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"Mu es sexy" pensamientos del personaje.
—Mu es sexy— comunicación vía cosmos.
—" ¿Por qué me metí con él? No estaba haciendo nada malo" —pensó para sí mientras intentaba acomodase en el diminuto espacio. Esto es una forma también para expresar los pensamientos de los personajes.
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SITUACIONES
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En el templo de los gemelos, Kanon estaba extendido cual largo era en el sofá de tres, mientras Saga lo observaba inquisitivo, con los brazos cruzados sobre su bien formado pecho, portaba solamente un pantalón y estaba descalzo.
—¿Que paso Kanon? ¿Por qué bienes así?
—Hermano. Solo puedo decir que Shaka reivindico el concepto de perder el control —comento entrelazando sus manos tras la cabeza.
El gemelo mayor suspiro con molestia —Fuiste a molestar a Shaka ¿sabes lo que puede hacerte?
—Ni para tanto, lo que le falta a ese santurrón es divertirse, se cree mucho solo por ser casto e iluminado ¡va! —Saga lo miro detenidamente.
—¿Casto? ¡Ja! Ni él se la cree —agrego burlón por lo bajo Saga.
—¿Que dijiste?
—¡Nada! anda vamos a cenar —así fueron a cenar los gemelos.
En el templo de Aries luego de la cena, Kiki le contaba lo sucedido a un muy impresionado Mu
—y así el señor Shaka y Kanon comenzaron a pelear, el señor Shaka nos saco de su templo, bueno a mi me empujo a kanon lo saco a rastra, el señor Shaka da miedo cuando se enoja ¡Hubiera visto! Se dijeron de todo.
—Ya lo creo kiki —suspiro Mu con derrota— y dime si quiera aprendiste algo —Kiki sonrió y asintió.
—Si, muchas cosas, por cierto tengo una duda.
—Dime si está en mis posibilidades te responderé.
—Que le quiso decir Kanon al señor Shaka, cuando le dijo que necesitaba que una mujer le hiciera el favor.
A el santo le vino un ataque de tos, cuando se atoro con su propia saliva —¿Cuando dijo eso Kanon?
—Cuando nos saco de su templo, le dijo eso y creo que el señor Shaka le dijo algo malo, porque Kanon me tapo los oídos y el señor Shaka nos obligo a estar en posición de loto ¿y que significa?
—Kiki ¿Qué crees tú qué significa?
—Bueno yo no sé. Por eso le pregunto.
—Eres muy joven para…
—Y dale con eso, eres muy joven para bla bla bla —Kiki hacía gestos con la mano, mientras remeda a su maestro.
—¡Niño mas respeto! Mejor ve a dormir.
—Pero maestro.
—Maestro nada, buenas noches.
—Sí, buenas noches —a estas alturas Kiki no tenia energías ni para contradecir a su maestro.
En la noche Kiki durmió de un tirón y Mu descanso como angelito.
En Géminis los gemelos se habían quedados dormidos en el suelo de la sala, Kanon utilizaba el estomago de Saga como almohada (por cierto aun llevaba las ropas sucias) Saga se encontraba con las manos tras su cabeza, solo con un pantalón, ambos descalzos, con los cabellos enmarañados.
En el templo de Virgo, Shaka durmió dando gracias al cielo que al fin había terminado ese día.
En la maña el sol apenas comenzaba a salir, pero aun así el santuario ya se encontraba con mucha actividad. Una peculiar charla se llevaba a cavo en la sala de Aries.
Mu lo estudiaba atentamente y Saga lo miraba analíticamente. Las cuatro personas se encontraban en la sala de Aries, Mu y Saga frente a frente con los codos en la mesa, muy serios , alejados de ellos; Kiki y Kanon como niños buenos sentados uno a la par del otro, viendo discutir a los otros .
—No —esa fue la cruel respuesta de Saga.
—Pero Saga, por culpa de tu hermano, Shaka no puede supervisarlo —Mu le exponía su punto de vista Kiki solo los observaba atento.
—En parte puede que tengas razón —reconoció saga igual de serio.
