Tercera Instancia

Rei pendía de los pocos dedos con los que Shinji le había llegado a sujetar un extendido y dolido brazo, amenazando perder el agarre y dejarla caer al olvido. Asuka, apoyándose en el borde del hoyo, intentaba alcanzar su mano. El corazón le bombeaba a mil por hora, la adrenalina la tenía totalmente agudizada y sus extremidades se sentían débiles por el miedo. Shinji estaba empezando a resbalar también, amenazando irse con Rei al abismo. Pudo ver, entonces, el rostro de ella, con sus ojos rojos mostrándose desesperados y aterrorizados. Parecía estar a punto de llorar. No lo pensó dos veces. Alcanzó, con un despliegue de energía y determinación, el otro brazo de la chica y, con ayuda de Shinji, la levantaron y sacaron del agujero. Respiraba profundamente. Demoró un poco en darse cuenta pero sintió, con dolor, a Shinji darle un fuerte abrazo a Rei, y ella corresponderlo, aunque tímidamente. Bajó la vista, apenada, aunque sin saber por qué.

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Ya había llegado el día y los ángeles rondaban la Tierra, llevando consigo su hermoso canto. El refugio era bueno, y la compañía también. No le importaba tener que pasar todo un día ahí.

"¿Y cómo sigues, Rei?" le preguntó su anfitrión, con cierta felicidad en su expresión.

"Bien." le respondió ella, sin mayor interés. Se sentía cómoda en la presencia de aquel chico, tan agradable y bueno con ella, pero no sabía cómo comportarse, cómo actuar, cómo expresarse con él. Por más tiempo que pasaron juntos siempre aprendía algo, de ella misma, de él y de todas las personas. Pero todavía no sabía cómo hacer...

El tiempo pasó más rápido de lo que pudieron darse cuenta, hablando de temas desde lo más sencillos hasta lo más complejos. En un punto, incluso, Rei llegó a comentar la razón de su visita.

"Algo extraño me pasó mientras dormía... Algo que nunca me había pasado."

"¿Qué cosa, Rei?" le preguntó él, entre interesado y preocupado.

"Creo que he soñado." le respondió ella, luego de un corto momento.

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Esta vez, por suerte, Shinji no se quedó dormido en clase. Asuka le había dejado en claro que no quería que eso pasara de nuevo, y que las consecuencias las dejaba a su imaginación. Por lo menos no tuvo que pensar en ellas, pues igual no quería que sucedieran. Sin embargo esa no fue la única razón de que no se quedara dormido. La clase estaba interesante, para variar, y nuevamente pudo sentir esa conexión, en la mirada, con Rei. Había algo en ella, en esos profundos y hermosos ojos rojos. Se sentía cautivado y, a la vez, intrigado por ellos. Esa sensación lo mantuvo en velo por horas, y por ende no pudo quedarse dormido así quisiera.

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La hora del almuerzo había llegado, y con esta más recriminaciones por parte de Asuka. La comida que había preparado no fue abundante, por su falta de tiempo en la mañana, y ella no dejaba de encontrar nuevas formas de recordárselo. Ambos comieron poco, como es de suponer, y se separaron casi todo el día. Las rabietas de Asuka eran algo que Shinji ya había aprendido, por lo menos en parte, a tratar: simple evasión.

"¡Pero ¿cómo puedes dejar que te trate así?!" le recriminaba Touji, enfadado de ver a su amigo en tal estado. Nunca se había sentido muy cómodo con Asuka, y esta era una de muchas de las razones. Kensuke, al lado de ellos, simplemente miraba a su amigo, esperando a ver qué sucedía. Shinji, sin embargo, no respondía. Al final se quedaron los tres en silencio, mirando en dirección al patio del colegio. El tiempo pasó y cada uno divagó en sus propios pensamientos. Shinji, sin embargo, no compartía aquello. Se encontraba mirando, cautivado, a unos hermosos ojos rojos que lo miraban desde el otro lado del patio, con gran atención.