Lily llegó a su habitación a las 5:10 am, era tan escandalosamente tarde que era temprano. Ahora que estaba sentada en su cama, se daba cuenta que este era su séptimo año en Hogwarts y que Sirius Black siempre había sido su compañero de curso, incluso de casa, el inseparable amigo de Potter, pero ella jamás había tenido una conversación con él que durara más de un par de minutos, hasta esa noche. Era evidente que la detestaba, le había dicho: "Tú Evans eres insoportable, todo este tiempo me he dicho a mí mismo que eres tan desagradable porque no lo conoces, y luego me di cuenta que eso es estúpido, yo mismo te iba a decir lo que necesitabas saber." Pero, ¿Realmente eso era lo que necesitaba saber? ¿Era todo eso verdad? James Potter que se cree que de una raza superior al resto del planeta, que hace como que le está haciendo un favor a los demás por dejarle respirar el aire que él respira; ¿Ese mismo Potter era el que había sacado su sobrenombre del hecho que le fuera imposible sobrellevar la muerte de un animal hasta el punto que es incapaz de comer carne? Era surreal. ¿Ese mismo James Potter se vengaba de quien despreciaba a los demás, y temía tanto al fracaso que llevaba el entrenamiento de un juego hasta los límites de la obsesión y el peligro? Bajo una perspectiva así, podría considerarse que es vulnerable, que de hecho es más endeble que una persona regular. Si fuera el caso, si esto fuera verdad, y Sirius Black no había inventado o deformado la realidad, la actitud de todopoderoso de Potter no sería otra cosa que un método de compensación.

Había una cosa que era indudablemente cierta, Black se había ido de su casa el verano pasado y había estado viviendo con los Potter, el hermano menor de Black lo había confirmado y había llamado a Sirius un cobarde por huir. Regulus Black terminó en la enfermería por dos semanas sin que encontraran las causas de sus dolencias, al menos no oficialmente. Si Black estaba dispuesto a revelar que su propio padre le había atacado con una maldición imperdonable, posiblemente no mentía sobre el resto. Pero Sirius tenía fama de lograr sus objetivos por cualquier medio, realmente él no dividía al mundo en bueno y malo, porque eso lo dejaría a él mismo en una posición desfavorecedora. Sin embargo, había un hecho más que podía confirmar, aunque no fuera el más relevante de todos, si iba a la cocina podría averiguar si James era realmente vegetariano, sólo que esa era otra cosa que ella nunca había hecho en sus siete años en Hogwarts, ir a la cocina.

Era las 8:45 cuando aún vagaba por los pasillos intentando encontrar la entrada de la cocina, sabía que estaba en ese piso, en esa área, pero no sabía cuál era la puerta, tenía más de una hora buscándola y la clase de pociones empezaba a las 9:15. Lily se apoyó contra una columna frustrada y cansada, no había dormido nada porque había pasado toda la noche en una fiesta en el dormitorio de los chicos, y que fuera miércoles no había mermado la asistencia en ninguna forma, le dolía la cabeza y ahora se arrepentía de haber tomado tantas cosas diferentes. Cuando da una última mirada desesperanzada nota que el Potter estaba bajando por las escaleras mirando con mucho interés un papel que sostenía como si fuera algo muy delicado, no se veía cansado ni trasnochado en lo absoluto.

Lily Evans por la razón que fuere, presa de un pánico súbito se escondió tras la columna para que James no pudiera verla. Si la viera, ¿Sabría lo que estaba haciendo? ¿Estaría enfadado porque había usado la manzana para que Black le contara esas cosas? Ella escuchaba los pasos calmados y acompasados con algo parecido al suspenso. Hasta que se detuvieron.

— Hey Evans ¿Te estás escondiendo de mí o estás jugando al escondite con alguien más?

Debió haberlo pensado mejor, pero es que no lo había pensado en lo absoluto, fue un impulso irresistible. Salió de su patético escondite con la cara ruborizada y el corazón latiendo furiosamente. Pero James seguía leyendo con atención lo que sea que tenía en la mano y ni siquiera estaba mirando hacia donde ella se encontraba. ¿Cómo sabía que estaba allí?

