Capitulo 04- Resplandor

18 de Febrero (atardecer)

El viejo maestro Jiraiya suspiró mientras dejaba su plato de comida a un lado; como lo había supuesto, se habían presentado los primeros conflictos, pero aun no sucedía nada grave, e inclusive podía estar tranquilo de que el equipo era lo suficientemente competente y maduro como para dejar de lado sus diferencias cuando era necesario hacerlo. Por supuesto que eso quitaba el dedo del renglón de que los otros tres miembros de su equipo se encontraban en constante incomodidad. Por su parte, él estaba más que satisfecho con la compañía.

Ebisu era un ninja muy competente y hábil, además de un gran conversador… y compartía ciertos gustos con él (Shizune desnuda, por ejemplo); Shizune era una chica agradable y guapa, aunque ella misma se subestimara, había sido una magnifica elección en el equipo y estaba sinceramente agradecido de que hubiera aceptado. Tal vez la chica no fuera buena luchando, pero no cabía duda de que su utilidad para el equipo sobrepasaba por mucho esa pequeña dificultad. Anko, por su parte… Era agradable estar a su lado de nueva cuenta; aunque ella lo odiara con lo más profundo de su ser, él la seguía amando. No podía evitarlo y sabía que era un desperdicio de tiempo pensar en estar a su lado después de haberla abandonado. Había sufrido terriblemente por su culpa.

Aunque Jiraiya estaba en ese sentido en paz consigo mismo. Puede que Anko lo odiara, pero él sabía mejor que nadie que había hecho lo imposible por estar a su lado, por vivir con ella. Se había vuelto un traidor por ella, pero cuando las cosas se complicaron se dio cuenta de que no tenia mas remedió que dejarla. La abandono, con solamente un beso de despedida en la frente y el consejo de que nunca dejara de luchar por sus sueños; tal vez precisamente era ese último consejo lo que había arruinado su relación con ella. Jiraiya hacía mucho tiempo que había dejado de luchar por sus sueños, olvidándose de Anko y de todo lo demás; era por eso que cada reencuentro era doloroso, era incomodo. Pero para protegerla debía mantenerse alejado de ella, de Konoha; solo se le estaba permitidas visitas periódicas, cosa que Tsunade sabía perfectamente y sin embargo seguía insistiendo en que se uniera a los ninjas de Konoha como un capitán de equipo Elite. Y ahora sí que estaba siendo un capitán de equipo Elite. Pero ahora que ya había perdido todo, la misión la hacía solamente por Naruto.

El chico estaba a punto de encontrarse en una situación parecida a la suya, y deseaba que este no escogiera mal el camino, o no escogiera el camino correcto por los motivos incorrectos, cosa que sería mucho peor; tenía que ayudarlo, y esperaba que su sufrimiento no fuese ni la mitad del suyo. Pero un mal presentimiento le decía que sería el doble de sufrimiento…

"Pero tú te lo buscaste… Sabes perfectamente que un ermitaño no puede amar…"

Y era cierto, él se lo había buscado; primero había pensado que podía vivir con pequeños amoríos, amantes de un día… o a lo sumo un mes. Pensó que ser ermitaño no necesariamente era estar solo; y ese fue su error. Cuando Anko entró en su vida, nada volvió a ser igual; no pudo dejarla, no pudo abandonarla. Se dedicó completamente a darle su amor, y entonces ellos se enteraron. Podía contra uno, podía contra dos, pero eran cinco los que estaban tras su cabeza, además del Mediador… Su única opción fue volver a ser un Ermitaño y escapar constantemente de ellos, dejando atrás a Anko con la esperanza de que nunca supieran sobre ella. Y hasta ahora seguía viva, lo cual significa que seguía fuera de peligro. Si todo el odio y desprecio de ella hacia él significaban el precio de la protección de la chica que mas amaba en esta vida, a Jiraiya le parecía un precio justo. Duró, desgarrador, terrible, cruel… Pero justo. Pagaría cualquier cosa por mantenerla a salvo…

-Maestro Jiraiya- Ebisu se acercó al anciano, sacándolo de sus reflexiones.

-¿Si, Ebisu?- sonrió Jiraiya- ¿Quieres que firme el libro que te regale?

