor de la ciudad donde había decidido vivir, tenia los mejores chefs, comida y servicio así que era casi su obligación ir a comer allí al menos una vez. Mostrarse en público en ese lugar iba a ser bueno para él, dijo su publicista. Como esperaba reservaron toda la sección V.I.P para él y pusieron a su disposición tres camareras que morían por servirlo, y a cada minuto venían a la mesa a preguntar si deseaba algo mas, en absoluto dejándole el tiempo necesario de dar tres bocados sin interrupción.
Era el precio de su fama, llamaba la atención de todos en cualquier lugar, nadie hacia omisión de él, ni el dueño del restaurante, las camareras, los otros comensales o la gente que pasaba afuera, nadie con excepción del barman.
El joven barman era talentoso, atractivo y, ya lo había confirmado, vivía en un mundo aparte. Tenía que ser así porque desde que puso un pie en el restaurante no le había dirigido la mirada. Dicha excepción estaba tan absorto clavándole la mirada cual colegiala enamorada a un comensal corriente, que dudaba que supiera que él estaba allí.
Era la primera vez que le pasaba y sentía curiosidad por el hecho, por lo que paso el resto de su comida observando detalladamente al barman y su enamoramiento, quien ignoraba o no daba atención a cualquier intento del rubio por acercarse, ni de los más sutiles o los extremadamente obvios. No obstante, el chico rubio a pesar de estar visiblemente deprimido por ello, no dejaba de suspirar desde la barra y esbozar una sonrisa idiota cada vez que una nueva idea se le venía a la cabeza.
Cuando termino de cenar, sintió que había venido a comer y ver la obra más cursi pero interesante que había visto en su vida. Hizo una nota mental para volver a comer más seguido, solo por la curiosidad que le provocaba.
-...-
Al igual que la primera vez, fue todo un revuelo con chillidos, autógrafos y saludos, pero el barman solo lo reconoció cuando ordeno un trago especial, donde el dueño del restaurante lo envió a su mesa personalmente para hacerle su orden.
Estaba acostumbrado a la torpeza de los movimientos en la gente que lo veía, pero el barman solo estaba comportándose torpe ya que su amor platónico había quedado muy lejos y apenas podía verlo. Por lo que hizo todo casi demasiado rápido y desprolijo con el fin de quedar libre para ir a su lugar tras la barra.
- ¡Q-Que disfrute su trago señor! -Exclamo rápido pero sin perder su encanto, disponiéndose a irse por lo que solo atino a hablarle para evitar su partida.
- Disculpa, ¿cómo te llamas? -Cuestiono interesado, y el barman se detuvo bruscamente y se giro a verlo.
- Yuui, señor. -Contesto con una sonrisa amable y paciente, aunque podía adivinar que sus dedos se estaban retorciendo ansiosamente detrás de su espalda.
- Yuui. -Repitió un poco sorprendido, pues el rubio parecía extranjero y aun así tenía un nombre local. Aunque femenino, el admitía que le sentaba bien.- Aquí tienes. -Sencillamente anuncio, extendiéndole una generosa propina.
Yuui tomo el dinero con aparente gratitud y se marcho sin el más mínimo pensamiento.
-...-
Era de lo más extraño, no estaba acostumbrado a la situación y no estaba muy seguro de que le gustaba. El no era egocéntrico, en realidad, normalmente preferiría que las personas le ignoraran y no causaran tanto alboroto cada vez que lo ven, pero con el barman rubio era diferente. Porque no solo le estaba ignorando, sino que también lo había puesto en un plano aparte junto a todo y todos los demás que no sean ese dichoso comensal por quien se sonrojaba y fantaseaba.
Hizo de una rutina comer en el restaurante una vez a la semana, para continuar con su "investigación" y siempre era lo mismo hasta que un día, entro por la puerta del restaurante con sus guardaespaldas y vio algo que le robo el aliento.
El barman estaba resplandeciente, eufórico, completamente esplendido con su vestimenta nueva de mesero y tomando la orden de su comensal favorito. El solo había visto ese estado en algunas fans, cuyas vidas parecían depender de si él les dirigía la palabra o no, y el barman/mesero estaba igual, lleno de felicidad como todo un fan que estaba complacido por recibir la atención de su ídolo.
