CAPÍTULO 4
La soledad nunca se hizo tan presente en la casa como esa noche, ese personaje que la acompañó durante cuatro días y que revolvió su mundo, a tal punto que, acostumbrada a vivir sola, al silencio y a la paz, ahora le era imposible no sentirse triste por el desorden que él causaba, por su sonrisa, sus niñerías y reacciones imprevistas, su olor, su cabello revuelto por las mañanas…
Ese chico de otro continente que había traído un sabor especial a su vida ya no estaba, y en ese aterrador silencio que invadía todo, subió a su habitación con la intención de acallar sus pensamientos tratando de dormir.
Nuevamente un dolor de cabeza hizo que se despertara temprano, volteó la cabeza y le echó un vistazo al calendario que descansaba encima de la comoda, era Lunes; se sentó en la cama sintiendo como la cabeza le daba una punzada de dolor, debía de dejar de pensar tanto cuando su propósito era dormir, pero le preocupaba el no saber cual era el paradero de Keun y, más que nada, le preocupadaba no poder volver a verlo para poderle confesar todo lo que le hacía sentir. Si, porque durante esa solitaria noche en la que el chico se fue, ella había tenido el tiempo de pensar las cosas, de ordenar algo del lío de sentimientos confusos que traía hace días encima, la ayudó el saber de la reacción del coreano al verla con Daniel, así pudo entender que, tal vez, él también sentía algo más, si no, no se habría marchado de esa forma; además no perdía nada, era mejor arrepentirse por algo que sí hiciera, a arrepentirse de callar por un estúpido miedo.
Cualquier ruido de algún carro que pasara hacía que su corazón se acelerara y un escalofrío le recorría la espalda, para luego dar lugar a una gran desilusión al ver que sólo era un carro más de los que pasaban por la calle, y no un taxi que trajera a quién ilusamente esperaba.
La mañana se pasó volando hasta la hora de almorzar, la chica se sumió en su trabajo online, para no pensar más en las cientos de cosas que le provocaban su intenso dolor de cabeza. Pero a momentos, la sonrisa de Keun invadía su mente, volvía a sentir su aroma, y en su cabeza resonaba intensamente su voz.
-¡Hay Dios cómo lo extraño!- reflexionaba en voz alta –¡Keun ¿cómo saber dónde estás?!-
La vibración del teléfono celular en el velador interrumpió sus pensamientos.
-¿Qué quieres ahora, Oscar? –contestó cortante.
-Daniel quiere saber a qué hora vienes-
-No sé si pueda ir hoy- le contestó la chica un poco molesta –tengo que preocuparme de otro asunto primero- continuó.
-Te apuesto lo que quieras que tienes planes con tu "chinito" –le dijo con burla.
-Mira Oscar, antes que todo no es chino, es coreano, y segundo es mí problema lo que hago con él, tú no lo conoces, no sabes nada de él así que por favor para con tus burlas y sarcasmos, ¿Ok?- le dijo la chica, ya bastante molesta.
-¡Ah! ¿Pero vas a seguir empeñada en defender a un imbécil que recién vienes conociendo?, ¿Por él vas a abandonar a tu amigo de toda la vida?, ¿Por un chino recién llegado?- le preguntó Oscar –¡Ah verdad que es "coreano"!, ¡Sorry!-
-¡¿Y si es así a ti qué te importa?!- y colgó.
La desagradable llamada le trajo a la memoria la conversación que escuchó, la noche anterior después de recibir la nota que le había dejado Keun.
Al entrar en la Combi y quedarse al volante, se puso a pensar las cosas por unos minutos, recordó que Oscar le dijo que el chico había estado ahí mientras ella hablaba con Daniel, así que bajó de la camioneta y volvió al interior del hospital para hablar con éste y aclarar todo.
-El chino ese estaba parado ahí en la puerta escuchando todo, parecía idiota, ¿Le viste la cara?- decía Oscar entre risas.
-Si pues, si lo vi, por eso le pedí a Paty que me abrazara, convenciéndola con mi mejor puchero, le hubieras visto la cara al imbécil, si hasta parecía que se iba a poner a llorar como una niña- agregó Daniel con su tono más burlesco –Y lo mejor de todo es que como Paty es tan sensible a veces, hasta una lágrima se le cayó a la pobre, ahí pensé que el tipo se iba a reventar llorando- continuó.
-Siii, se fue súper rápido, ¡La "niña" se iba limpiando una lagrimita!, ¡Pobrecita! Cómo tan sensible el idiota, ni que fuera mujer- se burlaba Oscar.
