Para Sherlock era una coincidencia haberse encontrado a Greg en Grecia, y mucho más saber que se dirigía hacia el mismo destino que él. Lo sabía, se lo había preguntado, al igual que le había preguntado al otro pasajero del barco, el otro tipo no lo conocía, este era bajito y de cabello negro, era un poco pálido pero nada que un buen bronceado quitará, al igual que él nada más que él no se iba a broncear, él estaba a gusto consigo mismo. Sherlock no era alguien que se considerará sociable, después de la universidad había dejado atrás las noches en desvela, las grandes fiestas, el sexo por una noche, y lo que más lamentaba, el amor de su vida.
Cuando llegaron a tierra todo parecía normal, excepto por la chica que parecía esperarlos al final del muelle, era una chica hermosa, a los ojos de Jim y Greg (fieles bisexuales), pero para Sherlock era solo una chica más con un gran parecido a John, esto último le aterró.
-Supongo que tú eres Rosamund, ¿verdad?- dijo Jim
-Sí, soy yo. Un gusto conocerles- dijo Rose sonriendo
-Yo soy James, pero puedes decirme Jim- dijo estrechando su mano
-Yo soy Greg, un gusto conocerte- dijo Greg estrechando su mano también
-El gusto es mío Greg- respondió - y supongo que tú eres William ¿verdad?
-Si. Soy yo- respondió Sherlock estrechando su mano - Tu eres la que se va a casar cierto?- preguntó
-Soy yo- dijo rose alzando las manos - creo que quieren descansar, vengan yo les acompaño- dijo señalando una camioneta
-Yo creo que es mejor si vemos a John primero, supongo que querrá vernos- dijo Jim
-¡No!- respondió rose alarmada haciendo que los tres hombres fruncieran el ceño - mejor lo vemos después, él ahora está ocupado, está atendiendo a mis tías Irene y Eurus, no creo que quiera ser interrumpido- trató de arreglar rose
-¿¡EURUS!?- dijo o gritó Sherlock llamando la atención de Greg que sabía muy bien de quien hablaban
-Sí, mi tía, bueno no es tía de sangre pero es una de las mejores amigas de mi padre. ¿Tú la conoces?- indagó Rose
- Es su hermana- dijo Greg tranquilo ganándose una dura mirada de Sherlock
-Cómo sabes?- preguntó Jim
-Greg es familia mía- dijo Sherlock
-Pues eso aliviana un poco las cosas- susurró Rose - Bueno mejor nos vamos, supongo que querrán verla y a mi papá de nuevo- dijo sonriendo
-Sí, creo que es lo mejor- dijo Greg.
Se dirigieron al hotel.
Ninguno era consiente..
De la mirada que les daban cuando aparcaron...
Desde la cima del hotel...
Minutos antes en el hotel,.,.,.
John, Irene y Eurus estaban en el hotel, habían llegado hace ya una hora. Las chicas se estaban acomodando en sus respectivas habitaciones mientras John se dedicó a arreglar una tubería en la cima del hotel. Algo que John siempre amó de ese lugar era la vista, el mar y su dulce aroma hacían que John se olvidara de sus responsabilidades y malos recuerdos, aunque esto último no lo superaba aún, después de todo la idea del hotel no fue solo suya. Sacudió su cabeza, lo mejor no era recordar viejos y dolorosos tiempos.
John levantó la mirada y vio algo, era un carro, y venía justo hacia el hotel.
La curiosidad le picó, se acercó y vio.
Y no lo podía creer.
Simplemente no lo podía creer.
Sus ojos le engañaban
Tenía que serlo.
Porque simplemente no podía ser que Greg Lestrade, Jim Moriarty y, y, y, y... ¿¡Sherlock Holmes!? ¿¡William Sherlock Scott Holmes, su amor de la vida, el adonis que le acompañó siempre, él chico con el que había quedado en pases para no verse nunca más estuviera a metros suyos, listo para cruzar el hotel!?
Mentira, eso era una mentira. Lamentablemente sus piernas estaban decididas en saber si aquello era un sueño o realidad.
Corría, corría, corría y corría.
Metros abajo.
Hacia la salida.
Esto no es real
Esto no es real
Esto no es real
Esto no puede ser real.
Corría
Corrió
Y llegó
-¿Sherlock?
-¿John?-
Sherlock sabía que haberse separado de los demás solo porque estaba muerto de curiosidad por saber si John andaba por ahí estaba mal. Lo que él hizo fue bajarse del Jep y dirigirse a paso seguro pero cuidadoso hacia el hotel. La verdad es que él se sabía ese hotel al derecho y al revés por eso dirigirse hacia la vieja fuente de Afrodita no fue difícil. Lo difícil fue aceptar lo que estaba viendo.
-¿Sherlock?-
-¿John?-
-¿pero qué haces aquí?-
-Tú me invitaste-
-¿invité? ¿A qué?-
-A la boda, me mandaste una carta hace unos meses invitándome a la boda de Rosamund, aunque para ser honestos, me sorprendió que quisieras verme- dijo agachando la mirada
-Yo no te invité, supongo que fue un error-
-¿error?, como va a ser un error, aquí está la carta, dice tu nombre- dijo sacando un sobre de su bolso
-No puede ser, esta no es mi letra- dijo John leyéndola - pero si se de quien es, Rose-
-Rosamund?-
-Sí, fue ella, esta es su letra, como lo lamento Sherlock yo no sabía de esto, ni siquiera sabía que ella era consciente de tu existencia- dijo John mirándole
-Entonces qué? Me voy?-
-Eso si quieres irte-
-¿quieres que me valla? ¿John?- dijo Sherlock mirándole fijamente
-Es tu vida Sherlock, has lo que quieras- dijo John agachando la mirada
-Bueno. ¿Tienes habitaciones?- dijo Sherlock de pronto
-¿Perdón?
-Que si tienes habitaciones disponibles-
-Te vas a quedar?- preguntó John
-Bueno, hace mucho no salía a vacaciones, creo que un fin de semana en Grecia no me hará daño- dijo guiñándole un ojo
-No, no creo que te haga daño, después de todo es un fin ¿no?- dijo John sonriéndole, siguiendo el juego
-No juegues conmigo Watson, sabes bien que ellos puedo ganar- dijo Sherlock acercándose
-Oh Sherlock, tu empezaste, apégate a él- dijo John guiñándole un ojo y pasando por su lado - Por cierto Sherlock, no le digas a Greg o a Jim que yo no les invité, quiero que crean que lo hice-
-Qué hay de mí?, yo ya lo sé- dijo Sherlock cruzando los brazos
-Querido, tu no cuentas- dijo sonriendo triunfante y saliendo de su campo de visión
"Estoy perdido" fue lo que pensaron ambos cuando estuvieron solos
Un juego acaba de comenzar
Y ambos
Están dispuestos a ganar
Pero lo que no saben
Es que hay momentos donde
Perder es sinónimo de Ganar
