El primer mes de convivencia no fue tan difícil como lo pensaron al principio. Pese a que Lupin se mostraba reacio a vivir nuevamente con Sirius, poco a poco lo dejaba entrar en su vida, aunque siempre con recelo.
Por otro lado, Sirius intentaba no molestar y ganarse la confianza, conocía al lobo demasiado bien, para saber que lo mejor era actuar lento, por algo le había tomado cerca de tres años que fueran novios.
Era una relación cordial, si bien no la podrían definir como amigos, se complementaban bastante bien, sobre todo en cosas referentes al pequeño Harry. Ambos hombres lo cuidaban como si de verdad fuera su hijo, junto a entregarle mucho amor, todo aquel del que carecieron por distintas razones durante su niñez.
Aunque el pequeño era sólo un bebe, ya se había acostumbrado a la vida con ambos hombres. Regalándole sonrisas y balbuceos, sólo algunas palabras se le lograban entender, más bien Remus las comprendía, ya que Sirius seguía siendo bastante lento.
Respecto a la crianza del niño, ambos habían acordado enseñarle ambos mundos, ya que Remus como hijo de una Muggle lo conocía muy bien y sabía que era lo que Lily hubiera hecho, mientras, Sirius se encargaría del mundo mágico, específicamente de aquellas cosas de magos aristocráticos que Remus no entendía en absoluto, sólo sabían, que querían hacer de Harry Potter lo mejor de ambos mundos.
Remus se encontraba sumamente exhausto ese día, ya que en la noche sería luna llena. Sirius que lo conocía muy bien, ese día trató de dejarlo descansar, acción que no paso desapercibida por su ex novio, sin embargo, no dijo nada al respecto. Para la tarde se enterneció al darse cuenta que le había preparado unas galletas de jengibre con un chocolate caliente, sólo le sonrió de forma agradecida, lo que para Black fue como un gran premio.
En la tarde jugaron tranquilamente con Harry dentro de la casa, ya que el invierno estaba cerca y las tardes se ponían sumamente heladas. El pequeño ya les tenía nombres, ellos ahora eran "Lemu" y "Sirus", ambos hombres quedaban embobados cuando los llamaban de esa forma tan adorable.
Por suerte Harry se durmió temprano, lo que tranquilizo a Remus para su primera noche de lobo. En los años de convivencia con Sirius lo que hacían era ir a un bosque cercano, él se transformaba, mientras Sirius cambiaba a su forma animal. Ambos animales jugueteaban toda la noche y luego despertaban ambos desnudos, sonreían y se besaban, casi todas las veces terminan en sesiones de sexo matinal en la naturaleza. Gracias a estas acciones, desde hace mucho tiempo, Remus no se agredía, evitando nuevas cicatrices.
Pero dado su último tortuoso año, parece que la furia del lobo le cobro por lo que no había expresado cuando estaba bajo el alero del romance. Ahora en su nuevo hogar no era seguro soltar al lobo por el bosque, aunque no hubiera poblados cercanos.
Había adecuado una habitación en la leñera exterior la cual contaba con cierres de plata y con distinto hechizos logrando mantener al lobo dentro de esta. A esto, le sumaba deber una poción aletargante, la que provocaba que se sintiera horrible, que su cuerpo estuviera pesado y mareado de forma constante, a veces por un par de días.
Cuando le explicó el proceso a Sirius este palideció, dándose cuenta el daño que le había hecho a Remus al abandonarlo, él mismo lo había acostumbrado a otro tipo de existencia con el lobo y por su culpa había tenido que cambiar drásticamente al sufrimiento.
Pese a que insistió en volver a sus antiguas prácticas, Remus se negó rotundamente. No podían dejar a Harry sólo, por lo tanto, le prohibió a Sirius salir de hogar pese a que escuchara alguno de sus alaridos, rezongando Sirius acepto, pero no se quedaría tranquilo hasta buscar una mejor alternativa.
Remus aplicó un encantamiento silenciador y tomó la horrible poción que cada vez hacía menos efecto. Esa fue una horrible noche, al parecer el lobo odiaba a Sirius y lo único que quería hacer era estar libre para matarlo, sentía el deseo del lobo por la sangre de Black.
Cuando al fin la luna dejo de alumbrar y el día se hizo presente, Remus no se podía poner de pie. La situación, sólo le recordaba a la primera luna sin su amor. Pero debía apresurarse o Sirius lo buscaría y se podría culpar – otra vez – y Harry necesitaba a su tío "Lemu" de vuelta, ya que era un consentido y amaba profundamente las caricias del hombre a primera hora.
Al entrar a casa, esta ya estaba en movimiento. Harry en su silla para bebes mordisqueando algunos pedacitos de manzana y con un biberón lleno de jugo. Sirius por su parte hacía unos deliciosos pancakes. Apenas Black se percato de su presencia, dejo todo lo que estaba haciendo y fue por su amor.
–¿Cómo te trato el lobo? –
–Absolutamente bien, ningún contratiempo. Lo tengo bajo control -
Sirius le abrazo rápidamente suspirado y luego, tal como una madre a su cachorro lo reviso por todo el cuerpo, sólo apretó los dientes y salió corriendo de la habitación.
