¡Hola!
Estoy muy feliz por la aceptación que tiene este fanfic, mil gracias por sus comentarios, por suscribirse y seguir este fic.
Me sugirieron hacer una breve explicación del universo Alfa/Beta/Omega, en este universo existe mayoría de Alfas y Betas con un número muy disminuido en Omegas, los cuales son los más capaces de procrear, se caracterizan por tener un útero, ciclos de fertilidad y glándulas que secretan olor.
Los Alfas poseen nudos en la base del pene para en el intercurso sexual mantenerse unidos al Omega y realizar el "vinculo", que se completa con la mordida a la glandula omega y el nudo después del orgasmo, esto crea una relación afectiva entre las partes y aleja a cualquier posible alfa interesado en el Omega.
Los Betas, son el equilibrio en la manada, suelen tener personalidades tranquilas y racionales, son moderadores naturales y resuelven conflictos con facilidad, se pueden reproducir pero su tasa de natalidad es baja. No poseen nudos ni glándulas especiales.
Los niños nacen sin una casta, hasta la pubertad que puede variar entre los 12 y 15 años en manifestarse.
Espero que estas explicaciones le sirvan de ayuda y de nuevo gracias.
Capítulo 4
Tan pronto como su boca mordió la glándula se llenó de feromonas Omega, su saliva Alfa realizó por sí sola el intercambio de hormonas. Fue una explosión de placer, sus manos se aferraron al cuerpo duro y caliente de Clark atrayéndolo al suyo posesivo, enterrando su nariz en su cuello llenándose de él, de su intoxicante aroma y sabor dejando que le llenara todos los sentidos.
Había podido escuchar el gemido de dolor por parte de Superman, y sus manos débiles sosteniéndose a su cuerpo, la mordida era pocas veces placentera para el Omega, pero adictiva en un Alfa. Era un shot directo de hormonas Omega, las parejas Alfa/Omega, fortalecían sus vínculos con continuas mordidas durante el sexo, al punto que la mordida en el celo, se trasformaba en un vínculo permanente difícil de romper marcado con una cicatriz, alimentada por el continuo intercambio de hormonas. Las mordidas eran símbolo de propiedad, de sumisión y de una relación estable, que un omega sin pareja tuviera una o varias de diferentes Alfas era interpretado por promiscuidad. Batman le mordió tan fuerte como pudo sobre la tela hasta que fue apartado de un jalón por la Mujer Maravilla, por su parte Flash, Linterna Verde y Flecha Verde, estaban conmocionados. Morder a un Omega era un símbolo de dominio, de sexo y unión. Por lo general, la primera mordida se realizaba en las personas más religiosas hasta el día de la boda, no era algo que la gente tomara a la ligera, como morder a cuanto Omega uno se encontrara en el camino, debía de haber consentimiento entre las partes en algo tan íntimo.
La Mujer Maravilla apartó el anillo de Batman con un manotazo, mientras Superman dolorido se ponía de pie, con las mejillas rojas y ocultándose la mordida con una mano. La mordida, su proximidad y aquel aroma Alfa lo había puesto húmedo, era vergonzoso estar ahí, donde todos podían oler su excitación, como si su propio cuerpo traidor pidiera por más del Alfa, acentuando su aroma, llamándolo por haberse retirado de él, avergonzado y sin levantar la vista para no conectar con la de Bruce salió de la sala.
-..-…-
Se teletransportó hasta la Baticueva, fue un alivió el olor a tierra, humedad y moho, serviría para aclarar su cabeza demasiado llena de feromonas. Fue directo a darse un baño de agua helada, sintiéndose hirviendo, maldijo por lo bajo a Superman, a sus feromonas, a su debilidad, su olor y su sabor. Más que nada recordaba su sabor, el latir de la sangre bajo su lengua, la deliciosa presión de la carne y el gemido bajo ante el dolor de la mordida.
Pese a tener una dolorosa excitación no se tocó, no quería ponerle cara a sus fantasías, enojado se sentó a trabajar con un albornoz mientras sus dedos tecleaban velozmente, pero ni todo el crimen fue capaz de hacerlo enfocarse.
Rememoró a Clark incluso desde que comenzara a ser Batman, supo de su existencia, alguien vestido en azul, rojo y amarillo, era muy poco probable que pasara desapercibido. En su lucha contra el mal, Superman alguna vez visitó Ciudad Gótica, para luego echarlo porque era una ciudad demasiado pequeña para dos superhéroes.
Clark nunca había olido a nada, recordaba esa primera impresión que le había dado, de ser alguien anormal, al no emitir aroma, de no saber quién o qué era, de ser alienígena.
No fue hasta irse involucrando más uno con el otro que llego a conocer su identidad, Clark Kent, reportero y Beta, había sentido aquello como una decepción, un beta, quizá por ello podía unirlos tan bien y hacer que trabajaran en equipo. Los Betas siempre eran considerados el "pegamento de la manada", lo había atribuido a ello, sin ninguna prueba más que aquella que su olfato le daba, que imbécil había sido.
