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Durmieron juntos hasta que un nuevo amanecer en clareció el campo. El busco alimento en el bolso, y puso la comida enfrente de Draco quien se había sentado en la mesa de la tienda de campaña con una cobija gruesa alrededor de sus hombros. Aun llevaba la capa de viaje debajo.
Draco miro la comida largos minutos.
"Te hará bien" murmuro el preocupado. "Por favor, come algo…"
"No siento hambre…"
"Entonces bebe algo" sugirió el sirviendo un vaso con agua.
"No tengo sed tampoco"
Descorazonado Harry asintió. "¿Hay algo que quieras?"
"Tengo frio…" murmuro el rubio sacudiéndose.
El repitió el hechizo en su dirección. "¿Mejor?"
Draco lo miro entonces. El miedo tan claro como sus ojos llenos de lágrimas no derramadas. Y luego el negó con la cabeza.
Desesperado por el temor, volvió a lanzar el hechizo con toda la fuerza que pudo.
"¿Lo sientes ahora?"
"Un poco…" dijo el rubio asintiendo, se levantó de la mesa pequeña y camino de vuelta al catre donde se acostó mirando mudamente hacia el techo.
Harry no dijo nada, pero sintió el temor más palpable que cuando estaba en el mundo de los vivos. Como si fuera una versión magnificada.
Como vivir en el interior de un Dementor.
Abatido y sintiendo que derramaba lágrimas, se adentró en el catre con Draco, lo abrazo a su cuerpo y trato de olvidar todas sus dudas. No quería pensarlo, así que no iba a hacerlo. Pero en ese instante estaba tan asustado que solo quería sostenerlo.
++2++
Durante la noche, Harry despertó a las caricias de Draco sobre su espalda.
"¿Crees que estoy muerto?"
"No estás muerto.." dijo el con la voz cortada.
"Cuando estaba solo, no había cielos rojos. Has traído al día contigo, como si te siguiera una luz, como si la trajeras contigo.."
"No estás muerto…" repitió el mirando la oscuridad.
Draco se acurruco a su cuerpo una vez más, y todo fue silencio de nuevo.
+3++
Harry perdió la cuenta de los días.
Pensó que podía ser efecto del lugar. Pero no lo sabía. En cambio paso todo ese tiempo con Draco.
Era extraño, porque de alguna manera no se conocían, y sin embargo tenían un bizarra intimidad de tiernas caricias. No quería leer mucho de las acciones de Draco.
Después de todo, el rubio parecía afectado por este mundo y siempre supo que él era temeroso, que la valentía no era su fuerte; por eso mismo estaba tan desesperado de contacto que se aferraba a su cuerpo. Pero él no podía evitarlo porque el sabía que sentía algo. Así que pasaron todo el tiempo abrazados como dos amantes a pesar de que no lo eran.
Pero este era un mundo tan frio, tan silencioso, tan muerto. Que ambos necesitaban el contacto. Y por ese hecho, parecía casi tentador pasar la eternidad en él. Solo si le permitía tener a Draco de esta manera para siempre. Abrazados por la fría eternidad.
Sin embargo no quería saber el resultado de esta empresa, en especial si es que ellos tenían que volver a separarse. Había recorrido todo el camino al inframundo solo para recuperarlo.
Draco no pareció recuperarse a pesar de los días. Intento comer, intento beber, pero terminaba tosiendo en violentas arcadas. Triste y deprimido por ese hecho. El decidió que era el momento de intentar volver.
Empaco la tienda de campaña y la guardo en el bolso. Y por primera vez desde su llegada, vio la más pequeña de las sonrisas dibujada sobre su rostro. Él se sintió tibio por dentro y le sonrió de vuelta.
"Dije que vendría por ti, y que te sacaría de aquí…" murmuro, "Y no pienso volver a dejarte solo en este lugar, aunque me tenga que quedar contigo por siempre…"
Draco lo abrazo de nuevo, el hundió el rostro en su cuello, aspiro su aroma natural. Pero su nariz toco la piel fría. Hundió el rostro con más ahínco, suspiro y peleo en contra de las lágrimas.
"Gracias por venir por mi..." murmuro Draco en respuesta.
"No me des las gracias hasta que te haya sacado..." respondió el separando al rubio de su cuerpo. Lo tomo de la mano, y lo guio por el camino de regreso.
Harry reconoció que se había perdido, y eso como muchas otras cosas sobre este lugar, no parecía tener sentido. Estaba seguro de haber regresado sobre sus propias pistas, pero el paisaje no cambiaba, y no podía encontrar la línea de árboles. En su lugar, había rocas, miles de rocas de color gris como si fueran lapidas.
