Hoooooola a todos. Siento haber tardado tanto en subir esta parte, pero creedme que he estado DEMASIADO liado estos días. Espero que el resultado valga la pena la espera.

Sin más preámbulo.

Capítulo 4: Menesteres

Un gran y estilizado edificio se cernía sobre Eloi y Nicolle, su curiosa arquitectura hacía clara alusión a su propósito, a saber, el de tratar con pokémon. Nicolle parecía especialmente incómoda al ser seguida de cerca por el shuppet de antes. Ambos, con cierto nerviosismo, subieron las escaleras de la entrada principal y se dirigieron al mostrador desde donde los observaba una mujer joven de cabello rosa.

-Quizá en este mundo haya más colores naturales de cabello. -Sugirió Eloi disimuladamente.

-¿Tú crees? -Respondió Nicolle. Mientras tanto, el shuppet revoloteaba animosamente; parecía bastante cómodo estando cerca de Nicolle.

-¡Bienvenidos al centro pokémon de Ciudad Sileo! Mi nombre es Anari. ¿En que puedo servirles? -La recepcionista los recibió con mucha energía. Eloi tomó la palabra.

-Buenas, pues, verá, recién llegamos a la ciudad, y pues, con el viaje nos quedamos sin dinero y…

-Oh, ya veo. -Anari no lo dejó terminar su explicación. Al parecer estaba acostumbrada a este tipo de situaciones. -Si me facilitan sus licencias de entrenador…

-Lo siento, no somos entrenadores. -Interrumpió Eloi. -Pero, un agente nos dijo que deberíamos venir de todos modos.

-…Bien, -la chica de repente parecía decepcionada. -Podemos dejar que se queden una o dos noches, pero luego tendrán que arreglárselas solos -Su tono se volvió algo cínico.

-Lo agradeceríamos mucho. -Agregó Nicolle. Anari rodó los ojos, sin molestarse en disimularlo.

-Entonces… -La chica sacó una carpeta de detrás del mostrador que los separaba. -Díganme sus nombres, edades y relación.

-Claro, soy Eloi Fave, tengo 17 años.

-Yo me llamo Nicolle Blanc y tengo su misma edad. Somos… -Nicolle vió a Eloi de reojo. -Am…

-Conocidos. Nos conocimos hace unos días. -Eloi tomo la palabra. Nicolle frunció el ceño por un segundo, luego le dio un codazo a Eloi. -¿Qué? -La pregunta de Eloi pareció totalmente honesta. Nicolle arrugó la nariz. -Anari posó su mirada sobre ambos rápidamente y luego procedió a anotar los datos con una sonrisa pícara.

-¿Puedo preguntarles algo más? -Preguntó la chica con tono algo estricto. Ambos asintieron. -¿Por qué llevan un shuppet si no son entrenadores? -Nicolle reaccionó de inmediato, vio a su alrededor buscando sin éxito al mencionado, y luego vio que la recepcionista señalaba sobres su cabeza. Allí estaba.

-No sé porqué me sigue… -Nicolle habló fríamente. -Está pegado a mí desde hace rato, pero no es mío. -La empleada le dedicó una mirada curiosa.

-Está bien. -La chica terminó el registro y puso la carpeta sobre el mostrador. -Pueden pasar a lobby; es la sala a mi derecha. -Señaló. -¿Necesitan algo justo ahora?

-Desayuno, no estaría mal. -Respondió Nicolle con energía renovada. -No hemos comido nada desde ayer.

-Vale, iremos en un rato. -Anari, como por arte de magia, recuperó la energía de su saludo. -¡Que disfruten de su estadía! -Ambos se retiraron algo confusos, esa chica tenía una personalidad muy rara. Mientras se iba, Eloi vio de reojo el registro, y se sorprendió al ver que la chica había dibujado un corazón entre sus nombres, sin embargo, no le dio mucha importancia.

El lobby era bastante amplio, varias personas descansaban en los cómodos sofás que adornaban toda la sala o hacían sus cosas en los ordenadores disponibles.

Eloi se dirigió instintivamente al sitio más apartado y con menos gente. Le extrañó ver que Nicolle hizo lo mismo, como si le fuera lo más natural; se sentaron a lados opuestos de la pequeña mesa transparente que separaba los extremos del sofá circular. El shupett se quedó del lado de NIcolle. Durante unos segundos hubo un silencio incómodo, pero otra persona irrumpió en la escena.

-Disculpen, joven y señorita. -Un hombre de tez oscura y elegantemente vestido los saludaba. Ambos prestaron atención con cierta indiferencia. -No quiero ser indiscreto, pero no he podido evitar oír que necesitan ingresos urgentemente. -Asintieron. El hombre esbozó una sonrisa. -Pues quizá podríamos ayudarnos mutuamente. -El hombre frenó de repente su hablar, como animándolos a responder.

-¿A qué se refiere? -Nicolle tomó la iniciativa con cierto recelo.

