Bueno, a los que han leído y comentado, gracias, gracias, gracias. A los que han leído y no han comentado... ¡Animaos! vuestra opinión es la que nos empuja a continuar
Perdón por haber tardado en postear, estoy trabajando en otra historia, con un poquito de angst...la postearé cuando esté acabada, así ahorraré sufrimientos.
-¿Podemos jugar en la playa?
-¡Claro!-Steve desvió su atención de la despensa, ¿cuándo había comprado Danny todo aquello? Juraría que él también había ido al supermercado el día anterior y no había visto eso, pero, posiblemente, entre carrera y carrera, se había perdido muchas cosas.
-Pero nada de acercarse al agua, y jugad donde podamos veros.-añadió Danny, y, cuando levantó la vista del plato que estaba secando, se dijo a sí mismo que, ni siquiera bajo tortura, podría decidir si el premio al puchero del año lo acababa de ganar Steve, o los niños.
-¿Qué tiene de divertido jugar en la playa si no se puede ir al agua?- protestó el SEAL.
-Vas a ser tú quién responda ante tu amigo si los niños se ahogan, o se los lleva la corriente- informó el policía encogiéndose de hombros-. Pero, si vas tú con ellos, podéis ir al agua. Los tres.
El marine era consciente de que, en ese preciso instante, su amigo le hablaba con el tono de voz que usaba para razonar con los niños, y sabía que, debido a su alto cargo en la Marina y siendo él el jefe del 5.0, debería molestarle, pero lo cierto es que no le importaba demasiado.
-También puedes ir tú- dijo sonriendo. El policía negó con la cierto, "Danno no sabe nadar"
-¡Danno sabe nadar!- se quejó el rubio-, pero sólo lo hace cuando hay vidas en juego. Además, hoy Danno va a preparar comida de verdad, y agradecerá que Rambo, aquí presente, se mantenga lo más alejado posible de la cocina. No me apetece que estés alrededor, distrayéndome.
-¿Cómo podría yo distraerte?- preguntó Steve con una sonrisa enorme.
-Siendo tú, simplemente. Así que vete a jugar con los niños y deja que el gran chef, Monsieur Williams se encargue de todo. Venga, venga, venga- añadió azuzando a Steve con las manos para que se fuese de la cocina.
-¿Gran chef? Creí que la comida de Jersey se basaba en perritos calientes y sándwiches…
-Eso es porque sólo sabes de Jersey lo que te conviene, también nos encanta la comida italiana y la cubana.
El SEAL se alejó con los niños diciéndoles, en voz lo suficientemente alta para que su amigo pudiese oírle, que probablemente el menú del día consistiese en pizza. Un gruñido exasperado le llegó de la cocina a modo de respuesta.
El capitán Mcgarrett no era consciente de cuánto apreciaba a la hija de su compañero hasta que la vio aparecer en ese momento. La niña salió del coche de su madre y se lanzó a los brazos de su padre. Esa escena removía siempre algo dentro del SEAL, posiblemente la propia nostalgia de su infancia. Pero no tuvo mucho tiempo para meditar sobre eso, porque Grace había abandonado el confort de su padre para darle un fuerte abrazo a su tío-Steve, mientras el rubio les miraba con una sonrisa. Rachel se puso junto a su ex.
-¿Cómo es eso de que estáis cuidando a unos niños?- preguntó sin ocultar la diversión que le producía el hecho.
-En realidad los cuida él- dijo el policía señalando a su amigo con la barbilla, y sin apartar la vista de ellos-. Pero, antes de que ocurra una catástrofe, he venido a echar una mano.
-Ajá…- asintió la mujer-. Vendré a por Grace a las ocho. Pasadlo bien.
Mientras esta conversación tenía lugar, la niña informaba a Steve del último juguete que le había regalado papá-Stan. Sí, era una Barbie. No, no es lo mismo "Barbie princesa", que "Barbie princesa de diamantes", el vestido no es el mismo. Grace miró a su padre haciendo un gesto indicador de que era necesaria mucha paciencia, mientras el Marine vocalizaba en silencio la palabra "Ayuda". Danny decidió rescatar a su amigo de la clase avanzada de Barbielogía, pero no hizo falta, en cuanto entraron en casa la niña husmeó el aire y se giró hacia su Danno.
-¿Has hecho lasagna?- preguntó entusiasmada. Su padre asintió-. ¿La receta de la abuelita?
-La misma. Pero antes vas a conocer a Uluwehi y Aukukeko , chicos, ella es mi hija, Grace.
Los niños se saludaron y pronto estaban en el salón jugando a profesores y alumnos.