Pero no era solo eso, ese rubio parecía sacado de una revista o una escena, totalmente perfecto: Su largo cabello rubio estaba ahora prolijamente atado a una coleta alta adorable, sus enormes ojos zafiro brillaban con gran fuerza, sus labios rosas se movían tentadoramente y sus mejillas pálidas las cubría un encantador rubor natural.
Disfruto de su cena casi con amargura, viendo como el "nuevo mesero" dio todas sus atenciones a aquel comensal que con una sonrisa parecía derretir el corazón de Yuui.
-...-
En una ocasión debido a su agenda apretada tuvo que ir a cenar casi a la hora que cerraba el restaurante, el dueño hizo que se quedara el chef principal y un mesero para atenderlo a pesar de la hora, dicho mesero era Yuui a quien por primera vez vio libre de cualquier distracción por cierto comensal.
Su comportamiento fue profesional a la hora de tomar su orden y traerla, pero tras cenar y disponerse a pedir un postre parecía que Yuui quería arrancarle un ojo con su pluma y todo con una amplia sonrisa.
- ¿Y querrá otro postre después del postre, y uno después de ese? -Pregunto cuándo se acerco con su postre preparado.- Quizás así se harán las dos de la madrugada y su necesidad por ser una molestia estará satisfecha. -Dijo en un tono cortante que lo sorprendió, al parecer el rubio no estaba compuesto enteramente de sonrisas y cortesía.
- ¿Disculpa?
- No lo disculpo, por usted me perdí una tercera cita que iba a ser memorable. -Replico haciendo un increíble trabajo como para parecer que estaba hablando amistosamente ante la posibilidad de que el chef lo estuviera observando.- Fue muy duro para mí conseguir que aceptara mi invitación, si no vuelve a querer saber de mi hare que se atragante con la aceituna del próximo martini que me pida la siguiente semana.
- ¿Duro? ¿No volver a querer saber de ti? Ese sujeto seguro se esta haciéndolas de rogar, tu se lo haces fácil comportándote como una adolescente desesperada. -Respondió indiferentemente, arqueando una ceja ante sus palabras.
- ¿Q-Q-Que sabes tú? -Pregunto alzando sus hombros defensivamente, antes de dar un vistazo a su alrededor y continuar en un tono más libre al darse cuenta que no había espectadores.- Ni siquiera sabes de quien hablo.
- El comensal que se sienta siempre en la mesa junto a la ventana y después de sus comidas siempre te pide un vaso de whisky. -Dijo y rápidamente quiso estrellar su cabeza contra la mesa, después de todo, había involuntariamente confesado sobre su "acosamiento".
- ¿Como sabes? -Pregunto sorprendido, y luego parpadeo un par de veces cuando lo comprendió.- ¿me has estado espiando? ¿Cada vez que vienes aquí? -Quiso saber poniéndolo en vergüenza, suponiendo que había enojado al barman que para su propia sorpresa solo rio.- Eso es extraño.
- Si, supongo que sí. -Admitió un poco más relajado, sintiendo como si había evitado una bala peligrosa de milagro.- Pero era mejor mirarte a ti en vez de aburrirme viendo los intentos de tus compañeras por llamar mi atención.
- Me alegra saber que sirvo de entretenimiento para las grandes estrellas. -Dijo en un tono molesto pero era claro que estaba bromeando.
- Así que están en la tercera cita, ¿quien fue el que planto cara? ¿Él? -Se animo a cuestionar después de que el chef se retiro y dejo a Yuui a cargo de cerrar, el cual se tomo la libertad de sentarse en su mesa mientras esperaba que terminara su postre.
- Hablar de mis amoríos con una estrella de cine que come tiramisú a la madrugada, esto tendré que ponerlo en mi diario. -Dijo rascándose la mejilla distraídamente, como si estuviera pensando si hablar o no.- No, fui yo. -Admitió después de un tiempo, lo que provoco en él un resoplido burlón.- ¿Que es tan gracioso?
- Nada, nada. -Dijo tomando otro bocado, antes de continuar.- ¿Que ha pasado de interesante hasta ahora?
- No mucho,.. el no es muy comunicativo, pero creo que estoy haciendo avances. El.. el me dio el numero de su oficina. -Dijo mirando hacia otro lado, un poco dubitativo aun.
