料理*

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Se levanto teniendo cuidado de no despertar a Tsunayoshi, aunque no comprendía el por qué, podría dejarlo en el suelo del dojo hasta que se despertara. Desecho rápidamente la idea, su padre le regañaría por ello, tenía que aguantarlo, no quería que su padre lo castigara y dejara de entrenarle, además no tenían porque enterarse de lo ocurrido. No quería que su padre le diera un sermón de más de dos horas por su irresponsabilidad, aun cuando no fuera de todo, su culpa.

Entro a la casa, agradecido de que Tsunayoshi era liviano. Subió las escaleras y con sumo cuidado entro a la habitación de huéspedes que ahora fungía como la habitación del niño que traía en brazos. Dejo al niño en la cama y se retiro a su alcoba por el botiquín. El golpe en la mejilla de Tsuna era solo un ligero rasguño. Aun así debía asegurarse de que no se infectara. Regreso a la habitación de Tsuna ya con el maletín en manos. Saco el alcohol, un poco de algodón y un curita. Limpio la herida, provocando varias quejas del menor, sin deparar en ello coloco el curita en la mejilla. Retirándose una vez que guardo los objetos de curación. No quería mas invasión en su espacio personal, ya había tenido suficiente.

Una vez que salió de la habitación se dirigió con relativa calma a su habitación. Sus manos sostenían con firmeza el botiquín que su madre le había brindado para curar sus heridas, producto del duro entrenamiento impuesto por su padre, mientras sus pasos resonaban por el pasillo, perdiéndose conforme el pequeño continuaba con su andar.

Giro recorriendo el último pasillo hacia su habitación. Sólo deseaba descansar un rato antes de que el molesto herbívoro despertara y continuara en su ardua labor de niñero. Frunció el ceño apretando con fuerza la cajita que llevaba en manos. Quien imaginaria que Hibari Kyouya, un carnívoro, cuidaría de un pobre e indefenso herbívoro…

Agito su cabecita, ni siquiera él, de hecho aun no podía hacer la idea de que permitió dichos contactos durante el día. Suspiro, elevando su vista, notando una silueta muy familiar recargada en su puerta.

Se detuvo frunciendo el ceño al ver a su padre frente a la puerta de su habitación – ¿Ocurrió algo Kyouya? – pregunto el mayor señalando el botiquín que llevaba en manos el menor. Éste simplemente torció los labios negándose a responder pues, sabía de antemano que su padre ya estaba al tanto de aquella "pelea" que había tenido con los herbívoros. O simplemente lo había deducido por el botiquín.

El mayor sonrió al no obtener respuesta de su pequeño hijo.

– ¿Cómo está Sawada Tsunayoshi? – cuestiono, recargándose un poco en la puerta.

Kyouya lo miro molesto – ¿Por qué…? – Pregunto ignorando la cuestión de su padre, apretando sus puños al ver que el mayor sonreía esperando que terminara de formular su pregunta – ¿por qué debo cuidar de ese herbívoro? – el mayor de los Hibari se enderezo, desviando la vista del menor

– Es nuestro invitado – respondió con simpleza caminando hacia él – Pasare por alto, sólo por esta vez la herida de Tsunayoshi – comunico agachándose un poco, quedando a la altura de Kyouya – Espero que no se repita – decreto mirándolo fijamente, Kyouya arrugo la nariz frunciendo el ceño, expresando su molestia

– No me in… – El mayor frunció el ceño provocando que Hibari detuviera su réplica.

– Asistiré a una cena muy importante hoy. No quiero ninguna queja, Sawada Tsunayoshi está a tu cuidado – índico dándole la espalda.

El pequeño bufo molesto en desacuerdo con aquella orden. ¿Por qué él tenía que hacerse cargo del herbívoro y no su madre? Él no había invitado al herbívoro. No había aceptado tenerlo a su cuidado.

Él no tenía culpa de que ese niño ahora estuviera en su residencia… Mordió su labio con fuerza, impotente, no podía hacer nada. Era tan frustrante, una vez que su padre ordenaba él no podía desobedecerlo, sólo podía acatar la orden.

Tomo la perilla de su habitación con fuerza, abriendo la puerta azotándola detrás de él una vez que entro. Camino hacia su cama y se arrojo en ella, molesto. Odiaba al herbívoro, a su padre y un poco a su madre…

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Tsuna abrió lentamente sus parpados adecuando sus ojos a la luz que traspasaba por el gran ventanal, situado a su costado izquierdo.

