Salió por la puerta trasera que daba al jardín de su casa y sacó un cigarrillo, buscó en cada uno de sus bolsillos un mechero pero no lo encontró. Oyó un crujido en la parte donde se encontraban los matorrales, enseguida se dejó ver Nina.
La chica se acercó lentamente hasta él y prendió el mechero, encendiendo ella misma el cigarrillo que David sostenía entre sus labios.
- Gracias.- le sonrió.
- ¿Huyes de tu esposa?
- Evitar suena mejor.
Ambos sonrieron mientras se miraban.
- ¿Tu padre sabe que fumas?
- No fumo.
- ¿Me estas tomando el pelo? Sostienes un cigarrillo en la mano derecha.
- No soy adicta al tabaco, ni siquiera tengo un paquete. Lo hago muy de vez en cuando, es una costumbre. Los cojo del despacho de mi padre.
- Es una mala costumbre.
- No me juzgues, tú también fumas.
- Touché.
Se sonrieron.
- ¿De quién huyes tú? – preguntó David curioso.
- De mi padre.- tiró la ceniza al césped con un golpe sutil de dedos.- Ahora que he terminado la carrera quiere que me traslade aquí.
- Y tú no quieres…
- No es que no me guste estar aquí, con mis padres, pero nosotros no tenemos una relación tan estrecha.- hizo una pausa.- Como tú con tu familia. Se me hace raro aparentar algo que no somos. Y les quiero, mucho, pero el tiempo perdido no se puede recuperar así como así.
- Te entiendo.
- ¿Sí? – le miró extrañada.
- ¿Por qué lo dudas?
- Pensé que soltarías el típico discurso: "Tus padres te quieren, ellos sólo quieren lo mejor para ti. Cuando seas madre lo entenderás…"
- ¿Es lo que querías escuchar?
- No.
- Pues entonces no te quejes.
Ella sonrió.
- ¿Puedo contarte el otro motivo por el que huyo?
- Por supuesto.
- Dan, mi ex novio, no para de llamarme a todas horas. Los hombres podéis ser verdaderamente insistentes.- rodó los ojos.- Yo para fastidiarle, atiendo la llamada y cuando está a punto de decir algo le cuelgo. Pensé que al perder dinero dejaría de llamarme, pero no ha sido así.
David sonrió.
- No te rías, es un pesado.
. Está enamorado.
- Ni siquiera sabe que es eso, es un inmaduro. Es el típico chulo que toca en una banda de cuarta donde él es el líder. Me pone histérica.
- Entonces, ¿Por qué saliste con él?
- Porque estaba bueno y podía comer gratis en la pizzería donde trabajaba, está bastante claro.- su cigarrillo se consumió y lo tiró al césped mientras lo pisaba.
- Vaya, superficial hasta la médula.- dio una última calada.
- Soy joven, no estoy preparada para enamorarme.- le miró a los ojos.
- Nunca se está preparado para eso, simplemente ocurre.
Nina sonrió.
- Debo irme, ¿Te veré mañana en la cena que organizaron mis padres?
- Allí me tendrás.
Nina sonrió una vez más y desapareció entre los matorrales. David la observó escabullirse con una sonrisa, tiró el cigarrillo al césped y entró de nuevo a su casa.