-Me alegra que pregunte, jovencita. -El hombre se irguió más de lo que ya estaba, y con aire de magnate, continuó. -Primero permítanme presentarme como es debido: Mi nombre es Leherer Bonsai y me dedico al estudio de los pokémon. Si quieren pueden llamarme Profesar Bonsai. -Nicolle notó como Eloi sonrió fugazmente. -Si no me equivoco, tengo el placer de hablar con Eloi Fave y Nicolle Blanc, ¿No es así?

-Ha dado en el clavo. -Respondió Eloi. Ambos empezaban a cansarse de tantos rodeos.

-Bueno, el asunto de cual me disponía a hablares es el siguiente: Últimamente en esta ciudad todo el mundo parece estar ocupado, y desde que mi último ayudante se fue a "cumplir sus sueños", en sus propias palabras, tengo que arreglármelas yo mismo para realizar todas mis investigaciones.

-¿Y el punto es…? -Eloi empezó a tener curiosidad.

-Sin más rodeos, ¿Les interesaría trabajar un tiempo como ayudantes en mi laboratorio? -Eloi y Nicolle se sorprendieron genuinamente.

-¿Nos está ofreciendo trabajo? -Nicolle pensó que debía estar desesperado para recurrir a dos desconocidos, aunque quizá ellos deberían estarlo aún más para aceptarlo.

-Por supuesto, ¿Hay algún problema? Son ya bastante mayorcitos, ¿No? -Nicolle miró a Eloi con confusión, el cual parecía comprender mejor la situación. Aun así, en respuesta solo alzó los hombros.

-¿En que consiste el puesto? -Dijo Eloi finalmente. Bonsai sonrió ampliamente.

-Solamente necesito que hagan algo de trabajo de campo para mí los fines de semana. El resto del tiempo es suyo. Los dejaría quedarse en el edificio cuando quieran, y podría darles una paga semanal de… -El hombre se puso pensativo por unos segundos. – 1,000 pokécuartos. -Nicolle quería susurrarle a Eloi "¿Eso es mucho?", pero estaban demasiado lejos como para que él la escuchara y Bonsai no. De cualquier modo, esta parecía ser una oportunidad demasiado buena.

-Estaría… bien, supongo. -Dijo Nicolle.

-¿Cuándo empezamos? -Eloi parecía emocionado.

-Esa es la actitud que quería ver, Van a desayunar, ¿No? -Nicolle asintió. -Bien, tengo asuntos que atender -Bonsai vió rápidamente un reloj en su muñeca. -Si gustan, volveré aquí en una hora.

-Está bien. -Finalizó Eloi. El hombre los vio rápidamente a ambos, sonrió y se dio la vuelta para marcharse.

-¡Un gusto jóvenes! -Exclamó de espaldas antes de irse por donde había venido.

-¿Qué acaba de pasar? -Inquirió Nicolle.

-Creo que ya tenemos trabajo.

-¿Te das cuenta de lo raro que es esto? Tenemos 17, ¿sabes? -Nicolle parecía inquieta.

-Oye, tú fuiste quien aceptó.

-¿Tú no lo habrías hecho? Pero si lo piensas bien…

-¿Podría ser un asesino o un violador? ¿De vuelta con eso? -Nicolle abrió la boca, pero Eloi continuó. -Blanc, en este mundo los niños se van de casa a los diez años. -Nicolle enarcó las cejas.

-¿De verdad? Vaya… quizá no esté del todo mal. -Nicolle soltó una risa seca al decir esto último. De nuevo había un silencio incómodo instaurado en el ambiente. Eloi tomó una revista de la mesa que los separaba. La portada decía "Pokémon de Hoy" -Oye… ¿Por qué no me llamas por mi nombre? -Eloi alzó los ojos.

-Eso hago.

-No. Por mi nombre. -Respondió Nicolle poniendo énfasis. A Eloi parecía no importarle. Esa actitud comenzaba a molestarla.

-Pensé que preferirías Blanc.

-Pues no. La verdad odio ese apellido. -Djo Nicolle con cierto resentimiento. Eloi pareció, por primera vez, mostrar interés en lo que decía.

-…Lo tendré en cuenta. -Eloi sintió curiosidad, pero decidió no meterse. En ese momento notó que el shuppet parecía más emocionado. -…Vaya. He tardado en pillarlo.

-¿Perdón?

-Nada, olvídalo… Nicolle. -La mencionada sonrió.

Poco después un empleado del centro llegó con el desayuno.

-No quiero saber de qué son estos huevos. -Dijo Eloi.

-Gracias por quitarme el apetito.

A pesar de sus quejas, ambos atacaron los platillos ferozmente. Intercambiaron contadas palabras en el lapso siguiente. Finalmente, el Profesor Bonsai volvió. Después de saludarlos de nuevo, les pidió que lo siguieran. Al irse, Eloi notó como la recepcionista los miraba de reojo.

El hombre parecía haberse dado cuenta de que no conocían la ciudad, pues en el transcurso al sitio les fue mostrando diversos lugares de interés. Luego de un rato, llegaron a su destino. Bonsai los pasó adelante; por dentro el lugar era bastante predecible. Por un lado habían muchas estanterías repletas de libros, por otro, ordenadores y otras máquinas extrañas, y en el centro un gran escritorio con libros y otros objetos que se podrían categorizar como "científicos" colocados aparentemente al azar. Además, el cuarto tenía grandes ventanas que daban mucha iluminación. Había dos puertas a la izquierda, y dos a la derecha, de una de las cuales colgaba un cartel que decía "LIBRE".