"Es hermoso en una mórbida manera" dijo Draco admirando el paisaje parado sobre un pico rocoso.
"No hay flores, ni nubes, ni estrellas" respondió frunciendo el ceño.
"Quien quiera que haya ideado este castigo, fue muy inteligente, no hay nada más horrible que tener conciencia mientras se está aquí adentro"
"Los demás no la tienen, vagan por un bosque"
"¿Por qué no he vagado como ellos?"
"Por qué has entrado de diferente forma"
"Ya veo, mi muerte ha sido inusual"
"Draco, no estás muerto, tu cuerpo tiene vida, tu solo no estas dentro de él"
El rubio guardo silencio, asintió lentamente y dijo. "Si no me puedes sacar, entonces moriré"
Harry asintió mordiéndose el labio.
"Si esto es lo que hay después para alguien como yo, realmente me da curiosidad saber que hay para alguien como tú, me gustaría ver King Cross y abordar el tren"
"Creo que King Cross es importante para mí, es el lugar donde aborde un tren a una nueva vida, quizás he visto la estación esa vez por que pude haber iniciado lo que hay después si lo hubiera decidido"
"Vaya, entonces, nunca sabremos que pude haber visto yo, no hay perdón para los errores"
"No soy religioso, pero podrías intentar arrepentirte"
"Potter" sonrió Draco. "Me arrepentí muchas veces, no hay nada que lamente más, o quizás sí, lamento haber vivido tan poco, hubiera deseado llevar mi vida de la manera en la que creía"
"Cuando vuelvas, ¿Es lo que harás?, ¿Vivir libre y honesto contigo mismo?"
El rubio asintió con una sonrisa espectacular.
El corazón de Harry se apretó, dolía como puñaladas, dolía mucho.
Cuando la oscuridad se apodero del campo, tuvieron que levantar el campamento una vez más. Mientras Draco no veía, el intento varios hechizos para determinar su locación. Ninguno le dio una respuesta satisfactoria.
"¿Crees que existe dios?" pregunto Draco sentándose en la mesa y mirando descorazonado la comida.
"¿Dios?" pregunto confundido.
"Quiero decir, alguien debió haber diseñado este mundo, alguien debió haber diseñado el mundo, y el cielo de la gente buena, no en el dios muggle, pero un dios en algún sentido"
"Nunca me había preguntado estas cosas" contesto con honestidad.
"¿Pero quién juzga entonces?. ¿Quién decide que eres una buena o mala persona?. ¿Por qué no sirve el arrepentirse?. ¿Por qué me dejo hacer cosas malas en primer lugar?"
El asintió pensativo. "Es injusto que lo haga, quien sea que lo hace, la vida nunca ha sido blanco y negro. La vida no se resume en Mortifagos y Aurores. Mi padrino solía decírmelo, pero creo que nunca lo había entendido hasta ahora"
"Es tan injusto, maldita sea" gruño azotando el puño sobre la mesa. Los platos trinaron como campanillas. "Si me quedo aquí, habrá muchas cosas que extrañare de la vida. Si es que puedo recordarlas en la eternidad"
"Por favor, deja de hablar de esa manera, me…me desilusionas cuando lo haces"
"Sé que estás perdido Harry, no soy idiota, y tu presencia me ha despertado, me ha devuelto el raciocinio, puedo pensar en otras cosas más allá del frio. Estas perdido y no sabes si realmente puedes sacarme"
"Me niego a aceptarlo"
"El que me ha mandado aquí no te ha preguntado, si lo hubiera hecho, estarías de nuevo con tus padres, con todos los que te amaron"
"Draco, tu estas con quien te ama"
"Lo sé, aunque nunca existieron esas palabras entre nosotros antes, lo sabía y me atemorizaba, era algo inconsiderable, pero estando aquí puedo verlo y creerlo. Lo sé, lo siento."
Draco se levantó de su asiento, se sentó junto a él, lo abrazo con manos heladas y hundió el rostro en su hombro.
"Lo sé, lo siento, siento que tuviera que pasar esto para que lo entendiera"
Harry no pudo evitarlo, se soltó a llorar amargamente. Se enfureció con el creador, con el creador de esta tragedia. Con el desgraciado que decidía lo que era bueno, lo que era correcto e ignoraba las tonalidades grisáceas.
Este era un torcido y trágico amor. Un amor que los destrozaba.
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La comida comenzó a escasear, incluso cuando Draco no comía nada. Estaba perdido en un mundo sin direcciones, un mundo de cielos rojos y esperanzas muertas.
