¡SLAP! El sonido de la bofetada pudo escucharse por toda la sala común de Griffyndor, callando conversaciones, discusiones, bromas, diatribas, coqueteos, charlas de estudio; todo, con tan solo ese sonido.
Las mujeres sonreían, (algunas al menos,) los hombres por su parte, simplemente observaban expectantes el espectáculo que estaba de seguro por venir.
El agredido por otra parte, simplemente estaba paralizado, nunca antes alguien que no fuera un miembro de su familia le había golpeado de esa forma.
La agresora mientras tanto, portaba un rostro enardecido, uno que apenas contenía las lágrimas de desdicha que surcaban por sus mejillas, estaba ofendida, enojada, y por sobretodo, decepcionada. Tanto de si misma, como del imbécil que había ocasionado este desastre.
El pelirrojo frunció el ceño en cólera, por lo que Hermione no tardó en propinarle otra bien merecida bofetada en su mejilla sana, ¡Cómo se atrevía esta bestia a hacerle eso a Luna, de todas las personas! ¿Cómo se atreve a usar de esa manera a una chica sin ninguna consideración por sus sentimientos o bienestar?
Cómo se atreve a invitarle al baile de los Tri-magos, solo para dejarle plantada e ir en cambio con la perra de Parvati.
El chico intentó erguirse luego de su segunda bofetada, ella pudo notar que en esta oportunidad portaba en su mano su varita, por lo que empleando la fuerza de su otro yo, procedió a noquear al pelirrojo con un bien merecido puñetazo en la quijada.
Un ensordecedor 'CRACK' resonó en todo el lugar, y ella no estaba segura de si tal sonido provenía de sus nudillos, o la mandíbula del desconsiderado que ahora caía inconciente en el suelo de la sala común, ella por su parte hacía lo posible por ignorar el terrible dolor que consumía su puño, además de los chirridos de Parvati ante su conducta, el vitoreo, las carcajadas de distintos individuos de diferentes edades; intentaba ignorarlo todo, solo para dirigir su atención rumbo a la salida, Luna aún estaba sola, dolida y devastada.
Nadie merecía que elevaran tus esperanzas de esa manera solo para que las derribasen de forma tan cruel.
Cierto, la máscara o mejor dicho, el acto que la rubia empleaba podía ser intimidante e incómodo, pero aún así seguía siendo una chica, digna de respeto, cariño y mucho amor…
Apresuró el paso rumbo a uno de los pasillos que sabía poseía un armario apropiado para ella poder desvanecerse en las sombras, necesitaba llegar con Luna, además de lograr el quitarse de encima a la peste de Parvati, en serio, ¿Qué les sucede a las chicas de hoy en día?
Cierto, Ronald era un chico atractivo, con miras de ser un hombre encantador en el futuro, pero solo atractivo físico no es suficiente para acreditarle muchos puntos, toda belleza por lo general se pierde ante la ausencia de buenas costumbres.
Los modales del chico son cuando mucho, atroces.
Por lo general tenías que usar un impermeable, (O en caso de no pasar ridículo con tu elección en vestimenta, un encanto impermeabilizante.) al sentarte a su lado en la mesa del gran salón, eso, y uno especialmente diseñado para repeler las sobras y virutas que normalmente salen disparadas en su alrededor… por lo general en la comida y bebida de otros, para el disgusto popular.
Y eso es solo el inicio, o como se dice en estas ocasiones, es tan solo la punta del Iceberg, pero eso es un problema en el que sinceramente no quiere ahondarse demasiado.
Entró con mesurada precaución en el armario, uno que le ayudaba específicamente a escaparse de cualquiera que fuese quien le persiguiera, (No es la primera vez que ocurre,) en este caso, es útil para librarse de Parvati.
El armario o al menos gran cantidad de ellos, (además de pasillos, salones y mucho más,) poseía un pequeño pasadizo secreto que llevaba para su consternación, (Al saber que la chica muy probablemente lo emplearía adecuadamente.) Le dirigía a una habitación, que si bien era lo suficientemente espaciosa como para ser una sala de estudio, la empolvada cama en el medio de la misma revelaba con claridad que la única función de esta alcoba en particular, era para entablar el coito y simples placeres de la carne.
