Overlord Equestria
Libro primero: la infiltración de las Pleiades (parte 4)
Todo seguía acorde al plan, Narberal Gamma se había ganado la confianza de Twilight Sparkle y compañía, aunque Applejack seguía sin confiar del todo en ella.
—No me sé explicar pero hay algo en ella que me molesta — decía continuamente Applejack. — Sé que es muy simpática y eficiente pero tiene un como no sé qué que me da desconfianza. ¿Qué pasa con ella? No me pregunten, díganle un presentimiento de granjera.
Pero Nabel jamás dio razones para que desconfiaran de ella. El único incidente que hubo fue un pequeño malentendido y nadie la culpaba por lo sucedido. Sucedió que un día Twilight la sorprendió leyendo, lo que era algo muy normal en Nabel, pero el problema era que era un ejemplar de su colección personal. Uno en donde se contaba uno de los períodos más oscuros de toda Equestria, el cruel reinado de Discord.
—¡Nabel! ¿De dónde sacaste ese libro? — Dijo Twilight escandalizada. — Es, es…
—Lo tomé de aquel estante — dijo Nabel señalando hacia el frente. — ¿Hice mal? Le ruego me perdone su Alteza, de ahí he sacado los otros libros que me he pasado leyendo.
Twilight corrió hacia el estante pensando que todo este tiempo Nabel estuvo leyendo conocimientos que no eran para todos los ponis. Pero para su alivio se dio cuenta que los que estaban en el estante eran los simples libros de la biblioteca: un diccionario de arqueología y los libros de historia comunes y corrientes, nada fuera de lo normal. Pero todavía muy alterada la mirada de Twilight pasó rápidamente del estante al libro y de vuelta al estante; y luego hacia Nabel que se miraba confundida y a la vez muy nerviosa.
—¿Segura que lo sacaste de este estante?
Nabel incluso señaló la huella de polvo en una de las esquinas del estante y sí, coincidía con el libro que Twilight tenía en sus cascos. Al final la alicornio morada suspiró y le dirigió a su fiel mucama una sonrisa tranquilizadora:
—Lamento haberme puesto así Nabel, este libro es de la colección personal que me mandó la Princesa Celestia. ¡Uf! Conociéndome el libro estaba mal ubicado y Spike y lo colocó en el estante de historia, eso me pasa por ser tan desordenada. Lo siento.
—No se disculpe Alteza — dijo Nabel inclinándose. — Todos cometemos errores.
Twilight le sonrió amablemente a Nabel, le era muy simpática. Tal vez demasiado tímida y nerviosa pero aun así simpática, y logró ayudarlos muchos en el Palacio-biblioteca. Por ejemplo ahora Spike estaba más que satisfecho con la distribución de las tareas siendo Nabel la encargada de la limpieza general y él como bibliotecario de Ponyville, era simplemente perfecto; tanto que Twilight estaba empezando a considerar seriamente la idea de hacer del puesto de Nabel algo permanente y no sólo mientras la yegua se recuperara de cualquiera que haya sido su trauma que la inclinó hacia el suicidio.
—Por mí que sí deberías conservarla cariño — dijo Rarity. — Contigo y Spike tan ocupados en otras cosas el tener a alguien cien por ciento encargado de la limpieza de tu Palacio era una necesidad, no te ofendas pero siempre veía que había algo de polvo por ahí; pero no te culpo, es sólo normal al vivir tan pocos en un lugar tan grande.
—Yo que tú me lo pensaría Twi, Nabel nunca ha terminado de agradarme — dijo Applejack. — Pero sé que sólo me baso en presentimientos así que no me pongas mucha atención, ¿de acuerdo? Tú has lo que consideres conveniente.
—Pues si la contratas para siempre tal vez podrías subirle el sueldo — dijo suavemente Fluttershy. — Ya sabes… porque ella siempre se esfuerza mucho, ¡y es tan simpática!
—¡Contrátala Twi, contrátala por favor! Nos ha ido de lujo este tiempo porque ella precisamente está con nosotros — decía Spike muy entusiasmado.
Finalmente Twilight optó por contratarla, y Nabel estaba que explotaba de la emoción, ¿un puesto permanente como ayudante de la Princesa de la Amistad? ¡Era un gran honor! Además que su nuevo hogar en Ponyville le gustaba demasiado.
—¿Pero entonces tú no tienes familia para que te visite o los visites de vez en cuando? — Preguntó un día Twilight.