— De cualquier forma — continuó James — La puerta de la cocina es por aquí. ¿Te pasa esto cuando no duermes lo suficiente?

— ¿Cómo demonios sabes que quiero ir a la cocina?

— ¿A dónde más irías? En este piso no hay salones, no acorta la distancia a casi ningún lugar, a menos que conozcas pasadizos que casi nadie conoce y es normal perderse el desayuno si te acuestas tarde.

Lily se cruzó de brazos en un gesto de disgusto. James usaba un tono tan monótono y aburrido al decir esto que parecía que lo estuvieran obligando a explicarle a alguien que la tierra no es cuadrada sino redonda. Ahí estaba el Potter de siempre que destila arrogancia, que se siente superior a todos. Entonces deja de leer lo que tiene en la mano, que resulta ser una revista de quidditch y se acerca a un cuadro de frutas, tocando ligeramente la pera, hasta que esta empieza a reír convulsamente y se abre la puerta.

— ¿Evans, qué están esperando? Pasa.

La verdad era tonto quedarse mirando como él entraba si de todas maneras ya sabía que ella quería ir a ahí, seria admitir que no pasaría únicamente porque Potter estaba allí. Por segunda vez en menos de 24 horas se vio impresionada al entrar a una habitación, era tan grande, dos veces el tamaño del gran comedor, de hecho el lado derecho era una réplica exacta del gran comedor, excepto por la decoración, en el centro estaba la cocina más grande que jamás hubiera visto, tenía docenas de estufas y hornos y todo el techo estaba repleto de utensilios flotando y la izquierda estaban lo que Lily creían eran los dormitorios de los elfos. Porque como si fuera poco había una cantidad abrumadora de elfos domésticos, debían ser cuarenta, quizás cincuenta pequeñas criaturas con ojos grandes como pelotas de tenis que solo usaban un delantal con el escudo de Hogwarts. Un grupo de ellos se acercó a saludarlos cálidamente, luego rodearon a Lily para ofrecerle cualquier cosa que deseara, pero no le ofrecieron nada a James. Entonces llegó una elfina corriendo he hizo una reverencia pronunciada.

— Amo Potter, Buenos Días ¿Le pareció bien la comida de ayer?

Para la sorpresa de Lily, James se acachó para quedar a la altura de la elfina y le acarició cariñosamente la cabeza.

— Buenos días Paty, estuvo perfecta pero hiciste demasiado, no era necesario que te esforzaras tanto.

— Lo siento mucho, yo solo quería que los invitados del amo Potter estuvieran complacidos.

— Oh, lo estuvieron, olvida lo que dije antes, hiciste un excelente trabajo.

La pequeña elfina pareció temblar de puro orgullo y felicidad al escuchar esto. Lily pensó que estaba conteniendo las ganas de abrazar a James como agradecimiento

— Su comida ya está lista Amo, hay suficiente para que su amiga coma con usted si usted lo desea.

— ¿Qué dices Evans, puedes soportar desayunar conmigo?

Lily casi estalla de risa ante la cara de confusión de la criatura de ojos enormes al escuchar la frase "soportar desayunar conmigo" es como si hubiera escuchado que las ballenas azules andaban surcando los cielos porque se habían cansado del agua.

— Creo que sí

Cuando estuvieron sentados, James volvió a abrir su revista y a mirarla con profunda concentración. Había un tiempo en que él no paraba de invitarla a salir de manera casi compulsiva, de regalarle cosas, ofrecerle hacerle favores, e inventar escusas para estar a su lado. Pero el año pasado, en medio de una acalorada discusión, en la que siempre salía a relucir Severus Snape, quien era su mejor y más allegado amigo, o mejor dicho lo fue antes de interesarse por los ensayos que publicaba un tal lord Voldemort sobre la pureza de la sangre, Lily le había dicho a James que a pesar de todo él no le llegaba ni a los talones a Severus. Él enmudeció ante un insulto que consideró tan horrible que simplemente se dio la vuelta alejándose de ella. Desde ese mismo momento James la trataba con indiferencia y ahora no hablaban de otra cosa que no fuera de los deberes de premio Anual, si Lily lo había encontrado herido era únicamente porque lo estaba buscando para reclamarle que había faltado a una reunión.