De hecho, no le sorprendía, una institución repleta de adolescentes que conviven juntos por varios meses… es más que obvio que en este lugar abundarían sitios de esta índole, donde las parejas puedan darse el gusto que normalmente, no podrían.
El problema, o lo que en realidad le hacía fruncir el ceño, era que al igual que podían ser empleadas para el placer en pareja, (Consentido por ambos miembros, aunque igual de irresponsable si le preguntan.) también podía ser empleado para fines atroces; violaciones, rituales oscuros, rehenes, almacenaje de objetos peligrosos… la lista era infinita.
Cerró la puerta, y en menos de dos segundos se transformó, se fundió en las sombras y se desplazó con dirección a la cámara de los secretos, donde sabía se encontraba Luna.
Cuando reapareció, se encontró con la visión más extraña que jamás haya visto, (Y vaya que ha visto mucho.)
Luna estaba rodeada de varios animales que con los años había absorbido, entre ellos los más impresionantes y de mayor envergadura eran obviamente, el Basilisco y la segunda, pero no menos impresionante bestia, era nada más que Norberto, el dragón de cierto profesor de proporciones gigantescas. (El cual Luna encontró en el bosque prohibido, de hecho, la batalla por dominarlo fue férrea, pero con su ayuda y la del Basilisco, (El cual ahora posee una enorme cicatriz en su costado.) La bestia fue sometida y finalmente absorbida por la rubia, convirtiéndolo en un arma formidable, en caso de ser atacadas en el futuro.)
Además de las criaturas ya antes mencionadas, se encontraban un Minotauro, una gárgola, una esfinge y, de todas las cosas, un hurón.
El Hurón era el más 'inofensivo' de los animales a su disposición, más eso no implicaba que fuera indefenso, son animales que cazan para sobrevivir, fieles y siempre en necesidad constante de compañía y atención. Una mascota ideal para la rubia, quien podía entregarle todo eso y mucho más.
La chica estaba silente, completamente enfocada en el pequeño Legolas, quien obviamente disfrutaba de las caricias sin protesta alguna, Hermione pudo notar que su mejor y única amiga estaba transformada, su largo cabello color rubio miel, caía placidamente por entre su espalda y hombros, adhiriéndose a su piel rosado melocotón, la cual aparentaba ser tan suave como la seda, dando la ilusión de fragilidad, de perfecta femineidad, que incluso la castaña admitía encontrar atrayente.
Luna a diferencia de ella, maduraba o mejor dicho, cambiaba de forma más física a medida que aumentaban sus habilidades, dicho sea, mientras más criaturas absorbía, más maduraba su cuerpo, sus caderas se ensanchaban un poco, sus pechos parecían ganar tamaño, su voz bajaba en tonalidad, no mucho, pero si lo suficiente como para ser considerablemente sexy. (Razón por la cual Ronald le invitó en primer lugar.) Hermione tendría que estar loca para no sentir algo de celos, (Su cuerpo maduraba mental y emocionalmente mucho más rápido a medida de que ella adquiría más conocimiento y poder.) Pero al final, a pesar de las ventajas que Luna aparentemente poseía sobre ella, estas eran únicamente en su forma de elfo, sus cuerpos humanos aún se desarrollaban (A excepción de sus voces y estado mental,) a un paso bastante normal, la castaña suspiró al ver que Luna lloraba en silencio mientras acariciaba al Hurón.
Se sentó a su lado, notando rápidamente el como desaparecían los animales que hasta hace poco le rodeaban, quizás antes estaban allí con el único objetivo de no estar en completa soledad en este lúgubre escondrijo.
Hermione le abrazó de inmediato, ignorando los últimos chirridos de ofensa por parte de Legolas, al haber interrumpido su cesión de mimos.