-¿Sabes, Oscar?, me duele todo con el accidente, y la recuperación va a ser larga, pero vale la pena- reflexionó Daniel –porque así, recurriendo a la sensibilidad típica de las mujeres y ese instinto maternal que tienen, el que a Paty le sobra, puedo tenerla cerca- terminó de hablar con una sonrisa.
Paty no podía creer lo que había escuchado, desde el umbral de la puerta, tuvo ganas de entrar a matarlo de una vez, pero se contuvo, pensó que, aunque la venganza no era buena, no estaría mal guardarse esto para más adelante, en algún momento las cosas caerían por su propio peso y Daniel tendría lo suyo. Además sería interesante ver qué más era capaz de hacer ese idiota.
Se despejó un poco de esos recuerdos de la noche anterior y se apresuró a terminar su trabajo, ya que después de almorzar debía ir al ensayo de la banda.
Siempre rodeado de gente, su manager, los bailarines, el resto del staff, Keun estaba acostumbrado a comer acompañado, pero también se sentía solo aunque hubieran más personas a su alrededor, solía pensar que no había nada como comer con su familia.
Al encontrarse almorzando solo en el hotel donde se hospedaba desde la noche anterior, extrañaba una compañía agradable, y recordaba amargamente la voz de Paty, echaba de menos molestarla con sus niñerías, pero no podía evitar ese sentimiento de tristeza que tuvo cuando vio el abrazo cálido que ella le dio a ese hombre y, al menos para él, las lágrimas que salieron de sus ojos confirmaron lo que él creía: estaba de sobra pretendiendo a alguien que no le correspondía.
Recordó que ya era lunes 10 de enero y en unos 5 días más debía volver a Corea, y una vez que eso sucediera, tal vez no la vería nunca más.
Jugaba con los pedazos del pescado a la plancha que había ordenado, sin probar ningún bocado, trataba de concentrarse en inventar alguna forma de volverla a ver, pensaba que, de seguro, si iba a su casa con el pretexto de recoger su maleta, no la iba a encontrar, ya que ella estaría en el hospital cuidando de Daniel y su corazón dolía al sólo pensar en aquella escena, estaba tan sumido en su pensar que no notó que su teléfono celular repicaba insistentemente, hasta que alguien tocó su hombro.
-Señor Jang, disculpe, su teléfono celular ha estado sonando ¿No lo ha escuchado?- el mozo lo despertó de su profundo ensimismamiento.
-¡Oh gracias!- le dijo mientras hacía una pequeña reverencia y tomaba el aparato para contestar la llamada
-¿Aló?... ¡James! ¿Cómo está usted?-
-Bien, bien, ¿Qué hay de ti Jang?, ¿Cómo lo has pasado estos días?- preguntó el productor.
-¡Muy bien, gracias!, Y cuál es el motivo de esta sorpresa, ¿Me necesita para algo?- contestó el actor
-Bueno, como sé que te gusta la música electrónica y volverás pronto a Corea
para seguir con los preparativos del nuevo proyecto que tienes con Kurt, pensé en invitarte este martes a otra fiesta que estoy produciendo aquí en Chile, "Sensation", imagino que sabes de qué hablo ¿No?- le informó Goodman.
-¡Wow, "Sensation"!, claro que conozco ese evento, no sabía que se hacía aquí también- dijo el coreano algo sorprendido.
-Pues claro, llevo unos años produciéndolo en Chile, y creo que sería una buena idea para que pases un buen rato antes de irte- le propuso emocionado.
-James, se lo agradezco, pero no me siento muy bien como para ir a una fiesta en estos momentos, no creo estar de ánimo para eso- le contestó el chico con desgano.
-¡Vamos hombre!, debes divertirte, recuerda que estás de vacaciones y volviendo a tu país sólo será trabajo -insistió- ahora sólo debes disfrutar, no aceptaré un no por respuesta, te enviaré un sobre con los detalles a tu hotel y nos veremos mañana- y le colgó después de despedirse.
Verdaderamente no tenía ganas de ir a una fiesta por mucho que le gustara ese tipo de música, estaba desganado y le frustraba la situación en que había acabado.
Sin haber comido ningún bocado de su almuerzo, bebió de un trago el vaso de jugo que había en la mesa y se levantó para subir a su habitación.