- ¿Y no su celular? ¿Enserio crees que este sujeto quiere algo serio contigo? -Cuestiono bruscamente por error.
- Por supuesto que sí, el dijo que había perdido su celular y que cuando compre uno nuevo me lo daría. -Rápidamente explico, mirando un poco ofendido por su acusación.
"Ingenuidad", debía ser el segundo nombre de Yuui.
-...-
Las siguientes semanas se volvió casi una rutina charlar con él durante el postre sobre su floreciente relación con el comensal, aunque al principio era reacio a dar detalles todo cambio tras lo que pareció la cita de ensueño y parecía lo suficiente confiado para hablar con más facilidad, como si él se tratara de su psicólogo personal.
Siempre hacia películas de acción, y en ellas muy pocas tenían escenas románticas, ninguna de ellas parecía tan bueno como las que parecía vivir Yuui el cual estaba perdidamente enamorado de un comensal aprovechador. Sí, eso había concluido, el comensal, dueño del corazón del barman no estaba más que jugando con sus sentimientos, el rubio era un tonto por no darse cuenta que para lo único que realmente lo quería es llevarlo a la cama. Lo sabía, y se sentía un idiota por no decirle, pero no quería arruinar la fantasía de Yuui, además, tarde o temprano despertaría a la realidad y lo dejaría por su cuenta.
-...-
Semanas más tarde, el sabía que Yuui había comenzado a ver las señales pero al parecer su optimismo hacia el amor aun lo cegaba y no hacía más que excusar las actitudes de su "pareja" y decir que solo necesitaba tiempo.
Era triste ver como alguien como Yuui sufría cayendo una y otra vez en la misma trampa, pero era más triste recordar cuándo fue la última vez que había buscado una relación seria con alguien y se había entusiasmado por una llamada o divertido en una cita. Por muy malsana que fuera, había comenzado a envidiar la relación del barman.
Cuanto más veía a Yuui mas quería a alguien como él a su lado, sencillo, atractivo, simpático, divertido, trabajador, encantador, alguien real que le diera amor real.
-...-
Las siguientes semanas comenzó a mirar con cierto odio a aquel comensal cada vez que se cruzaban en el mismo restaurante y a apretar los dientes cada vez que el barman lo mencionaba. Pero no por celos, eso nunca.
-...-
Viajando en su auto en camino a una fiesta, concluyo a regañadientes que eran celos, unos enormes celos.
Lo tenía claro al haber avistado a Yuui salir de un bar con cierto comensal con quien compartía ansiosos besos que al final de la noche se transformarían en algo mucho más íntimo.
Esa semana sabía que vería a Yuui brillar como siempre hacia cuando está de buen humor, pero lo único que consiguió fue una disculpa del dueño como su mesero favorito se estaba reportando enfermo. Así que espero la próxima semana, donde Yuui se presento pero con un nuevo corte de pelo y una sonrisa estúpidamente amplia.
- El dijo que le gustaban mas la gente con el cabello corto, dijo que probablemente me iba a quedar mejor. -Había comentado cuando le pregunto por el cambio. Y tiene razón, le calzaba perfecto pero no le gustaba la forma en la cual Yuui parecía escuchar y obedecer al comensal como si él no tuviera voz propia.
- ¿Y si mañana dice que le gustan los calvos? -Había preguntado con ironía, y gruño al notar que el barman/mesero lo estaba considerando realmente.- Olvida lo que pregunte, ¿que es lo que te dijo el sobre tu nuevo look?
Yuui salió de su pose pensativa a una bastante decepcionada.
- Nada, el no me dijo nada. -Dijo cruzándose de brazos y apretando sus labios por un momento, angustiado.- Últimamente está muy distante, ¿crees que haya hecho algo malo para desagradarle?
- ¿Ya te has acostado con él? -Pregunto directamente, fingiendo indiferencia mientras alzaba su copa de vino.
- Si, un par de veces. -Confeso abochornado, mirando casualmente alrededor esperando que nadie lo haya escuchado.
- Ah.. -Se limito a decir, después de todo, ahí estaba la respuesta. El hombre finalmente consiguió lo que quería y Yuui ya no le interesaba.