— ¿Qué es eso que lees?

James abrió la boca para hablar con una expresión casi alegre y luego la cerró a mitad de camino, como si se hubiera dado cuenta que estaba a punto de decir algo estúpido. Volvió la mirada a su revista para contestar simplemente

— Evans no tienes que fingir que te importa.

Lily miró su plato sintiéndose como una idiota por preguntar. Había huevos revueltos, tostadas, bollos de mantequilla, y pasteles de queso, jugo de calabaza, café y té. Todo estaba delicioso y Lily no pudo menos que notar la ausencia del tocino.

— No es para tanto, no te estaba preguntando qué es lo más importante de tu vida, sólo qué lees en una revista.

— Es un artículo sobre la snitch de la muerte.

— ¿La qué?

— Conste que tú insististe, como casi todos los inventos su primer uso fue militar, las primeras snitchs era usadas para rociar gas venenoso sin que nadie pudiera atraparlas, era tan pequeñas que nadie siquiera sabía lo que sucedía hasta que era muy tarde, las ahora llamadas snitchs de la muerte fueron creadas por Maquiavelo, está hechas de oro solidos pero los gases atrapados en ellas las enrojecieron. Se dice que infiltraban espías en los ejércitos enemigos y luego la soltaban y acababan con ellos sin necesidad de batalla. El quidditch es la recreación de la guerra, o lo era cuando lo inventaron, por eso atrapar la snitch equivale a tantos puntos y casi aniquila al equipo contrario. Cada una está valorada en más de 100.000 galeones y son las más rápidas que existen, incluso más que las modernas sin que nadie entienda porqué.

— Oh

— Amo ¿Desea algo más?

Entonces la comprensión pareció estamparse contra su cabeza tan fuerte que la aturdió. ¿Y si todo esto no era más que un plan? Potter seguramente le entregó la manzana intencionalmente y le pidió a Black que dijera esa historia, Black haría cualquier cosa que le pidiera, y luego… luego le muestra el camino a la cocina para sentare a su lado y contarle la primera historia interesante que había escuchado sobre quidditch (quizás la segunda) y hace a una elfina doméstica actuar como si él fuera la cosa más adorable en el planeta. ¿Y si Potter se está vengando? Tal vez está haciendo esto para poder rechazarla cuando finalmente ella mostrara interés.

— ¿Por qué haces esto? ¿Potter te pidió que actuaras como si él fuera amable contigo o algo así? ¿Te va a dar algo a cambio?

La cara de la elfina de deformó en una mueca entre furia y sorpresa.

— ¿Srta. Está usted diciendo que el amo Potter no es amable? Yo soy una elfina respetable y no recibo nada a cambio, es usted muy grosera, no me importa que me insulte, pero le advierto que si dice otra cosa en contra del amo Potter yo misma voy a hechizarla y no me importa el castigo que me pongan…

La única razón por la cual la elfina no siguió reprendiéndola fue porque llegaron otros para llevársela y calmarla. James estaba sonriendo abiertamente

— Realmente me agrada. Para ser elfina doméstica, no es tan doméstica ¿no crees?

— ¿No te vas a defender Potter?

— ¿Para qué? Las personas sólo pueden ver lo que quieren ver y tú estás decidida a pensar que soy despreciable. Es tu problema, no el mío. — dijo James con resignación tomando una tostada antes de levantarse

Lily llegó tarde a clase de pociones, se había ido de la cocina sin saber si James era o no vegetariano. Su compañero en esa clase era Remus Lumpin, lo era desde primer año, desde antes que se volviera un compinche inseparable de Potter y Black. Remus tenía el cabello color arena, y los ojos como dos grandes topacios atigrados, cuando se bronceaba parecía demasiado amarillo, sus maneras eran invariablemente lánguidas y su habilidad para no sorprenderse continuaba siendo objeto de sorpresa. Siempre había sido amable y enfermizo, pero mirando en retrospectiva, Remus era considerablemente más agradable desde que había empezado a juntarse con los revoltosos de sus amigos, porque se había vuelto bastante más seguro de sí mismo.