–Siéntate lobo mentiroso –
–Padfoot no es necesario –
–Cállate y siéntate. Estoy absolutamente seguro que no me ibas a contar de tus heridas e ibas actuar como si nada hubiera pasado. Maldición Moony cuídate un poco más y por cierto algunos si nos preocupados por ti –
–No te importo hace un año – apenas lo dijo se mordió la lengua, de seguro era el veneno del lobo que aún estaba presente.
–Nunca a dejado de importarme. Terminemos esto rápido para desayunar. Además, debo enseñarte la nueva gracia de Harry –
Luego de vendar un par de heridas comieron juntos, mientras Harry imitaba a un perro de una forma absolutamente tierna y graciosa, que quito la amargura de las palabras expresadas durante la mañana.
Los días de diciembre pasaron rápidamente, juntos decoraron de navidad al estilo Muggle, aunque Sirius aun no paraba de preguntar cosas pese a que todos los años Remus y Lily le explicaban lo mismo, el mago aún no entendía nada. Además, eso de mezclar los colores de Slytherin con los de Gryffindor le parecía una aberración.
Como era costumbre debían tener regalos, y dado que les había tocado un día soleado de diciembre. Decidieron que sería buena idea salir rápidamente al callejón Diagon, ya que apenas había sacado a Harry una vez al bosque cercano, el pobre bebé necesitaba nuevas experiencias.
Pensaron en enviar alguna cosa a Hagrid, Dumbledore y Minerva principalmente, aunque también algunos detalles para los miembros de la orden, ya que sería primer año sin la amenaza del señor oscuro.
La primera parada a petición de Remus fue Flourish & Blotts, siempre le gustaba visitarla para llegar algún nuevo libro. Sirius siempre se deleitaba viendo como su amor olía la tinta de los libros, acariciaba las páginas y fruncía el ceño concentrado al hojear un par de páginas.
Le susurraba a Harry lo sexy que se veía el tío "Lemu" cuando notó que un hombre no dejaba de mirar a su chico, era un tipo rubio y alto, inclusive más que él, de unos extravagantes ojos color zafiro. Le dedico miradas de profundo odio pero que al parecer pasaron desapercibidas, porque el extraño nunca notó su presencia y de forma cautelosa se acercó a Lupin, llamando su atención al tocarle suavemente el hombro derecho.
Sirius no podía ocultar su molestia, el desconocido – hermoso, por cierto – como si nada había abrazado a Remus y le susurraba cosas al oído, provocando que sintiera unos horribles celos, rápidamente se acercó a ellos.
–Rems, ¿qué había pasado? el mes pasado no te vi por aquí me tenías asustado –
–Bueno ya sabes la guerra. Te presentó a Sirius Black y mi sobrino Harry –
El desconocido apenas hizo caso de Black, ya conocía suficiente de la familia Black y específicamente mucho más de Sirius. Sin embargo, su atención se centro en el pequeño, con el cual rápidamente comenzó a juguetear y termino tomándolo en brazos y jugando con él ante la amarga mirada de Sirius y la encantadora sonrisa de Remus.
Pese a la molestia más que notoria de Black, Remus le invito a beber un café, pero de inmediato a Sirius se le ocurrió una genial idea o al menos eso pensó.
–Remus mejor para otro día, el clima esta helado y Harry no puede estar mucho afuera –
–Tienes razón Sirius – de inmediato Black se sintió orgulloso de su inteligencia – Antoine que te parece si nos juntamos mañana, Sirius se puede quedar con Harry, así tendré más tiempo para que conversemos, te envió un mensaje con la información, nos vemos –
Y con esas palabras se despidió de su amigo, mientras Sirius sólo le hizo un movimiento de cabeza molesto, si que era un imbécil, odiaba profundamente a ese tal Antoine.
Terminaron rápidamente las compras y se fueron a su hogar. Al animago aún no se le pasaba el enojo, sin embargo, él no era nadie para reclamarle algo a Remus.
Lupin que era lo bastante inteligente y observador sabía lo que su ex novio pensaba, pero no estaba interesado en aclarar las cosas, que Sirius piense lo que quiere, después de todo se lo merece, dio una escalofriante sonrisa ante ese ultimo pensamiento.
Más de alguna vez Sirius pensó en preguntarle como conocía a ese tal Antoine y no lo pudo hacer hasta la cena, aunque sumamente avergonzado.
–Un amigo Sirius ¿algún problema? –
–Ninguno Remus, sólo fue curioso, pásatelo bien mañana. Estoy sumamente cansado – fingiendo un bostezo – me iré a la cama primero -
Remus se quedó en el salón leyendo y ordenando el desorden que Harry había dejado, el niño mago estaba empeñado en lanzar cada juguete que veía a la vista.
Sirius no tenía nada de sueño y realmente era un imbécil porque dormía en la misma cama de Remus y obviamente se daría cuenta de la excusa para haber dejado la conversación, así que cuando horas más tarde el lobo de hizo presente tuvo que fingir dormir, pero Lupin que lo conocía excesivamente bien, sabía que sólo fingía, además quien le creería que tenía sueño temprano, siendo conocido su insomnio crónico.