—¡Oye! —Kanon les miraba ofendido.
—Es por eso que lo tendrás que vigilar en tu templo —agrego Mu con severidad.
—Se puede saber ¿Por qué no te haces cargo personalmente de tu discípulo? —los mayores se miraban retadoramente
—No puedo hacerlo, mi cosmos solo lo alterarían más, ya no puedo entrenarlo ,a estas alturas mi cosmos aunque sea una mínima fracción, solo le resultaría como amenaza, su cuerpo así lo sentiría, generalmente los nuestros pasan este periodo en la absoluta soledad en lugares remotos.
—Eso no lo sabía, que crueles son ustedes los lemurianos ¡hermano! acepta a Kiki pobre solo míralo, triste, solo y desamparado —sostenía a Kiki por la cabeza y lo señalaba con el dedo, el susodicho mostraba su mejor cara de cachorro abandonado.
—Solo me dices hermano cuando quieres algo Kanon, eres de lo peor.
—¡Como que desamparado! Yo hago todo esto, para que no pase esta etapa solo —agrego Mu ofendido.
—NO
—¡Saga! como eres de cruel
—No quiero que el templo de Géminis quede igual que el de Virgo.
—Yo lo supervisare ¡Es más! YO lo llevare al campo para que se relaje.
—Has lo que quieras Kanon —Saga salió de la sala de Aries igual de serio, pobre niño pensó para sí Saga.
Mu lo miraba preocupado y no es que desconfiara de Kanon, bueno es que sí desconfiaba de Kanon, temía lo que podía enseñarle a Kiki.
—¿Estás seguro Kanon? ¿Crees poder hacerlo?
—Hay por favor Mu, yo entrene y cuide a las demás marinas de Poseidón, ellos llegaron siendo niños y yo los eduque —punto para Kanon, Mu se posiciono frente al gemelo.
—Supongo que tienes razón, tan solo recuerda tener cuidado —Kanon asintió y Mu apretó su hombro.
—Descuida yo lo cuido, tú tranquilo.
El lemuriano acercó su rostro al gemelo, los largos cabellos de Mu formaban una cortina de confidencia —Solo recuerda que si le enseñas algunas de tus mañas o le pasa algo malo, te desolló vivo —agrego Mu muy bajo solo siendo escuchado por Kanon— ¿Entendiste? —agrego incorporándose con una sonrisa, para que Kiki no sospechara de la amenaza.
—S-si entendí —Kanon estaba sorprendido por la amenaza.
—¡Y tu Kiki! no te metas en problemas.
—¡Claro maestro Mu!
Así Kiki y Kanon salieron del templo de Aries. Mu se quedo toda la mañana en el taller reparando algunas armaduras, podía sentir el cosmos tranquilo de Kiki ¿Quién diría que kanon podía controlarlo? Los había estado vigilando vía cosmos toda la mañana. Sonrió para sí, al parecer podía confiar en Kanon.
Podía irse tranquilo, estuvo a punto de no bajar al pueblo ese día, siguió con su trabajo toda la mañana, para la tarde enfilo rumbo al pueblo y al restaurante, había llegado temprano, así que se apoyo en una pared viendo la entrada del restaurante. Al poco tiempo sintió que alguien lo picaba en el hombro, tan distraído estaba que no se percato que alguien se acerco peligrosamente, si fuera una batalla ya estaría muerto.
—¡Vaya que estas distraído! —Amelia lo miraba sonriente y tranquila.
—Lo siento señorita Amelia, pero casualmente yo esperaba verla salir ¿De dónde salió?
—Eso no puedo decirlo amigo mío, pues un mago no revela sus misterios—la risa fresca de ella acaricio sus oído. Mu sonrió y le quito la sesta, ella hizo un mohín muy gracioso que a Mu lo derritió.
—Permítame yo lo hago —ofreció Mu sonriendo, pero Amelia le volvió a quitar la sesta.
—Mu, es en serio no es necesario yo puedo cargar la cesta —renegaba, a la vez que alejaba la sesta de Mu.