— Siento llegar tarde Remus

— No te preocupes, las instrucciones están en la página 142, no es difícil pero es larga, puedes empezar cortando esas raíces.

En primer año llevar una conversación con Remus era aburridísimo, porque él estaba de acuerdo con todo, nunca contradecía nada; por ningún motivo intervenía en clase, comía a destiempo para no estar rodeados de tantas personas y todo su tiempo libre lo invertía en la biblioteca. La razón por la cual se hicieron amigos era un misterio para todos y era completamente inútil tratar de indagar al respecto. Remus empezó a pasar más tiempo con ellos justo después de que decidieran usarlo como bolsa de boxeo, en una ocasión en segundo año, que tuvo más de un afectado.

— Estaba en la cocina — dice Lily mientras empieza a cortar en cuadritos regulares

— Yo también me perdí el desayuno, pero preferí dormir que ir a la cocina y sólo comí una barra de chocolate

"Claro", pensó Lily, "para Remus ir a la cocina es algo tan rutinario, debe ir casi todos los días, debe burlarse de las personas como yo, que prefieren no ir para no romper las reglas."

— Me encontré ahí con Potter

— Lo más difícil es no encontrarlo ahí, James va a la cocina más que a clases.

Al principio se decía que la única razón por la que se juntaban es que lo tenían amenazado, pero esto fue pronto descartado. Remus empezó a hacer algo que no había hecho nunca, sacar buenas notas, era gracioso porque parecía que antes le daba tanto miedo el hecho de tener buenas notas como el de tener pésimas. Comenzó también a intervenir en clases, a ser capaz de hablar con más de una persona a la vez en un todo de voz adecuado y confiado, a usar ropa bien presentable y no desteñida y raída, incluso su salud había mejorado y como cereza del helado, Black y Potter no sólo le habían enseñado como batirse en duelo, sino que también lo habían obligado a enfrentarse a quienes le molestaban él mismo, aunque ellos hubieran podido resolverlo con mucha más facilidad. Este debía ser un acto de confianza, porque incluso ahora cuando se trataba de Petegrew, cualquiera de los otros tres resolvía la situación.

— Una elfina me insultó

Ante esto Remus estalló en una carcajada que distrajo a todo el salón, incluyendo a Potter y Black que compartían una mesa cerca.

— ¿A que fue Paty? — adivina Remus sonriendo abiertamente, aunque ya calmado — No te lo tomes muy enserio, nosotros no podemos discutir con James frente a ella sin que se moleste, Sirius dice que está enamorada de él.

— ¿De verdad? — pregunta Lily con un asomo de sonrisa, era una imagen divertida.

Como resultado de sus nuevas amistades, en menos de un año Remus pasó de ser un niñito escuálido y raro que se sentaba al final del salón, a ser aceptablemente popular. No a la escala de Potter que ya estaba en el equipo de quidditch desde el primer año aunque eso era contra las reglas, o de Black que conocía más hechizos prohibidos de los que podía contar y ninguna reserva para usarlos, pero lo suficiente como para ser la persona a quien sus compañeros le preguntaban si no habían entendido algo en clase. Ahora que estaban en séptimo año, Lily creía que finalmente había alcanzado a sus compañeros en cuestión de popularidad. Los problemas de confianza eran un pasado casi olvidado, ahora caminaba por los pasillos a sus anchas, era tan desvergonzado como Black o Potter para romper las reglas, y a pesar de su frágil salud se había convertido en un duelista de temer.