- ¿Que es? ¿Por qué dices "ah.."? ¿Tiene algo que ver con eso? ¿Acaso insinúas que no lo satisfago bien? ¿Es eso? -Pregunto en susurros rápidos y con una expresión de autentica preocupación.
- Cálmate, no dije ni insinué nada de eso. -Dijo rodando los ojos mientras pensaba si debía ser sincero y directo como siempre ante un tema tan personal y en el que ciertamente no debía inmiscuirse.- Estoy seguro que tú debes ser muy bueno en la cama, y si no lo fuera, alguien que "realmente" te quisiera no te dejaría ni se molestaría por algo así, ¿verdad? -Dijo esperando que el rubio leyera entre líneas.
Pero Yuui solo soltó un suspiro de extremo alivio y sonrió para sí mientras decía:
- Tienes razón, gracias, entonces el problema debe residir en otro lugar. Quizás en sus negocios, o algo relacionado con su familia o que no sepa.
- Piensa lo que quieras. -Exclamo resignado.
-...-
No se sorprendió cuando la siguiente semana Yuui tampoco asistió al trabajo, la sorpresa se la llevo cuando conduciendo hacia una reunión diviso a alguien solo sentado en la banca de un parque muy similar al barman y al regresar una hora después por el mismo camino descubrir que dicho sujeto seguía allí recostado y temblando de frio.
Se paró a un lado de la plazoleta y se acerco con cuidado, podría estar equivocándose y terminar asaltado, ya otras veces le había pasado, claro que el ladrón siempre terminaba en el hospital y el con sus pertenencias intactas.
- Oye.. -Comenzó a decir a la vez que se acercaba y tomaba los detalles. Como que, de hecho, no era un ladrón sino Yuui y no estaba temblando de frio sino que sus hombros se sacudían del llanto.- ¿Yuui? -Le llamo, y al oír su nombre el rubio alzo la mirada. Sus ojos rojos y su rostro empapado en lágrimas quedo en evidencia a la luz de las farolas, las cuales inmediatamente intento borrar al ser reconocido.- ¿Que sucedió? ¿Por qué estas aquí a estas horas.. y llorando?
- N-No tiene importancia.. -Contesto haciendo un esfuerzo vano en ocultar su pesar, poniéndose de pie con intenciones de irse. El logro tomar su muñeca cuando paso a su lado por puro reflejo.
- Espera, ¿como que no la tiene? ¿por qué estarías en este estado de no ser importante? -Pregunto molesto e inseguro al mismo tiempo, nunca había intentado confortar a nadie antes. Yuui no contesto, pero no tenía que hacerlo.- Se trata de ese sujeto, ¿no es así? ¿que es lo que hizo?
Yuui bajo su mirada, no parecía dispuesto a hablar por eso se sorprendió cuando finalmente respondió, por lo bajo:
- F-Fui.. fui a buscarlo al trabajo y.. y él estaba.. -Hizo una pausa donde uso su mano libre para limpiar algunas lagrimas traicioneras.- estaba teniendo.. sexo en su oficina con su secretaria.. -Confeso alzando su mirada para verlo con sus grandes y húmedos ojos azules llenos de dolor.- y.. ni siquiera le importo ser descubierto.. Ni me dio explicaciones o excusas.. solo dijo "lo siento" y me cerró la puerta en la cara.
- Lo.. lo lamento.. -Dijo soltándolo y sin saber que mas hacer.
- ¿Por qué? Tu ya sabias que iba a terminar así, ¿no? -Pregunto amargamente retándolo a negarlo con su mirada.- Desde el principio..., yo fui el que estaba tan ciego como para no verlo, o más bien.. aceptarlo, todo estaba ahí frente a mí, pero estaba tan ilusionado con que esta vez sería diferente, pensando que funcionaria y obtendría un amor de película así que opte por ignorar todo solo para que al final... -El entonces aparto su mirada y esbozo una amplia sonrisa, una muy triste.- Soy un idiota.
- No eres idiota, solo.. no has sabido donde buscar y por eso te has equivocado algunas veces, no es nada que no le pase a todo el mundo. -Respondió intentando ser lo más reconfortante posible.