-Será mejor que te quedes como alumno de intercambio- sonrió Danny- para controlar al personal. Ten cuidado con Grace, le encanta dar órdenes. Lo sacó de su madre.
El SEAL ni siquiera intentó disimular su carcajada.
-¿En serio?
-No sé qué estás tratando de insinuar. Voy a ver cómo va la comida.
Si no estuviese aquí sentado ahora mismo- dijo Steve después de tragar un bocado de su lasagna-, no me creería que cocinas tan bien. Pensé que sólo sabías meter comida precalentada en el microondas .
-No me gusta cocinar para mí solo- musitó el policía-, y mi cocina es tan pequeña que se me quitan las ganas de hacer cosas elaboradas.
-Todo tu piso es pequeño.
-¿Otra vez? ¿Es que no vas a dejar el tema nunca? El piso cubre mis necesidades, así que es perfecto.
-No, no es perfecto. Grace, ¿qué piensas del piso de Danno?
La niña entrecerró los ojos y sacudió su cabecita haciendo volar sus dos coletas.
-No me vais a meter en esto. No pienso dar mi opinión.
-¿Ves? Igual que su madre- rió el detective.
-A mí me recuerda más a su padre- bromeó Steve-, pero está bien. Es justo. No te haré opinar sobre el tema.
Pasaron la tarde en el parque, jugando, tomando helado con Kamekona y jugando otra vez. Fue una tarde alegre y relajada. Incluso Danny llegó a un punto en el que dejó de bufar y de removerse inquieto cada vez que oía a alguna mujer susurrar con otra las palabras "Qué tierno" y "es tan adorable…" Al principio Steve les daba las gracias con una sonrisa enorme, hasta que su compañero le explicó que con "adorable" no se referían a los niños, ni a ellos interactuando con los niños, sino a ellos dos, solos. Entonces, el SEAL frunció el ceño, intentando procesar la información y luego, encogiéndose de hombros, volvió a concentrarse en empujar el columpio de Uluwehi.
-Vale, aquí hay alguien que ya no puede más- susurró el policía al cabo de unas horas. Steve miró a su compañero. Aukukeko se había dormido acurrucado en el regazo del rubio-. Capitán, deje de donreir como un idiota y vaya a buscar a las niñas.
El Marine parpadeó sorprendido. No se había dado cuenta de que se había quedado viendo la escena como un tonto. Mientras se alejaba a buscar al resto, oyó una suave carcajada tras él.
A las ocho, Rachel se llevó a Grace, que no dejaba de parlotear alegremente contando todo lo que habían hecho esa tarde y preguntando si podía ir otro día a jugar con los niños, porfiporfiporfiporfi, porque Danno y tío-Steve necesitaban claramente su ayuda para cuidarlos. Oyendo a Rachel decirle que ya se estudiaría la posibilidad, Steve se giró para encontrarse con un Danny que ya estaba echando de menos a su pequeña.
-Eso lo ha sacado de ti- dijo refiriéndose al incansable parloteo y en un intento por elevar el ánimo de su amigo. Los ojos del rubio brillaron con una sonrisa.
-Es posible.
Aukukeko y Uluwehi ya se habían metido en cama tras una deliciosa cena y un buen cuento y, como siempre, el día acabó con los dos amigos sentados en la playa compartiendo unas cervezas. Steve sabía que su compañero estaba esperando algo de él. Llevaba toda la tarde con esa expresión que decía "¿en serio? ¿No vas a decir nada?" porque, dijese lo que dijese, el policía también tenía caras… además de gestos, y de un montón de palabras, y es que Danny no dejaba de hablar, ni siquiera cuando estaba en silencio. El problema es que no tenía ni idea de lo que se suponía que debía decir, así que siguió sumido en sus meditaciones sobre la que quizás había sido uno de los mejores días de su vida.
-Cuesta pensar que mañana hay que trabajar. A pesar de que a veces se porten mal, preferiría pasar el día aquí, con los niños y con…-de pronto, se dio cuenta de algo muy importante- ¡Danny!
-¿Hmmm?-mientras bebía un trago, el rubio le miró interrogante por el rabillo del ojo.
-¡Los niños! ¿Qué voy a hacer con ellos mientras estamos en el trabajo?
En el rostro del policía se fue dibujando lentamente una amplia sonrisa y el SEAL se dio cuenta de que precisamente aquello era lo que su amigo llevaba esperando toda la tarde
-He hablado con Lokelani, a veces cuida a Grace cuando nos surge alguna emergencia-Steve sintió que en ese momento podría besar a su amigo-Me he convertido en tu héroe, ¿verdad?
-Danny, no sé qué habría hecho sin ti.
