Lluvia
La tormenta se calmaba poco a poco. Desde que llegamos al almacén hasta que salimos de el, habían pasado poco mas de 3 horas, por un tiempo la charla con Lucina fluyo, hasta que llego un punto muerto en donde ambos decidimos que era mejor solo callar y oír la lluvia afuera, a veces era común oír una explosión a lo lejos, señal de enfrentamientos entre los policías y el equipo Caos, cuyo ataque no había cedido en ningún momento. Notaba como con cada explosión, Lucina apretaba sus dientes, queriendo ir a donde sonaban aquellos estruendos para vengar a sus difuntos amigos, pero al hacerlo recordaba que un paso en falso y el resto de su equipo, no… de su familia, morirían en vano. Una vez que la lluvia ceso por completo, ayude a la herida entrenadora a salir. Con un poco de comida sus fuerzas se habían rellenado y una vez afuera, logro caminar con facilidad
Por las calles ya no había ni una sola alma, ni humana ni pokemon, tras el enorme caos ahora solo había silencio. -¿Qué hacemos?- Pregunto Lucían, aunque mas que una pregunta dirigida para mi, era una pregunta que se hacia a ella misma en voz alta, por lo mismo no me moleste en contestar, pues antes de que pudiese hacerlo, ella misma dio una idea -¿Y si vamos al centro de la ciudad?, en este momento ya no queda mucho que podamos hacer realmente, los refugios no se abrirían sino hasta un par de horas mas, y es imposible que logremos entrar a uno. Podríamos ir al que el equipo Caos logro abrir, pero no creo que nos reciban con muy buenas intenciones, el miedo de que seamos parte de ellos los llevaría a atacar solo al vernos. Vamos, el centro es la mejor opción- La seguí, no solo por aun sentirme preocupado, no tenia nada que hacer, ni a donde ir, su idea era mejor que nada.
De aquí a hace una hora y media, ya no se oían explosiones, ni se veían señales de combate. Avanzamos por unas 6 cuadras hasta que por fin se logro divisar el gran árbol que estaba plantado en el medio de la plaza central de la ciudad, sin embargo, una vez estando a solo unos metros del lugar, caímos en cuenta que aquella fue la peor idea que pudimos tomar. La primera en ser atacada fue Luzeta, la cual había estado desde debajo de la tierra por un Steelix que había usado escavar, seguida de ella Hilda, la cual fue alcanzada por un híper rayo. La onda expansiva logro tumbarnos al suelo, momento en que miembros del equipo Caos decidieron echársenos encima y sujetarnos con cuerdas, en ese momento el Raichu que nos había sacado de tantos problemas había desaparecido, no sabíamos si era por un ataque de pánico al ser emboscados, o si en algún momento fue alcanzado por el híper rayo que acabo con Hilda.
Llegamos a la plaza, y asi como nosotros, muchos mas se encontraban cautivos, alrededor de la plaza un gran numero de miembros del equipo caos se encontraban haciendo vigilancia continua, esperando a que mas grupos de avanzada trajeran nuevos prisioneros, rehenes que luego usarían para negociar. Pensé lo peor en el momento en que note como eramos llevados mas y mas al centro, no nos habían dejado con los demás prisioneros, nosotros al parecer éramos especiales. Al llegar fuimos puestos de rodillas, mientras un tipo alto y delgado se iba acercando a nosotros. Una vez cerca, note que algo en aquel sujeto se sentía extraño. Alto, delgado, de piel blanca, casi parecía porcelana, mejillas chupadas, y barbilla triangular. Su cabello era largo y de color amarillo. Sus ojos parecían tomar un color dorado y su mirada parecía explorarnos por completo.
-¿Tu eres?- Solo salió eso de su boca, una pregunta dirigida a Lucina, pero la chica no dijo nada. Desde el momento en que el resto de su equipo pokemon termino muriendo a manos de la emboscada, Lucina no había dicho ni hecho nada, quizás había entrado en un estado de shock, o quizás solo había perdido las ganas de hacer cualquier cosa. Sin recibir respuesta, el hombre se acerco aun mas a la cara de la chica.
-Pregunte: ¿Eres tu. Eres tu la chica que acabo con mas de 20 de mis hombres?. De ser asi, dejame aplaudirte. Tenias un buen equipo pokem…- Antes de que siquiera lograse terminar aquellas palabras, Lucina había reaccionado, únicamente para escupir la cara del hombre que le estaba hablando.