—No Alteza, de hecho la soledad fue una de las razones por las que…
Y no dijo nada más, así que Twilight sólo le dio unas suaves palmaditas en la cabeza con ternura, sabía que era pronto para tocar el tema.
Fue cuando finalmente llegó el momento. Todo este tiempo sonriendo tímidamente y soportando inclinarse una y otra vez ante alguien más que no fuera el Supremo habían sido un verdadero martirio para Narberal; pero lo soportaba porque sabía que era por un beneficio mayor. Pero ahora ya había llegado el momento, había estado el tiempo suficiente trabajando con Twilight como para estar segura que si se detectaba el robo en el Palacio de Celestia nadie pensaría en ella. Y como siempre su señor Ainz Ooal Gown había calculado el tiempo preciso; un mes, Narberal tenía un mes exacto para asegurar su posición y luego realizar el robo de documentos personales de las Princesas; y ese mes se cumplía hoy.
Al igual que siempre cumplió sus falsas obligaciones con la Princesa Twilight y Spike y fue a sus habitaciones y simplemente usó su habilidad para caminar sin ser notada. La Princesa de la Amistad era un especial peligro al momento de usar magia de transporte de alto nivel ya que podría detectarla con facilidad; pero no era particularmente despistada con hechizos de poco poder así que Narberal no tuvo problema en activar su magia.
—{Teleportation}
El mundo se desdibujó alrededor de Narberal que pronto se vio frente a la entrada principal del Palacio de Canterlot; en donde fue recibida alegremente por Cleaning Miracle, que previamente se había asegurado de mandar a todas las mucamas y sirvientes (ella era la jefa de servicio) a despejar el área, además de memorizar los horarios de los guardias para no darle problemas a Lady Narberal.
—¿Entonces tengo la vía libre?
—Tiene unos pocos minutos para acceder al cuarto de la Princesa Celestia y a través de éste a los archivos — dijo Cleaning Miracle inclinándose. — La Princesa Luna está afuera cuidando de los sueños de todos y la Princesa Celestia bajó por su ración de postres antes de dormir. Es ahora o nunca, y cuidado con los hechizos de detección.
Narberal le mostró un cristal a Cleaning Miracle, que no dijo nada más y sonrió complacida. Durante su corta estancia en Nazarik había aprendido a apreciar los prodigiosos poderes de su nuevo Amo y sabía que ese cristal tenía encerrado un hechizo por encima de cualquier hechizo de detección que Celestia tuviera.
Y no era que consideraba que su Princesas fueran débiles, pero eran demasiado confiadas en su poder desde que se habían aislado del resto del mundo y sellado a las amenazas internas; así que sus hechizos de protección para sus archivos tenían un límite muy alto para los ponis pero en comparación con los poderes de Lord Ainz eran un chiste.
Narberal iba por los pasillos, esquivando guardias y demás pero pronto se aburrió del ejercicio y con sus habilidades naturales de Döppelganger tomó la forma de otro soldado y avanzó sin mayor problema como si fuera su ronda. Finalmente llegó al cuarto de Celestia y aprovechando que nadie la veía, entró. Una vez dentro tomó su forma original de Maid de Batalla y sacó el cristal de Lord Ainz.
—{Great Magic; indetectability; invisibilty}
Entonces desapareció de la vista y con toda la tranquilidad del mundo atravesó la puerta que conducía a los archivos personales de Celestia. Aguzó el oído, Celestia seguía sin venir pero no sabía cuánto tiempo más tenía, así que era mejor moverse.
Por su parte Cleaning Miracle rezaba porque sus acciones le compraran más tiempo a su Lady Narberal. El tener a una Gobernante que se desvivía por todo tipo de dulces y golosinas significaba que los confiteros reales constantemente trabajaban con tal de tener la despensa siempre llena de éstos para satisfacer los reales antojos de Celestia.
Usando su posición como jefa de servicio el día de hoy Cleaning Miracle había ordenado que 'casualente' prepararan todos los favoritos de la Princesa así que ella estaría un buen, buen rato en la cocina. Todo tenía que salirle bien a su Lady Narberal.
Por su parte Narberal Gamma estaba leyendo los documentos lo más rápido que podía, era cierto que Cleaning le había enseñado a leer en Equish pero esta era una versión obsoleta de aquel dialecto y le tomaba más trabajo.
—Tcht, necesito más tiempo demonios… pero no, necesito que en el nombre de Lord Ainz todo salga bien.
Entonces encontró lo que necesitaba, y vaya que le pareció fascinante. Eran vagas referencias a la guerra entre humanos y ponis y la creación de aquellos seres de pesadilla que pudieran hacerle frente a las fuerzas humanas. Narberal soltó un silbido de admiración.