Peor aún, lo había mordido, había sucumbido a sus instintos más básicos y demostrado que sólo era un perro en busca de una mordida y había tratado a su mejor amigo como su perra al morderlo.
La confusión le hizo llevarse las manos a la cara, ¿cómo habían terminado así?, las cosas eran tan sencillas cuando vivía en la ignorancia.
-Amo Bruce, parece estar teniendo dificultades – la voz flemática de Alfred interrumpió su cadena de pensamientos sombríos
-No ahora Alfred- gruñó mientras suspiraba preparándose para enfrentar la inteligencia del Beta a su lado. Alfred había sido el primer miembro de su manada, cuando sus padres aun vivían, su madre había sido la omega, su padre el líder alfa, el su cachorro y Alfred el Beta que los unía a todos. Por desgracia aquel equilibrio perfecto no estaba destinado a durar, con los años reuniría su propia manada con los Robins, Batichica y Batimujer.
Alfred le miró inteligente y dejó su comida a su lado –Amo Bruce, si le permite una observación, usted siempre encuentra una solución a todo, estoy seguro de que este enigma frente a sus ojos se aclarará y de no ser así, tiene aliados y amigos, la Liga de Justica lo secundará-
-Esto es más un problema con alguien de La Liga, un problema personal – dijo mirando su comida sin apetito alguno
Alfred lo miró perspicaz, al Amo Bruce nunca parecía importarle su relación con los demás -Si es ese el caso, le sugiero lo hable con la persona, no hay nada que no pueda solucionarse con palabras, es evidente cuanto le molesta estar en malos términos con él– Alfred dio media vuelta y Bruce no preguntó cómo sabía que era un él
…-.-….-…-….-
Cuando encendió la luz de su departamento supo por el inconfundible latido de su corazón quién estaba esperándolo. Años atrás había memorizado ese particular sonido vibrante entre el resto del mundo. Había pasado demasiado tiempo juntos escuchándolo, tanto así que su memoria eidética lo conservaba.
Bruce Wayne, con su fina ropa a la medida, semblante serio y ensombrecido por la oscuridad esperaba sentado en su sofá, completamente fuera de lugar entre sus muebles baratos y su pequeño hogar.
Fingió no sentir sorpresa y con una mirada desinteresada dejó su maletín en la mesa, seguido del saco y los lentes, quitándose la corbata ante la atenta mirada azul plomizo. Aquellos ojos le hacían revivir los hechos demasiado recientes para ser ignorados, agradeció su disfraz Beta, porque todas sus feromonas se agitaban en su interior ante la presencia Alfa.
Trago duró alejando sus pensamientos y decidió enfrentarse al nuevo reto.
-¿Te ofrezco algo de beber? –sonrió falso y aunque Bruce lo notó, se dio media vuelta tras su negativa y llenó un vaso de jugo para ir a tomar asiento junto a él en el sofá.
-Tenemos que hablar- la voz rasposa de Bruce le hizo temblar, nunca se había sentido incómodo a su lado, pero ahora mismo quería volar hasta la Luna y no saber nada del tema.
Asintió bebiéndose de un trago el juego y dejándolo en la mesa –No hay nada de qué hablar, fue mi culpa – dijo suave, alzando despacio la mirada hasta su cara, era difícil mirarlo a los ojos y no sentirse tan vulnerable, quizá no estaba oliendo, pero daba igual, con la intensidad de la mirada de Bruce no hubiera sido raro que también disparara rayos de calor por los ojos.
-¿Por qué no me lo dijiste antes?- Clark no estaba preparado para el tono traicionado de Bruce
-No quería que me trataras diferente, no hubiéramos sido amigos, la Liga no habría confiado en mí liderazgo, sería incómodo para ustedes y para mí olernos, la continua excitación, sería una distracción…-
-Sé que no probé mi valía en La Atalaya, con lo que pasó entre nosotros Clark, pero eres mi mejor amigo, ¿por qué no confiaste en mí?-
-Confió en ti- le aseguró, la intensidad de sus alienígenas ojos azules fue avasalladora –Eres mi mejor amigo Bruce, no estaba listo, llevo demasiado tiempo ocultando lo que soy – suspiró
-Lamento haber sido un perro, no comportarme con un Alfa, las cosas se salieron de control con la mordida, vine a ofrecerte algo – Bruce metió los dedos dentro de su saco y de su bolsillo sacó un Alfashot, era un pequeño botecito de hormonas Alfa donadas por personas anónimas que se destiladaban en un compuesto químico, eran usadas como medicamento para el celo o ataques de pánico en Omegas, y estaban catalogadas como una droga muy fuerte que requería receta médica. Clark no se sorprendió que Bruce tuviera acceso a ese tipo de drogas, era Bruce Wayne después de todo. Tomó el botecito entre sus dedos, rozando los suyos.
-No me servirá –le dijo mirando el envase –Tampoco los supresores hacen efecto en mí, ya lo he intentado antes –
-¿Es por tu naturaleza Kriptoniana?
