Me he dado cuenta de que algunas frases han desaparecido... Que conste que en el documento original estaban. En fin...
CAPITULO 4
Liara se despertó en su camarote a primera hora de mañana (horario de la Ciudadela). Tener aquel espacio privado era un lujo que solo compartía la comandante Shepard, pero se lo habían concedido por ser la única civil de la tripulación. La asari se estiró en su cama y remoloneó un poco entre las sábanas, recordando la noche pasada en compañía de sus nuevos "amigos".
Joker le parecía extremadamente inteligente, aunque lo disimulara con la manía de hacer bromas constantemente. Era como si el mundo no le importara en absoluto y, sin embargo, era el mejor en su trabajo. Liara se sentía atraída hacia el enigmático piloto, aunque no podía evitar un cosquilleo cuando pensaba en el teniente Alenko. Kaidan era guapo, valiente... El sueño de cualquier chica joven, aunque ésta tuviera 109 años galácticos. Habían bailado juntos durante un buen rato (y había que reconocer que el marine sabía moverse), hasta que algo en la expresión de Alenko había cambiado, obligándoles a interrumpir la diversión. Habían vuelto a la mesa para encontrarse con una Jane que quería irse a toda costa y un Joker más irónico que nunca. ¿Qué habría pasado entre aquellos dos? Liara sentía curiosidad mezclada con algunos celos.
La doctora T'soni salió finalmente de su nido, se duchó y vistió con su elegante uniforme blanco de científica. Fuera, los soldados habrían completado su entrenamiento de la mañana (solían hacer ejercicio todos juntos) y seguramente se habrían escapado a la Ciudadela a disfrutar de sus últimas horas de asueto antes de empezar la misión. Liara avanzó por la nave hasta el comedor. Kaidan Alenko terminaba una bebida en la mesa, pensativo. Liara sintió un escalofrío de emoción, y avanzó hacia el teniente.
- Buenos días, teniente -dijo con timidez.
Alenko levantó una ceja y la miró de reojo.
- Buena tardes, doctora T'soni -Liara lo miró perpleja. Estaba segura de que todavía era de día-. ¿Quiere sentarse? La comandante Shepard ha salido a por suministros, es posible que pronto empecemos la misión.
Liara tomó asiento al lado del teniente y lo miró sin saber qué decir. Alenko era guapo, aunque no tenía unos rasgos comunes. Para Liara, de raza asari, los humanos resultaban la más intrigante de las especies. Podría haber escogido a cualquiera, a un turiano, a un salariano, pero tenía muy claro que solo podría entregar su corazón a uno de aquellos impetuosos humanos.
- Fue agradable la noche de ayer -empezó, muy tímidamente. Le hubiese gustado estar tan achispada como el día anterior para poder ser un poco más expresiva.
Kaidan cogió un baso del armario y lo llenó con un poco de su propia cerveza. Después hizo resbalar el vaso hasta Liara, sin decir nada. Ella fue a cogerlo, agradecida, pero sus dedos rozaron los dedos del teniente, que se había demorado tal vez demasiado en soltar el vaso, y no pudo evitar retirar la mano avergonzada. Kaidan esbozó una sonrisa y observó su propia bebida. A Liara le hubiese gustado saber lo que pensaba el marine. Sus dedos eran cálidos y ásperos... Liara cogió el vaso de cerveza y se lo bebió casi de un trago, sin respirar.
- Vaya, doctora T'soni -aquella voz sarcástica se parecía demasiado a la que sonaba por los altavoces de la nave constantemente. ¿Un piloto pelirrojo tal vez? -. ¿Mucha sed?
Liara se atragantó mientras trataba de tragar.
- Buenos días, teniente -consiguió responder la asari finalmente-. Creo que he bebido muy rápido... No estoy acostumbrada. ¿Ya hemos salido hacia el nuevo destino? ¿A dónde vamos? ¿Ha visto a la comandante Shepard?
Joker se quedó perplejo ante tanta pregunta y Kaidan, viendo la cara de circunstancias de su compañero, no pudo reprimir una carcajada.
- La comandante está todavía en su camarote -respondió Joker encogiéndose de hombros-. Creo que algo no le sentó demasiado bien ayer. La doctora dice que posiblemente tengamos que quedarnos un par de días.
Kaidan frunció el ceño, preocupado.
- ¿Qué le ha ocurrido? Ayer parecía que estaba bien...