El animal desapareció junto con los demás justo en el instante en que sus brazos envolvieron el cuello de la rubia, dicha chica temblaba profusamente, por lo que supo que luchaba por contener el llanto, Hermione frunció el ceño en enojo, antes de suspirar en resignación, sus labios se movieron por si solos, y antes de que lo supiera, estaba besando la sien de Luna, su mano izquierda se fue en dirección de su cabello, acariciándolo con tal de apaciguarle, Luna ahora lloraba abiertamente, por lo que Hermione en reminiscencia de su niñez, tarareó la misma melodía que su madre solía cantarle cuando estaba triste o herida.
Quince minutos luego solo reinaba el silencio, ambas aún estaban abrazadas, aunque en esta oportunidad era por la comodidad que esto ofrecía.
"No puedo evitar sentirme algo celosa de Parvati." Confesó la rubia mientras se separaba lentamente de la castaña, buscando algo de espacio personal.
Hermione bufó en incredulidad, olvidando por un breve instante que a pesar de su apariencia madura, Luna en realidad, seguía siendo una chica de trece años, y ella a pesar de su avanzada madures mental, tampoco contaba con demasiada (o alguna al haber rechazado la propuesta de Krum.) experiencia en el campo amoroso.
"No deberías estarlo, no vale la pena llorar o añorar a alguien cómo él, tuvo su oportunidad y la desperdició de la peor manera posible." Hermione no podía evitar imprimir en su voz algo del rencor que sentía por el pelirrojo, después de todo, no solo había lastimado a su única amiga, sino que también dicho chico era por lo general, quien más le atormentaba en Griffyndor; Sobrenombres, denigraciones, insultos, bromas y por lo general mucho maltrato, por suerte, lo más físico que ha llegado han sido sus bromas.
Luna le observó por algunos segundos, quizás midiendo sus palabras con cuidado, "Es un problema que puedo cambiar, sé, que puedo cambiarlo para mejor." La rubia no necesitó de mucho para confirmar el desdén de la castaña hacia Ronald Weasley.
"Sé realista Luna, su madre no ha hecho un trabajo impresionante educándolo, ¿Porqué crees que tú, serás capaz de lograr lo que ella obviamente no ha conseguido en catorce años de criarle?" Comentó Hermione en obvia curiosidad ante la insistencia de la rubia para con el chico que literalmente acababa de usarle.
Luna no tardó en responder lo que pensaba, "A diferencia de su madre, yo puedo entregarle algo que siempre…" Hermione no le dejó terminar.
"Luna, el sexo no es algo que debe tomarse a la ligera, mucho menos a tu edad, solo piénsalo, si tienes que entregarte a ti misma para mantenerle interesado, ¿Entonces que le impide marcharse una vez esté satisfecho? ¿Piensas degradarte a cumplir cualquiera de sus caprichos? ¿Dónde quedará tu opinión personal? ¿Vivirás siempre con el miedo de ser reemplazada por alguien más joven o atrevida?" La castaña no pudo evitar erguirse al presentar su argumento, ignorante de que sus instintos estaban dictaminando sus acciones.
Luna, quien poseía un contacto más profundo con su lado salvaje, supo de inmediato que la chica estaba (sin saberlo,) estableciendo su dominio por sobre ella, abrió los ojos de golpe al saber que sin duda alguna, ella se sometería sin rechistar al mandato de la castaña, catalogándole la líder de este extraño dueto.
Sin embargo, a pesar de reconocer el liderato de Hermione, aún había algo que debía confirmar primero.
"¿Te gusta Ronald, Hermione?" La mirada de sorpresa que le arrojó la castaña casi confirmó sus sospechas, lástima que tales solo se sustentaron por unos segundos antes de ser destruidas por la gutural carcajada que emergió de la garganta de su ahora líder. Hermione por otra parte, una vez se recuperó, no pudo evitar el responder, "Luna no estamos en primaria, lugar donde por lo general, el niño que se siente atraído hacia ti, tendía a halarte del cabello o empujarte en las filas, somos adolescentes, se supone que hemos madurado significativamente en todo este tiempo, si Ronald aún se encuentra en la etapa en donde un empujón es su forma de decir 'me gustas', entonces no quiero tener algo que ver con él en lo absoluto, en ninguna forma u aspecto posible." La rubia pudo ver que Hermione no estaba cómoda con esta conversación.