Mientras menos comía, mas comida guardaba. Pero aquello lo debilitaba, lo cansaba y los detenía en la marcha.
Fue el quien cayo desmayado sobre las piedras afiladas. Fue el quien sangro tibias gotas rojas sobre la arena.
Draco levanto el campamento sin magia, lo arrastro hacia un camastro, y se acostaron juntos como todas las noches heladas.
"¿Si mueres crees que te vayas?" preguntó el rubio.
"No sé si estoy vivo tampoco" respondió. "No tengo explicación al modo en el que entrado y no hay nadie que lo haya hecho antes"
"Qué manera tan elegante de desechar a Orfeo, Teseo y Heracles" sonrió Draco de nuevo. "Pero si es el caso mi amado, prométeme que no voltearas a mirarme, porque si lo haces, me desvaneceré antes de que me toquen los rayos solares"
"Si muero aquí, lo considerare una hermosa manera de morir, y luchare para quedarme en el frio eterno, pues la negrura helada no puede en contra de nuestro abrazo"
"Me arrepiento sobre todas las cosas, más que el no haber vivido mi vida, lamento no haberte conocido de esta manera"
"Morir a tu lado es mi placer y privilegio"
Y un extraño miedo se apodero de él. Fue eso lo que le devolvió la energía, se levantó renovado de fuerza, pero con la certeza de que este era el final de esta aventura. Pero quería que fuera Draco, estar en sus brazos, morir junto a él.
Cerró el espacio diminuto que los separaba, probó los labios fríos y amoratados. Suaves, hermosos, un escalofrió recorrió su alma, y pensó 'oh dios'. Pero no era una súplica al creador, era una afirmación, un juramento hecho a la hermosura del momento.
Draco pasó sus manos heladas debajo de su camisa, y el apretó los ojos con fuerza. Esto era un amor incomparable, uno que nunca había sentido, ni sentiría con ninguna persona. Era una luz que nunca se apagaría.
Las ropas y las mantas cayeron precariamente en el suelo, su corazón agitado latía en contra de un pecho en el que no se sentía nada. Recorrió los ángulos de su cuerpo, la sensación grabada para siempre en sus palmas.
Su unión fue indolora, Draco se sentó sobre el y se empalo sobre su miembro entre fibrosos besos abandonados en la rivera de la noche plutónica. Para siempre unidos en un instante.
Para siempre.
++6++++
Estando moribundo después de meses de caminata sin sentido, Harry diviso en la lejanía las tierras marrones y la flora azulada.
"¿Vez lo que veo?" pregunto deteniendo su lastimera caminata.
"Lo veo" respondió Draco, quien lo llevaba colgando en brazos junto con el bolso.
Draco había recuperado su energía macabramente, como si fuera una criatura de la noche, como si fuera una unión vampírica. Las demostraciones de su amor, y la copula lo estaban matando lentamente a él. Pero las mejillas de Draco se sonrojaron, se llenaron de color. Brillaban con vida como nada más en este mundo hacía.
Apresuraron la marcha hasta colindar con el oasis verde.
"Debemos ir por la vereda, y por ningún motivo salir de ella" anuncio poniendo un pie adolorido sobre el camino que se enrollaba como una serpiente.
Las sombras de los muertos vagaban detrás de los arboles como asechando el momento oportuno en el que alguno de ellos pisara las azuladas hierbas. Pero Draco se arriesgó tomando una vara. El rubio fue rápido, tanto como el corazón de Harry que latía asustado. Pero los Inferis ni si quiera se revolvieron. Era la sangre de Harry lo que deseaban.
"Es para ti" explico el rubio.
"Los inferis pudieron haberte atrapado"
"Pero estoy muerto, ni si quiera han volteado" respondió encogiéndose de hombros.
"No tomes ningún riesgo Draco"
"Nada es un riesgo en comparación con lo que has hecho por mi"
"No quiero perderte, no cuando estamos tan cerca de la entrada."
"Si uno de los dos tiene que salir a la vida, ese eres tú, Harry. Yo puedo perderme en el olvido del Lete, puedo aceptar el castigo si significa que no recordare lo que he perdido"
Cerró los ojos suspirando. Continuaron el camino en silencio y admirando las ariscas bellezas del bosque. Harry no encontró al hombre que lo había ayudado. Cientos de kilómetros, cientos de días desde su encuentro, pero aun no podía decir el nombre aun que ahora reconocía muy bien su rostro.
Le pareció injusto que ese hombre estuviera aquí. Errores eran, los que los condenaron a este lugar.