—Lo sé, pero yo quiero ayudarla, así que permítame —Mu era terco e intentaba nuevamente quitarle la sesta y ella nuevamente alejo lo susodicha.
—Eres terco —le dijo con el dedo acusador.
Se mostro por un momento distraída, momento que aprovecho Mu para quitarle la sesta.
—Ya me lo han dicho—le dijo de lo más tranquilo.
El santo de nuevo alejaba la sesta de Amelia, la cual reía con cada intento de recuperarla.
—Dámela Mu —quiso sonar seria, pero no podía la situación la divertía.
Mu elevaba la cesta con un brazo para que ella no la alcanzara aprovechando su altura y le gustaba, pues inocentemente ella frotaba su anatomía en su tórax cada que intentaba agarrar la sesta, en cada ocasión ella tomaba impulso para saltar, agarrándose de su hombro, el sonreía travieso y divertido, aunque se sentía un pervertido haciendo eso ,ella sentía la calidez de Mu la cual era tan atrayente, pero finalmente se dio por vencida con un suspiro, Mu sonrió triunfante.
—Bueno nos vamos señorita Amelia.
—Sí, ya que…
Las compras las realizaron rápido, eran pocas cosas. Amelia notaba que Mu llamaba la atención de las femeninas por donde pasaban, ese era un sentimiento que no le gustaba. Mientras el santo ni enterado, Mu no sabía que más hacer para alargar el tiempo con ella.
—¿Oye te gusta el helado?
—Sí ¿Por qué? —dijo Mu no entendiendo.
No respondió, ella solo fue y vino con dos ofreciéndole uno —Toma en agradecimiento por ayudarme.
—Se lo agradezco no es necesario.
—Tú solo come —agrego risueña.
Se sentaron en una acera, parecían niños, pues era poco común ver dos adultos sentados en una acera comiendo helado. Mu reía de la situación, pues ella no se daba cuenta de por qué los demás los miraban raro.
En un descuido de Mu el helado mancho su mejilla, causando una pequeña risa de Amelia quien lo limpio con su dedo y lo lamio, eso descoloco a Mu ¿Es que acaso lo hacía a propósito? ¿Lo provocaba adrede? Ella sonrió con inocencia y el soltó un suspiro negando disimuladamente con la cabeza.
¡Ni si quiera se daba cuenta de lo que provocaba en él!
La risa de ella le saco de sus pensamientos —Pareces niño regañado —es que Mu había puesto una cara tipo cachorro regañado
—No haga eso me da vergüenza, no soy un niño.
—Pero no te diste cuenta —y por más que quería ocultar la risa, no le era físicamente posible—, no te preocupes a la próxima te digo y te limpias tú —el solo sonrió y negó nuevamente con la cabeza, ella se miraba tan relajada.
De pronto un estruendoso rayo cayó del cielo, lo que hiso sobresaltarse a Amelia, ambos ya habían terminado su helado y miraron al cielo una fuerte lluvia cayó de repente, todos comenzaron a correr para resguardarse de la lluvia.
—Hay que resguardarnos de la lluvia —dijo Mu mientras la jalaba de la mano y con la otra cargaba la sesta.
—¡Pero debo llegar rápido!
—¡Entonces corramos!
Corrieron hasta llegar el restaurante, Amelia jalo a Mu a entrar por la puerta trasera, ambos escurrían agua, ella se miraba agotada por correr y él como que si nada ni si quiera respira rápido, Amelia miraba a todos lados, al ver que no había nadie suspiro con tranquilidad y Mu lo noto.
—Tendrá problemas no es así, por meter a un desconocido.
—No es eso, es que mis hermanos son sobreprotectores y amarían el Armagedón si me vieran con un hombre, son molestos.
—En ese caso me retiro, no quiero causarle molestia —giro dispuesto a irse.
Amelia lo sostuvo por la muñeca y no es que tuviera la fuerza para detenerlo, es solo que Mu no podía negarle nada
—¿Qué sucede?
