HE VUELTOOOO!! Sé que me he retrasado muchísimo y por eso pido mil disculpas T.T He estado atareadísima con trabajos paralelos.
Antes que nada, quiero dar las gracias a todas aquellas personas que se toman la molestia de leer este fic, y sobretodo a las que me dejan comentarios DianaYeye, solpotterblack, Abril, karmen y Drehn. Muchas gracias!! Son gracias a esos comments que me animo a seguir con esta historia.
Sé que por ahora está siendo demasiado tranquilita, pero espero que una vez acabado este capítulo la historia empiece a coger más fuerza y acción. Lo prometo, pero como en toda historia hacen faltan unos cuantos capítulos tranquilitos de introducción. Esto ya acaba aquí, verán.
También quiero aprovechar para dar un poco de publicidad a mis otras historias de HP: EL Placer de lo Prohibido (un lemmon Severus/Lily), El Lobo y la Leona (un Lemmon también de la 3ª Generación) y Orgullo de serpiente (un fic centrado en Bellatrix Black en sus años en Hogwarts y su iniciación en la oscuridad). Ya saben, si les apetece... Leanlas
Ya no me enrollo más. Espero que les guste este capi. A mí me ha parecido bastante tierno la verdad.
Un ruido sordo y pesado a escasos centímetros de su cara fue lo que la despertó. Dando un repullo, levantó rápidamente la cabeza de la montaña de pergaminos que había estado repasando una y otra vez para el examen de pociones de la próxima semana y miró con ojos vidriosos las dos figuras amorfas frente a sí que poco a poco iban convirtiéndose en sus amigos.
-¡Por Morgana! ¿Qué demonios…
Miró confundida la caja de cartón que tan amable y "delicadamente" Stella había dejado sobre su mesa de la biblioteca. Levantó la ceja escéptica, un gesto que cada día más se estaba convirtiendo en costumbre.
-¿Qué se supone que es esto? –echó un vistazo a su interior y lo único que vio fueron sobrecitos de colores. Rosas, en su inmensa mayoría.
-¿Tú qué crees, señorita-estoy-demasiado-ocupada-estudiando-como-para-dormir-en-mi-propia-habitación? Los tres últimos días no han hecho más que aparecer cartas en tu habitación, que por cierto también es la mía, para que la eficiente y caritativa Rose Weasly se las de a sus primos.
La castaña la miró divertida. Eso enfureció a Stella.
-¡No es nada gracioso ducharte y que en vez de agua salgan estupideces románticas del tipo: Querido James, por ti vivo sin vivir en mí! Que lo sepas –refunfuñó. –Estúpidas Hufflepuffs, son tan ñoñas.
La chica seguía con su perorata de odio hacia el mundo en general mientras Rose le dedicaba una mirada a Scorpius. Él asintió comprensivo.
-Yo tampoco sé que le ha dado. Lleva toda la mañana despotricando contra todo el mundo –susurró, aunque lo bastante alto como para que la morena le oyera.
-Yo no despotrico, simplemente remarco sus múltiples imperfecciones. Y encima ahora tengo tutoría con Nott. Mis notas son bajas, lo sé. ¿Por qué no podemos evitarnos el engorro de estar treinta minutos mirándonos las caras y con una conversación absurda e insulsa sobre cómo hacer que suban?
Ninguno de los otros Slytherins dijo nada. Dada la situación, ambos sabían que lo más sensato era callarse. Sin poder soportar más el silencio, Stella se levantó de encima de la mesa de un salto.
-¿Quieres que me lleve la caja y la eche en la primera chimenea que vea? –esbozó una pequeña sonrisa, eso podría ser lo único que le alegrara hoy el día.
-No, déjala, se la daré a James cuando lo vea.
Stella le dedicó una mirada de desdén.
-De verdad, querida, eres la vergüenza para Slytherin. -Y sin más, se marchó de la biblioteca.
El rubio y la castaña suspiraron.
-Ha estado cerca.
-Y que lo digas.
Ambos se echaron a reír. Hacía varios días que Rose había decidido encerrarse en la biblioteca a estudiar de manera intensiva, aprovechando los pocos ratos libres que le quedaban en su apretada vida escolar, y aún así sus amigos no faltaban ni una sola mañana para llevársela y asegurarse de que no se olvidaba de desayunar. Su puesto de estratega y entrenadora del equipo de quidditch le quitaba más tiempo del que a ella le hubiera gustado, pero debía reconocer que en su mundo de pócimas, fórmulas y reglas nemotécnicas, era el único respiro que se concedía a sí misma.
-Pareces cansada –los ojos grises del muchacho cambiaron, adoptando un aire paternal que Rose agradeció.
-Estoy cansada –respondió ella escuetamente.
Sin decir nada, Scorpius estiró la tela de su manga encerrándola en su puño, la ensalivó y la llevó a la mejilla de su amiga para frotarla.
-Que sepas que lo que estás haciendo es una guarrada. –por más que intentara zafarse de aquella mano, era imposible.
-¿Prefieres pasearte por todo Hogwarts con una mancha de tinta en la cara?
-No sería la primera vez.