Intentó detenerla pero se detuvo en seco al ver que la chica continuaría de todas formas, "Luna, no te lo he dicho, pero soy quien soy hoy en día, porque Ronald no pudo contener su descontento hacía mi persona. Cierto, era un niño en aquel entonces, pero hoy en día no lo es, han pasado tres años Luna, tres años y nunca pidió o intentó pedir disculpas en todo este tiempo. Aún me denigra, me pone nombres y habla a mis espaldas. ¿Por qué en el nombre de lo que es sagrado, me sentiría atraída por alguien que ha hecho su misión personal el descalificar, denigrar o vilipendiar todos mis logros y metas?
No Luna, no me siento atraída por Ronald Weasley, por quien he sentido un módico de atracción desapareció hace dos años sin dejar rastro alguno, y ambas sabemos que su presencia no hace más que debilitarse con cada día que transcurre."
La rubia guardó silencio, ella conocía a Eru, pero a diferencia de Hermione, el tiempo que ella compartió con él fue muy poco, (Íngrimo si le preguntan,) cierto, muy en el fondo sentía algo inexplicable hacía él, pero como mencionó la castaña, su presencia no hace más que debilitarse, y el vacío que deja en su lugar es demasiado como para describirlo en palabras, (Corrosivo, es la que en su opinión, se acerca al sentimiento en sí.)
Es por eso que se enfocaba en su atracción de la infancia, era mejor intentarlo que no hacer nada en lo absoluto por aliviar tal sentimiento, ya había agotado sus recursos hace un año y medio, aunque tales expediciones no fueron una completa perdida después de todo, ya que fue en dichas aventuras en las que adquirió a muchas de sus criaturas.
Sin embargo, su inhabilidad para encontrarlo fue una decepción difícil de aceptar, o tan siquiera tragar.
Y lo peor es que ambas podían sentir su agonía, no físicamente, pero sí a nivel espiritual, sabían que estaba sufriendo, y que eran incapaces de ayudarle en lo absoluto, Luna no tenía la fortaleza mental y emocional que su mejor amiga poseía, por lo que deseaba conseguir a alguien con quien rellenar el vacío antes mencionado.
Cierto, ambas sentían atracción hacía la otra, pero su educación, la sociedad en la que viven, en conjunción con sus familias, formaban un límite que ninguna se atrevía a rebasar por temor a ser separadas.
Ellas podrían aparentar ser humanas, pero en el momento en que aceptaron el cambio, pasaron a formar parte de una especie completamente distinta, similar, más no humana.
Una que aparentemente estaba destinada a perecer incluso antes de haber iniciado, no estaban seguras de si eran fértiles, (Y tampoco estaban dispuestas a averiguarlo en estos instantes.) ambas especies podrían no ser compatibles en el campo de la reproducción, además, de que la sociedad mágica actual, no era muy conocida por su tolerancia o equidad hacía otras criaturas que no fuesen miembros de la raza humana, (Y tristemente, ni siquiera entre los miembros de la misma especie existía tal cosa.)
Lo cual explicaba con claridad la reticencia de Hermione a forjar relación alguna con alguien, ya de por sí era menospreciada por tener sangre Muggle, ¿Cómo seria su vida de ser descubierto el hecho de que ya no era tan siquiera de la misma especie que sus compañeros y profesores?
Luna por su parte, al ser de descendencia pura sangre, quizás conseguiría con algo de suerte y dinero de por medio, un marido que no la tratase como un objeto, o un trofeo a ser exhibido y por el cual fanfarronear, carente de derechos, y en el peor de los casos, podría ser vendida para el placer de otros gracias a su 'exotismo', ser exhibida como animal en una jaula mientras se cobra la entrada, o lo más probable, ser comprada o decomisada por el gobierno con el objetivo de ser estudiada.
Lo cual es mucho, mucho peor que cualquiera de las opciones anteriores.
Ambas suspiraron casi en sincronía, sorprendiéndose la una a la otra, cuando una sensación familiar invadió sus cuerpos y sentidos, era débil, y de no haber estado en calma, (O decepcionadas,) quizás no la habrían percibido.