-Eh… no, nada de eso, maestro- contestó Ebisu sonrojándose-. Solamente quería preguntarle acerca de Shizune…

-¿Sus medidas?- exclamó sonriente-. No estoy seguro, siempre usa ropa holgada, pero te aseguro que es una mujer hermosa debajo de ese mar de tela; apuesto que te mueres de ganas de oler esa hermosa cabellera… Por supuesto, esa piel tan suave es más excitante que su pelo. Me preguntó si la chica será virgen…

-Maestro!- gritó Ebisu empezando a sangrar por la nariz-. No es propio hablar así de una chica.

-Vamos, Ebisu, conmigo no tienes que fingir- exclamó Jiraiya levantándose-. Sé que pensamientos parecidos te han pasado por la cabeza… Tal vez también alguno sobre Anko
¿Te imaginas a ambas en una bañera?

Por un momento Ebisu guardo silencio y una sonrisa se asomó en su rostro, pero pronto reaccionó y sacudió la cabeza, cubriéndose de nuevo la nariz.

-Maestro! Por favor, deje esos temas impropios- exclamó Ebisu enojado-. Solamente quiero saber... ¿Por qué Shizune en esta misión? Es una ninja joven, sin experiencia en las batallas en equipo y las misiones en general. Es impulsiva, noble ciertamente pero eso compromete la misión. Además de que carece de cualquiera de las tres principales habilidades ninjas de todo Jounin: rastreo, combate y táctica. Es deficiente en cualquiera de esos tres…

-Sí, ciertamente tienes razón en todo lo que has dicho…

-¿Entonces? No entiendo porque la tenemos aquí…

-Ebisu, sé que no tienes la mejor opinión de Shizune- dijo Jiraiya suspirando-. Y para serte sincero, yo tampoco; pero no creas ni por un segundo, que está aquí porque no encontré nada mejor. Había otros ninjas de categoría superior, también había peores. Había ninjas médicos disponibles a su vez. Por supuesto, para terminar de zanjar tus ideas, también había ninjas de mejor cuerpo y cara disponibles… Shizune no está aquí por ninguno de esos motivos…

-¿Y cuál es el motivo?

-Bueno, puedo decirte que es el mismo por el que estas tu aquí- dijo Jiraiya sonriendo-. No creas que estas aquí por ser el mejor peleador disponible, aunque ciertamente lo eres; y tampoco por ser el más eficiente, aunque da la casualidad de que lo eres. Tanto tú como Shizune están aquí por una razón más simple y poderosa…

-Dígamela, por favor maestro…

-Tú ya la sabes, Ebisu. Has sabido porque estas en esta misión desde el momento mismo en que supiste que era una misión rango S. Es la razón por la cual cada minuto, cada segundo de la misión, te has mantenido mirando al frente, con esperanza de alcanzar pronto nuestro objetivo.

-Naruto…- susurró Ebisu agachando la mirada.

-Si- asintió Jiraiya-. Sé que ustedes dos darán hasta el último aliento por Naruto; ahora más que nunca, la aldea odia a Naruto. Traer a cualquier ninja que no fuera del selecto grupo que conoce a Naruto como persona, no como Kyubi, hubiera significado el fracaso inmediato de la misión ¿Quién puede dar la vida por un demonio que teme? Pero nosotros, el equipo que he formado, conocemos a Naruto como el magnífico ninja que es, y aunque tengamos la habilidad de un Sanin, de un Jounin, de un Anbu o de un chunin, nunca dejaremos de luchar por salvar la vida del chico exactamente con el mismo esfuerzo con la que salvaremos a los demás chicos que lo acompañan… o tal vez, incluso un poco mas…

-Maestro, a su vuelta, y desde antes, nada bueno espera en casa a Naruto- exclamó Ebisu con un ligero tono de tristeza mal disimulado-. Todo ese odio, todo ese dolor, terminara por corromperlo; seguirá el camino que evitó a Sasuke tomar. Pero nadie podrá detenerlo a él, porque es demasiado fuerte y listo… No sin matarlo…

Jiraiya guardó silencio unos segundos antes de recargarse en un árbol cercano; miró sus manos, reflexionando. No, nunca sería capaz de matar a Naruto así como el Tercero no había sido capaz de matar a Orochimaru. Si el odio invadía el alma de Naruto, el mundo ninja tendría un nuevo y temible enemigo que hasta el mismísimo Orochimaru temería; pero sería mucho peor que cualquiera. Después de todo su compañero quería la vida eterna y aprender todas las técnicas posibles eternamente; su sueño era la creación. En cambio, si Naruto era corrompido, su sueño sería la destrucción. Acabar con todos aquellos que le temían.