- Pues parece que disfrutaremos de las alegrías del Flux un poco más -Joker miró primero a Kaidan y después a Liara, que lo observaba con sus enormes ojos azules-. Cuando un espectro se pone enfermo, se pone enfermo de verdad. O eso parece.
En ese momento la puerta del camarote de Shepard se abrió dejando paso a la figura maltrecha de la comandante. Jane apareció en el umbral hecha un desastre, con la mitad del uniforme, una camiseta interior de tirantes, el corto pelo revuelto y arrastando los pies. Caminó lentamente hacia la nevera y sacó un bote transparente, lleno con algo que parecía agua. Kaidan y Joker se habían cuadrado en un saludo militar, pero Jane ni siquiera los miró. Se dio la vuelta y se arrastró hacia su camarote de nuevo. Cuando llegó a la puerta se giró y miró a Joker.
- Jeff...
- ¿Sí, comandante?
- Pon rumbo a Feros...
- ¿Comandante?
- ¿Te acuerdas de lo que te dije sobre mi gran amor?
- Sí, pero...
- Pues haz lo que te di... -Jane no terminó la frase. La espectro se desvaneció y dejó caer el frasco al suelo. Kaidan apenas tuvo unos segundos para llegar hasta ella e impedir que cayera al suelo. El teniente levantó a la joven espectro en brazos y entró en el camarote.
Liara observó la escena con preocupación. Shepard le parecía una mujer fuerte, capaz de todo, y no se sentía segura al verla así de indefensa. Además, la cara de Joker parecía haber palidecido al presenciar el gallardo rescate del teniente Alenko. ¿Significaba aquello que el piloto sentía algo por la espectro?
Kaidan se sorprendió de lo ligero que era el cuerpo de Jane. Sabía que era delgada, pero casi siempre la veía bajo una pesada armadura de combate, y se había llegado a imaginar que era de acero. Sin embargo allí, entre sus brazos, pálida y ojerosa, Jane parecía una niña desvalida. El marine la estrechó contra su pecho sin darse cuenta y después la depositó con suavidad sobre el lecho.
Una figura se recortó contra el quicio de la puerta. Kaidan reconoció enseguida la figura del piloto, que contemplaba la escena en silencio.
- Habría que llamar a la doctora Chawkas -dijo Alenko.
- Liara ha ido a buscarla -respondió Joker secamente-. Soy rápido con una nave, pero andando... No podría haber hecho lo mismo que tú...
Kaidan detectó un ligero tono de amargura en la voz del piloto.
- No podía dejarla caer.
- Yo hubiera hecho lo mismo, si pudiera.
Los dos hombres se miraron el uno al otro con el ceño fruncido. Entonces la mano de Liara se posó suavemente sobre el hombro del piloto, para avisarlo de que la doctora acababa de llegar. La mujer los obligó a abandonar la habitación de la desvanecida comandante y los tres aguardaron ante la puerta durante un largo rato, esparando el resultado, sin hablar. Entonces Kaidan rompió le silencio.
- Doctora T'Soni, ¿le gustaría acompañarme a los distritos? Tengo que hacer algunas compras, y es posible que encuentre algo útil para sus investigaciones.
- Claro, me encantaría -respondió la asari.
Joker los miró de reojo.
- Joker, deberías venir con nosotros -comentó Liara. Realmente no quería dejar al pelirrojo solo con aquella cara de malas pulgas.
- No -respondió él. Estaba claro que Joker no estaba para bromas en aquel momento-. Tengo cosas que hacer en la nave. Y no tengo ganas de caminar. Gracias.
Kaidan le lanzó una mirada asesina, pero Joker lo ignoró. Al final, el teniente se dirigió a la planta superior seguido por la asari, que no paraba de lanzar miradas preocupadas al piloto.
Joker se sentó en la cocina y esperó pacientamente a que Chawkas acabara su visita. Cuando la doctora salió del camarote de Shepard, Joker se puso de pie inmediatamente.
- Eh, piloto -dijo Chawkas-. No pegue esos saltos, no sea que tengamos un discurso.
- Ja, ja -contestó Joker, molesto-. No tiene gracia, doctora. ¿Cómo está la comandante?
- Está bien... teniendo en cuenta que lleva días sin comer una comida decente. Y además está de mal humor, para variar.
- Típico de Jane -murmuró Joker.
- ¿Puedo pasar a verla?
La doctora Chawkas hizo un gesto de resignación con la cabeza.
- Claro, de todas formas no voy a conseguir que se duerma. Es un maldito culo inquieto.
Joker sonrió para sí mismo y después se dirigió hacia la puerta.
(continuará...)