—¡Estás loco! no puedes irte con ese diluvio, además, soy mayor y puedo hacer lo que quiera —agrego con vehemencia mientras lo jalaba para que tomara asiento.
—No se preocupe, no me pasara nada —Mu que no se movía del lugar trataba de convencerla.
Amelia corrió por unas toallas, seco rápidamente sus cabellos y procedió a ayudar a Mu con la suya, pues al parecer era un largo trabajo por lo largo de su cabello, la verdad se la estaba pasando bien, pero sintieron que alguien venia, y venia enojado porque maldecía adiestra y siniestra, Amelia lo reconoció era uno de sus hermanos y sin pensarlo jalo a un Mu muy confundido, quien de repente se vio dentro de un armario que se encontraba cerca, solo que no estaba solo Amelia se había metido con él, por las rendijas de la puerta pudo ver al que suponía era el hermano de Amelia buscar algo.
—" ¿Por qué me metí con él? No estaba haciendo nada malo" —pensó para sí mientras intentaba acomodase en el diminuto espacio.
—"No que podías hacer lo que quieras" —resonó en la mente Mu que a pesar de la situación se encontraba divertido.
Se acomodo mejor contra la pared, Amelia se encontraba de espalda a la puerta ambos cara a cara.
—Lo siento, no quería meternos en esta situación —murmuro tan bajo que hasta creyó que Mu no lo había escuchado.
Ella lo miraba hacia arriba y hablaba en susurros con voz tenue, ahora que lo notaba, Mu era realmente alto, le llega por el hombro a duras penas.
De repente dio un brinco, una araña se deslizaba por el costado, lo único que atino a hacer fue aferrarse a Mu, no quería hacer ruido o su hermano los descubriría.
—Tranquila —Mu, hablaba igual en susurros.
La tuvo que sostener por las caderas, no dejaba de retorcerse por la araña y ella se aferraba a su pecho, su frente se posaba en una de sus clavículas de él, podía sentir la respiración tranquila de Mu sobre su cabello húmedo, afuera el hermano renegaba con improperios y ordenaba algunas cosas.
Su corazón quería salir de su pecho y él tan sereno con esa sonrisa traviesa. Las gotas de agua resbalaban por el rosto varonil y caía en la cabeza de ella. Mu podía sentir claramente sus senos contra su pecho atreves de la ropa mojada. No debía perder el control. Lo sonidos comenzaron a cesar, pero, cuando creyeron que pronto podrían salir, escucharon entrar a alguien más, Amelia la reconoció como la novia de su hermano, nunca habían hablado más de tres palabras, pero realmente comenzaba a odiarla, más cuando su hermano la recibió con un beso fogoso.
Ella negó y mejor siguió mirando a Mu, no quería tener luego tortícolis solo por ver como su hermano se comía ¡literal! a su novia, en ella cambio totalmente la imagen de hermano mayor y protector que tenia de él, aunque después de todo era un hombre con su novia, siguieron así un tiempo, los besos resonaban en el lugar y Amelia solo se aferraba a la camisa del peli-lila.
—No hay nadie—decía su hermano.
—¿Seguro?—agregaba su novia.
—Sí, podemos seguir.
En algún momento Amelia dejo de estrujar la camisa del santo solo para cubrir sus oídos, no quería escuchar los gemidos de los que estaban afuera, no podía pensar otra cosa con esos ruidos. Mu la miraba con la vista brillosa y oscurecida sentía su garganta seca y se humedeció los labios instintivamente.
Estaba tan nerviosa, giro el cuerpo para ver si ya habían terminado, no escuchaba nada salvo el latir feroz de su corazón y…. no. Aun seguían, se sonrojo violentamente y llevo ambas manos a su pecho, estaba desesperada quería salir de esa situación. Podía sentir a la perfección el pecho de Mu pegado a su espalda.
Eso estaba mal, podía sentir perfectamente el varonil cuerpo de Mu atrás suyo, como a cada momento los latidos de ella se hacían más fuertes, de repente fue abrazada por la espalda, Mu apoyaba su mentón en la coronilla de su cabeza, refugiada en ese abrazo se sentía a salvo, el abrazo apretaba más sus manos contra sus senos.
