Hola!

Informare de inmediato: Este cápitulo lo escribi yo, Sammy Black de Whitlock(algunos em conocen como Samm o Sammy). Se lo escribi a mi linda y bella geme, Sophie,ç. Espero que el no se les haga muy sádico o largo...o asqueroso xD

¡Que lo disfruten!

Caso Nº27659. 12 de Mayo, año 1933.

Informe medico de defunción.

Nombre: John Beudkatter.

Edad: 25

Causas: Encontrado el día 26 de Mayo a las 9:00 de la mañana. Muere por desangramiento. Se encontraron heridas en la yugular y en la mayoria del cuerpo.

"John Beudkatter vivía cerca del bosque, apartado del pueblo, con su anciana madre y su tía. Iba a ser fácil acabar con esto.

Tenía una casa enorme el muy desgraciado, eso debía concedercelo. Era blanca, con muchas ventanas y balcones. No podía entender por que la gente gastaba tanto dinero en casas tan grandes cuando solo vivian dos personas.

Primero me asegure de que el estaba en su habitación. Las luces estaban apagadas y las de su cuarto predidas, asi que salte hasta llegar a su balcón. Él estaba recostado en la cama, leyendo un libro, pacíficamente, como si no hubiera cometido nunca una violación ni ningún pecado…

Fui tan sigilosa que ni siquiera movio la vista de su libro. El ventanal estaba abierto, asi que entre, esta vez haciendo ruido al empujarlo y hacerlo chocar hacía atrás, rompiéndolo.

Él, sobresaltado, dio un pequeño salto y solto el libro. Al verme, sus ojos reflejaron un terror inmeso, pánico. Se recogió las piernas y se movio, tapándose los ojos.

- Me estoy volviendo paranoico… - susurro para si mismo.

No pude hacer más que reir macabramente.

- Realmente eres un bastartdo, estúpido – le dije, acercándome más.

Él levanto al vista y me miro fijamente, con más terror que antes.

- No puedes…tú no puedes…

- Todos dicen eso – le dije, tomandole el cabello y tirándolo, haciendo gritar - ¡Estoy viva!...Más viva que nunca…y vine por mi venganza, John. Tal y como les ha pasado a tus "amiguitos".

Lo levante con fuerza y lo jale con un movimiento rápido, saliendo de aquel cuarto y saltando hacía abajo con él. Estaba gritando, claro.

Camine arrastrándolo hacía el granero, que se hallaba un poco mas lejos de la enorme casa. Realmente quería desaserme de esta cosa lo antes posible….Pero quería hacerlo sufrir. Gritar de tanto dolor.

Cerré las puertas del granero con suavidad.

- ¡Sueltame! – grito, tratando de jalar mi cabello - ¡Que cosa eres!

Puse los ojos en blanco y lo arrastre con todo el odio de mi alma hacia el fondo. Los animales dormían, no había peligro alguno de despertar a nadie. Aunque eso verdaderamente no me importaba. Alli, para mi suerte, había todo lo quye necesitaba: Alicates, cierras, navajas, una cuerda y un banquito. El destino no podía sonreírme más que en aquel momento.

Con rápidez, le golpee la pierna derecha. Grito al igual que todos los anteriores, a punto de derramar lagrimas. Acto seguido le tome con más fuerza el brazo, hasta que sentí sus huesos aplastrase. Volvio a gritar. Para mi, todos aquellos gritos eran música. La música más hermosa de todas. Era todo lo que deseaba escuchar…y suplicas. Suplicas por que les perdonara la vida, tal y como todos lo habían hecho.

- ¿Duele, cierto? – dije, rompiéndole el otro brazo y escuchándole gritar – Duele sentirse indefenso, roto, sabiendo que nadie vendrá a ayudarte… - le rompi la pierna de una patada – Sabiendo que nadie escuchara tus gritos de suplica…sabiendo que no puedes ser salvado…

Le agarre el cráneo, dejándole frente a mi y mirandole a los ojos. Lo empuje y él quedo en el suelo, aún gritando de dolor.

Tome el alicate que estaba colgado en la pared junto a los otros utensilios. Me acerque a él y me arrodille, acariciándole el rostro.

- Podria haber sido peor… - le susurre, sonriendo con sinismo – Es menos de lo que mereces, maldito bastardo.

Tome el dedo índice de su mano derecha. Él me miro con horror, atterado, cuando alce el alicate.

- ¡No! – grito,en el momento en que hize tanta presión en su dedo con la herramienta que se lo corte.