—No sé si admirar tu habilidad para crear a esas cosas o burlarme de tu estupidez al verte incapaz de controlarlos, Celestia — dijo Narberal con desdén. — Ya tengo lo que necesito… no me queda más que enviarlos. {Portal}
Los documentos desaparecieron uno tras otro y luego Narberal colocó pergaminos en blanco en su lugar sólo para asegurarse de no llamar la atención, aunque esto fuera una precaución más bien innecesaria; pues a juzgar por la gran cantidad de polvo hacía tiempo que nadie entraba a esa habitación. Lo sabía de sobra, pues por algo estuvo interpretando a la perfección su papel de mucama.
Finalmente Narberal salió y tal como Cleaning Miracle había calculado, no tuvo problema alguno. Se encontró con ella una vez salió del Palacio.
—Espero haberle sido de utilidad, Lady Narberal — dijo Cleaning Miracle inclinándose ante ella.
Narberal Gamma, de vuelta en su forma de Nabel, sólo hizo un leve movimiento de cabeza. Para alguien que era así de inexpresivo ese gesto significaba realmente mucho.
—Has superado todas mis expectativas sobre ti, Cleaning Miracle. Estoy orgullosa y muy segura que Lord Ainz se verá más que satisfecho con tu desempeño.
—Agradezco la bondad de Lord Ainz al permitirme darme cuenta que lo mejor para mí y mi pueblo es unirnos a Nazarik.
Entonces las dos se fueron de regreso a sus puestos, increíblemente para Narberal luego de dedicarle un gesto de aprecio a su amiga Cleaning Miracle.
En el Salón del Trono de la Gran Tumba de Nazarik los documentos se materializaron ante el inccubus Demiurge, que se arregló las pequeñas gafas que tenía y se puso a examinarlos detenidamente.
—¿Y bien? ¿Has descubierto algo, Demiurge? — Preguntó Albedo.
—Sí, algo bastante interesante: con todo lo que nos contaba Narberal desarrollé una hipótesis pero no se confirmó sino hasta hoy. Durante la guerra entre humanos y ponis sus Princesas usaron su poder para crear criaturas especiales para derrotarlos.
—Muy parecido a la habilidad de crear no-muertos de Lord Ainz — sonrió Albedo mirando hacia el trono de cristal donde el amo de Nazarik escuchaba atento.
—Así es — dijo Demiurge. — Sin embargo cuando derrotaron a los humanos y las Princesas ponis delimitaron su territorio con barreras anti-humanas los seres que crearon perdieron propósito y se volvieron contra ellas.
—¿Son tan idiotas como para crear criaturas que no pueden controlar? — Dijo Albedo. — No me sorprende que estén tan desesperados por mantenerse aislados, con esa mentalidad tan idiota no tienen oportunidad contra las naciones humanas a pesar de su gran poder.
Demiurge asintió divertido mientras pasaba al siguiente pergamino.
—Con tal de poner a sus creaciones bajo control ellas crearon un nuevo tipo de Magia, Magia de Armonía, para neutralizar y sellar a esas criaturas pero sólo los mantienen controlados, no tienen la inteligencia o el valor de deshacerse de aquellas creaciones inútiles que se vuelven contra sus amos.
Albedo hizo una mueca de desagrado.
—¿Debemos aliarnos en verdad con gente tan inútil?
Lord Ainz asintió suavemente.
—Piensa un poco Albedo, con esa mentalidad será fácil moldearlas; pues el poder que tienen no puede ser desaprovechado.
—¿Si ese es el caso no es mejor aplastarlas por la fuerza? — Preguntó Albedo. — Son sólo un montón de idiotas.
—Por lo mismo — dijo Ainz. — Un enorme poder en manos de alguien que no sabe usarlo es mucho más peligroso que en manos de un experto. Por lo que sabemos su poder combinado rivaliza al mío, y si a eso le sumamos que no lo pueden controlar, ¿qué nos da?
—Una receta segura para el desastre — dijo Demiurge. — Aunque tu sed de sangre es inspiradora, tenemos que actuar con mucha cautela.
Albedo se inclinó.
—Como era de esperarse de Lord Ainz, siempre tan previsor.
Bueno un cap acelerado pero me gusta mucho Overlord y quiero llegar al meollo del asunto pronto. En el próximo cap las cosas se pondrán ligeramente más turbias de lo que ya están (o al menos eso quiero lograr).
Chao; nos leemos!