Pero a diferencia de la experiencia original, donde su presencia era como una manta que les envolvía y recubría con calidez, en esta oportunidad, era más una aspiración, una pequeña bocanada, casi una atracción minada de un sentimiento de urgencia.
"¿Pudiste sentirlo?" Luna volteó enseguida al escuchar la voz de la castaña, asintiendo de inmediato y confirmando sus sospechas, al no ser capaz de emitir sonido alguno ante la preocupación que ahora le embargaba, este llamado o lo que sea que fuere, se sentía horrible, como un último atisbo de fuerza antes de colapsar por completo.
De hecho no pudo evitar tambalearse un poco cuando su cuerpo parecía desfallecer, solo la rápida acción por parte de Hermione, quien le envolvió en sus brazos al verle tambalearse, evitando que cayera de bruces en el suelo. "¡Qué sucede Luna!" en su voz estaba impresa una gran cantidad de preocupación y miedo, la rubia no pudo ocultar su sonrisa por muy desubicada que esta estuviese en tal momento.
La castaña por su parte pudo notar que el llamado parecía debilitarse al igual que Luna, por lo que no tardó demasiado en descubrir la causa.
"¡Luna; es Harry, quien nos llama es Harry! Tenemos que ir, si tú estás así de débil con tan solo el enlace…" La forma en que la chica se aferró a ella, fue la única pista que Luna obtuvo del nivel de urgencia de la situación. Debido a que su enlace no había tenido la oportunidad de fortalecerse una segunda oportunidad como su compañera, de hecho no podía más que sentirse debilitada, mientras que Hermione quien poseía un lazo más fuerte, al parecer podía sentir algo que ella, en estos instantes, no podía.
Ella asintió, intentando parecer más segura de lo que se sentía en realidad; toda duda desapareció de ella en el instante en que la mano de Hermione se aferró con firmeza a la suya, permitiéndole saber que no estaba sola, ni seria dejada atrás por ella.
La castaña enfocó su atención por completo en esa sensación, ese pedido de urgencia y necesidad que requería su diligencia con tanta desesperación, Hermione determinó, deliberó y destinó todo su ser a esa pequeña impresión, enfocándose por completo en estar al lado de Harry, las sombras, símbolo de que su habilidad especial estaba en funcionamiento, poco a poco comenzaron a envolverles, tanto a ella como a Luna, aunque en esta oportunidad, a diferencia de las demás, pudo notar que antes de desplazarse, su técnica desalojó una pequeña porción de aire, el cual salió expulsado en forma de siseo.
Más tarde ponderaría esto, comprendiendo las implicaciones de lo que exactamente acababa de conseguir, pero por ahora su atención estaba completamente ubicada en su técnica, o más precisamente, el dominio de la misma; al parecer dicho método de traslación parecía empecinado en sacarle el estómago de su vientre por medio de su boca, al mismo tiempo que separarle de una ahora aterrada rubia.
Enojada, expandió su poder a su alrededor y el de la chica, envolviendo por completo a ambas, al imaginar una perfecta circunferencia a su alrededor con tal de que esta recibiera los embistes en vez de ellas, lo cual funcionó casi a la perfección, aún persistía el sentimiento de mareo, no tan intenso como antes, pero sin embargo aún estaba presente.
Estuvo dispuesta a dialogar con Luna, para cuando impactaron contra lo que aparentaba ser un muro, Hermione luchó contra tal barrera, pero mientras más lo intentaba, más difícil era atravesarle.
Frustrada y enfurecida por conseguir tal obstáculo, (Siendo el primero en obstruirle al emplear su habilidad.) Intentó con mucha más fuerza, absorbiendo la circunferencia y algo de la energía de Luna con tal de superarle, rompiendo y penetrando a la fuerza en el lugar, cayendo junto con la rubia de forma aparatosa en el suelo.
Desubicadas, intentaron erguirse para cuando el sonido de una estruja, (Una que no se supone debería estar ocurriendo, al estar el tiempo supuestamente detenido.) Llamó su atención.
