A/N: Bueno niñas esta es una historia de La Vita Nouva, yo solo me encargo de traducirla. Creo que sobra decir que los personajes son de S.M.

Mi objetivo se vino abajo demasiado rápido. Con cada día que pasaba, mi mente ya no se centraba en Edward, en lugar de ello, mis pensamientos se dirigían directamente a Jared y al día de la fogata. Sus ojos penetrantes, su oscuro cabello, su calor, los pequeños momentos que vivimos, pasaban por mi mente una y otra vez. Cada beso y cada contacto que tenia con Edward era una mentira, y cuanto mas me empujaba a sentir lo de antes, más me desalentaba. Edward me preguntaba una y otra vez si el había echo algo, un error o algo. Pero yo no tenía palabras para responderle. Mi vida se convirtió rápidamente en una mentira.

Incluso Emmett empezó a alejarse de mí, y me di cuenta, que mi familia, antes feliz, estaba siendo desgarrada por mi cambio de actitud. Cada vez dormía menos, me pasaba el tiempo sentada, reprimiendo mis pensamientos. Pensé seriamente en pedirle a Edward que me transformara, que me librara de este conflicto. Pero yo sabia que su respuesta seria un no, así que preferí no perder el tiempo.

Los días se convirtieron en semanas, Edward se hacia mas cariñoso, a medida que yo lo alejaba, y mi indecisión sobre esta relación era cada vez mas notable. Durante seis semanas, intente con cada centímetro de mi cuerpo, poder volver a sentir, lo que sentía antes por Edward.

Cuando ya estaba a pocos días de aclarar mis dudas, Edward apareció con una sonrisa, tomo mis manos firmemente y me sentó en su regazo.

"Se que las cosas han estado tensas últimamente, y pensé que un cambio de escenario seria bueno para nosotros."

Lo incite a continuar, con u ligero movimiento de cabeza.

"Llame a tu mama hace unas semanas, ella y Phil se están quedando en Seattle este fin de semana, y pensé que tal vez quisieras ir a verlos"

Yo quería saltar hacia arriba y hacia debajo de la emoción, pero no podía. Yo había estado manteniendo mi distancia con Renee desde la muerte de Charlie. La perdida de Charlie fue desgarradora, y como estábamos discutiendo sobre mi vida como inmortal, no quería despedirme de mi mama tan pronto. Tenía ganas de ceder, y decirle a Edward que me encantaría ir a visitarlos, pero yo sabía que iba a averiguar todo sobre mí cuando nos encontráramos. Serian interminables interrogatorios preguntándome lo mal que estaba. Negué con la cabeza a Edward, cuando me di cuenta que esperaba una respuesta.

En lugar de viajar a Seattle le propuse ir a Port Angels, ir al restaurante donde hablamos por primera vez, el acepto de mala gana, pero el miedo era evidente en sus ojos. El estaba seguro que le diría que si. La ida al restaurante no nos ayudo en nada, intente empujarnos mas físicamente, pero al ver mi cambio tan repentino Edward se resistió, mi frustración sumada con su rechazo hicieron las cosas peores.

Seis semanas fue todo lo que aguante, al ver pasar los días del mes de Junio delante de mí, al ver como mi cuento de hadas se había convertido en una pesadilla. Mi futuro y mi vida se habían convertido en un mundo extraño para mí, un mundo que me estaba destruyendo poco a poco. Creo que Edward estaba realmente feliz cuando le dije que teníamos que hablar.

Me senté en la cama y vi como entro en la habitación. Podía oír las voces de la familia, provenientes de todos los lados de la casa. ¿Alice habría visto mi decisión, Edward la ha leído en su mente? Edward se sentó a mi lado con una postura rígida.

"¿Estas lista para decirme que es lo que esta mal, mi amor?"

El rostro de Edward estaba lleno de amor y preocupación. Desee sentir lo que yo había sentido unas semanas atrás por el, mirarlo con el mismo amor y la misma adulación con la que lo vi una vez. Yo quería sentir su amor y sentirme completa otra vez, pero no pude, solo sentí un inmenso odio a mi misma. Yo retorcía las manos y jugaba con el borde de la camisa. Había estado repitiendo las palabras una y otra vez en mi mente, pero tenerlas que decir en voz alta, era algo totalmente distinto. Nunca había estado tan agradecida, de que Edward no pudiera leérmela mente.

"No estoy segura de seguir con esto Edward"

Edward abrió la boca para hablar, pero yo negué con la cabeza indicándole que no había terminado.

"No se lo que me pasa Edward, pero todo esto lo siento como una mentira y te mereces mas que esto. Yo no te merezco Edward"

"Es solo eso Bella, por que realmente yo soy el que no te merece"

Negué con la cabeza nuevamente, como hacerle entender que no sabia exactamente lo que sucedía conmigo.