- ¿Incluyéndote? -Cuestiono ligeramente interesado, deliberadamente intentando llevar la conversación a otro lado.
- Si, de hecho, soy el ejemplo perfecto. -Admitió con un poco de ironía en su voz, no sabiendo que esperar cuando el rubio le dio una mirada de escepticismo.
- Pero eres una estrella de cine, eres famoso, tienes dinero y eres apuesto y todas esas cosas, estoy seguro que podrías conseguir a quien realmente quieres en un dos por tres. -Replico mientras miraba sus pies y distraídamente arreglaba su ropa y a sí mismo para no parecer el desastre emocional que era por dentro.
- Si fuera tan fácil, no estaría cenando solo todos los días, ¿o sí?
- Así que incluso tú puedes ser un desafortunado en el amor. -Concluyo mirándolo con un poco de mas animo antes de suspirar y señalar por encima de su hombro hacia la calle.- Todo esto apesta, creo que iré a mi casa a ahogarme con helado hasta que me sienta mejor.
- Eso suena a un buen plan. -Dijo comenzando a seguirlo cuando el dio unos pasos atrás de espaldas.
- Tu.. ¿quieres venir? -Pregunto atónito, sacudiendo sus manos al aire con un aire avergonzado.- P-Pero mi casa esta desprolija y.. y es muy pequeña, dudo mucho que te guste.
- Tu casa estará bien, deja que te lleve.
-...-
Pasaron esa noche sentados en el sofá bajo unas cuantas mantas, comiendo de dos enormes tarros de helado y viendo clásicas películas románticas hasta caer dormidos. Hubo un momento donde Yuui se quebró y comenzó a llorar por su mala fortuna en el amor, pero no fue nada que 1/4 más de helado con licor agregado y una fácil charla sobre algunos chismes de su estudio de filmación no pudo arreglar.
A la mañana siguiente, cerca del mediodía, había despertado por el vibrar incesante de su celular junto a un profundamente dormido rubio, el cual se encontraba recostado en su hombro y tenía sus labios y mejillas manchadas de chocolate. Quien quiera que le llamara podría esperar unas horas más.
Mini-OMAKE
Había pasado un mes y su trabajo siguió estando lleno de escenas de acción pero su vida real era una cosa diferente. Ahora formaba parte de una duradera película de amor con un co-protagonista que apenas se daba a conocer entre las cámaras, aun trabajaba como barman/mesero en su restaurante favorito y, tal como esperaba, era muy bueno en la cama.
No es como que importara, pero era algo de lo que Yuui le permitió comprobar solo recientemente.
- Si piensas dejarme ahora,.. -Comenzó a decir, acurrucado entre sus brazos un poco somnoliento y muy desnudo.- venderé por buen precio todo lo que se de ti a los amarillistas así que no te sorprendas si hacen un artículo de ti sobre "¿que tan bueno es en la cama?"
Dejo escapar una carcajada pequeña, a pesar de que sabía que la amenaza iba mitad enserio y mitad bromeando.
- No lo hare, eres el mejor repelente de admiradoras que he tenido. -Dijo mentalmente recordando como de pronto su correo de admiradoras con confesiones de amor había cambiado a tener felicitaciones y otras cosas más que no quería recordar proveniente de algunas fans demasiado "pro-BL".
- Solo hay una persona que puede ser tu fan número uno, ¿no te lo he dicho ya? -Dijo Yuui mirando hacia arriba para verlo y trazar con su dedo índice algunas "mordeduras de amor" que había en su cuello.
- Si, solo tú. -Contesto divertido, a lo que Yuui asintió con firmeza y con su dedo empujo su nariz para dar énfasis a sus palabras.
- Y que no se te olvide.
¿No son lindos? En esta ocasión al único a quien se le ha dado un nombre es a Fai/Yuui (sinceramente me encanta ambos nombres), mientras Kurogane tiene el POV y nuestro misterioso comensal tiene como identidad el de Ashura. ¡Pero no me malentiendan! Me encanta Ashura, pero el encaja tan bien para papeles tanto buenos como malos, que no me puedo resistir.
¿Curiosidad por el trasfondo de la historia? ¡Te invito a dar un vistazo a mi profile!
¡Muchas gracias por leer!
~Kira Mirai