Se estremeció, su cuerpo comenzó a ser sacudido por pequeños escalofríos al recordar lo ocurrido, temblando, se paró de golpe. Buscando con la mirada al menor de los Hibari.
– Hi-Hi-Hibari-san – tartamudeo aterrado, viendo de un lado a otro de la habitación, notando lo evidente. Hibari no estaba… Hibari-san se había ido dejándolo solo… Tsuna se bajo lentamente aun tiritando, sus lágrimas apañaban sus orbes, tenía que encontrarlo.

Con pasos temerosos camino hacia la puerta, derramando un par de lágrimas antes de girar la perilla.

– Hi-Hibari-san – volvió a susurrar saliendo al pasillo, buscándolo. Esta vez incremento el ritmo de sus pasos. Necesitaba a Hibari. Deseaba que éste le abrazara de nuevo. Necesitaba de esa paz que al parecer sólo el menor de los Hibari le brindaba, en la ausencia de sus padres.

– Hi-Hibari-san – repitió esta vez alzo un poco su tono de voz. Acelerando, tropezando un par de veces a causa de ello, sin embargo no le importo, lo único que pensaba era en encontrar a Hibari-san. Bajo los escalones de la escalinata sin desacelerar, aun cuando comenzaba a jadear por la cadencia de sus pasos y su equilibrio comenzaba a fallar.

– Hibari… Hibari… –

Tsuna elevo su vista al escuchar el canturreo de Hibird, propiciando que perdiera el equilibrio y en consecuencia resbalara. Cerro sus orbes, esperando el impacto, sin embargo esto nunca llego, a cambio de ello unos cálidos brazos lo rodearon evitando que cayera. Abrió sus orbes contemplando a la persona que le había salvado, sonriendo de inmediato al reconocer los azabaches cabellos que apenas rozaban sus mejillas.

– Presta atención herbívoro – regaño Hibari entrecerrando sus orbes molesto por el descuido del menor. Tsuna ensancho su sonrisa abrazando a Hibari con fuerza aferrándose a él. Hibari frunció el ceño, sólo dos horas le había durado su paz.

–Hmm… Hi-Hi-Hiba-Hibari-san – musito agitado, pegando su rostro en el pecho del mayor. Hibari soltó al menor. El herbívoro ya no peligraba así que no necesitaba más ese innecesario contacto

– La comida está servida – comento esperando que el herbívoro le soltara.

Tsuna elevo su vista observando el ceño fruncido y los labios torcidos de Hibari, asustándose. Hibari estaba molesto.

El carnívoro afilo su mirada, esperaba que eso fuera suficiente para alejar al herbívoro de él. Sin embargo no contemplaba que una melodiosa voz femenina le regañara.

– No seas descortés Kyouya – Hibari relajo sus facciones, bajando su mirada. No esperaba que su madre apareciera – Discúlpate con Tsunayoshi-kun por tu rudeza – ordeno acercándose. Hibari apretó sus puños, negándose a disculparse. Él no tenía porqué hacerlo todo había sido culpa de Tsunayoshi por su torpeza.

Tsuna sonrió contemplando a la linda joven de rubios cabellos y orbes azules. – Kyouya – llamo su madre. Hibari frunció más el entrecejo, renuente a disculparse.

Tsuna desvió su vista contemplando a Hibari, viendo la molestia que ahora expresaba toda su faz
– yo… tiene la culpa, no Hibari-san – explico el pequeño apretando con fuerza la playera de Hibari, negándose a separarse de él. Hibari observo al herbívoro con extrañeza por unos segundos, notando el pequeño temblor en sus dedos sin embargos sus enormes orbes reflejaban determinación, sonrió de medio lado complacido. Ese herbívoro era diferente… comenzaba a ganar su atención.
– Hi-Hibari-san ayudo a Tsu-kun – manifestó decidido a ayudar a Hibari.

La mayor sonrió – ¿Eso es cierto Kyouya? – pregunto viendo a su hijo.

Kyouya permaneció con el ceño fruncido, sin embargo sonrió levemente, bajando su rostro para que su madre no le viera. El herbívoro no era tan molesto como pensaba, sin embargo eso no quitaba el hecho de que invadía su espacio personal y eso le irritaba.

– Suéltame herbívoro – ordeno Hibari bastante molesto.

La mayor frunció el ceño. Conocía a su hijo sabía de antemano que no se disculparía, sin embargo deseaba que el pequeño Tsuna ayudara a Kyouya a abrirse a los demás, no deseaba que su pequeño estuviera solo. Poso su mano derecha en la cabeza de Hibari, revolviendo los cabellos del azabache. Para luego posar su mano libre en la de Tsunayoshi repitiendo la acción.