Él grito fue el más dulce que había escuchado en días.

De su dedo emanaba, mucha sangre. Podia ver su hueso, cada particula de su carne. Pero no senti sed en ningun momento. Senti asco, un asco tan grande que me provoco arcadas. Jamás guardaria algo de los que arruinaron mi vida en mi cuerpo, ni siquiera por sed.

- ¿Quieres saber lo que soy? - le pregunte, pasando el dedo suyo que tenia en el alicate por su rostro, haciendole gritar de terror y dolor - ¿De veras quieres saber?

Él me miro con odio.

- Tomo eso como un sí - dije, sonriendole sinicamente - Soy... - me acerque a su oreja y deje que mis labios frios la tocaran - Un vampiro.

Con una rapidez de la que probablemente él no se daria cuenta, tome otro de sus dedos y lo corte con el alicate, manchando mis ropas, y su rostro, de sangre.

Otro grito desgarrador retumbo en el granero. Era tan facil...

- Grita todo lo que quieras - dije, soltando el alicate y tomando su mano completa - Nadie te escuchara.

Rompi su mano y se la arranque.

Bueno, quiza yo no tenia razon: John gritaba tan fuerte que todo el pueblo podria escucharlo.

Alcanza una de las navajas afiladas y oxidadas que alli mismo habian, y se la pase por la cara, cortando su mejilla. Esta vez no grito, solo gimio por el dolor de la mano...digo, de la mano que ya no tenia, claro.

Pase la navaja port odo su cuerpo, cortando sus ropas para que el filo cortara su asquerosa piel. Fue divertido verlo gritar por ayuda y no por el dolor. Sus ropas estaban ensangretadas, y los cortes se le veian por todas partes.

Pero yo queria más

Le tome por el cuello y lo levante, con el cuidado de no ahorcarlo y de que sus pies no tocaran suelo. Lo lanze al piso cuando llegamos un poco más al fondo, y me concentre en amarrar la cuerda a uno de los palos que cruzaba por alli. Procure hacer bien el nudo y amarrar la soga para que su cabeza entrara. Ya lista, lo volvi a tomar del cuello.

- ¡Auxilio! - grito, sin moverse, con el rostro lleno de lagrimas. Vaya cobarde em salio este... - ¡Ayuda!

- Nadie te ayudara, no seas ridiculo. Y deja de llorar...te crei mas "hombre"...

Lo eleve un poco más y pase la soga por su cuello, hasta que quedo bien ajustada. Si lo soltaba, el se ahorcaba.

- ¡Sueltame! - gemia, llorando más que nunca, con los ojos llenos de terror - ¡Maldita sea! ¡No puedo morir! ¡No asi!

- Oh...pues tienes razon - le dije, sonriendole. Vi un brillo de esperanza en sus ojos claros - Lo haremos peor, esto no te hace justicia.

Me miro con terror.

- ¡No! ¡Ayuda! ¡Auxilio! ¡Noo!

Tome la navaja llena de sangre que guardaba en el bolsillo, y la volvi a pasar por su rostro, sin cortarle.

- ¿Te gustan los gatos, John? - le pregunte. Sabia que no responderia - A mi si. ¿Sabes por que? - me miro completamente desconsertado - Por que Se comen la lengua de los imprudentes.

Él no cabia más en su desesperacion.

Meti mi mano dentro de su boca, a pesar de que el trato de cerrarla con fuerza. Saque su asquerosa lengua, pasando la navaja por esta sin cortarle, hasta que sus gritos fueron tan gratos, que se la corte.

Realmente, fue asqueroso...igual que él. Lloro como un bebé. La sangre brotaba a miles, llenandole la boca, la mandibula, el cuello, lo poco que tenia de ropa y mis manos. Las pase por su cara para limpiarlas.

- No debiste hacerlo, John - le dije, mirandolo fijamente - El infierno te espera con las puertas abiertas.

Lo solte, y la cuerda no sedio ni siquiera un poco. Comenzo a convulsionarse. Su rostro se ponia cada vez más morado. Tome la navaja, y de un movimiento, corte su garganta. La sangre broto en chorro y llego a mi rostro, el cual limpie de inmediato, sin dejar que esta tocara mis labios.

Con unas ultimas sacudidas, John dejo de respirar.

Pero lo que le esperaba a Royce...no, eso realmente no lo desearia ni el mismo diablo.

Ni siquiera un demonio como yo."