Mu le susurro al oído —Tranquilízate no pasa nada, si te alteras y haces ruido se darán cuenta, y estarás en problemas.
Esa acción le producía escalofríos, provocando así un estremecimiento en su cuerpo, sintió la suave risa de Mu y giro el rostro para encararlo ¡Como le pedía que estuviera tranquila con él, de esa forma en que la tenia! Vio el rostro de Mu en las sombras del armario, estaba tranquilo y confiado, eso le infundía tranquilidad a ella. Él inclino la cabeza y nuevamente puso su mentón en su cabeza ella.
Pasaron un buen tiempo así y ella al fin vio que los amantes ya habían terminado. Un suspiro cálido que contrasto con el frio de su piel salió de los labios de Mu, chocando con el cuello femenino y una corriente violenta atravesó su cuerpo haciéndola temblar, el se aferro más a ella, la verdad sea dicha no quería que la soltara, cuando oyeron la puerta cerrarse Mu aflojo su agarre.
Asomaron un poco la cabeza por la rendija de la puerta, vieron que efectivamente no había nadie y salieron del armario se miraron y sonrieron.
—Eso estuvo cerca —Mu sonaba como si nada
—Sí, por poco —aun estaba sonrojada
Es que acaso solo ella se había sentido así ¿Él no sentía nada? ¿No le había afectado para nada esa situación? Aunque… ¿por que debería afectarlo? Si fue ella la que los metió en dicha situación, la verdad ya no sabía que pensar. En completo silencio se encaminaron a la salida del restaurante, la lluvia ya había terminado, una vez afuera se miraron cara a cara.
—¡Lo siento! Yo… no quería meterte en esa situación ni que vieras lo que viste —lo miraba avergonzada.
—Tranquila, no vi nada "como podría… teniéndote así para mí…" —pensó para sí con su sonrisa tranquilizadora.
—Aun así yo…
—No se preocupe, no pasa nada —aun así ella lo miraba preocupada y avergonzada.
—¿En serio?
—Sí, solo me alegra no haberla metido en problemas —ella sonrió y él le correspondió.
—En ese caso, te veré cuando te vea —agrego ella divertida.
—Si no te veo yo antes —continuo el chiste para aligerar la tensión.
Se despidieron como siempre, el prometiendo regresar al día siguiente, ella lo despedía con un sonrisa boba en su rostro, sacudió la cabeza y entro nuevamente sin saber que una persona los había visto salir del armario.
Para ella esa se había convertido en la mejor experiencia de su vida,
Cuando Mu llego a Aries, vio a lo lejos en las primeras gradas del templo a kiki y kanon sentados, un escalofrió corrió por su columna ¿Qué habría pasado hoy? Cuando logro verlos bien ¡Gracias Athena! Estaban intactos y reían como niños, bueno uno lo era. Kanon precia libre de esa malicia y mirada afilada que siempre lo rodeaba.
—Bienvenido maestro Mu! —Kiki estaba sonriente.
Kanon lo saludo agitando su mano —Te divertiste carnerito —y ahí estaba la mirada maliciosa de Kanon.
—Así es ¿Qué paso?
—¿Que te hace pensar que paso algo? En realidad no importa, bueno yo me retiro —kanon subió a su templo a paso tranquilo.
—Kiki ¿paso algo malo?—la mirada preocupada de Mu se dirigió a Kiki.
—No, nada ¡Kanon es muy divertido! Y me va a enseñar a hablar alemán ¡Puede creerlo¡
No. Mu no podía creerlo, en realidad Kanon si era bueno con los niños ¡Vaya sorpresa! Entro con Kiki a Aries a preparar la cena. No hubo percance, solo unas dos minis explosiones provocadas por Kiki, pero aun así cenaron tranquilamente, con Kiki contándole lo sucedido con Kanon todo el día, con una sonrisa en su rostro.
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¿Alguna vez estuvieron en una situación de índole similar que la de Mu y Amelia?