El sujeto solo soltó una pequeña risa –No esperaba menos- tras limpiarse la cara y colocarse de nuevo de pie, silbo usando sus dedos y al instante un enrome Arcanine apareció ante nosotros –Arcanine, Usa lanzallamas- Los ojos del pokemon parecían estar llenos de furia, no lo pensó dos veces y abriendo la boca se preparo a atacar, hasta que de las alturas un rayo cayo encontrar de el, pero el Arcanine lo esquivo con suma facilidad. Ahora Raichu, el pokemon mas fuerte que había conocido estaba delante de mi, preparado para luchar; Una confianza me invadió derrepente, luego de saber que iba a morir, la aparición de Raichu me hizo pensar en que lograríamos salir de esta. Que equivocado estaba.
-Por fin vuelves "Rayo" espero te hayas divertido esta vez, tu intromisión acabo con 20 de mis hombres- El hombre, el cual no movió ni un solo musculo tras el impacto del fuerte rayo que cayo a unos centímetros de el, ahora se encontraba hablando con el imponente Raichu, como si lo conociera de toda la vida, el hombre noto mi cara estupefacta, y echándose a reir de nuevo se dirigió a mi - ¿Sorprendido? Rayo es el hijo predilecto del equipo Caos, es el pokemon mas fuerte con cual el equipo cuenta, desde que era un pequeño Pikachu le ha gustado jugar en los bosques y hacer buenas amigas, tratando de ocultar su instinto asesino, pero creo que ya se habrán dado cuenta que su ansias de pelear son superiores- El Raichu el cual aun seguía dándonos la espalda, empezó a moverse en dirección a su entrenador, y cuando por fin volvió a darnos la cara, su mirada había cambiado, ya no era la del amigable pokemon que nos salvo, ahora era la de una bestia llena de odio.
-Si ya dejaste de jugar, ahora si Arcanine, usa lanzallamas- En el momento en que el fuego estuvo por calcinarnos, fuimos arrojados por los aires, evadiendo el ataque. Alisha, el Lefeon de Lucina había usando látigo cepa para sujetarnos y ponernos fuera de peligro, pos supuesto aquello fue meterse en la boca del lobo, pues una vez que la Lefeon estuvo al descubierto y cerna de nosotros fuimos rodeados por miembros del equipo Caos, estando además frente al intimidante Arcanine y el poderoso Raichu, pokemon que pertenecían el grupo de maniacos.
El hombre aplaudió –Me has sorprendido pequeña niña, me has sorprendido. Como líder de este increíble equipo no había presenciada antes, un suerte tan desgraciada como la que tienes tu, pero la suerte no dura para siempre. Raichu ayuda a Arcanine a acabar con estos dos intrusos-
Aun seguíamos atados, y el Lefeon por más fuerte que llegase a ser, no podría jamás hacerte frente a Raichu y mucho menos a Arcanine que seria tan peligroso para él. Lo cierto, lo único cierto en las palabras del Lider de Caos, es que Lucina contaba con mucha suerte. A lo lejos se oyó un grito, y varios entrenadores de la ciudad, juntos con los restos del departamento de policías arremetieron encontrar del equipo Caos, y una fuera lucha comenzó en la plaza, tratando no solo de deshacerse de los terroristas, sino que además de liberar al mayor numero de rehenes posibles. El ajetreo provocado por el ataque desoriento incluso al Raichu, al cual se le ordeno ir a ayudar al frente, que caía de forma apresurada encontrar del equipo Caos. Lucina que aun estaba dolida por su pérdida, pero mas despierta y consiente que hace unos minutos atrás. Ordeno a Alisha desatarnos
-Roy, vámonos. No podemos hacer nada encontrar de ellos ahora, tenemos que huir…Roy, ayúdame- Su mirada… su mirada era la de una persona triste, una que lo había perdido todo, era un contraste tan duro, el ver como la chica de esta mañana, la cual hablaba de venganza y luchar, ahora solo pensaba en huir. Lucina había sido quebrada por completo y yo era su única ayuda; Tome su mano y coloque su brazo sobre mi, debíamos huir, junto con Alisha corrimos al bosque, dejando a terroristas y rehenes por igual, no nos importaba nadie, solo nosotros, solo nos importaba huir y alejarnos tan lejos como fuese posible de aquella batalla. Sabíamos que apenas recuperasen el frente vendría pos nosotros y que Raichu seria nuestro verdugo. si nos quedáramos allí, moriríamos en vano.
Al caer la noche estábamos ya muy lejos de la ciudad, Lucina dormida sobre mi espalda, hace unos kilómetros atrás había perdido la conciencia, avanzaba con ella a mis espaldas y con Alisha a un costado aun temía por no estar lo suficientemente lejos del Rayo.