Lo que pudieron vislumbrar les dejó atónitas, Harry, el ser que para bien o para mal les introdujo a todo esta nueva vida, (en cuerpo al menos,) se encontraba envuelto de pies a cabeza por una sustancia oscura, viscosa y completamente corrosiva, por lo que podían notar gracias al daño en el suelo, el cual pareciera haber sido rociado con acido.
Luna, quien se dejó llevar por sus instintos, se alzó con una habilidad envidiable en dirección del chico al comprender que la criatura que le rodeaba intentaba poseerle a como de lugar.
Hermione, que pudo ver la intención de la rubia era el absorber el miasma, intentó detenerla, para cuando una voz que creyó jamás volvería a escuchar, resonó alrededor.
"¡Detente Luna, no le absorbas!" su voz era frágil, casi como un susurro por parte de alguien que exhalaba su último aliento, un débil eco de la voz que en otros tiempos, estuvo rodeada de magnificencia, la rubia, quien le observaba con algo cercano a desesperación, liberó un rugido de lamento al aire, ante tal petición.
"Pero…" a ella le detuvo el hecho de que a pesar de estar siendo devorado en vida, el chico tuvo el valor de sonreírle con tal de calmarle.
"No quiero perderte ante la bestia que contengo en estos instantes, Voldemort, no es un enemigo al que puedas vencer en estos momentos…" Tanto la rubia como la castaña aspiraron en sorpresa y horror ante tal comentario.
Hermione, siempre pensante y en calma a pesar de la desesperación que le corroía por dentro, comentó, "¿Cómo podemos ayudarte? Por favor, permítenos auxiliarte en este momento de necesidad." Incluso ella pudo escuchar el flaqueo en su voz, Luna por su parte asintió, incapaz de decir algo coherente que ayudare en este delicado instante.
Harry titubeó, quizás por agotamiento, tal vez reticencia, pero así como vino, igual de rápido se marchó, "Este miasma no es más que parte del alma de Voldemort, una versión corrupta e incompleta del mismo procedimiento que estoy empleando para regresar al plano humano."
La castaña supo de inmediato hacía donde marchaba esta conversación, "Debido a que no estas completo, el fragmento posee una ventaja sobre ti, invadiendo tu espíritu, que se encuentra ausente."
Harry sonrió por algunos segundos antes de fruncir el rostro en agonía por su breve descuido, permitiéndole al miasma ganar un poco más de su cuerpo, no mucho, pero sí el suficiente como para que respirase con dificultad, aún a pesar de haber recuperado el control.
Ambas chicas no sabían que hacer, deseaban ayudarle, pero estaban concientes de que aún no estaban preparadas para enfrentar a Voldemort y salir victoriosas de tal altercado.
Luna habiendo recuperado su compostura y no queriendo ser dejada atrás, añadió su opinión al asunto, "Debemos entonces conseguir a quien represente tu espíritu." Las manos de la rubia temblaban profusamente, realmente no deseaba perder a este chico, no cuando le debía tanto.
El moreno negó con su rostro, logrando sacar un alarido por parte de Luna ante la implicación de tal gesto.
Hermione, perdiendo algo de su compostura agregó, "¿Por qué no nos dejas ayudarte, es acaso tu orgullo masculino el que te impide permitirte nuestra ayuda?" La castaña estaba ofendiéndose con rapidez ante las contantes negativas del moreno.
Harry solo negó con su rostro antes de agregar, "La elegida, o mejor dicho el prospecto para alojar el último fragmento de mi ser, aún no se ha presentado."
El enojo de la castaña era palpable, al punto en que su energía mágica se evaporaba en el aire por medio de sus ojos. Sus uñas se adentraron en las palmas de sus manos, mientras que sus hombros temblaban en ira reprimida, ignorante de que mientras más poder usaba, más ganaba terreno el miasma sobre Harry. "¡HERMIONE, DETENTE!" El gritó de Luna fue lo único que le hizo detenerse a observar, solo para que un horror indescriptible invadiera su pecho.