-No se trata de detenerlo, Ebisu- pronunció tras largos segundos de reflexión-. Es lo mismo que los aleja lo que los puede guiar en la dirección adecuada. No, no es el odio. Es el amor. La ausencia de amor es lo que sufre Naruto, lo que lo aleja de Konoha y le causa ese terrible dolor en el alma. Esperemos que algún día, a tiempo, encuentre el amor que se le ha sido negado tanto tiempo…


-¿Podemos confiar en tu clon?

-Bueno, puede que no sea la gran cosa rastreando- exclamó Shizune avergonzada-. Pero supongo que tendremos que confiar en que vigilara de manera adecuada, porque solamente yo puedo hacer el clon.

-Podría invocar una serpiente- replicó Anko.

-No mientras me baño!- gritó Shizune horrorizada.

Anko suspiró y maldijo entre dientes, al tiempo que se quitaba la ropa de encima. Dobló su gabardina, y sobre ella colocó su protector de Konoha; durante unos segundos lo observó, reflexiva. Era la primera misión que hacía en mucho tiempo. Demasiado tiempo tal vez. Y lo hacía con el protector de Konoha, el protector que un día, mientras seguía a Orochimaru, estuvo a punto de rasgar. A punto de ser un ninja exiliado para demostrarle a Jiraiya lo fuerte que era y que hacerlo arrepentirse de haberla abandonado.

Pero esos eran sentimientos pasados. Si, seguía odiando a Jiraiya por haberse largado sin darle ni una explicación, pero no por eso lo mataría. Había aprendido a vivir en armonía en Konoha y no tenía ni la más mínima intención de ser un ninja exiliado; por supuesto, muy en el fondo, nunca habían vuelto a confiar en ella. A su regreso de Orochimaru, el cual era realmente confuso, habían estado a punto de asesinarla; el tercer Hokage la había salvado del escuadrón asesino de Danzo. Pero nada había podido evitar que desconfiaran de ella; no había vuelto a hacer misiones desde entonces, más que unas pocas de menor importancia. Tras varios años de una actividad desesperante y de tratar de demostrar su valía y lealtad a la hoja, había sido "promovida" como maestra elite de rastreo, por supuesto que cuando eso era un honor en la mayoría de los casos, con ella lo habían hecho para tenerla vigilada. Ella no le tomó importancia al asunto e hizo su mejor esfuerzo, convirtiéndose en la mejor rastreadora de Konoha; ahora era reconocida y pocos recordaban su pasado o les interesaba más bien poco, pero no podía olvidar el hecho de que habían sido años de esfuerzo, años de dolor y años de soledad. Justo lo que le esperaba a Naruto…

Ella los había escuchado hablando, susurrando al respecto del chico; había visto la terrible propaganda que algún idiota difundió en Konoha y que la Hokage, sabiamente, les había encargado destruir completamente antes del amanecer. Naruto, sin saberlo del todo, estaba en medio de una encrucijada donde muchos pedían su destierro, lo cual era estúpido para la situación de Konoha respecto a las demás naciones. Pero otros, como Danzo, pedían la extracción del Kyubi: la muerte de Naruto. Ella haría su mejor esfuerzo por salvarlo de cualquier peligro que lo estuviera acechando en esa misión ¿Pero luego qué? No podía defenderlo de la aldea misma, no podía defenderlo de todo un escuadrón Anbu. Aunque la Hokage se negara, si la aldea entera o el consejo de ancianos decidían que Naruto era un peligro, ellos no podrían hacer nada al respecto... O tal vez si, tal vez luchar. No quería que Naruto sufriera lo mismo por lo que ella ya había pasado: años de soledad, temor y odio. Nadie se merecía aquello, menos un chico tan noble como él. Debía admitir que hasta la fecha, a pesar de estar tranquila en la aldea, nunca se había vuelto a sentir parte de Konoha; las cosas nunca serian iguales para Naruto, y nunca llegaría a ser Hokage.