– Tsunayoshi es nuestro invitado y tu padre te ha dicho que seas amable con él Kyouya – declaro sonriendo, esperando que su hijo se llevara mejor con el menor de los Sawada.

Tsuna bajo su vista observando a Hibari, sonriéndole una vez que el carnívoro le miro. Hibari cerró sus orbes al ver la radiante sonrisa que Tsuna le dedicaba. Molesto. Sumamente molesto era en especial ese herbívoro, sin embargo no negaba que éste podía llegar a ser interesante.

– Bien, la comida se enfría, vamos – La joven tomo la mano de Tsunayoshi entre la suya para luego tomar la de su hijo y conducirlos a la cocina. Colocándolos uno a cada lado, quedando frente a frente. Hibari miro a su madre, molesto, sabía que tramaba algo. Y eso no le agradaba, la mayor sonrió ignorando por un momento a su hijo – ¿cuál es tu comida favorita Tsunayoshi-kun? – indago la mayor. Tsuna bajo su vista intimidado por la mirada fija de Hibari.

– H-Jam-jambue-guesshas – La mayor ancho su sonrisa enternecida por la pronunciación y las mejillas sonrojadas del pequeño que, estaba muy avergonzado por la forma tan extraña que había articulado.

Hibari elevo su ceja, consternado por la singular pronunciación del herbívoro aunque debía admitir que al menos sabía que era lo que comía – oh, a Kyouya también le agradan – comento la joven rubia viendo a su hijo – ¿no es así Kyouya? – Hibari observo a su madre recobrando su postura, desviando su vista asistiendo levemente, para posteriormente tomar los palillos. Juntado sus manos.

Tsuna rápidamente trato de imitar las acciones de Hibari sin embargo sólo propicio que derramara su tazón de arroz y verduras, en sus piernas. El pequeño miro aterrado a la madre de Kyouya, temiendo lo que ésta le diría. La mayor sonrió tranquilizando al pequeño, levantándose, ayudándole a retirar y recoger el arroz. Hibari simplemente rodo sus ojos comenzando a comer. Le importaba realmente poco lo que hacia el herbívoro

– Kyouya trae otro tazón de comida para Tsunayoshi-kun – Hibari dejo sus palillos encima de su tazón, para luego levantarse y dirigirse a la cocina. Tomo otro tazón y sirvió. Regreso con el tazón en manos a los pocos minutos. Su madre le observo, limpiando los pequeños resto de comida que aun quedaban en Tsuna.

– Ayuda a Tsunayoshi – dictamino la mayor saliendo del comedor con los restos de arroz en el tazón que Tsuna había derramado. Hibari frunció el ceño, negándose a hacerlo. Aunque sabía que al final terminaría haciéndolo.

Tsuna se sonrojo, apenado bajo su vista. Sólo le causaba problemas a Hibari-san, agito su cabecita de un lado a otro negando. Desilusionado elevo su vista tomando los palillos evitando ver a Hibari aun cuando sentía la mirada penetrante de éste sobre su persona, trato de agarrarlos con firmeza.

Hibari le detuvo al notar que el menor se disponía a tomar un poco de arroz.

– Tiraras la comida de esa forma – anticipo quitándole los palillos. No quería recoger después el tiradero del herbívoro, tomo su mano notando que temblaba, paso por alto el hecho enfocándose en ayudarlo a tomar los palillos.
– Colócalos de esta forma – sugirió doblando los dedos del menor colocando correctamente los palillos en los dedos del menor, para luego retirarse sentándose en su lugar.
– Así herbívoro – mostró tomando sus palillos para luego tomar un poco de arroz.

Tsuna trago con dificultad, poniendo atención a las indicaciones y observando detenidamente la forma en la que Hibari tomaba sus palillos llevándolos al tazón consiguiendo un poco de arroz y luego éste lo llevaba a su boca. Regreso su mirada a sus manos, Hibari había sido muy amable y realmente agradecía que le hubiera colocado los palillos en sus dedos. Sólo una vez había usado los palillos y por sólo unos segundos ya que su madre le había ayudado al ver que no podía utilizarlos dándole ella de comer.

Hibari observo al herbívoro, una vez que termino. Esperando que éste se dispusiera a comer. Tsuna frunció el ceño, exasperado, simplemente no lograba adecuarse, menos tomar algo de arroz.