"¡NO, NO, HARRY, DETENLO!" Ella intentó abalanzarse sobre el miasma con tal de detenerle con sus propias manos, cuando Luna se arrojó sobre ella, derribándole con crudeza y desubicándole por algunos segundos.
La rubia por su parte, una vez adquirió control sobre la castaña, procedió a erguirse con agilidad felina y concentrándose lo suficiente, arrojó al miasma a su más indefensa, pero amada criatura.
Legolas no titubeó ni por un segundo, comprendiendo que su sacrificio era simplemente de vital importancia.
El pequeño huron se hundió con rapidez en el miasma, el cual al presentir una victima mucho más sencilla que la que en estos instantes intentaba poseer, no desperdició segundo alguno con tal de invadir a la criatura y regresar al mundo de los vivos.
Harry, pudo ver que el miasma retrocedía y se hundía en el cuerpo de la criatura, pero su rostro, a pesar de estar más sano, estaba paralizado con una expresión de terror ante las implicaciones de lo que acababa de acontecer, intentó advertirle a Luna del peligro que corría, pero su cuerpo le falló luego de tanto tiempo en batalla.
Al final, el huron fue poseído, y Luna pudo ver que el alma de Voldemort, no estaba conforme con el simple cuerpo del animal, y que con una rapidez endiablada intentó expandir su poder por medio del enlace que le unía a ella en estos momentos, y ella no deseando descubrir la terrible posibilidad, cortó para su suerte, todo enlace con Legolas, salvándose por mera suerte al emplear una habilidad que no conocía.
Todo esto en el transcurso de simples segundos…
Una vez finalizado, Luna se desplomó en el suelo completamente aterrada de lo que acababa de ocurrir, Hermione estaba pasmada en sorpresa, Harry intentaba mantenerse conciente, y Legolas se retorcía en agonía por el enlace destruido.
Pocos segundos pasaron para que Luna escuchare sus lamentos, logrando hacerle llorar por la pérdida, esto espabiló la atención de Hermione, quien acudió a ella, mientras que Harry con sus últimas energías enviaba algo de magia rumbo al animal, el cual comenzaba a desarrollar en toda su blanca piel, parches de negro tan oscuro como el petróleo.
Runas de maná comenzaron a formarse alrededor del animal, su cintura, cuello, patas, lomo y cola tomaron una distintiva coloración negra, logrando salvar al animal al mismo tiempo que contener a Voldemort de manera segura.
Un enorme pentagrama se formó alrededor de todos ellos, siendo el centro del mismo el pequeño Legolas, su mano flaqueó por un segundo, pero igual lanzó el hechizo adecuado, impactando al animal y creando tres cadenas mágicas que emergían de su cuerpo, mientras que los extremos libres se aferraron a él, Luna y Hermione.
Una vez logrado esto, las cadenas se tornaron doradas, antes de desaparecer junto con el pentagrama en un haz de luz.
Al recuperar sus sentidos, las chicas observaron a su alrededor, aspirando en alarma al ver el cuerpo de Harry tendido en el suelo completamente inmóvil, ambas corrieron en su dirección temiendo lo peor.
Hermione no podía parar de llorar mientras le daba la vuelta, encontrando su rostro pálido y demacrado, temblorosa puso una mano sobre su mejilla, encontrándole aún calido al tacto, (aunque no aliviaba del todo sus temores, después de todo un cuerpo sin vida aún podía conservar por algún tiempo su calor propio.) Luna lloraba sobre su ahora descubierto pecho, con su larga oreja pegada a su piel, encontrando para su regocijo y el de la castaña, un débil pero aún existente latido.
La rubia alzó la vista en dirección de Hermione, que parecía a punto de colapsar por lo vivido, ella asintió con tal de calmar por completo cualquier duda probable en la chica, y antes de que se diera cuenta, la castaña estaba sobre ella y Harry, sus labios firmemente unidos a los de ella. Al pasar la sorpresa ambas se separaron, sonrieron, y juntas besaron la mitad de los labios del chico, reclamándolo como suyo y de nadie más.
"Qué asco," agregó una nueva voz, una que aparentaba ser la de un niño de seis años, las chicas saltaron aterradas ante la posibilidad que esto implicaba.