Al entrar recordó que sus pertenencias estaban en casa de Paty, y que se había quedado con lo que llevaba puesto la noche anterior, así que de mala gana salió de la habitación, nuevamente, para comprar algo que usar de la boutique del mismo hotel, no tenía ganas de ir mas lejos, además estaba la barrera del idioma.
-Hubiera sido genial ir con ella- susurraba para si mismo mientras presionaba el botón del ascensor.
Compró algo sencillo para ese día y un atuendo blanco para la fiesta "Sensation", ya que conocía ese famoso evento y sabía que debía ir vestido así.
Los chicos de la banda ya estaban en la sala de ensayo, Paty entró y se sentó a observarlos, pero los chicos la quedaron mirando en silencio hasta que Kathy le dijo:
-¿Y tu bombón oriental dónde lo dejaste?-
-Hay Kathy por favor no le digas así, ¿Quieres?- contestó la chica de mala gana.
-¡Huy! ¿Y ese ánimo tan alegre mujer? cambia la cara- le decía irónicamente su amiga.
-De verdad que no quiero hablar de él ahora, ¿Ok?, prefiero disfrutar de unas horas de rock-
Siguieron con lo suyo, pero la cara de la chica mostraba una evidente preocupación. Esto distrajo bastante a Kathy, que más que dedicarse a cantar y tocar su guitarra, estaba pendiente de su amiga. Renato, el guitarrista, lo notó y después de una media hora de ensayo les dijo:
-¿Qué les parece si hacemos un primer "Break"? - preguntó
-Está bien- dijo Kathy –Ustedes podrían ir a comprar algo para beber y comer, mientras Paty y yo aprovechamos de conversar un rato-
Cuando los demás ya se habían ido, Kathy fue donde su amiga y la interrogó; muy acongojada, ésta le contó lo sucedido, el accidente de Daniel que interrumpió su salida con Keun, la manera en que éste último se fue dejando sólo una nota, todo lo que escuchó de la plática entre Daniel y Oscar.
Desesperada se tomaba la cabeza diciendo que no sabía qué hacer, que le preocupaba dónde y cómo estaba Keun, se veía muy angustiada, a decir verdad, al estar en compañía de su gran amiga, no pudo más y se sinceró con ella.
-¡Te gusta!- exclamó Kathy
-Nooo, ¿Estás loca?- negó Paty algo avergonzada
-A mí no me engañas- afirmó la otra chica –Somos amigas hace mucho y te conozco, esto es más que la tonta obsesión que tenías antes de conocerlo en persona- le dirigió una mirada directa
-Está bien, a ti no te puedo mentir y lo reconozco, me gusta, ¿Pero qué saco?, en algún momento él tiene que volver a su país, no es alguien que se pueda quedar para siempre aquí-
Kathy se quedó mirándola con los ojos entrecerrados.
-¿Y tú qué sabes?, el destino es caprichoso, no sea que pierdas la gran oportunidad de ser feliz, porque esas cosas pasan sólo una vez en la vida- reflexionó
-¿Y cómo se supone que le haga?, no sé dónde se fue, no sé si aún sigue en Chile o volvió a Corea, ¡No sé nadaaaaaa!- se desesperó la pobre Paty mientras se llevaba las manos a la cara ahogando su propia voz.
La banda siguió ensayando después del "Break", y Paty se quedó sentada fuera de la sala, a decir verdad, el rock que tanto amaba no era suficiente para calmar sus nervios, necesitaba desesperadamente saber dónde diablos estaba Keun, y de pronto su teléfono celular sonó.
-¿Sí?- contestó
-Buenas tardes señorita Patricia, habla James Goodman ¿Cómo está?-
-Muy bien Señor Goodman, ¿Y usted?-
-Muy bien también Patricia, gracias- contestó el productor -Pues quería preguntarle si puedo asistir a un ensayo de la banda, me encantaría observarlos en un momento así, creo que es cuando mejor se aprecia la química en el trabajo musical- continuó
-¡Oh! Qué coincidencia, justo ahora están en eso, empezaron a ensayar hace poco- le informó entusiasmada la chica
-Me parece perfecto, iré de inmediato, sólo deme la dirección y no les diga a los chicos que estoy yendo, no quiero que se pongan nerviosos ¿Ok?-
-Está bien Señor Goodman, lo espero- y colgó.
Pasó mas o menos media hora y Goodman llegó al lugar, Paty, que lo esperaba fuera de la sala de ensayo, lo hizo pasar al cuarto de controles donde se podía ver el ensayo a través de una pequeña ventana, y se escuchaba perfectamente.