-No es mucho, pero ha sido útil durante años. -Introdujo el Profesor Bonsai.

-Es muy bonito. -Nicolle parecía ilusionada con la situación. El shuppet mientras tanto no parecía tener intención de dejarla.

-Bueno, permítanme guiarlos. Este es mi estudio, en donde paso la mayor parte del tiempo. -Bonsai daba largos pasos por todo el cuarto mientras hablaba. -A la izquierda tienen mi habitación y la cocina. -Dijo mientras abría la segunda puerta, dejando ver una cocina simple, pero bastante cuidada. - Y por aquí… -Mencionó mientras daba zancadas al otro lado del cuarto. -…Tenemos el baño. Solo hay uno, así que espero que podamos compartirlo sin percances. Y por último, -Dijo dirigiéndose a la última puerta. -tenemos la habitación de invitados. Vengan, este es su cuarto. -Eloi y Nicolle, que hasta el momento había permanecido en el sitio, se acercaron a la puerta. -Tiene dos camas, un ordenador y un armario. Espero que sea suficiente. -Bonsai terminó su discurso de presentación. Eloi y Nicolle parecía sorprendidos de lo mucho que había cambiado su situación de un momento a otro.

-Vaya… -Dijo Eloi.

-¿De verdad podemos quedarnos aquí? -Bonsai solo asintió con una sonrisa. -Wow… No podremos pagárselo.

-Ni lo mencionen. La ayuda que me brindarán será de vital importancia de cualquier forma. Bueno, los dejo para que se instalen. Cuando estén listos vengan a la parte de atrás y les haré entrega de lo que necesitarán. -Fue lo último que dijo antes de salir por donde habían entrado.

-Vaya, parece que va enserio. -Dijo Nicolle. El shuppet empezó a revolotear por toda la habitación.

-Si… supongo que habrá que hacer lo que podamos mientras tanto. ¿No roncas, o sí? -Preguntó Eloi de repente.

-¿A qué viene eso?

-Pues, somos compañeros de cuarto. -Nicolle se dio cuenta entonces. No solo sería la primera vez que compartiría una habitación, sino que además lo haría con un chico. Se sonrojó sin poder evitarlo, pero Eloi pareció no notarlo.

-Eh… no… no ronco. -Respondió con un hilo de voz. -¿y tú?

-Tranquila, Nicolle. -La mencionada pareció sorprenderse de lo rápido que Eloi se había acostumbrado a llamarla así. -Duermo como un bebé… pero sin llorar cada cinco minutos, no te preocupes. -Nicolle sonrió de forma insegura. Eloi parecía estar soltando palabras más libremente. -Oye, ¿crees que los móviles funcionen aquí?

-Si tuviese el mío habría llamado por ayuda hace… Espera. ¡¿Llevas tu móvil?! ¡¿Por qué no has llamado a nadie?! -Eloi hizo una mueca al escucharla.

-Dudo que tengamos cobertura en este sitio. -Nicolle se dio cuenta de que su arrebato no venía tanto al caso y se tranquilizó. -Aun así… -Dijo Eloi mientras examinaba las paredes. -¡Ajá! -Exclamó al ver junto al armario. -Parece que los enchufes son iguales en este sitio.

-¿Entonces qué te dice que no hay cobertura? -Reincidió Nicolle. Eloi suspiró pesadamente.

-Oye. Quizá dé la impresión, pero no soy tan insensible, ¿vale? Mira. -Eloi sacó su móvil y le mostró la pantalla a Nicolle. -¿Ves? Sin cobertura. Pensé en llamar a alguien desde que llegamos aquí, pero de inmediato me di cuenta de que era inútil. De cualquier forma, ni siquiera tengo saldo. -Explicó.

-Oh… -Nicolle se sintió estúpida por haber desconfiado tanto. -Lo siento… Supongo que era lógico, ¿no? -Nicolle trató de esbozar una media sonrisa, sin mucho éxito. Por un instante, Eloi se compadeció de ella.

-…Olvídalo. -Dijo Eloi desviando los ojos, sonando casi reconfortante, pero volviendo rápidamente a su tono de siempre. -Vamos a ver de qué hablaba Bonsai. -Dijo, y luego salió del cuarto. Nicolle sonrió.

-Lo sabía… -Susurró.

-¡Venga, Nicolle! ¡Qué no tenemos todo el día!

-No estás muerto.

Fin del Capítulo.

Uffff, vaya semanita. ¿Alguna vez habéis sido los únicos a quienes les importa el trabajo en un grupo? Si es así me comprenderéis. En fin, que se le va a hacer, hay que seguir pa' lante.

Espero que les haya gustado el capítulo y que les haya entretenido un rato. Sin nada más que decir, aquí me despido.

¡Hasta la próxima!