Solo que en vez de una figura humana, era un huron quien les observaba con algo símil a desdén.
"¿Le… le, Legolas?" Preguntó Hermione, mientras que Luna se alzaba y se dirigía rumbo a la criatura, para la consternación de la castaña.
El huron observó a Luna por algunos instantes, gruñendo todo el tiempo, solo para ser interrumpido por la rubia, "Eres el tercer enlace, el último eslabón para que Harry pueda ingresar a este plano." Las palabras de Luna sacaron a Hermione de su estupefacción, comprendiendo que la euforia anterior se debía no solo al hecho de que Harry estaba con vida, sino de que ahora eran seres completos, en mente, cuerpo y finalmente en espíritu.
Intentó gritar en horror ante esa posibilidad, para cuando Luna hizo lo impensable.
"¿HE? ¡Qué haces…! ¡No sabes quien soy…! NO INMUNDA MOCOSA, NO… un poco más a la derecha por favor… allí, sí allí… eso, continua plebeya, continua."
Hermione observaba incrédula como Luna Lovegood, una 'Humana de trece años,' Elfa de tan solo dos años, y por lo general inocencia encarnada, estaba rascándole la oreja a Tom Marvolo Riddle, mejor conocido como Lord Voldemort, (Acrónimo que se traduce como, 'vuelo de la muerte'.) el peor y más perverso villano que jamás haya conocido el mundo mágico.
Y ambos aparentaban estar disfrutándolo…
Intentó voltear en dirección de Harry con tal de despertarle y preguntarle en que demonios estaba pensando, para cuando algo heló su sangre, el cuerpo ya no estaba, simplemente se había esfumado sin dejar rastro alguno, estuvo a punto de gritar en terror para cuando un sentimiento de fastidio recorrió su enlace.
"Tranquila mocosa, solo ha ingresado en su 'cuerpo humano' en el plano de los susodichos," Comentó la voz infantil de Voldemort, ahora Legolas, o Lord Legolas para los plebeyos.
Hermione intentó protestar solo para detenerse cuando posó sus ojos en dicho animal, el cual se encontraba alojado en los brazos de Luna, (justo en medio de sus pechos.) recibiendo caricias por parte de la rubia.
La castaña intentó reprocharle, pero incluso ella sabía que a estas alturas, Legolas, (Se negaba a admitir o llamarlo Voldemort,) era una parte de ellas, aparentemente no tan cercana como Luna o Harry, pero sí lo suficiente como para asegurar lealtad, al estar su vida ligada con las suyas, (O mejor dicho, encadenada.)
La chica suspiró antes de asentir y enfocar su energía en los tres presentes, dirigiéndolos a la ahora intensa y muy rastreable (para ella al menos,) presencia de Harry James Potter, (O Eru.) necesitaba respuestas, (Y si tuviera la edad requerida, una bebida.) y solo él podrá responderlas.
En un simple pestañeo, dos elfas y un huron fueron envueltos en oscuridad, desapareciendo con dirección a Godric Hollow, a sabiendas de que la verdadera aventura, apenas comenzaba.
Continuará…
"Mantén a tus amigos cerca, y a tus enemigos, más cerca."
Lamento la tardanza, pero un virus se alojó en mi disco duro y volvió corruptos todos mis archivos, haciéndoles inservibles e insalvables, eso me desanimó bastante, pero por suerte mi musa está regresando nuevamente, (También tuve suerte de haber respaldado días antes la información del trabajo, lastima pasó antes de que respaldara la información personal.)
Bueno, eso al menos es la versión corta de lo que ha ocurrido últimamente en mi vida, poco a poco recupero mi ritmo, así que esperen actualizaciones dentro de poco.
Para los que esperaban otra chica, lo lamento, pero esta idea me vino a la mente y no pude quitármela de la cabeza, simplemente me agradó la imagen de Legolas, el señor de los hurones, el maligno, el poderoso, el que se derrite cuando le rascan tras las orejas, un toque de humor a una historia que hasta los momentos ha sido ligeramente seria.
No mucho para volver esto una comedia, pero si el necesario por ahora.
