Hola! Lamento la demora. Aquí esta el nuevo capitulo. Esta mas largo que los otros así que espero que les guste. :] Gracias a todos por sus comentarios. !Los Adoro!
Dos años después. (Un año desde el capitulo anterior)
Habían llegado hacía ya unos 15 minutos y por ahora nadie se les había acercado, preguntándoles por su decisión. Nuestros queridos guardianes no eran personas pacientes, por lo que ya habían revisado el aeropuerto completo, en busca de…. Ni siquiera ellos sabían de quien, pero no podían quedarse sentados. Finalmente luego de otros 15 minutos se reunieron, todos con las manos vacías.
-¿Por qué no hay nadie? Hoy es el día ¿No?-Pregunto a nadie en particular un muy desesperado Gokudera.
El resto se mantuvo en silencio, igual de estresados que el guardián de la tormenta, algunos mostrándolo más que otros.
-Ma ma, estoy seguro de que alguien llegara pronto. ¡No puedo esperar para llegar a Italia y ver a Tsuna de nuevo! – Yamamoto trato de calmar a su familia, y sobre todo, a él mismo.
-Entonces no tendrás que esperar hasta Italia.- Una voz hablo a las espaldas del espadachín. Una voz tan conocida como desconocida. Lentamente los seis guardianes se giraron. Ahí frente a ellos estaba un joven de 18 años, vestido con un traje completamente negro, una capa rodeaba su espalda, sus ojos mostraban más conocimiento y sabiduría de la que un joven como el debería tener. Aun así su sonrisa era sincera. Hubo un minuto de silencio, antes de que cinco de esos guardianes se lanzaran sobre el castaño.
-¡Me alegra verlos de nuevo!- Volvió a hablar el castaño, tratando inútilmente de abrazarlos a todos. Alzo la mirada de los adolescentes y el niño que lo rodeaban. Frente a él estaba el temible jefe del comité disciplinario, una pequeña y casi invisible sonrisa estaba en su rostro.
-Más tarde habrá tiempo para esto, ahora mismo hagamos lo que vinimos a hacer.- Un niño con traje hablo desde el lado de Tsuna. El ambiente paso de alegría a seriedad en menos de una fracción de segundo. Todos se separaron del castaño, una mirada determinada en sus ojos.
-Aquel que no desee ser por más tiempo un guardián Vongola, por favor de un pasó al frente y devuélvame el anillo, luego estará libre de todo lo relacionado con la mafia.- Tsuna habló con un aura de jefe rodeándolo, escondiendo lo que realmente sentía. Por dentro sabía que si uno de ellos se iba, se sentiría devastado, pero al mismo tiempo se alegraría por que al menos uno de sus amigos podría tener una vida normal, o al menos eso es lo que se intentaba hacerse creer.
Los seis guardianes dieron un paso al frente. Tsuna sintió como su corazón se rompía. Sus únicos amigos, sus guardianes, su familia lo iban a abandonar. Tratando de esconder sus emociones, extendió la mano, esperando que los seis anillos cayeran en ella.
En vez de eso, la voz de Yamamoto rompió el silencio que se había formado.
-Sabes Tsuna… Durante estos dos años me concentre mucho en el Baseball, y gracias a ello muchas universidad me están ofreciendo becas completas. Y no fui el único. A Ryohe le dieron una beca de Boxeo y Gokudera recibió una llamada para unirse en la investigación de cosas sobrenaturales de la Nasa. Incluso Hibari y Chrome recibieron becas, aunque nunca especificaron los motivos. - El espadachín jugaba con el anillo en su dedo, evitando ver los ojos del castaño. A Tsuna se le hacía cada vez más difícil mantener las lágrimas. La mano que esperaba por los anillos temblaba un poco. Él sabía todo eso, lo sabía porque el mismo había hecho que todo eso fura posible. Pero el ver a sus guardianes marcharse le estaba doliendo más de lo que pensó, mucho más.
-Lo entiendo. Todos ustedes tienen un gran futuro por delante, la mafia es algo que nunca debió llegar a ninguno. Entreguen los anillos y serán libres de irse. Les prometo que esta será la última vez que vean y/o escuchen algo relacionado con la mafia.- Su voz se partió un poco al final de la frase, pero aun así mantuvo su postura, esperando los pequeños objetos que lo separaría de ellos.
-¿Eso te incluye a ti, Tsuna-nii?-Pregunto un niño de siete años. El castaño se mantuvo en silencio. Aunque le doliera que su pequeño hermano también se fuera, estaba alegre. Al menos había logrado que el pequeño Lambo no se involucrara más con la mafia.
-Todos estaban alegres por nuestros logros, y aunque en algún momento nosotros también lo fuimos, al pensar mejor la situación, era muy sospechoso. Todos recibimos cartas de becas en la misma semana, Chrome y Hibari sin explicación. Investigamos, y descubrimos que cierta persona estaba detrás de esto.- El siempre leal mano derecha, Gokudera Hayato siguió la oración abandonada del deportista. Tsuna trago fuertemente. Así que ellos lo sabían… sabían que él estaba detrás de todo. No sabía si sentirse mejor o peor por ello.