Cuando fue hora para otro "Break" de los chicos, salieron y se encontraron con la sorpresa, estaban contentos y el productor muy satisfecho con lo que había visto y escuchado, de verdad esta banda le gustaba mucho.
-¡Los felicito chicos! Tienen una química excelente como músicos y eso hace que suenen aún mejor, creo que definitivamente estaremos en contacto- les informó Goodman con mucha satisfacción en sus expresiones.
Paty y su amiga lo acompañaron a la salida, se estaban despidiendo cuando para sorpresa de ella Goodman les comentó
-Por cierto Patricia, quiero hacerle una pregunta-
-Dígame- estaba algo intrigada
-¿Qué ha pasado con Jang que estaba de mal ánimo cuando hable con él mas temprano?, él no suele ser así- dijo el productor algo preocupado –pensé que estaría aquí con usted- continuó- me dio la impresión de que son buenos amigos-
-Emm, a decir verdad, no lo he visto desde ayer- aclaró la chica
-Ya veo- reflexionó el hombre- Pues tal vez sería bueno que usted también vaya a "Sensation" y pase el rato con él, ustedes dos se llevan bien- afirmó
Paty enmudeció y se quedó pálida, podría volver a ver al coreano y aclarar las cosas. Al verla así, su amiga reaccionó y siguió hablando con el productor mientras lo acompañaba al carro que lo esperaba afuera.
Después de unos minutos de seguir la plática, el hombre le entregó un sobre y se despidió, todo ante la atónita mirada de Paty que aún no reaccionaba del todo.
-Te dije que el destino era caprichoso- le dijo Kathy sonriendo mientras plantaba el sobre en las manos de su amiga que seguía quieta en el mismo lugar.
Miró el sobre, lo abrió y vio el contenido: un boleto con pase Vip de todo acceso, y un folleto informativo. Ella jamás antes había ido a un evento así, salvo aquella fiesta en Viña del Mar en la que conoció a Keun. Había oído hablar del famoso "Sensation", pero sólo eso.
Leyendo el folleto se enteró que el requisito era vestir completamente de blanco, por lo que, terminando el ensayo, pidió a Kathy que fuera con ella a comprar, ya que obviamente, no tenía ninguna prenda blanca de vestir, porque al menos el 90% de su ropa era negra, y el resto de colores oscuros.
El coreano miraba las prendas blancas tiradas en la cama, se paseaba de un lado a otro jugando insistentemente con los dedos en sus labios, su corazón le decía que fuera de una vez a casa de esa chica, su razón lo detenía, y sentía que se volvía loco.
De pronto sonó el timbre de la habitación, un mensajero le traía el sobre enviado por Goodman, tenía el mismo contenido que el sobre que recibió Paty.
Lo lanzó al sillón que estaba cerca de la ventana y con él también tiró, de mala gana, la ropa para la fiesta.
Dejó ganar a la razón por esa noche y decidió tratar de dormir, dejaría sus angustias para el día siguiente, ya no deseaba pensar más.
Mientras en casa de Paty la escena era parecida, desde su cama miraba la ropa blanca recién comprada que estaba colgada de un gancho en la pared, y cada cierto rato reflexionaba revisando una y otra vez el contenido del sobre. Trataba de pensar en qué decirle a Keun cuando al fin se encontrara con él. Miraba el folleto de la fiesta y lo releía una y otra vez, como si ahí se encontrara la respuesta, hasta que al fin se rindió y apagó la luz.
El aroma de las flores inundaba el ambiente en la tienda cercana al hospital. Paty acariciaba una hermosísima rosa roja mientras planeaba su visita, sin notarlo empezó a apretarla en su mano hasta que literalmente la destruyó y los pétalos cayeron al suelo. Recordaba la conversación que había oído y no podía evitar que nuevamente la consumiera la ira, pero debía controlarse, no podía demostrarle a Daniel su enojo, al menos no por ahora, y debía ir de visita aunque no quisiera, para no levantar sospechas.
El adolorido paciente estaba en su cama, acompañado, obviamente, de su gran amigo de toda la vida. Al oír que tocaban a la puerta, Oscar se levantó a abrir y se encontró con un gran arreglo de flores que cubría el rostro del visitante, el que entró hasta llegar a una mesita donde pudo acomodarlo.
La chica se volteó hacia Daniel con su más espléndida sonrisa, además de flores traía un globo gigante con helio y lo amarró a los pies de la cama, luego lo saludó con un fuerte beso en la mejilla, lo que provocó un gran alarido de dolor en el chico accidentado.