Se sentía malvado y porque no jugar un poco con Black, siempre se había querido vengar por lo que le había hecho, aunque al principio en su cabeza estaba verlo llorar de verdad, ahora sólo quería divertirse un poco, ser el nuevo Remus.
Fingió que dormía profundamente, sintió como Black se giraba para mirarlo y acariciarle un mechón de cabello, era una vieja costumbre y en ese momento entró en acción.
–Antoine cariño, más profundo –
Sólo ese fue el dialogo para que Black frenara las caricias y se levantara rápidamente de cama, salió gruñendo hacia el salón. Remus tuvo que silenciar su carcajada, sabía perfectamente que el idiota de Black estaría acostado en el sillón maldiciendo.
Lo dejó cerca de una media hora, cuando decidió salir a buscarlo sin que se viera sospechoso.
–Perro pulgoso, te vas a enfriar acá. Vuelve a la cama, no quiero que contagies a Harry de alguna cosa –
–Yo estoy bien Lupin, sólo tenía algo de calor – se maldijo al decir lo último, si que era un imbécil, los dientes le castañeaban de frío.
–No seas testarudo, tengo frío y te necesito en mi cama, ahora – al decirlo de esa forma demandante, Sirius se sonrojo de inmediato ya que se le hizo sumamente sexy. En otras circunstancias eso era claramente una invitación a una importante sesión de sexo.
Se acostaron y Remus ya con bastante sueño, se acurrucó en el pecho de Black. Quien rápidamente lo rodeo y se embriago del calor de su amor para dormir plácidamente.
Al día siguiente Remus se vistió de forma diferente, no salió con la típica ropa ancha y usada que tenía. Se puso un pantalón entallado, unas Dr. Martens y un largo abrigo oscuro, para finalizar con una linda bufanda, haciéndolo ver sumamente sensual.
Sirius se maldecía nunca lo había visto tan bien vestido, y lo peor es que no era para él. El lobo se despidió con un beso de mejilla de Harry y también de Black, dejando sentir su agradable perfume, sólo provocando gruñidos en el animago.
Remus salió con una sonrisa del lugar, sabía muy bien lo que estaba provocando, si que le gustaba jugar con fuego.
Antoine era sólo un amigo. Se habían conocido en la librería un par de meses atrás, cuando el francés se dispuso a ayudar a su suegro, ya que su querida Agatha se encontraba en los últimos meses de embarazo. Rápidamente entablaron amistad ya que el joven era nuevo en la ciudad y Remus le hizo de gran ayuda en cuanto a libros, prácticamente se conocía la librería de memoria.
En una cena en la casa del joven con su esposa, Remus había hablado más de cuenta. Les había explicado su relación con Sirius y como le habían abandonado, omitiendo claramente la parte en que él era un hombre lobo, he ahí, el odio del Antoine por Black.
Charlaron de forma amena, tuvo que contarle de Harry Potter, técnicamente ya era conocido por todo el mundo la hazaña del "niño elegido". Mientras, él le mostraba una fotografía del pequeño Alexander quien ya tenía algunos días.
Charlaron rápidamente ya que el debía ir temprano a ayudar a Agatha. Remus le envió muchos cariños, así como un pequeño presente, prometiendo ir a visitarlo pronto con el pequeño Harry. Luego se decidió a dar un par de vueltas y buscar un regalo para su ex novio, ya que la navidad estaba a la vuelta de la esquina.
Mientras, en la casa Lupin-Black, Harry se encontraba en su siesta y Sirius maldiciendo al hojear un par de libros, no podía dejar de pensar en el imbécil de Antoine, en como miraba a Remus, estaba seguro de que le había visto coquetearle.
Por su cabeza pasaron millones de escenarios, desde besos hasta sexo, estando cada vez más molesto. Remus esa noche llego tarde, a propósito, antes de entrar a casa se desarregló la ropa y desordeno en cabello, quería seguir jugueteando con Black.
Sirius boto su taza de té al ver a su ex novio entrar en esas fachas, el abrigo abierto, la camisa mal abotonada y el cabello sumamente descuidado.
–¿La noche esta "caliente" no Black? Iré por una ducha –
Con esas palabras dejo al pobre animago sin habla. Sirius necesitaba un buen whiskey de fuego. Le grito a Remus que Harry ahora estaba bajo su cuidado y salió de la casa dando un portazo, necesitaba embriagarse para olvidar, nada mejor como una buena ronda en el caldero chorreante.
Espero les haya gustado este capítulo, debo confesar que me costó bastante escribirlo.
Pero me encanto poner a Sirius celoso y sobre todo a Lupin, haciéndolo caer en su juego.
En el próximo capítulo: Sirius llegara ebrio, y como ya deben saber los borrachos siempre dicen la verdad ¿les gustaría que hubiera un beso o algo más?
Como siempre quedo atenta a sus comentarios, nuevamente muchas gracias por seguir esta historia.
¡Un abrazo!