Suspirando, Anko se quitó su pantalón y ropa interior, y entró al lago; Shizune también se desvistió, tratando en lo posible de solo darle la espalda a ella y de ingresar al agua lo más rápido posible. Cuando la chica estuvo adentro, solamente visible de los hombros para arriba, se le veía muy sonrojada pero sonriente.

-¿No estás acostumbrada a ir a baños termales?

-Esto es un lago- exclamó Shizune confundida.

-Sí, pero a lo que me refiero es al hecho… de estar desnuda frente a otra mujer…- explicó Anko sonriendo.

-En realidad no- admitió sacando la lengua Shizune, sonrojándose un poco más-. Acompañaba muy seguido a Tsunade-sama, pero siempre eran lugares muy privados y con ella me sentía muy protegida. Tsunade ha sido como una madre para mí, por eso con cualquier otra mujer… no me siento muy cómoda…

-Recuerdo que cuando fuimos por ti, estabas en un baño termal lleno de mujeres…

-Si… bueno… en realidad ya llevaba tres horas en ese lugar…

-¡¿Qué?- exclamó Anko con una media sonrisa.

-Yo llegue cuando no había nadie… y de pronto se llenó de gente- explicó Shizune agachando la cabeza avergonzada-. Estuve esperando que las otras se fueran, pero cada vez llegaban más. Al final de cuentas, cuando el maestro Jiraiya me requirió de urgencia, no tuve más remedio que salir…

-Eres muy rara, Shizune.

-Jeje- sonrió la chica-. Sí, todo el mundo me lo dice.

Anko empezó a lavarse con tranquilidad; en realidad no consideraba del todo un buen momento para tomar un baño, pues llevaban prisa, pero estaba muy sucia. Después de la pelea con el imbécil de Ebisu, y el encuentro con los ninjas mercenarios, había terminado muy sucia. De hecho, su gabardina tenía una mancha de sangre que no saldría tan fácilmente, pero no quería lavarla de momento. Por lo pronto se conformaría con lavar su propio cuerpo y ya.

Vio a Shizune, dándole la espalda a unos cuantos metros. La chica se limpiaba sin apenas asomar mas de los hombros afuera del agua, pero el lago estaba muy tranquilo y limpio, así que alcanzaba a ver de todos modos el cuerpo de la chica, aunque un poco distorsionado. Era una chica linda, en realidad; no tenía el mejor cuerpo que hubiera visto, ni el pelo más hermoso, pero su cara era muy agradable. Aunque de alguna manera, Shizune se las arreglaba para verse lo menos atractiva posible, usando ropa tosca y simple, y haciendo gestos casi más seguido de lo que hablaba. Ese tipo de cosas alejaba cualquier posible pretendiente, pues parecía una chiquilla. Brevemente se preguntó si toda esa actitud para ahuyentar hombres era consciente o no.

-¿Sabes, Shizune?- empezó a hablar Anko-. No sé que nos espera al final de esta misión…

-¿De qué hablas?- preguntó Shizune confundida-. Volver a casa y cobrar la misión, supongo. Si te refieres a los enemigos, creo que en estas misiones nunca puedes estar seguro de a quienes te vas a enfrentar ¿no?

-No me refiero a eso- aclaró Anko acercándose-. Es Naruto. Vamos a una misión a rescatarlo, y también a su equipo ¿Pero para qué? La aldea lo odia, es probable que cuando regresemos ya hayan llegado a un acuerdo respecto a esto, y no quiero ni siquiera saber que planes tendrán para él.

-Tsunade-sama aseguró que…

-Tsunade no puede defenderlo!- gritó Anko enojada-. No del rechazo, del dolor; de la soledad. Puede que Tsunade pueda detener a todos lo que lo ataquen, y será destituida de su cargo de Hokage si hace tal cosa, pero aun así, no hay nada para Naruto en Konoha…

-Aun hay gente que lo quiere- exclamó Shizune con firmeza-. Sakura, Hinata, Sasuke, Kiba, Shino, Kakashi, Iruka, Shikamaru… Son personas que aprecian a Naruto y lo conocen, nunca lo dejaran.