Se cruzaron con un rio nuevo, ardiente, rojo, un rio de lava, lo más reconocible del infierno. Aquí estaba, brillante y dorado con un pequeño puente.
"Ve tu primero" dijo Harry encorvado sobre la vara.
"No puedo dejarte atrás"
"No lo harás, tu si puedes voltear a verme si quieres"
"De acuerdo" asintió el rubio poniendo un pie sobre la precaria madera del puente.
Nada inusual sucedió en su camino, llego del otro lado y sujeto los amarres del puente comprobando que eran seguros. Harry no dudo ni siquiera cuando comenzó a recorrerlo. Pero mientras más caminaba, más rechinaban las maderas, más le amansaban con romperse. Como si el peso de una persona viva fuera insoportable.
Tropezó torpemente a causa del cansancio. Las maderas cedieron, y Harry cayó, cayo hacia su muerte. Pero Draco había regresado, lo había tomado de la mano y los había salvado a ambos. Era una extraña contradicción la congelada piel del rubio en contra del calor que emitía el rio.
"Es el Flegetonte" gruño el rubio mientras lo arrastraba hacia la seguridad del otro lado.
No muy alejado del cauce del rio, Harry identifico una porción del muro que cubría al inframundo, si lo seguían quizás encontrarían las puertas que protegía Fluffy, pero no sería sencillo, pues este tramo era protegido por unas criaturas realmente horrorosas, temibles, grotescas.
Agotado y sudoroso, saco del bolso la capa invisible y la varita invencible. Él era el maestro de las reliquias de la muerte, y miedo no sentía por las criaturas.
"Quédate debajo de la capa" murmuro ocultándose detrás de un seto.
"¡¿Estas loco?!" exclamo agitado el rubio. "¡podrían matarte!"
"Confía en mi" respondió mostrándole la varita.
"¿La has traído contigo?"
"No me arriesgaría sin ellas" respondió asintiendo.
Escogió la confusión del rubio para saltar de su escondite y atacar. Lanzo rápidos certeros hechizos en contra de las horribles gorgonas. Y ellas con gritos terribles, se lanzaron a su vez sobre él.
Lo tumbaron en el suelo, lo mordieron viciosas, lo lastimaron sin misericordia, pero su voluntad era más fuerte, no podía rendirse estando tan cerca del final de esta pesadilla.
"¡Avada Kedavra!"
La primera de los tres cayo en un reguero de sangre purpura, no estaba muerta, solo inmovilizada. La segunda intento cortarle la mano de la varita con sus uñas sucias. Draco gritaba en el fondo, pero ignoro su posición y encajo la varita en las mandíbulas de la tercera, "Avada Kadvra" gruño porque una tenía el puño sobre su mandíbula.
Con dos caídas, la tercera no represento mucho una amenaza. La golpeo con el puño cerrado y la tomo de los cabellos, hasta enterrarle la varita en el pecho y exclamar. "¡Avada Kadvra!"
Era la primera vez que lanzaba la maldición, y la primera vez que tenía éxito. Aturdido se dejó caer entre sus cadáveres.
Draco corrió a su lado, se quitó la capucha y mostro su rostro atemorizado.
"Estoy bien, ¿Y tú?"
El rubio se encogió de hombros y dijo. "No creo que me escucharan tampoco"
"Es bueno saber que no corres ningún peligro"
"Si algo te pasa seria mil veces peor"
"Comienzo a pensar que podemos lograrlo Draco, podemos salir de aquí"
"¿Qué dirección debemos tomar?"
"No me preguntes como lo sé, pero es hacia el oeste siguiendo el muro de piedra"
Draco lo ayudo a levantarse y juntos retomaron la marcha con las manos sobre el muro. La noche había caído de nuevo, y no se distinguía nada, no se escuchaba nada y no se sentía nada.
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Harry distinguió la entrada con portal metálico y su corazón dio un vuelco. Estaban aquí por fin, en el inicio, en el final. Era casi como un milagro.
"¿Casi como un milagro?" exclamo una voz en la profundidad de la noche.
"¡¿Quién está ahí?!" grito Harry inquieto, la varita en posición de ataque.
"¿Quién es el que penetra en mis tierras y piensa en milagros?, ¿Quién piensa que puede llevarse a una de mis almas?"
"Harry Potter" contesto sintiéndose altanero. No habían recorrido todo este camino por nada.
Un hombre emergió de la oscuridad portando en su mano una varita. Era alto, con hombros cuadrados, con túnica negra y ojos vacíos.