-¡Oh!, ¡Cuánto lo siento!, Es que como ayer no vine, te debía un gran beso- le dijo sonriente ella, al tiempo que sacaba de su mochila una caja de bombones para el paciente.
-Está bien, no te preocupes, no pasa nada- contestó Daniel, evidentemente extrañado con la actitud de la chica -¿Y a qué se debe todo esto?- preguntó tímidamente mirándola con extrañeza
-¿Qué acaso no están para eso los amigos?, ¿Para apoyarse y visitarse en estas situaciones?- agregó Paty.
Oscar se veía asombrado de esta actitud, sobre todo después de la manera en que ella le colgó el teléfono el día anterior.
Siguieron conversando animadamente, aunque ella, por dentro, sentía que en cualquier momento las ganas de matarlo se le saldrían de control, de vez en cuando apretaba los dientes para no decirle todo lo que tenía guardado dentro, pero trataba de calmarse para no quedar en evidencia.
Un taxi se detuvo frente a la casa de Paty, el pasajero le pidió a su conductor que lo esperara unos momentos, pues no se tardaría, pero al bajarse, el chico notó que la Combi no estaba estacionada, por lo que lógicamente ella no estaba en casa.
Volvió a subirse al taxi y se quedó pensando un momento, el conductor le preguntó si iría a otro lugar; un poco indeciso, Keun le indicó que lo llevara al hospital donde estaba Daniel.
Cuando llegaron a su destino, sus sospechas eran ciertas, lo primero que vio en el estacionamiento frente a la puerta principal del hospital fue la Volkswagen Combi de Paty; pensó en irse una vez más, pero quería terminar de una vez con sus sentimientos, algo así como matarlos para poder olvidarse de todo.
Sin siquiera sospecharlo la chica seguía su animada pero falsa plática con Daniel y Oscar, afuera de la habitación el coreano estaba escuchando todo, y terminó por convencerse de que estaba en lo cierto y que no tenía nada que hacer ahí, decidido a irse para, esta vez, no volver a intentar buscar a la chica. Al girar y dar el primer paso tropezó causando un ruido que llamó la atención de los demás:
-¿Keun?, ¿Eres tú?- dijo Paty sorprendida
El actor no contestó, después de su torpeza se quedó inmóvil en su lugar, angustiado sin saber qué explicación dar.
-¿Qué haces aquí?, ¡¿Dónde estabas?!- insistió ella mientras se levantaba y caminaba hacia él.
Al sentir los pasos y sin decir palabra, el coreano continuó caminando rápidamente para salir de ahí, ante la insistente voz de la chica que lo seguía desesperada pidiéndole que por favor se detuviera.
Así llegaron hasta el Hall principal del hospital, cuando ella lo alcanzó y lo obligó a voltearse tirando de uno de sus brazos.
-¿Porqué no te detienes y me escuchas un momento?, tenemos que hablar- le dijo ella mientras lo miraba con angustia.
El chico seguía mudo, mirándola, por lo que ella pudo ver cierta tristeza en sus ojos.
-Por favor no te vayas- continuó la chica –De verdad que debemos hablar, lo que estás pensando no es así, no te vayas- le rogó.
El continuó sin decir palabra, retiró de su brazo la mano con que la chica lo tenía firmemente agarrado mientras ella seguía rogándole que no se fuera, y dando una última amarga mirada, dio la vuelta para salir e irse en el taxi que estaba esperándolo.
Paty se quedó varios minutos parada lamentándose mientras veía el carro alejarse. Pero recordó que no todo estaba perdido, aún quedaba una oportunidad más.
Después de despedirse del enfermo y su amigo, la chica volvió a su casa, ya pasaban de las 6 de la tarde y debía prepararse para la fiesta "Sensation", donde tendría la ultima oportunidad de aclarar las cosas con Keun y salir de esa duda que la perseguía: ¿Lo que ella sentía por él, era recíproco?, bastaban sólo unas horas para saberlo.
Como jamás lo imaginó en su vida, e incluso irreconocible para sí misma, Paty se miraba con asombro al espejo, completamente vestida de blanco, incluso sentía una singular vergüenza al verse así, nunca lo hizo antes, en su closet no habían prendas claras, menos aún blancas, soltó una sonrisa nerviosa y espontánea, respiró hondo y bajó las escaleras para salir hacia la famosa fiesta electrónica.
