Hola ¡hola mis queridas seguidoras! Espero todas anden de lo mejor, acá tienen ustedes ¡otro capi de la historia!.
La tenía un poco abandonada, lo se, pero…en mi defensa, quiero decir, que ando investigando para no andar con el mapa egipcio equivocado, porque si nos enfocamos en el antiguo egipto, Aioros paseará por otros países que en un tiempo, pertenecieron al imperio.
¡muchas gracias por esperarme y por seguir allí!.
Todos los poderes y las figuras de los piramidales son de creación propia, si los van a usar ¡avisen!.
¡déjenme saber su parecer!¡con un gran REVIEW!.
Saint seya, es propiedad de Masami Kurumada, yo solo, quiero hacer mas aventuras con los mejores santos del mundo.
Necrópolis.
Aioros estaba asombrado, en ese rincón, el podría fingir que estaba en Londres, Albert sonreía.
-lo primero que uno hace cuando se muda chico, es buscar sus raíces y eso, lo haces consiguiendo tu comunidad y luego, abriéndote a la comunidad. Aioros asintió.
-por eso, conoce esto. Dijo señalando con un dedo el restaurante, Albert asintió.
-serás de donde naces, en donnde sea que estés y si amas esa tierra, te adoptará igual. El menor asintió, por fin, llegó el pescado con las papas fritas, Aioros las miró con la boca hecha agua.
-adelante chico, epieza. Dijo Abert mientras tomaba de la cerveza, a la vez, que llegaba su cerdo asado con papas y ensalada, Aioros sonrió, tomó de su refresco.
-muchas gracias mi diosa por los alimentos. Dijo, Albert sonrió, dio su plegaria en egipcio, agradeciendo a Horus y comenzó a comer, Aioros dejó caer el tenedor.
-por Athena. Dijo -¿quw?. Preguntó Albert con la boca llena de pescado –eso es egipcio antiguo ¡en el museo!¡en el museo dijeron que la lengua se perdió!. Exclamó el.
-así fue chico, cuando los ángeles islámicos nos atacaron, no nos quedó de otra, que refugiarnos en la necrópolis, todo lo tenían sitiado,fue cuando Samuel de Libra, patriarca por aquellos años, envió a la órden de la época a ayudarnos, ellos nos sacaron de Egipto y nos llevaron al santuario, la pasamos allí, al menos unos 40 años, hasta que desarrollamos un método de supervivencia, que nos permitió regresar a la necrópolis, que habíamos dejado sellada. Aioros asintió.
- ¿Cómo sabes cuando algún santo o guerrero sagrado regresa a casa?. Preguntó.
-porque se recuerdan sus dioses chico, por eso lo sabes, aunque tu religión, ya no sea la domninante, cuando hay guerreros sagrados, se establece la tolerancia, cuando no…ya vves lo que pasa. Dijo Albert con calma.
- ¿y en el caso de América?. Preguntó Aioros –oh, eso es triste hijo, generalmente, cuando nace el ancia de conquista, son los guerreros sagrados quienes pelean, pues esos deseos, los han colocado los dioses malignos en los corazones de los hombres, por lo tanto, cuando se da la misión y se lleva a cabo, ganaron los dioses malignos, primero a los santos que o guerreros deben frenarlos y luego, a los guardias de otras religiones, que son los encargados de detnerlo, una vez, esta premisa ocurre, la conquista se da y no hay nada que hacer. Aioros asintió.
- ¿Cómo sabes cuando la conquista no es planeada por alguien maligno de otro panteón?. Preguntó.
-porque te dejan intactas tus creencias. Dijo el, los 2 siguieron comiendo, pensando en sus cosas, Albert se aclaró.
-bueno chico ¿Cuál fue la información que Shion te dio al venir?. Preguntó por fin –que había sentido un cambio en la energía de Nefertiti y del resto de los integrantes de las fuerzas egipcias, que sintió intenciones malignas y que debía detenerlos. Albert alzó una ceja.
- ¿cree que eres capaz de hacerlo solo?¿no debías venir con alguien mas?. Preguntó, Aioros se coloró, clavó sus ojos en los del viejo martín pescador,pensando cuanto podría decirle.
-yo…pienso que podré. Dijo –ah, piensas. Dijo Albert.
