Cáp. 4 "Segundo Encuentro"
Después de una larga charla con su amiga Yuri, finalmente Misao regresó a su hogar, ambas se verían nuevamente el día de mañana en clases. Misao también conoció el NetNavi de su amiga, Alpha… la cual había conseguido después de que Misao se había marchado, así tendría algo de compañía. Al fin el programa que había estado descargando terminó, no tardó en instalarlo… ahora podía navegar por la Net y estar informada de todo lo que sucedía en ella, terminó un pequeño informe y se fue a dormir.
Despertó a la mañana siguiente, pero aún era temprano para ir al colegio, utilizando el tiempo que tenía de sobra, se baño y busco algo para ponerse, luego desayunó y estuvo un rato navegando. Hoy si podía llevar su computadora, ya faltaban unos cuantos minutos para que tocaran. Salió hacia la escuela con un paso normal, en la entrada se encontró con Yuri y se sentaron juntas. En el primer descanso Yuri la llevó a recorrer el colegio por completo, Yai y Maylu fueron también con ellas.
-Es verdad, hoy vendría Chaud, y comenzaríamos a entrenar –se acordó de pronto Maylu-
-Ese engreído…
-Ya debe estar por llegar, discúlpennos debemos ir con Lan, a la salida nos vemos, adiós –ambas se alejaron-
Justo a tiempo lograron recorrer la escuela, pues tocaron para entrar a los respectivos salones, como lo que estaban pasando ya lo sabía pregunto a la Señorita Mary si podía salir, esta accedió. Misao salió al patio y se sentó bajo uno de los árboles que ahí había, abrió la computadora y se conecto a la red, para terminarlo que había hecho en la mañana.
Se puso a investigar los virus y Reploids que están amenazando en este momento la Net, ya que una de las funciones que tenía el programa que había instaladazo era esa, scannear la Net. Antes no necesitaba de un programa, pues estaba Gamma, y en los Estados Unidos ambas eran Net Agentes, algo así como el gobierno, quien sabe. Pero hacían lo que les gustaba, proteger todo en relación a la Net. Llevaba unos cuantos minutos trabajando en eso, copiaba los virus que se encontraba, para luego diseñar una solución a ellos.
En la acera frente al colegio se detuvo una limosina negra. De ella bajó un muchacho con pantalones verdes y chaqueta roja. Cabellos blancos y negros, ojos con el color y la emoción del hielo. Misao no se percató de su llegada, pues ya se habían topado, aunque fueron pocos segundos. Chaud caminó por el pequeño camino de cemento que daba a la puerta de la escuela. Observó a su alrededor y la vio. Pero no se percató de que era la anterior, ya que su rostro estaba escondido tras la pantalla del PC. Solo unos cuantos cabellos azules sobresalían naturalmente. Chaud se dirigió hacia la oficina del superior. Este entregó los informes, como le había dicho a Lan. Después de eso, el muchacho de cabello bicolor tomo asiento en la escalera que daba paso a las puertas de la escuela. No sabía a que hora saldría Lan.
Por su parte Misao había rastreado una fuga de Reploids, utilizando un código logró reparar el espacio dañado, solo eso encontró. No obstante decidió quedarse a observar, y así comprobar que lo que había hecho trabajaba perfectamente. Chaud comenzaba a impacientarse. Cuanto rato más tendría que esperar. Volvió su mirada hacia la persona bajo el árbol, su única opción era preguntarle los horarios a ella, o el, no estaba seguro. Caminó hacia el árbol, se encontraba a escasos metros de aquella persona.
-Disculpa… -preguntó-
Misao alzó la vista en una rápida reacción, como la vez anterior el fuego y el hielo de sus ojos se encontraron, Chaud pestañeo temiendo que desapareciera como la última vez, pero al abrirlos aún continuaba ahí, con su expresión de desconcierto.
-¿Dime? –Misao también preguntó, Chaud no lograba articular la palabra- ¿Uh? –la chica torció un poco la cabeza-
-Ah, si… ¿P-puedes decirme cuanto falta para que salgan de clases? –Misao intentó no parecer sorprendida y miró el reloj de la computadora-
-Solo faltan 10 minutos –contestó-
-G-gracias… soy Blaze, Chaud Blaze –se presentó después de agradecer-
-"¿Blaze?... Blaze Quest" Yo soy Misao Takani, muchos gusto –volvió a lo suyo en la computadora-
-¿Te molesta si espero aquí? –Chaud se sonrojo-
-… -ella volvió a subir la vista, enseñando el rojo intenso de sus ojos- Para nada…
-¿No eres de acá, verdad? Es primera vez, es decir segunda que te veo…
-Te equivocas si soy de aquí, solo que he vivido la mayor parte de mi vida en Estados Unidos, y regresé hace poco.
-Solo 5 minutos mas Chaud –le informó Protoman desde la terminal, Misao lo observó-
-Está bien, el es Protoman, mi navi… ¿Debes tener uno también, no? –Chaud no sabía de que hablar, estaba nervioso, de alguna manera sus ojos se le hicieron conocidos de igual manera-
-Mucho gusto, y no, lamento defraudarte… pero no –cerró su computadora, y esta vez ella preguntó- Y… ¿Tienes alguna relación con Blaze Quest?
-Por supuesto que si… -recobró el valor y la fría mirada- Mi padre es dueño de la compañía, y yo me encargo de hacer los contactos con los proveedores y los clientes
-No lo tomes a mal, pero la arrogancia se nota en tu mirada, a lo que voy, es que no has tenido tiempo para realizar cosas que los demás jóvenes acostumbran hacer y que te gustaría realizar, al contrario de estar dirigiendo el negocio de tu padre… -finalmente tocan el timbre de salida, salen Lan, Yuri y los demás, mientras Chaud los observaba, Dex le hacía coscorrones al joven de los patines mientras este se reía a montones, Misao observó eso también y volvió su mirada al muchacho de ojos azules- Lo envidias, pues el es libre de hacer lo que le gusta, mientras tu estas atado a los negocios, y no disfrutas tu adolescencia, siempre con ese rostro serio, y ninguna expresión… –tomó su computadora y se levando, Protoman no interrumpió su conversación, pues pensó en lo que ella dijo, y probablemente tenía razón, muchas veces no entendía lo que Chaud sentía, el tampoco recibía ninguna muestra de apoyo o aprecio de su padre, desde aquel día…- Estoy en lo correcto, ¿No? Y eso que prácticamente no te conozco, bueno adiós… -Chaud estaba sin habla, con la mirada gacha, levantó el rostro con su típica mirada de ironía, la que acaban de describir como arrogante, la vio partir-
Chaud no actuaba como de costumbre... incluso perdió el encuentro con Lan, era acaso que ella… ¿Tenía razón? ¡No! ¿Qué sabía ella de el? ¿Quién era ella para decirle tal cosa? De seguro alguien insignificante, que no está a su altura en toda clase de situaciones. Anetta no se encontraba ahí. No podría hablarle, después de todo ella siempre estaba para escucharlo, esa noche no pudo dormir, ¿Por qué, por qué esas palabras seguían en su mente? ¿Se estaría volviendo loco, o más que eso… realmente ella tenía razón?