"Harry Potter" dijo escupiendo las palabras. "¿Otro héroe?, ¿Creen que es un campo de juegos?, ¿Crees que te puedes adentrar y salir cuando te plazca?."
"Vine por mi amante" contesto frunciendo el ceño. "Y matare al que se interponga"
"Que tragedia señor Potter" contesto el hombre encogiéndose de hombros. "Pero no puedo permitirlo"
"¡Él no está muerto!"
"Como muchos aquí"
"Su cuerpo tiene vida, su alma no te pertenece"
"¿Dónde está?" preguntó el hombre.
Harry volteo para comprobar que Draco había desaparecido debajo de la capa.
"Si no puedes ver su alma, entonces lo llevare conmigo"
"Si su alma sale, tú te quedas conmigo"
Harry asintió, bien, eso lo podía aceptar.
"De acuerdo" contesto apretando los puños y bajando la mano.
"Si sale de su escondite, yo mismo le muestro el camino"
"No, Draco, no lo hagas, vete de aquí, ¡Vete!"
"¡No puedo!" contesto la voz del rubio. "¡No puedo dejarte!"
El hombre se lanzó en contra de la voz, era lo que había estado esperando, Harry lo sabía. Saco del bolso la piedra. Miro los pasos fantasmas de Draco y lo sintió tomarlo de la mano.
"¡Es tiempo de ser cobardes!" grito el rubio mientras atravesaban las puertas metálicas.
El hombre grito enfurecido. Les seguía los talones a una muy corta distancia.
Harry salto en la barca que se había materializado en el puerto, el barquero inicio la marcha. Pero las almas en el agua atacaron voraces, histéricas, enfurecidas. La barca se meció, y el tomo a Draco entre sus brazos.
"No puedes mirarme, no puedes" decía la voz del rubio atemorizada. "Si lo haces me quedare aquí"
"Lo sé" respondió. Pero no sabía de donde habían obtenido esa sabiduría. Miro al barquero luchar en contra de los cuerpos en el agua. Miro su rostro sin expresiones, miro sus ojos negros.
Era el, él les estaba diciendo que hacer.
"No tengo nada más que darte" dijo temblando de miedo.
El barquero señalo la varita invencible. Harry se la entrego. El barquero hizo una magia extraña, luminosa. Los muertos se alejaron de inmediato. Los alaridos se terminaron.
Harry entendió lo que el barquero les dijo. Era la única manera de salir, la única manera y no podía haber errores. Si Draco salía de la capa invisible, el hombre podría verlo y reclamar su alma. Si Harry lo miraba, se perderían para siempre el uno del otro.
Cuando tocaron el puerto de la salida, el barquero emprendió de nuevo su viaje, se llevó consigo la varita invencible. La varita que la misma muerte había creado. Pensó que si a alguien le servía, esa persona seria una que tuviera que vivir por siempre en este mundo.
Y lo dejo partir con ella, sabiendo que nunca volvería a verla, ni recuperarla. La dejo ir, y desvanecerse en la neblina junto con su maldición.
Los cuerpos en el agua volvieron en dirección de las piedras, treparon con garras afiladas. No quedaba mucho tiempo.
Subieron los escalones escarbados. Tropezando inciertos en la oscuridad. Alcanzaron la neblina de humo.
"¡Abrázame!" grito.
Y sintió a Draco hacerlo. El saco la piedra de la resurrección del bolsillo de su camisa. Le dio tres vueltas en el aire, y luego la mordió pensando que deseaba la vida. Juntos atravesaron el velo, pero sentía manos que trataban de separarlos, sentía los tirones de la muerte en su contra.
Gritos terribles en sus oídos. Pero nunca, nunca soltó a Draco.
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Harry abrió los ojos confundido.
"¡Harry!" grito Hermione saltando de la silla de espera.
Olía a fármacos y pociones. Se escuchaban las voces de los vivos con una claridad que lo estremecía. Lentamente su cerebro se acostumbró, pero punzaba dolorosamente, y escuchaban el tronido de rayos o quizás solo el metal de las maquinas del hospital.
Salto de la cama mirando que sus heridas eran reales. Todas y cada una, las cortadas de las piedras, los rasguños de las criaturas.
"¡Draco!" grito histérico.
Hermione se hizo a un lado y detrás de ella, en la cama estaba su cuerpo, sus pestañas rubias brillando en sus mejillas. Sus ojos cerrados al mundo. Su alma se derrumbó, sus ojos lloraron.
Pero entonces, Draco abrió los ojos y volteo a mirarlo con una sonrisa.
Fin.
Espero que les haya gustado este extraño fanfic.