-estoy seguro de que podré. Se corrigió Aioros - ¿Por qué estás tan seguro?. Preguntó Albert.
-porque lo hago por el amor y la justicia. Dijo el sagitario –eso no es garantía de nada. Dijo el martín pescador –puede, pero daré mi mejor esfuerzo, porque si es menester que gane, debo esforzarme para lograrlo. Dijo el joven.
- ¿consideras que son débiles tus oponentes?. Preguntó Albert.
-de ninguna manera. Dijo Aioros con calma –ya el hecho de que hayan ganado sagrados, los hace fuertes, sus ropajes en una batalla, la armadura ni el rano son garantías de nada, lo que define al ganador y al perdedor es el nivel de ardor del cosmos. Dijo el muchacho.
-aprendiste bien chico. Dijo Albert –pero no me has contestado ¿Por qué solo te mandaron a ti?. Preguntó.
-estamos esperando la llegada de la señorita Athena. Dijo Aioros –solo habemos 2 graduados, los otros tienen discípulos y solo yo, podía venir. Dijo Aioros.
- ¿Qué pasó con el otro chico?¿que pasó con géminis?. Aioros se pasó las manos por el cabello, miró a Albert, como queriendo decirle, pero sin poder.
-tranquilo chico, se que fue algo grave. Dijo el viejo por fin, librando del apuro al joven, que suspiró agradecido.
-veamos. Dijo Albert por fin, Aioros lo miró, tomó de su refresco y siguió comiendo.
-bueno, debemos ir a la necrópolis, entrar allí y ver que tan mal están las cosas. Dijo.
- ¿y luego que?. Preguntó Aioros –luego, debemos empezar a desemarañar este enredo. Dijo Albert con calma, Aioros asintió.
- ¿aún hay templos de los dieses acá?. Preguntó –desde luego chico, como la necrópolis, los templos quedaron preservados, así que: si, si los hay, pero debemos asegurarnos de que es, lo que yo creo que es. Dijo Albert, Aioros sonrió.
-de acuerdo, lo haremos. Añadió, Albert asintió y continuaron la cena.
Los 2, estaban al frente de la necrópolis, Aioros, la miraba boquiabierto.
-no hay duda, de que es la ciudad de los muertos. Dijo, Albert asintió, dio un paso hacia delante y entró, Aioros lo siguió con calma, los 2, miraron el alrededor.
-bien chico, vamos al palacio. Dijo - ¿al palacio?. Preguntó Aioros.
-es el mejor sitio con el que podemos comenzar la investigación. Dijo Albert, Aioros asintió, los 2, siguieron caminando, hacia el palacio, el joven, vio 2 sombras moverse.
- ¡espera!. Excamó, Albert se detuvo, riendo roncamente, Aioros lo miró.
-eres detallista chico. Dijo por fin, cuando las sombras se materializaron.
-vaya, vaya, Luck y Zéfiro. Dijo –anciano, pensé que te ahogarías con tus cigarros. Dijo Luck –no lo creo niño, así como tu, no te has ahogado con tus mocos. Dijo el biejo Albert, Aioros lo miró.
-vamos chico, no podemos retrasarnos. Expresó el anciano - ¡esperen!. Exclamaron los 2 espectros.
-que curioso, son hasta mas lentos que la mensajera d Hades. Dijo Aioros con risa, Albert rió y tosió.
-maldición, en este momento, es que el maldito vicio me pasa factura. Aioros trató de morder el "te lo dije" en su boca, Albert lo siguió por el camino.
- ¡sigue tu chico!¡yo voy a jugar con los espectros un ratito!. Exclamó contento, los 2 muchachos rieron.
-no creo que puedas hacer nada anciano. Dijo Zéfiro –así es, vas a quedarte en la estacada viejo. Dijo Luck, Albert rió.
-vamos a ver ¿Qué tienen para mi mocosos?. Preguntó mientras comenzaba la pelea con los 2 chicos.
Aioros llegó al palacio y no pudo por menos, que admirar las instalaciones –es realmente hermoso. Dijo, sonrió, se aclaró y comenzó a buscar, llegó a la silla del trono, en esa espléndida sala, que parecía el medio del desierto, la luna, brillaba como lo haría afuera, bañando todo de una plateada luz.