-Nos deshicimos de todas las cartas.- Terminó la única mujer entre el grupo. Tsuna miró a todos sus guardianes con cara alarmada, en cambio, los guardianes no tenían expresión alguna, ni siquiera el pequeño Lambo.
-¿Por qué hicieron eso? ¡Es una gran oportunidad! ¡No pueden malgastarla así como así! ¡Todos ustedes se la merecen!- Los guardianes no dijeron nada cuando Tsuna terminó de hablar. En sus dedos los anillos permanecían inmóviles.
-No queremos nada de eso Bossu.- Habló Chrome, mirando a su jefe con determinación. Tsuna no entendía nada. ¿No querían eso? ¿No era ese su sueño?
-¿Qué tiene de divertido hacer Baseball si no puedes estar con tu familia? ¿Celebrar después de vencer? ¿Qué te apoyen cuando te derroten?-
-O el Boxeo. No es lo mismo si no tienes a tu familia al EXTREMO, cuidándote cuando te lastimas, estando a tu lado en todo momento.-
-Los UNMAS son un pasatiempo, la familia no lo es.-
El guardián de la lluvia, el sol y la tormenta hablaron, acercándose a su jefe.
-La familia es más importante que cualquier otra cosa Bossu. –
El niño al lado de Tsuna tenía una sonrisa complacida, ocultando el resto de su rostro con el sombrero.
-Realmente eres muy Dame si crees que dos años hará que tus guardianes te abandone Tsuna. Solo los motivaste más.- La burla en el tono del niño era evidente. El Décimo miró mal al pequeño, ganándose una no muy suave patada en la cabeza. Sorpresivamente el castaño se mantuvo en píe, sobándose la parte lastimada.
Tsuna retiro su mano, una gran sonrisa sincera adornaba su rostro.
-Bienvenidos oficial y definitivamente a la familia Vongola.- Al acabar la frase los guardianes rodearon a su jefe (excepto Hibari, claro está), riendo y celebrando.
-Omnívoro.- Habló por primera vez Hibari, captando la atención de todos. La sonrisa del niño en traje se agrando, pues conocía las intenciones del guardián. Tsuna lo miró, en señal de que lo estaba escuchando.
-¿Por qué estás aquí?- Esta pregunta causo confusión entre los guardianes, quienes pasaban su mirada entre el guardián y el jefe buscando alguna explicación.
-¿A qué te refieres Hibari?- La voz de Tsuna no era confusa, era calmada, como si ya tuviera previsto que esto pasaría. En menos de un segundo una tonfa estaba contra el cuello del castaño.
-No creo que un jefe en entrenamiento tenga tanto tiempo para venir hasta Italia sin razón alguna. No digas que era por nosotros, podrías habernos recibido en el aeropuerto, así que repetiré mi pregunta, si no me gusta tu respuesta, te morderé hasta la muerte. ¿Por qué estás aquí?- El guardián de la nube desprendía un aura asesina que asustaría hasta al mismísimo diablo. Pero el joven Vongola no retrocedió, mantenía la misma postura, en sus ojos no se veía miedo, solo tranquilidad. Lo único que hizo fue suspirar. Solo ¡Suspirar!
-Sigues igual que siempre Hibari-san… Bueno, supongo que no se habría podida evitar de ninguna manera.- El castaño retiro lentamente el arma de su cuello, nunca apartando la mirada de los ojos de Hibari.
-Va a una reunión con todas las familias enemigas de Japón, han estado causando muchos problemas.- Hablo Reborn antes de que Tsuna pudiera decir algo. El castaño miró con irritación a su tutor. Los guardianes se tensaron visiblemente e inconscientemente se acercaron un poco a su cielo.
-Tranquilos, no es la gran cosa. Espérenme en el avión, prometo que no tardare mucho.- La sonrisa de Tsuna era sincera y alegre, tratando de calmar a sus guardianes, pero sus ojos lo delataban, estaba nervioso por la reacción que tendrían.-
Los guardianes tenían miradas seriadas y lentamente negaron con la cabeza, todos menos Hibari, que había desaparecido. Seguramente ya estaba en avión. Tsuna suspiró resignado, sabía que no los convencería. Les hizo una señal para que lo siguieran, llevándolos hasta la limosina que los esperaba afuera. Yamamoto y Ryohe se sentaron en la ventana izquierda, uno frente al otro. Takeshi y Lambo se sentaron en la derecha, uno frente al otro, dejándole a Tsuna el centro. El castaño rio un poco antes de subirse a la limosina, sentándose entre Yamamoto y Gokudera. Chrome frente a él. Reborn había desaparecido al igual que Hibari.
La limosina estaba en completo silencio hasta que se detuvieron frente a la residencia Sawada. Los guardianes miraron confundidos a su cielo. El castaño sonrió, mirando a su guardián del trueno.