-¡Por Merlín! Lo sé y aún no puedo perdonarte por aquello –los labios de ella dibujaron una sonrisa de medio lado. –No puedo evitar que duermas en este tétrico lugar, pero no pienso permitir que te pasees por ahí como si acabaras de salir de un estercolero. Y ahora menos que nunca.
Con la cara ya limpia, la curiosidad de Rose no hacía más que avivarse. Su amigo tenía aquella mirada enigmática que a ella tanto le gustaba.
-¿Ahora menos que nunca?
-¡Oh sí! ¡Ahora menos que nunca! –el chico echó un vistazo a los libros que Rose tenía sobre la mesa. –Snurffins, antes y después de la Guerra Mágica –leyó en voz alta. -¿Para que clase se supone que es esto?
Ella le quitó el libro de las manos de un zarpazo.
-Respóndeme. ¿Qué pasa "ahora"?
Él se limitó a sonreír.
-Scorpius…
-Bueno, ¿qué quieres que te diga Rose? No puedo permitir que vean a mi pareja por ahí como una pordiosera.
Ella tardó un par de segundos en procesar la información.
-¿Tu pareja?
-Para el baile de Navidad, idiota. –al ver la cara de incomprensión de la castaña, Scorpius lo comprendió. –Te has olvidado, ¿verdad?
-¡No! –respondió rápidamente. –Sé que es el 21 de diciembre.
-Y… ¿a qué día estamos?
-¿A dos? –aventuró sin muchas esperanzas.
-¡A 17!
-No jodas.
-Sí. Sí jodo, aunque no como yo quisiera. –resopló. Aquella actitud olvidadiza y despreocupada de ella le ponían nervioso.
-Pero… pero…
-Pero te pasas tanto tiempo aquí metida que ni siquiera sabes en qué día vives –terminó él.
Rose abrió la boca para responder pero, al ver la expresión ceñuda en el rostro de su amigo, decidió que eso no sería lo más sensato. Se echó lánguidamente sobre el hombro del rubio y ronroneó. Scorpius sabía que esa era su manera de pedir disculpas e intentar que su amigo se olvidara de su ofensa. Él, como respuesta, comenzó a hacerle cosquillas en la parte interna del brazo.
Ella cerró los ojos, dispuesta a disfrutar en más profundidad de aquella sensación. Aquellos dedos eran placer auténtico hechos carne, pensó. Tardes enteras de migrañas saciadas por un masaje craneal de aquellas manos, sueños mucho más placenteros gracias al trabajo de ellas en su espalda…
Sonrió. Y él sabía lo que aquella sonrisa significaba.
-Será mejor que vayamos a desayunar, sino ese inútil de Goyle se comerá todos los bollos.
En el momento en el que los largos y finos dedos del rubio dejaron de tocar su piel, una alarma en su mente saltó como un resorte. Toda la conversación anterior volvió a sus pensamientos y volvió a indignarse.
-Buen intento –él ya estaba de pie. –Yo no puedo ser tu pareja para el baile. ¿Qué pasa con Lily?
-¿Qué pasa con ella? –le devolvió la mirada sin entender.
-Creía que este año aprovecharías para invitarla –titubeó. –o sino alguna de esa marabunta de fans que te siguen a todos lados. ¿Melton no te había insinuado algo?
-¿Melton? Sí, supongo que sí. Algo me comentó, pero vaya que me da lo mismo. Vas a venir conmigo y no hay más que hablar.
"¿Qué demonios se cree este?"
-Creo que yo también tengo algo que decir al respecto, ¿no?
-No.
-¿No? –repitió Rose frunciendo mucho más el ceño.
-No, esto forma parte del acuerdo al que llegamos en primero, ¿o es que ya se te ha olvidado?
-¿Sigues con eso?
-Sí. Un Malfoy siempre cumple su palabra. Iremos al baile juntos, te pondrás un bonito vestido, verán lo atractivos que somos juntos. Todas las chicas envidiaran lo que representas. Lo chicos me celarán por mi pareja.
-¿Y que es lo que representaré según tú?
-Poder y belleza. Por fin serás una Slytherin completa y eso es algo que todos temerán y de una extraña manera desearán. Confía en mí.
La castaña se levantó de la silla, se atusó el cabello y se alisó la falda, tomó la caja con su mano izquierda y se sujetó al brazó de Scorpius con la derecha.
-Sigo pensando que deberías invitar a Lily.
-No digas estupideces, ya tenía planes con mi mejor amiga gracias a una antigua promesa. Además, cuando acabe contigo, tendré la mejor pareja de todo el baile. Ambos saldremos ganando. Créeme, somos buenos amigos y te aprecio, pero no suelo moverme por simple altruismo. –le guiñó un ojo y Rose supo que lo que acababa de decir era mentira.
-Arrogante Malfoy.
-Sabelotodo Granger.
oOoOoOoOoOoOoOoOo
"No le tendrás. ¡NO! ¡Es mío! ¡Sólo mío! ¡Zorra! ¡Mas que zorra!"
Una risa histérica afloró en aquel aire viciado y oscuro desde el que observaba.
"Mi príncipe serpiente. No dejaré que una asquerosa leona usurpe mi puesto"
¿Qué? ¿Les ha gustado? ¿Sí? ¿No? Solo díganmelo dándole al GO!!