-vaya, es hermoso. Dijo Aioros, cuando vio el mapa, se acercó a el, vio que en principales ciudades que conformaban el alto y el bajo Egipto, habían templos, de los distintos dioses, entendió, que los tempos, que había visto sellados a cal y canto mientras corría hacia las puerta del palacio, debían ser las habitaciones de los dioses, el centro neurálgico de todo, era la necrópolis, era un diseño interesante, porque quien no lo supiera, sería acabado por el piramidal que debía regir el templo.
-eres listo Atenience. Dijo una voz de chica, Aioros se dio la vuelta, ante si, vio la figura de una muchacha, de cavellos verdes y ojos verdes, sonriendo, su kemmit representava a un hipopótamo.
-soy Lostris, y tu, eres mi almuerzo. Dijo, Aioros sonrió.
-no lo creo señorita. Dijo con calma, ella dio un paso hacia el.
- ¿te crees mas listo que yo Atenience?. Preguntó Lostris amenazante, Aioros negó –faltaría menos, yo lo que creo sinceramente…es que eres demasiado delgada para ser un hipopótamo. Dijo, la joven abrió sus ojos verdes anonadados.
-curioso, a ti te hace falta el medio cuerpo de un caballo y 4 patas. Aioros sonrió.
-si lo pone así ¡trueno atómico!. Lanzó - ¡remoción del agua!. Exclamó Lostris, Aioros vio como el piso se mecía como agua, como si debajo de el, un hipopótamo corriera, se levantó con las alas justo a tiempo, de ver como el hipopótamo de energía salía y no encontraba nada para investir, Lostris sonrió.
- ¡mordisco del hipopótamo!. Lanzó, Aioros dio un grito de dolor, al sentir los dientes de la criatura, esta lo haló al fondo del piso agua, Aioros sintió como el hipopótamo trataba de arrancarle la pierna, si no hubiera sido por su armadura, ya sería cojo, Lostris reía.
-ah, sagitario, aquí vas a yacer, tu cuerpo no será momificado, ni cremado, ni enterrado por completo, moleré tus huesos y los lanzaré al Nilo. Dijo la muchacha riendo.
-no, no lo permitiré ¡alineación de los planetas!. Lanzó, se vieron los 9 planetas, todos alineados, un rayo viniendo de estos, golpeó a Lostris, la cual, jadeó.
-ramas del bosque encantado. Apareció un árbol totalmente dorado, Aioros se trepó a este, con dificultad, el hipopótamo de energía, trató inútilmente de alcanzarlo.
- ¡flecha de sagitario!. Lanzó Aioros hacia la bestia enerética, la cual, se desintegró tras un balido, Lostris bufó.
-eres listo Atenience. Dijo trepando, Aioros la miraba.
-pero no mas que yo. Con un rayo, la muchacha deshizo la técnica, Aioros, volvió a volar mientras ella, volvía al suelo tras dar una espectacular vuelta.
- ¡línea de fuegggo!. Lanzó el hoven, eso, hirió a Lostris.
- ¡maldito seas!. Exclamó ella mirándolo enojada - ¡susurrar de los papiros!. Exclamó, eso fue, como si un hipopótamo anduviera caminando por los lechos de papiros, Aioros no sabía por donde le saldría el rayo, pero sabía que sería doloroso, estaba sangrando mucho.
-vas a morir arquerito. Dijo la muchacha –no lo creo ¡flecha de sagitario!. Lanzó el, pero, Lostris esquivó limpiamente.
-hazlo mejor Atenience. Dijo, cuando escuchó el chillido de un pájaro.
- ¡no puede ser!¡es el anciano!. Exclamó la muchacha.
-eres una chiquilla grosera. Dijo Albert llegando –largo viejo, este ya no es tu hogar. Señaló Lostris.
-este siempre será mi sitio chiquilla estúpida, ahora, déjanos pasar. Dijo Albert lanzándole un rayo azul, Aioros sonrió.
-Al. Bert. Dijo cayendo por fin, el viejo lo atajó.
-no vayas a morir chico, aunque tienes mucha sangre, debemos seguir. Dijo el anciano.
- ¡no lo permitiré! Exclamó la muchacha.