Además a diferencia de sus amigos, no era un mujeriego, porque escogía no serlo ya que prácticamente cualquier chica saldría con él si se lo pidiera. Esto mismo había llevado a pensar a más de una persona que Remus realmente no tenía interés por las mujeres. Pero las chicas con las que había salido que eran interrogadas al respecto, enrojecían inmediatamente y afirmaban que él muchacho tenía conflictos existenciales, eso sí; pero falta de interés no.

— Bueno, a su favor, Paty le pidió a Dumbledore que la liberara a final de curso, para servirle a James cuando se enteró que no lo iba ver más luego de eso.

— ¡No es cierto! ¿Dumbledore aceptó? ¿Potter aceptó? — pregunta Lily que había dejado el cuchillo en el aire

— Después que Dumbledore aceptara, James no pudo negarse — responde mientras aplasta guijarros enérgicamente

— Pero ¿Por qué?

— James hace cosas simples que nadie se había molestado en hacer y entonces se gana la lealtad de la personas.

— Parece que hay dos Potters completamente distintos ¿No crees?

— Yo no lo creo, es sólo que cada quien ve lo que quiere ver. — responde Remus batiendo tres veces a la derecha y una la izquierda

— ¿Es esta una clase de campaña para convencerme de eso?

— No, claro que no Lily. Bueno creo que es la intención de Sirius, pero no tomes sus amenazas muy en serio tampoco, también dice mucho que la peor guerra mágica de todos los tiempos está por empezar.

— ¿Black les contó lo que me dijo?

— Claro — dice Remus como si fuera obvio y para nada escandaloso — James encontró muy divertido que se preocupara tanto por su vida amorosa, y empezó a bromear con lo mal que se siente por no poder corresponderle a Sirius.

Lily estaba sonriendo sin querer de imaginárselo. Potter diciéndole a Black: "Lo siento, pero sólo te quiero como amigo" y fingiendo estar triste decir "No eres tu soy yo, creo que en realidad eres tú compañero, es que tienes más de una varita si entiendes lo que digo".

— ¿Entonces todo lo que Sirius dijo es verdad? ¿Es vegetariano? ¿Se cree algún tipo de justiciero en contra de la discriminación?

— Tan extraño como suena, sí.

— ¿Por qué lo esconde?

— No lo esconde, cuando te digo que cada quien ve lo que quiere ver, es cierto. ¿Cuántas veces James ha comido a tu lado o tan cerca que puedes verlo? Y no tenías idea que era vegetariano hasta que Sirius te dijo ¿no? Dejo de hablarte cuando lo comparaste con Snape, que digas lo que digas, es racista.

Lily se había quedado callada luego de eso, era cierto. James parecía ser una máquina de devorar comida, constantemente, entre clases o incluso en clases estaba comiendo y ella no tenía la más remota idea de que era vegetariano. Y había encontrado tan repulsivo que le dijera que Severus era mejor que él, que se había decidido a ignorarla. Después de todo aunque Severus no la odiaba a ella, consideraba a los de su clase, sangre sucia, una raza inferior que no debería existir.

— ¿Puedo preguntar algo más? — dijo Lily cuando la clase estaba por finalizar

— Adelante

— ¿Qué fue lo que hizo? ¿Qué fue lo que hizo con la elfina?

— Le regalo una caja de música con luces de colores.

— ¿Eso fue todo?

— Te dije que eran cosas simples. Paty solo tiene dos años en Hogwarts, casi todos los elfos de aquí son los que sus amos abandonan, por eso están tan contentos de ayudar a los estudiantes. Como James va siempre a la cocina notó que ella a veces lloraba como si el mundo se estuviera acabando, luego se dio cuenta que esto sucedía de noche. Cuando le preguntó que le pasaba, ella le dijo que tenía miedo porque estaba tan oscuro y tan silencioso, al parecer ella ayudaba en algún lugar nocturno así que no estaba acostumbrada a noches oscuras y silenciosas.

— Entonces Potter le regaló una caja de música con luces para que pudiera dormir.

— Sí, y como no es una prenda puede aceptarlo sin problemas. Los otros elfos también estaban muy agradecidos porque nunca los dejaba dormir de tanto llorar.

— Ya veo, realmente merecía que me insultara.