-Lambo, ¿Por qué no vas a despedirte de Mama, Fuuta e i-pin? Pasaremos por ti antes de irnos.- La cara del pequeño se ilumino con felicidad mientras asentía con fuerza. Le dio un rápido abrazo a Tsuna antes de correr hacía la entrada. El joven Vongola le hizo una señal al conductor para que siguieran su camino. Los guardianes no comentaron, pues estaban de acuerdo con el castaño, esto podría ser peligroso y aunque Lambo fuera un guardián, seguía siendo un niño.
-Llegamos.- Anuncio el conductor después de unos minutos. Uno por uno se bajaron de la limosina, y caminaron hasta la entrada del edificio. Unos metros más adelante Tsuna se detuvo frente a una puerta.
-Estas personas son peligrosas, así que por favor, a menos que tenga un arma apuntada a mi cabeza, no hagan nada.- Suplico el castaño, conociendo muy bien la forma destructiva y sobre protectora de sus guardianes. Estos lo miraron con una gran sonrisa inocente en sus rostros antes de abrir la puerta.
Tsuna se dejó caer en el asiento del auto, mientras este se dirigía al aeropuerto. La reunión había sido un desastre. Una de las familias enemigas había planeado acabar con el joven Vongola en esa reunión. Eso era aceptable y manejable pues ya le había pasado más de una vez. La catástrofe fue la reacción de su familia… Digamos que no se tomaron muy bien la idea de que alguien matara a su jefe. Ahí fue cuando empezó la total destrucción del edificio. Tsuna gruño al pensar en el papeleo que eso le causaría. En cambio, sus guardianes tenían grandes sonrisas en sus labios, orgullosos de haber destruido una familia entera. Incluso Lambo, al que le habían contado la historia, estaba sonriendo.
-¿Podrían dejar de sonreír de esa manera? Dan miedo. – Pidió Tsuna al ver las sonrisas sádicas. Los guardianes rieron, cambiando sus sonrisas sádicas por unas sinceras.
Al llegar a su destino, Tsuna fue el primero en bajarse y caminar hacía su avión. Sus guardianes rodeándolo, la capa que portaba volando con elegancia. Cuando llegaron al avión los guardianes no pudieron evitar sorprenderse. Era gigante y aunque por fuera solo tuviera el signo Vongola, sabían que por dentro seria increíble, y no era para menos. Eran Vongola después de todo.
El viaje, milagrosamente, fue tranquilo pues los guardianes estaban demasiado cansados como para ser destructivos. Tristemente nuestro querido castaño no pudo descansar. Tenía papeleo pendiente y una pistola verde apuntando a su cabeza.
-¿Signore Vongola?- Una azafata sacudía el hombro del joven mafioso, el cual dormida no muy plácidamente sobre su escritorio. Al ver que su jefe empezaba a abrir un ojo le sonrió, apartando la mano de su cuerpo.
-Ya llegamos, Signore Vongola.-
-Nos conocemos desde hace dos años Gabriella, pues decirme Tsuna.- El joven le insistió a la azafata por millonésima vez desde que se habían conocido. Ella solo negó la cabeza divertida, ya acostumbrada a las palabras de su jefe. Con una pequeña reverencia y una linda sonrisa, salió del lugar donde se encontraba el Décimo Vongola. Tsuna la vio retirarse con una mirada entre exasperado y divertido.
Con un largo suspiro se levantó de su silla y caminó hasta los camarotes del avión tocando el botón rojo que los despertaría a todos, para luego salir corriendo. No es que tuviera miedo ni mucho menos… Solo no quería enfrentar la ira de su tutor y su guardián de la nube.
Al llegar a la puerta del avión paró de correr y espero unos minutos a que sus guardianes lo alcanzaran. Sonrió al ver que cinco de ellos ya se acercaban.
Yamamoto se paró al lado izquierdo de su jefe mientras que Gokudera lo hizo al derecho. Chrome y Ryohe se pararon atrás y Lambo seguía dormido en los brazos de Chrome.
La azafata miró a toda la familia Vongola y con una pequeña reverencia, abrió la puerta.
-Benvenuto Signore Décimo, Benvenuto Guardianes.- Una fila de hombres los esperaba fuera del avión. Tsuna los saludo a todos, empezando a avanzar entre la hilera de guardaespaldas. Por otro lado los guardianes no estaban tan acostumbrados como su jefe por lo que quedaron un poco aturdidos por el recibimiento.
De alguna manera, lograron llegar hasta la limosina en la que Tsuna los esperaba. Cuando entraron el Joven Décimo no pudo evitar una carcajada.
-Bienvenidos a Italia.- Logro decir entre risas.
Espero que les haya gustado. Estos últimos capítulos se pueden considerar todos el prologo. El próximo capitulo empieza el primer arco.
:] Nos leemos!
PSD: Solo por si no lo habían adivinado. Signore: Señor. Benvenuto: Bienvenido.