- remolino de plumas!. Lanzó Albert, Lostris quedó atrapada.
-vamos chico, no puedes desmayarte ahora. Dijo Albert con calma, Aioros asintió, se apoyó en el viejo martín pescador.
- ¡me las pagarán!. Exclamó la muchacha desde el interior de su tornado - ¡primero quítate las plumas y luego hablaremos!. Dijo el anciano, se alejó con Aioros.
-que difícil fue esa chica. Expresó el arquero –si, fue una rival de cuidado, pero, se que en un futuro, podrás derrotarla. Dijo Albert, llegaron a la terraza del palacio.
- ¿Dónde están los demás?. preguntó Aioros –ser yo, tiene sus bentajas chico. Dijo Albert al tiempo que tosía.
-maldición, voy a dejar mis malditos pulmones sangrantes. Aseguró, Aioros bufó por su comentario cuando la vio, era una mujer hermosa, de cabelos negros y ojos verdes.
-Nefertiti. Dijo Albert –martín pescador, que sorpresa, ahora eres un traidor. Aseguró la suma sacerdotiza.
-no, no lo soy. Dijo el viejo –solo he venido a ayudarlos a recupearse. Añadió –no necesitamos ser recuperados, dame al Atenience y todo habrá terminado. Dijo la mujer, Albert sonrió.
-tu quisieras. Dijo con calma, se elevó con Aioros en brazos.
-vamos chico, hora de irse. Dijo al tiepo que Nefertiti le lanzaba un rayo dorado, Aioros no pudo mas y perdió el conocimiento.
Cuando despertó, lo hizo por algo frío, el ambiente estaba helado, muy, muy, muy, muy frío.
-lamento haber llamado, pero me imaginé que era mejor que lo atendieras tu, antes de que fuera a una clínica, no hay tiempo para eso. Decía la carrasposa voz de Albert a otro sujeto.
-pues, hiciste muy bien, no tengo duda de que fue lo correcto, no podemos perder tiempo. Aioros abrió los ojos.
- ¿tío Mich?. Preguntó –Aioros hola, que bueno que te dignaste a volver con nosotros. Dijo Michel con calma.
- ¿acá no hay una punto 0?. Preguntó el chico –desde luego que la hay. Dijeron los 2 adultos.
-entonces ¿Por qué no estoy allí?. Preguntó el con calma.
-porque los métodos que vamos a usar, son los de emergencia y porque en este momento, tenerte en una clínica, me da miedo chico. Dijo Albert, Michel asintió.
-será rápido, lo prometo. Dijo sacando un yeso dorado.
-eso si, es enyesar con estilo. Dijo Aioros en una risita, Michel rió igual.
-pequeño petulante, este es un yeso mágico, que va a curarte esta noche, contiene cosmos del señor Apolo, como verás: es muy fuerte. Aioros abrió la boca, Albert sonrió.
-todos tenemos esos regalos chico, como señal de buena voluntad. Dijo, Michel asintió.
-que fuertes son los piramidales. Dijo Aioros mirando al santo de acuario –lo son, pero tu podrás con ellos, ahora, que ya sabes como pelean, será mas fácil para ti, las derrotas, suelen preceder a las victorias. Dijo Michel, Aioros asintió.
-gracias tío Mich. Dijo, el santo rió jovial –no me lo agradezcas a mi, hazlo con Albert, el te cuidó. Aioros abrió la boca.
-no fue nada chico, nada en lo absoluto. Dijo, Michel asintió.
-ajustado, te quedas en cama, para mañana estarás bien. Aioros lo miró con un poco de miedo.
- ¿no te quedas conmigo?. Le preguntó –tengo a Camus, ya sabes como es, pero Albert, se ofreció a cuidarte. Dijo Aioros asintió, Michel le besó la frente.
-nos vemos hijo. Dijo –si tío Mich, chao, muchas gracias. El peliazul asintió y se desvaneció en un rayo dorado, Albert sonrió.
-por poco te transformas en pirata chico. Dijo con diversión –así es, con pata de palo, brindad compañeros yojo. Dijo Aioros con una risa, Albert rió.
-veamos un poco de tele chico, es mejor mantenerse ocupado. Dijo, Aioros asintió y se dedicó a soportar su recuperación, la cual, le dio mucho calor.