"Solo necesito un tiempo Edward, lejos de aquí, lejos de ti y de la familia. Lo necesito para comprender lo que quiero. Por que si estoy contigo Edward quiero estar segura de lo que siento. Nunca nos cuestione Edward, yo sabia que te amaba, yo sabia que quería vivir contigo toda la eternidad, pero ahora…"

Pude ver como el empezaba a tomar una decisión.

"Isabella, te dije una vez que me quedaría contigo, siempre y cuando tu me quisieras ahí. Te daré todo el tiempo que necesites. Pero ¿tienes que irte? Es mas seguro para ti estar acá, si lo que quieres es estar sola, yo me puedo ir a Alaska todo el tiempo que necesites"

Yo sabia que el me ofrecería eso, a el no le gustaba que yo estuviera desprotegida. Pero no podía quedarme, necesitaba estar completamente afuera de esta casa.

"No Edward, voy a ir a la casa de Charlie. Y Edward…"

Me quite el anillo de compromiso, y se lo puse en su mano fría.

"No puedo usar esto. Necesito que entiendas que no te estoy pidiendo que me esperes"

Edward se puso de rodillas delante de mí, con su rostro entre sus manos. Estire mi mano para tocarlo, pero me retracte inmediatamente. Eso solo prolongaría el sufrimiento.

"Lo siento" Le susurre mientras las lagrimas mojaban mis mejillas.

Edward salió de la habitación sin decir palabra. No me tomo mucho tiempo empacar mis cosas, por que aunque haya vivido acá por mas de un año, mis pertenencias eran pocas. Las únicas cosas que había acumulado aquí eran los libros y la ropa, lo ultimo por cortesía de Alice. Tome todo lo que encontré, no quería darle a Edward falsas esperanzas de mi regreso. Por fin pude ver su razonamiento cuando me dejo hace unos años. Un corte limpio, sin dejar duda o esperanza de volver.

Cuando metí la última maleta en el carro, le di la última mirada a la casa donde había vivido los últimos dieciocho meses. Quien sabe si volvería a estar aquí de nuevo. Yo no dejaría que la tristeza me alcanzara, sin embargo tome unas profundas respiraciones y trate de concentrarme en las tareas simples. Repetí como un mantra, entrar al carro, conducir hasta la casa de Charlie, desempacar, lo repetí una y otra vez. Una vez que termine de hacer eso, comencé con un mantra nuevo que consistía en limpiar la cocina, limpiar la habitación, hacer chocolate caliente.

Cada día, durante la semana viví así. Mantenerme ocupada fue lo único que me mantuvo unida. Para demorarme más en cada tarea, empecé a dividir las tareas cada vez más. Por ejemplo, para hacer el chocolate, obtenía un pocillo, hervir la leche, agregar el polvo, revolver, beber y lavar. Mi vida se había convertido en una sesión interminable de pequeñas tareas.

Ya no podía dormir, en lugar de eso me quedaba mirando el techo. Era el único momento del día en el que no tenía una tarea asignada. Cada noche, cuando pasaba por la puerta de Charlie, me quedaba observándola. No había entrado ha esa habitación desde que Charlie la cerro tras de si, el día del accidente.

Pensé que no solo deje a Edward atrás. Mis acciones siguen siendo inciertas. Deje atrás a mi amor, a mi familia, a mi futuro. Pero ya no sentía el dolor que sentí cuando el se fue por primera vez, ese dolor demoledor, yo había sido incapaz de pensar en su nombre. Cuando Edward me dejo, creció un enorme agujero en mi pecho, que solo Jacob fue capaz de curar. Pero esta vez era diferente, y lo sabía. Me sentaba durante horas, sin ni siquiera darme cuenta, encendía las luces cuando la luz del sol daba espacio a la oscuridad. Había perdido la proporción del tiempo mientras me hacia preguntas que todavía no era capaz de responder.

Cada noche el teléfono sonaba a las 8:00 pm, en punto. Yo nunca contestaba, temiendo que quien pudiera ser. Después de un mes, llego la hora de ir al supermercado. Yo había intentado perder contacto con el exterior, a menos de que fuera humanamente necesario salir, como en este caso. Cuando estaba cogiendo tres manzanas, comencé a pensar en la noche que fui a donde Emily. En el mes que he estado sola todos mis pensamientos han estado dirigidos a Edward, a Jared y de cómo sus palabras habían vuelto mi mundo de cabeza. Pero no había pensado mas allá de eso, fue cuando me di cuenta que no había hablado con Emily después de esa noche.

No estoy segura de cuanto tiempo paso, mientras miraba la manzana en mi mano. Pero una mano cálida me saco de mis pensamientos. Levante la mirada para encontrarme con unos hermosos ojos cálidos, que me miraban con fastidio.

"¿Estas bien?"

Bueno niñas este es el cuarto capitulo, espero que les guste, actualice hoy, ya que no estoy segura si podre actualizar mañana, o el resto de la semana.

Gracias a todas por dejarme sus Riviews, créanme que me alegran mi día.

Espero que nos leamos pronto…

Besos y abrazos.