-¿Te das cuenta de que más de la mitad de los que nombraste están en esta misión rango S?- inquirió Anko con una amarga sonrisa-. Si ellos mueren…

-Aunque quedare yo, Tsunade, Jiraiya…- exclamó Shizune levantándose con enojo-. Inclusive creo que tu y Ebisu pueden incluirse en la lista. Naruto tendrá que vivir con la idea de que no todos lo reconocerán, no todos sabrán apreciarlo; pero su deber es apreciar lo que tiene… seamos poco o mucho…

Shizune salió del lago con rapidez, tapándose con las manos y se vistió; aun empapada se alejo del lago sin voltear atrás. Era obvio que estaba molesta con ella; no había sido su intención hacerla enojar, pero quería saber su punto de vista. Irónicamente ahora se sentía más tranquila. Era cierto, Naruto tenía la ventaja de que ya tenía gente que lo apreciaba en Konoha. Ella había estado sola, pero él tenía muchos amigos. Amigos incondicionales y leales.

Con una sonrisa, continuó su baño; Naruto era un chico con muchos problemas, era cierto, pero también era un chico muy afortunado. Personas menos odiadas pasaban su vida sin un verdadero amigo, pero los amigos de Naruto darían cualquier cosa por él. Ella moriría por el chico, sin importar nada. No debía preocuparse, él estaría bien a su regreso en Konoha. Mucha gente lo amaba, mucha gente confiaba en él. Algún día seria un maravilloso Kage.


-Te ves un poco húmeda- exclamó Ebisu sonriendo.

-Sí, lo estoy- contestó seriamente Shizune.

La chica suspiró y se recargó en un árbol cercano, tratando de acomodar su pelo húmedo lo mejor que le era posible; el peso del pelo constantemente lo movía de lugar, tapándole los ojos una y otra vez para su disgusto. Ella lo volvía a colocar en su lugar, pero al más mínimo movimiento este se desplomaba frente a sus ojos.

Cuando estaba por hacerlo por quinta vez, unas manos aparecieron frente a su cara; apartaron el pelo de su frente y colocaron un broche negro en su pelo, sosteniéndolo del lado izquierdo para evitar que volviera a caer. Las manos bajaron y frente a ella, Ebisu le dedicaba una sonrisa. Ella alzó su mano para tocar el broche, pero no dejo de mirar al ninja directo a los ojos… o más bien a sus lentes oscuros, donde alcanzaba a percibir el contorno de los ojos, pero no los distinguía del todo. Le dedicó una sonrisa de agradecimiento, a lo cual Ebisu se giro, fingiendo un ataque de tos para disimular su sonrojar.

-Gracias- dijo Shizune aun con la mano tocando el broche.

-Es solo… era de mi hermana, siempre lo cargó conmigo.

-¿Por qué?-preguntó Shizune con interés.

-Bueno… Después de su muerte solo me quedó el broche, una foto y un anillo…

-Yo… lo siento, no quise ser indiscreta- susurró Shizune agachando la mirada-. Tal vez no debería usar algo tan importante como esto…

-No, no- exclamó Ebisu sonriendo-. Está bien, hace mucho que paso eso. No te preocupes por ello, me gusta cargarlo pero nunca lo he usado, obviamente; a ti se te ve bien, y en este momento te ayudara. Además, puedes devolvérmelo luego, no hay problema…

-Gracias, lo cuidare muy bien…- dijo Shizune dedicándole una amplia sonrisa a su compañero. Después bajó la mano y separándose del árbol, puso las manos detrás de su espalda, sacando ligeramente el pecho y poniéndose lo más firme posible- ¿Cómo me veo?

-Eh… Bien, te queda bien- respondió llanamente Ebisu, mas sonrojado, pero también más serio.

Shizune sonrió de nuevo; brevemente Ebisu se preguntó si esa chica no sabía hacer otra cosa más que sonreír. De cierta forma, eso la hacía ver muy inmadura, muy pequeña, casi como una chiquilla. Pero también, de alguna otra forma, le resultaba muy atractiva a él. No estaba seguro de porque, puesto que ni de lejos tenia tendencias desviadas hacia las menores, pero aun así debía admitir que la joven Shizune le llamaba mucho la atención.

