Capitulo IV: Recuerdo ese día…

- En caso de que no lo notases, es de mi vida de la que estamos hablando!

- Joder, ya estamos otra vez…

- Perdona?...es que acaso es repetitivo para ti, agobiante?, vete a la mierda!

- No es eso, y lo sabes, deja de actuar así!

- Vete. A. La. Mierda!...que se supone que debo hacer?... mentir?

- Pues mira, seria una buena solución, no estaría mal para empezar!, así por lo menos parecerías normal y la gente dejaría de hablar del chalado de mi hermano, y yo tal vez no tendría que agachar la cabeza cada vez que alguien se dé cuenta de quien soy, tal vez así podría llegar a entablar una amistad o quien sabe, tener una relación con una chica!, porque no puedes ser normal?, porque tienes que ser así?

En el momento que las palabras salieron de la boca de Chandler viajaron como balas invisibles y explotaron descargando toda su furia en el pecho de su hermano, se arrepentía en el instante que las pronunciaba, pero no podía parar de decirlas.

La cara de su hermano hizo una de las muecas que tanto dolor le causaban a Chandler, en ella se concentraban todos los años de sufrimiento, todas las burlas, la crueldad de las personas asía el. El nunca dejo que le afectasen, pero cuando escucho de la boca de Chandler lo mismo que escucho de tantas y tantas personas, sin que nunca tuviesen el menor efecto en el, los recuerdos de las palabras parecieron explosionar todas juntas.

- Eso…eso es lo que piensas? – logro susurrar.

- Yo…

Chandler vacilo unos instantes, y la pena se acumuló densamente en su corazón asiéndole que el dolor fuese tan insoportable para lastimar a un centenar de personas a la vez, bajo la mirada y su visión se lleno de lágrimas. Gordas gotas caían como lluvia y impactaban contra la alfombra…por que no podía ser mas fácil?...si no amase mas que a la vida misma al hombre que tenia delante le hubiese partido la cara.

Era la única persona en el mundo que lo hacia llorar, ni el divorcio de sus padres, ni la noticia de la homosexualidad de su papa, ni el rechazo, ni nada en el mundo nunca le producía tanta desdicha como su hermano a punto de ser derrotado una vez mas.

- Dilo ya Chandler, por favor, por lo menos ten el respeto de mirarme a los ojos y decírmelo.

Su hermano suplico con un tono que le dijo a Chandler que antes de matarlo con sus palabras él ya estaba muerto. Y de pronto quiso golpearse la cabeza contra las paredes.

- Lo siento…

- No.

- Lo siento Matías, Dios como lo siento.

- No, no es cierto.

- Yo lo he intentado, tu sabes que si, Dios sabe que si…todo el mundo lo sabe, pero necesito vivir mas allá de esta casa, mas allá de ti.

- Si.

- He intentado, y he luchado contigo tanto, tanto…

- No sigas, te lo ruego, si no quieres que te odie aun mas, no sigas.

- No puedes odiarme, no puedes, sé que no lo haces.

- Y tu que mierda vas a saber?, tu que coño sabes de nada?, no eres mas que un insignificante insecto que aspira a humano…eso es todo.

- Sé que estas enojado y que no lo dices en serio…

- Claro que no lo digo en serio, Chandler, tu eres la única persona en el mundo a la que amo, como…como puedes hacerme esto?

Chandler no pudo contestar a una pregunta que el mismo se hacia desde que había tomado la decisión, y a la que daba vueltas una y otra vez. Era lo mejor se decía, era lo único que podía ayudar a Matías, no había otra solución, se decía. Pero entonces porque no podía dejar de decirse que era lo mas fácil, abandonarlo a su suerte en ese horrendo lugar, para el poder ser libre, y hacer lo que tanto soñó.

A veces en las noches imaginaba la vida universitaria, las fiestas, las chicas, las aventuras, la música, las drogas, el sexo, el alcohol, los amigos…imaginaba todo eso y lloraba, por ser tan egoísta. Iba a ser un Judas vendiendo a su hermano, a su gemelo, a su otra mitad, a la persona que lo completaba, vendiéndolo por diversión, vendiéndolo por la libertad que tenia, pero nunca aprovechaba, porque era estúpido…estúpido y joven, y quería eso y mas. Y lo quería a él, y que él lo perdonase, y que él lo entendiera como si fuera justificable y no tuviese el derecho a enojarse y dejarlo de amar. Porque así eran los hermanos y así eran los gemelos, y él podía hacer eso y mas, y él no podía impedírselo.

- Se lo que estas pensando Chandler se lo que sientes, te miro y veo a través de ti, como un cristal, sé que piensas que es tu derecho, y es verdad…deberías de hacerlo, todo esos sueños estúpidos, de adolecente estúpido y superficial, quien soy yo para juzgarte?...si es lo que quieres hazlo.

- Lo siento.

- No, no es verdad.

Y era verdad.

Ese mismo día con solo 17 años Matías ingreso en el "Centro de Descanso Nueva Vida", que no era ni un lugar para descansar y la vida nueva que ofrecían era tan apetecible como un cuenco lleno de gusanos. Las puertas de psiquiátrico se cerraron y Matías no miro atrás ni una sola vez.

Chandler se metió en la limusina, con las maletas a su lado alas que se aferraba como un salvavidas, y las lágrimas cayeron duras sobre los asientos de cuero, se dirigía a su nueva vida, la Universidad lo esperaba. Miro por la ventana y la gente parecía sonreír en todas las aceras, en todas las esquinas. Como felicitándolo por su coraje y su nuevo comienzo. Y sin embargo él se sentía secarse por dentro. Suspiro cuando sintió que ya no le quedaba mas nada, que su corazón había quedado guardado en la maleta que llevaba su hermano cuando entro en ese lúgubre lugar, era tan cruel, que en el mismo coche dos personas que eran la misma pero que estaban separadas, comenzaran una vida nueva, tan diferente. Era tan injusto…

Una ultima lagrima broto de sus irritados ojos oscurecidos por la pena. Y esa fue la última vez que Chandler Bing lloro por algo.