Clark asintió dejando el envase en la mesa de centro en un silencio que se prolongó entre los dos.
-¿Qué tan mal está la mordida?- Clark unió sus ojos a los de él con la pregunta y abrió despacio su camisa, en la piel sin imperfecciones ni cicatrices de Clark resultaba impactante la mordida, se había extendido y ahí donde los dientes de Bruce se hundieron en su glándula Omega, la piel estaba negra, seguido de un púrpura hasta terminar en bordes rojizos.
El hombre tras la máscara de Batman apretó los dientes con seriedad, -Lo lamento –dijo sintiendo que las palabras eran muy poco comparadas con aquel enorme hematoma.
Las primeras mordidas de un Alfa siempre resultaban escandalosas, difíciles de ocultar, estaban diseñadas para alejar a los demás, era una marca de advertencia en contra de cualquier otro Alfa, el primer paso en un vínculo con un Omega.
-Es la primera vez que me muerden, pensé que mi piel invulnerable no dejaría rastros o que sanaría con rapidez, pero al parecer como Omega no estoy exento de esas cosas aunque sea de Kriptón- le dijo pasando los dedos por la marca, dolía un poco lo cual también era extraño para él, porque nunca el dolor se conservaba en su cuerpo.
Bruce no había esperado aquello, haberle quitado la primera mordida a Clark, lo cual era extraño, Clark era diez años más joven que él, y nunca le había conocido una pareja seria pero imaginaba que tenía encuentros con más personas, fue una sorpresa enterarse que si los tenia no eran con Alfas, lo cierto es que en su opinión esperar hasta el matrimonio para morder a un Omega era una idea estúpida y retrograda, afianzada por las películas y novelas románticas, en ellas siempre hacían parecer la mordida como algo medido e indoloro. Miró a Clark, él era propicio al sentimentalismo y seguro estaba reservando algo como eso para la persona adecuada. Se sintió peor aún.
-No tienes que esconderte- le dijo suave y grave –No tiene nada de malo lo que eres-
-Lo sé, no estoy avergonzado de mí mismo, es sólo que… he tomado el camino simple, debí saber que no hay caminos fáciles – dijo con un suspiro
-Apoyo tu decisión-
Clark alzó la mirada sorprendido
-Hazlo público-
-Pero…-Clark estaba atónito – ¿No será difícil trabajar conmigo en las misiones?
-No eres el único que huele, también estamos haciendo las cosas difíciles para ti con nuestro aroma Alfa por todas partes, nosotros no nos disfrazamos porque habrías de hacerlo tú-
Clark asintió meditando sus palabras, su sonrisa se fue haciendo más ancha conforme todo el peso de ellas hacía eco dentro de sí, Bruce lo aceptaba, Batman lo aceptaba, estaba de su lado. La felicidad que se extendió por su pecho se reflejó en su cara, Clark era trasparente en sus emociones.
-Gracias Bruce –
El otro se tomó un momento para memorizar sus rasgos, los ojos azules chispeantes, el rostro anguloso, los labios carnosos y aquella sonrisa devastadora, ¿cómo no se había dado cuenta antes?, sentía que había ignorado una parte importante de Clark, algo escondido en la obviedad, aquella belleza Omega que representaba a todos los de su género. Clark no era delicado, era fuerte, brillante, cálido, seguro y bueno, tan bueno.
-Sólo digo la verdad- dijo restándole importancia y poniéndose de pie –Creo que es hora de irme
La sonrisa de Clark tambaleó en sus labios pero asintió suave poniéndose de pie para acompañarlo
-Supongo que sólo queda acostumbrarnos al olor- le dijo Clark sintiendo que todo había quedado perdonado entre ellos, le alegraba estar de nuevo en buenos términos.
Bruce asintió sin decir nada más, mientras caminaban a la puerta, lo cual apenas requirió unos pasos en el pequeño espacio.
Abrió la puerta y miró a Bruce una última vez
-Iré a visitarte pronto –le dijo –No te sientas mal por esto – dijo señalando su cuello –Me alegra que fueras tú y no un villano, seré más cuidadoso, ahora puedo ser yo – y ante los ojos de Bruce los escudos cayeron y un intenso aroma surgió de Clark, aplastante, cerrándole la garganta de nuevo, dejándole seco, inhaló despacio sintiendo que el aire no salía de sus pulmones hasta que habló.
-No olvides no dejar tu aroma Omega en el departamento de Clark Kent, levantaría sospechas, sé cuidadoso, La Fortaleza de la Soledad será un mejor lugar para ti, para pasar los ciclos y anidar –le recomendó
-Lo sé, allá hago esas cosas –le dijo y le abrazo, como algunas veces hacía el Beta Clark, no era algo nuevo pero se sentía diferente
Bruce tragó y rodeó la cintura ajena, un acto sin pensarlo inhalando su aroma hogareño y cálido. Clark se separó apenas con las mejillas rojizas y aquella sonrisa, -Adiós Bruce –dijo dando unos pasos atrás dejando que el otro apretara los labios de nuevo gruñendo apenas y murmurando también un adiós.