Era una chica joven, no por mucho más joven que él, claro, puesto que no era un anciano; pero si había una diferencia de edad. Aunque la mayor diferencia seguramente residía en el hecho de su experiencia. Ebisu era un ninja con mucha experiencia ninja; había abandonado las misiones, harto de que sus compañeros fueran unos idiotas… Y desde entonces se había dedicado al entrenamiento de ninjas de elite; después de todo, él conocía tres de las técnicas secretas en el pergamino de Konoha.

Shizune por otro lado era casi una chiquilla, figurativamente hablando; después de todo nunca había pertenecido a un equipo ninja ni asistido más que al nivel más básico del entrenamiento de la academia. Desconocía de historia y en todos esos años vagando, aunque hubiera practicado el arte medico, no se había instruido en absoluto en nada más. Seguramente Tsunade no era la mejor de las maestras en el mundo.

Le dedicó una mirada evaluativa a Shizune; observó su cuerpo, ahora que por la humedad, y por segunda vez, la ropa se adhería a su figura, aunque esta vez la chica parecía no notarlo o no importarle. Su cuerpo no estaba muy bien desarrollado en realidad; recordaba chicas de academia con… encantos más grandes que los de la mujer frente a él. Obviamente muy alejado de Anko, una mujer despampanante del todo… Aunque ver a ambas, bañándose, hubiera sido algo agradable a pesar de la diferencia física.

-¿Y a que se debe que no estés del todo seca?- preguntó Ebisu, guiando sus pensamientos hacia otro lugar distinto. No quería que su nariz empezara a sangrar.

-Es solo… tuve una discusión con Anko, y no quería verla- explicó ella un poco triste-. Me vine lo más rápido que pude…

-¿Y porque la discusión?- inquirió Ebisu sentándose en un tronco cercano-. Anko puede ser muy intolerante en muchos aspectos, pero en realidad rara vez se pelea con alguien… Bueno, más bien rara vez se pelea con una mujer…

-Ebisu- susurró Shizune acercándose al hombre, con sus brazos cruzados- ¿Por qué estás aquí?

-¿Eh?- la pregunta confundió un poco al hombre, quien respondió con ligereza-. Porque el maestro Jiraiya me requirió…

-Pero tú no haces misiones- exclamó Shizune mirándolo fijamente-. Puede que tengamos muchos archivos, pero recuerdo bien los de los ninjas con más de tres años inactivos. Tu hace más de cuatro años que no realizas ninguna misión ¿Por qué aceptaste ahora?

Ebisu guardó unos segundos de silencio, mientras suspiraba; se quito sus gafas oscuras y volteó a ver a Shizune, con seriedad.

-Es por interés personal, Shizune- admitió Ebisu-. No estaba enterado de esta misión, no tenía idea de que hubieran mandado a esos chicos a una misión rango S; pero cuando lo supe… necesitaba venir, no puedo dejar que les pase algo…

-Ebisu…

-No, no quiero que creas que soy un noble ninja- dijo el hombre agachando la cabeza-. No lo hago por todos; Kurenai me desagrada, así como Shino. Kiba es un irrespetuoso, y Sakura… Dios mío, Sakura es Sakura, nunca la he visto tomarse en serio el trabajo de ser ninja; parece como si solo estuviera huyendo de ser la típica ama de casa. Pero hay tres alumnos míos a los que apreció mucho. Kakashi no me preocupa, se que estará bien y que posiblemente sea más fuerte que yo; además ha vivido una vida plena. Pero mis otros dos alumnos…

-Espera…- reflexionó Shizune- ¿Quieres decir que Naruto y Hinata fueron tus alumnos?

-Si- asintió sonriendo Ebisu-. Naruto es un cabeza dura, no he tenido momento de entrenarlo muy bien; nuestro entrenamiento fue corto, pero he sabido distinguir esa fuerza interna en él. No me refiero al Kyubi, Naruto tiene lo que muchos ninjas carecen: voluntad. Espero algún día completar su entrenamiento conmigo, por eso debo asegurar de que vuelva a salvo. Quiero verlo como Hokage de Konoha…