Hibari se levanto al ver como el herbívoro comenzaba a tirar pequeñas cantidades del grano. Se coloco detrás del menor posicionando su mano en la del herbívoro y con suma paciencia y delicadeza-que ignoraba que tenía-llevo la mano de Tsunayoshi al tazón pescando algunos granos para luego llevarlos a la boca de éste. Tsuna se sonrojo al sentir la fría mano de Hibari sobre la suya, al final había propiciado que Hibari le ayudara a comer, deleitándose del sabor del arroz sonrió – li-co – expreso llevando sus manos a sus mejillas.

– Inténtalo – ordeno Hibari retirando su mano de la de Tsuna posicionándose frente a él esperando no tener que repetir la acción. Contemplando la tierna sonrisa del herbívoro y sus mejillas ligeramente sonrojadas, desvió su vista buscando a su madre, que por lo que veía no aparecería en un buen rato, cerro su orbes agradeciendo el hecho, por lo menos no le veía.

Tsuna asintió tratando de realizar lo mismo que había hecho Hibari, no era tan difícil, Hibari lo había hecho de tal forma que le había parecido fácil. Sujeto con firmeza los palillos, tratando de nuevo tomar algo de arroz del tazón logrando atrapar algunos, ahora solo faltaba llevarlos a su boca, con cuidado y aplicando toda su atención comenzó a moverlos en dirección a sus labios. No obstante estos cayeron a mitad del trayecto. Tsuna bajo su mirada viendo los granos sobre sus piernitas, triste, nada le salía bien. Hibari resoplo, ese herbívoro era muy torpe. Volvió a levantarse harto de explicarle, le quito los palillos. Odiándose por segunda vez en el día por lo que iba a hacer.

– Abre la boca herbívoro – ordeno tomando un poco de arroz con los palillos para luego llevarlo a la boca de Tsunayoshi. Éste asintió un tanto nervioso.

Hibari frunció el ceño, torciendo sus labios. Denotando la gran irritación que sentía.

Tsuna trago rápidamente el arroz abriendo su boca lo más rápido que podía, no deseaba enojar más a Hibari-san.

Tsunayoshi masticaba rápidamente, cosa que agradecía Hibari, entre más rápido masticara mejor para él, así terminarían rápido.

Tsuna comió el último bocado quedando satisfecho mientras Hibari recogía los platos llevándolos a la cocina.

– Hi-Hi-Hibari-san – llamo temeroso Tsuna viendo como el mayor dejaba los platos en el fregadero. Hibari volteo viendo al herbívoro esconderse detrás de él algo asustado. Al parecer el chico de nuevo le tenía miedo. Sonrió de medio lado, agradeciendo el hecho.
– Po-pode-mos… jugar – pregunto con temor a un rechazo. Hibari ensancho su sonrisa viendo los platos, una excusa perfecta para declinar la oferta del herbívoro, aun cuando no le gustara del todo lavar los trastes.

– N…

– Yo lavare los platos, no te preocupes Tsunayoshi-kun Kyouya jugara contigo – intervino su madre interrumpiéndolo. Hibari frunció el ceño, preguntándose de donde había salido, respondiéndose al instante. Había estado observando durante todo el tiempo, por ello había salido en el momento indicado… Miro a su madre, ésta sonreía abiertamente, Hibari apretó sus puños. Quizás que le diera de comer en la boca al herbívoro había sido el plan de su madre… no, podía asegúralo, esa sonrisa le decía que así había sido.

Tsuna sonrió – Bien vayan a jugar – incito tomando la manos de ambos uniéndolas para luego conducirlos al jardín. Hibari miraba con furia a la mujer, sin embargo la enorme sonrisa y el sonrojo de Tsunayoshi, al sujetar la mano de Hibari, hicieron que el pequeño se rindiera y no se esforzara en deshacer el contacto, después de todo había otra persona que le observaba con atención.

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Continuará


料理: comida

Quizás algunos me maten por la actitud de Hibari, me gusto como quedo el capitulo y no se siento que el puede llegar a un poco amable con Tsuna, mas si nadie lo observa, Espero no decepcionar en especial a MissDinosaur, Nya-san, Himeko Sakura Hamasaki, Piffles Princes que han apoyado el fic desde el inicio.

Lamento la demora sin mas, espero que les haya gustado el capitulo, agradecimientos a: MissDinosaur, Nya-san, Himeno Sakura Hamasaki, Piffles Priincess, DameTsuna, Mika-Lucid199120, Kurotsuki-tania1827. Muchas Gracias por sus muy lindos Rewies, y a los que leen gracias!

Feliz 2012, les deseo lo mejor...

Nos vemos!