Aún tirado en la cama y sin poder dejar de pensar el lo ocurrido más temprano en el hospital, el actor seguía sin el más mínimo entusiasmo de ir a la dichosa fiesta. En eso estaba, mirando el techo cuando sonó su teléfono celular, el número parecía ser del extranjero, se apresuró a contestar
-¿Aló?-
-¡What's Up Bro!, ¡Cómo estás, qué cuentas hermano!- dijo en Inglés y luego coreano, la voz al otro lado de la línea
-¿Kurt?, ¿Eres tú?- preguntó con asombro el actor
-¡Quién más!, Por supuesto que es tu amigo Big Brother quien habla, cuéntame, ¿Cómo lo estás pasando?, ¿Has conocido a alguien especial?- lo interrogaba el Dj
-¡Aish! ¡Tú siempre pensando en mujeres!- le contestó molesto
-¡Hey! Hablé con Goodman y me dijo que te vería hoy en "Sensation", qué suerte tienes, me encantaría estar ahí contigo, y además estará alguien a quien conozco-
-Ah ¿Sí?, pues qué pena porque no pienso ir- afirmó Keun
-Necesito que vayas y hables con mi amigo, sólo te pido ese favor, él tiene un demo que te entregará sólo a ti, son unas mezclas geniales y originales que pienso usar en lo nuevo de Team H, no puedes fallar, esto nos incumbe a los dos-le explicó –Este Dj es grandioso, y como tú regresaras en pocos días a Corea, es más rápido que traigas tú el demo, además por correo puede perderse-
-Pero Kurt, ¡¿Porqué siempre me friegas a mí?!- se quejó el actor –Vale, está bien, lo haré- continuó
-Recuerda, hermano: ¡"We are Team H, Jang Keun Suk and Big Brother"! ¡Woooow! Bye, bye, love ya, Bro- se despidió el Dj
Terminó la llamada de mala gana, no quería ir a la maldita fiesta, pero ahora debía hacerlo, así que se hizo ánimo y se dio una ducha rápida para vestirse y salir.
La música invadía todo el recinto de la antigua estación de trenes, que ahora, además de ser usada para estos eventos, era un patrimonio de la capital, Keun se distrajo un largo rato mirando la hermosa y vieja estructura, que por su forma hacía resonar increíblemente las melodías repetitivas de la música, un Dj estaba en medio de un escenario, mezclando frenéticamente en la consola, los juegos de luces eran hermosos, rayos de luz iluminaban bailarines que literalmente colgaban del techo, y una multitud vestida de blanco se movía al compás de la música.
Se dedicó a observar todo unos momentos, debía esperar que el Dj en escena terminara su show, ya que era él quién debía entregarle el encargo de su amigo Big Brother.
Una vez que tuvo el demo en sus manos y después de haber saludado brevemente a James Goodman, tras bambalinas, salió a la pista principal con la idea de sumergirse en la música y olvidarse un poco de sus problemas y angustias.
Estaba dejándose llevar suavemente por la melodía, como si estuviera a merced del agua en medio del mar, era relajante, podía dejar la mente en blanco y alejar los pensamientos, sólo la música inundaba sus sentidos.
Sintió una suave caricia en ambos lados de su rostro, estaba volando hacia otro mundo a través del ritmo, imaginaba que lo que sentía era como el toque de un ángel que lo llevaba volando lejos de ahí, hasta que notó que seguía en tierra firme y que ese roce en sus mejillas era real, abrió los ojos y bajó lentamente la mirada: frente a él estaba Paty, enteramente vestida de blanco, era ella quién lo acariciaba mientras sonreía dulcemente mirándolo a los ojos.
Él, aún tratando de entender si era un sueño o la realidad, se quedó quieto mirándola también y esbozó una tierna sonrisa.
Nuevamente, como aquella vez que el rock se fue apagando hasta desaparecer, la fuerte música electrónica fue suavizando sus bits hasta ser casi inaudible, una vez más ambos sentían que estaban completamente solos.
Él también tomo suavemente con sus manos el rostro de la chica mientras ella bajaba las manos hasta su pecho y acariciando sus mejillas con los pulgares, ella se estremeció con el exquisito aroma de la piel cálida y suave que tanto ansiaba volver a tocar, él sólo quería sentir el sabor que alguna vez casi logró tener en las ocasiones anteriores, esta vez no existía alguien que pudiera interrumpir ese ansiado momento: se acercó lentamente hasta llegar a sus labios y fundirse en el más largo y dulce beso.