Ebisu sonrió con la mirada perdida en el cielo; sus lentes cayeron al pasto, pero no le importó. Esa mirada tan noble en su rostro, esa sonrisa tan tierna en sus labios; Shizune no podía dejar de observarlo ¿Este era Ebisu? ¿El maestro más odiado de Konoha? Había escuchado esos comentarios miles de veces, sobre las perversiones de Ebisu, sobre su mal carácter y su pésimo sentido del humor, sobre lo superficial y estúpido que era. Pero a quien tenía enfrente no se parecía en lo más mínimo a lo que esas habladurías tanto citaban. Frente a ella, tenía un hombre maravilloso y noble, como nunca en su vida había visto; si, tal vez fuera un poco pervertido, pero seguramente ese era el único rumor cierto sobre Ebisu ¿Y que importaba si era pervertido? Nadie era perfecto, y las virtudes del hombre superaban por mucho sus defectos. Cada día, cada hora, cada minuto, este ninja la sorprendía más y más; Shizune se sentó al lado del hombre y recogió las gafas del suelo. Ebisu no volteó a verla, pero el brillo en sus ojos se opaco, mostrando que había salido de sus reflexiones privadas.

-Yo también estoy aquí por Naruto- comentó Shizune-. Mucho antes de esto, Naruto nos salvo a mí y a Tsunade. Nos salvo de la autocompasión y de una vida sin sentido. Le debo una y pienso pagarla con creces… Aunque la vida se me vaya en ello…

-Es un noble pensamiento- comentó Ebisu borrando la sonrisa de su rostro-. Pero los cadáveres no salvan personas. Creo que sería mejor que entrenaras un poco… mejor dicho que entrenes mucho en todas esas fallas tremendas que tienes…

Ebisu se levantó, sin decir nada más; por unos segundos pensó que había sido demasiado duro con Shizune, pero en el fondo sentía que no era así. Ella era un ninja de muy bajo rango, y con demasiadas fallas. El mejor favor que le podía hacer era mantenerla con vida; y la forma de hacerlo era diciéndole la verdad. Si era capaz de enfrentar sus errores, se haría más fuerte y mejoraría; si no era capaz, entonces nunca podría hacerlo. No tenía sentido desperdiciar el tiempo con delicadezas, ser directo era lo mejor por su propio bien, aunque terminara odiándolo.

-Gracias…- susurró Shizune a sus espaldas-. Entrenare…

Shizune vio alejarse a Ebisu, pero a diferencia de lo que el hombre creía, tenía una gran sonrisa en el rostro; ella entendía perfectamente bien al ninja y su actitud, entendía sus motivos. No quería verla muerta, y en realidad a ella tampoco le apetecía morir. Por eso entrenaría; ella nunca podría salvar a Naruto, eso quedaba fuera de toda duda, pero si entrenaba lo suficiente podría llegar a ser un apoyo para su equipo, y el equipo entero podría ayudar al chico. Por supuesto en solo dos o cuatro días no lograría grandes avances, pero seguiría entrenando. Además, no quería que Ebisu tuviera la misma opinión de ella que la que tenía de Sakura. Quería… quería agradarle a Ebisu, realmente lo deseaba…

Fin Capitulo 04


Corenote:

Bueno, antes me sentía un poco perdido respecto a esta historia: tenía el argumento, tenía las ideas, tenía la secuencia… Pero me faltaba identificarme con los personajes.

Considero a los tres capítulos anteriores algo así como un enorme "prologo" y a partir de este capítulo realmente me he adentrado en la historia; Shizune fue tal vez el personaje más fácil de bosquejar debido a que mi novia es igualita (yo diría una fusión entre Hinata y Shizune xD…). Ebisu por su parte, se parece a mí (fusión con Naruto, jeje…), así que han sido ambos los personajes con lo que más me he identificado, y gracias a Dios, los personajes principales del fic…

Este capítulo está lleno de reflexiones y emotividad, casi todas bajo el argumento central de rescatar a Naruto; pero también poco a poco vemos crecer la relación entre Shizune y Ebisu. Definitivamente me gusta esa pareja; espero que les haya gustado este capítulo, y no dejen de leer y comentar. Nos leemos pronto, hasta luego…


PD- Antes había mencionado que el titulo de los capítulos seria de canciones en español; posiblemente a nadie le importe, pero he decidido simplemente inventar los títulos porque me costaba trabajo encontrar algunos adecuados :S

Fuera de eso, no hay más aclaraciones. Hasta pronto =)